Un grupo de diputados y senadores de la oposición viajará a Brasil la semana que viene con el objetivo de abrir un canal paralelo parlamentario entre la Argentina y el gobierno de Lula da Silva e intentar recomponer la relación diplomática, que atraviesa su mayor crisis en años por las críticas de Javier Milei al líder del Partido de los Trabajadores (PT) y el retiro de los embajadores de ambos países.
Según señaló a Infobae Nicolás Massot, de Encuentro Federal, la comitiva viajará entre el martes y el jueves, con agenda central el miércoles. Está previsto que se reúna con la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado brasileño, presidida por el senador Nelsinho Trad, aliado del gobierno que no pertenece al PT; con funcionarios de la Cancillería en el Palacio de Itamaraty y con representantes de la Presidencia en el Palacio del Planalto.
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La delegación confirmada hasta el momento incluye a Maximiliano Ferraro, de la Coalición Cívica; Esteban Paulón, del socialismo; Martín Lousteau, del radicalismo; Oscar Herrera Ahuad, de Innovación Federal; y Eduardo Falcón, del MID. Se prevé, además, que se sumen Cecilia Moreau y Germán Martínez, del peronismo, además de otros senadores y diputados.

Según Massot, la misión tiene dos objetivos concretos. El primero es abrir una vía institucional alternativa a la diplomacia oficial, paralizada desde el inicio de los ataques verbales de Milei hacia Lula da Silva. El segundo es transmitir al gobierno y al pueblo brasileños que los partidos que representan el 60% de las bancadas del Parlamento argentino no comparten ni respaldan esa postura. “Que le quede claro al gobierno brasilero y al pueblo brasilero que hay una mayoría de la representación parlamentaria argentina que está en contra de lo que pasó”, aseguró a este medio.
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La misión surgió a partir de un proyecto de declaración que el legislador presentó en la Cámara de Diputados al día siguiente del episodio que desencadenó la crisis. El texto repudia los insultos de Milei, ratifica el carácter estratégico de la relación bilateral, insta a los presidentes de ambas cámaras a conformar la Comisión Bicameral Argentino-Brasileña —una de las dos únicas bicamerales de relaciones internacionales de Argentina, junto a la que mantiene con Chile— y cita al canciller Pablo Quirno para que explique ante el Congreso el estado del vínculo con Brasil. El oficialismo bloqueó el tratamiento de la iniciativa.
La crisis se desató a fines de julio, cuando Milei participó en San Pablo de la convención del Partido Liberal (PL) que oficializó la candidatura presidencial de Flávio Bolsonaro y llamó a Lula “presidiario”. El gobierno brasileño respondió con el retiro de su embajador Julio Bitelli de Buenos Aires para consultas. En los primeros días de agosto, Milei redobló las críticas en entrevistas a medios argentinos, al referirse al presidente brasileño como “ladrón” y “corrupto”, lo que llevó a Brasil a formalizar la degradación del vínculo al nivel de encargado de negocios. El embajador argentino en Brasilia, Daniel Raimondi, fue notificado de la decisión, y debió regresar a Buenos Aires. Desde entonces, no hubo mayores novedades.
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Para Massot, la situación “es grave”. “Nuestra industria automotriz, que ya está bastante castigada y está en proceso de desmantelamiento por las políticas macroeconómicas, depende en gran medida del acuerdo con Brasil”, sostuvo, y recordó que el gobierno de Lula tuvo un papel determinante para Argentina en dos momentos recientes: en 2024, cuando una embarcación de Petrobras abasteció al país de gas ante una emergencia energética; y el año anterior, cuando el gobierno brasileño izó su bandera en la embajada argentina en Caracas y asumió la representación de los intereses de Buenos Aires ante Venezuela.
“Somos los débiles de la relación, no los fuertes. Somos los que más tenemos para perder. Si el gobierno en Brasil cambia (en las próximas elecciones), probablemente acá se festeje y se restablezcan las relaciones, pero si no cambia, que es una posibilidad cierta, pensar que vamos a seguir en esta situación por lo menos un año más es ridículo, un disparate; es puro costo para la Argentina”, consideró Massot.
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En relación al nivel de intervención de la diplomacia parlamentaria, el diputado afirmó: “Es mucho lo que se puede hacer; no tenemos ese ejercicio en un régimen hiperpresidencialista y no se pretende en términos prácticos reemplazar a la diplomacia oficial, pero sí llenar un hueco. En Argentina hay elecciones el año que viene, y en ese interín es bueno que no se transcurra con esta idea de que los países están peleados. Que quede claro que es un exabrupto irreflexivo del presidente Milei y de su gobierno”.
Las actividades de la comitiva opositora en Brasil será el segundo contacto con funcionarios cercanos a Lula en los últimas días. La semana pasada, otro grupo de legisladores participó de la tercera edición del Congreso Panamericano, que se realizó en Montevideo, Uruguay. El encuentro reunió a políticos como el exmandatario colombiano Ernesto Samper, el expresidente de Chile Gabriel Boric, la vicepresidenta uruguaya, Carolina Cosse, el extitular del Ministerio Coordinador de Conocimiento y Talento Humano ecuatoriano Andrés Arauz y el coordinador de Relaciones Internacionales del PT de Brasil, Humberto Costa.
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