La Mesa de Enlace insistió en el planteo por la presión impositiva y algunos de sus dirigentes no descartan un futuro en la política

Los presidentes de la Mesa de Enlace coincidieron en que la reducción de la presión impositiva, con las retenciones en el centro de los reclamos, continúa siendo una de las principales medidas que necesita el campo, aunque advirtieron que los problemas de competitividad del sector no se resuelven con una única decisión. Infraestructura, financiamiento, seguridad rural, una nueva ley de semillas y la situación de las economías regionales fueron otros de los temas que plantearon.

Así lo señalaron Lucas Magnano, presidente de Coninagro; Nicolás Pino, presidente de la Sociedad Rural Argentina (SRA); Andrea Sarnari, presidenta de la Federación Agraria Argentina (FAA), y Carlos Castagnani, presidente de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), durante una conversación conducida por Viviana Valles en Negocios del Campo, organizado por LA NACION.

Ante la pregunta de qué medida le pedirían al presidente Javier Milei si tuvieran que elegir solamente una, los dirigentes pusieron el foco en la cuestión tributaria. Sarnari apuntó a una reducción de la presión impositiva, mientras que Magnano coincidió y remarcó que dentro de ese universo también se encuentran las retenciones. Pino, por su parte, extendió el planteo hacia las provincias y sostuvo que los gobernadores también deben revisar los impuestos que dependen de sus administraciones.

Nicolás Pino, presidente de la Sociedad Rural Argentina (SRA)
Nicolás Pino, presidente de la Sociedad Rural Argentina (SRA)Fabián Malavolta

Consultados sobre si alguno de ellos se imaginaba en el futuro como candidato o funcionario de un gobierno, los dirigentes mostraron distintas posiciones. Castagnani descartó esa posibilidad, mientras que Pino dijo que nunca se lo había planteado. Sarnari señaló que hoy no es un objetivo que tenga en mente, aunque evitó cerrar la puerta, al considerar que para transformar la realidad también es necesario participar. Magnano, en tanto, sostuvo que no es una posibilidad que deba descartarse a futuro y recordó que la conducción de entidades agropecuarias ya implica, de alguna manera, hacer “política sectorial”.

Los dirigentes coincidieron en que la agenda del sector excede a los derechos de exportación y que, para ganar competitividad y aumentar la producción, será necesario avanzar simultáneamente sobre otras cuestiones estructurales.

Pino señaló que el campo no dejará de reclamar por las retenciones mientras el impuesto continúe vigente, pero sostuvo que actualmente también existe una oportunidad para discutir otros problemas. Entre ellos destacó la infraestructura y el acceso al financiamiento. “Una de las formas de lograr competitividad es bajando el costo, bajando el famoso costo argentino, y la infraestructura juega un rol fundamental”, afirmó. Agregó: “Con lo propio se puede crecer […] pero con un crédito lógico vamos a crecer más rápido”.

Andrea Sarnari, presidenta de Federación Agraria Argentina (FAA)
Andrea Sarnari, presidenta de Federación Agraria Argentina (FAA)Fabián Malavolta

Según el presidente de la SRA, el sector necesita invertir para responder a una demanda mundial creciente. En ese sentido, consideró que, aunque las empresas pueden expandirse utilizando recursos propios, el acceso a un crédito en condiciones razonables permitiría acelerar ese crecimiento.

Al profundizar sobre las obras de infraestructura que considera prioritarias, Pino señaló que las necesidades cambian según cada región del país. Para la región pampeana mencionó especialmente la situación de la cuenca del río Salado y reclamó que las obras pendientes puedan finalizarse, sin que continúe la discusión sobre las responsabilidades entre Nación y provincias.

En la Patagonia, en tanto, destacó la necesidad de realizar obras de riego que permitan aprovechar el agua disponible para incorporar o potenciar tierras productivas. Para el norte argentino puso el foco en corredores viales y ferroviarios que permitan mejorar la conexión entre el Atlántico y el Pacífico. Según planteó, esas inversiones podrían beneficiar tanto al agro como al desarrollo de la minería.

Carlos Castagnani, presidente de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA)
Carlos Castagnani, presidente de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA)Fabián Malavolta

Otro de los temas abordados fue la necesidad de avanzar en una actualización de la legislación de semillas, una discusión que, según Sarnari, lleva más de dos décadas en la Argentina. La presidenta de FAA consideró que los cambios tecnológicos y el avance de la biotecnología obligan a revisar el marco actual, pero reclamó que la discusión se realice con una mirada integral de toda la cadena.

Tenemos que ser aliados y buscar los equilibrios justos”, señaló. Para Sarnari, una nueva regulación debería reconocer el trabajo y la inversión de científicos, biotecnólogos y empresas semilleras, pero también contemplar el rol y los riesgos asumidos por el productor agropecuario.

La dirigente planteó que los agricultores necesitan acceder a nuevas tecnologías para aumentar su producción, pero, al mismo tiempo, reconoció que la industria debe contar con recursos que permitan sostener la investigación y el desarrollo de nuevas variedades. El desafío, señaló, es encontrar un sistema en el que “todos tengamos el reconocimiento de nuestro trabajo, de nuestra labor y de los recursos que ponemos”.

Lucas Magnano, presidente de Coninagro
Lucas Magnano, presidente de ConinagroFabián Malavolta

Castagnani puso el foco en otra de las preocupaciones que, según afirmó, aparece de manera recurrente durante las recorridas de CRA por distintas provincias: la inseguridad y los hechos de vandalismo rural.

El presidente de CRA destacó el avance de una iniciativa para incorporar específicamente esta problemática al Código Penal y sostuvo que el reclamo va más allá de las pérdidas económicas. “Acá, más allá de la propiedad privada o de los bienes materiales, está la vida del ser humano”, expresó.

Según Castagnani, desde la entidad observan que los delitos rurales presentan cada vez más situaciones de violencia y reclamó que quienes viven y trabajan en el campo tengan las mismas garantías de seguridad que quienes residen en los centros urbanos. También sostuvo que la problemática afecta el arraigo rural y pidió una respuesta más rápida de la Justicia. “A veces, la demora en actuar es tan injusta como el vandalismo”, afirmó.

Magnano, en tanto, trazó un panorama dispar sobre la situación productiva. Señaló que, aunque las perspectivas generales muestran buenos volúmenes de producción, existen zonas con problemas climáticos y productores que podrían atravesar dificultades durante la campaña.

“Si vemos los pronósticos del clima de hoy, podríamos decir que el panorama es relativamente bueno, aunque es heterogéneo. Hay lugares que no la están pasando bien con el clima, pero este año se avizora cierta preocupación en algunas zonas. Las estimaciones indican que vamos a tener buenos volúmenes, pero seguramente habrá productores con muchos problemas. En las economías regionales, la yerba y la uva están entre las actividades más complicadas. Allí confluyen muchas variables, también climáticas, que a lo largo del tiempo no ayudaron a lograr un bienestar. Hubo sobreproducción y, después, un cambio en la macroeconomía que afectó especialmente a la cadena de suministro, al tratamiento y a la manera de hacer los negocios”, dijo Magnano.

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