Wall Street cerró en baja el miércoles, con los mercados concentrados en la escalada de hostilidades y las consecuencias económicas de la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán, pese a la publicación de un informe que mostró una inflación moderada. El nerviosismo de los inversores estuvo marcado por la preocupación sobre el suministro de petróleo, en medio de ataques iraníes a barcos en el estrecho de Ormuz y la advertencia de Teherán de que el precio del crudo podría subir hasta los 200 dólares por barril, más del doble de su nivel actual.
El índice S&P 500 retrocedió 5,93 puntos, equivalente a un 0,09%, y finalizó en 6.775,55 puntos, mientras que el Dow Jones Industrial Average cayó 291,12 puntos, o un 0,6%, hasta 47.415,39. Por su parte, el Nasdaq Composite avanzó 17,16 puntos, un 0,08%, para ubicarse en 22.714,27 unidades. Estos movimientos mostraron un comportamiento relativamente contenido frente a la volatilidad registrada desde el inicio del conflicto en Oriente Medio.
Las preocupaciones sobre el suministro de petróleo se acentuaron porque el tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz —por donde transita una quinta parte del petróleo mundial— quedó interrumpido en gran medida. Irán mantuvo los ataques en la zona y prometió impedir la exportación de crudo a sus enemigos, mientras la OPEP aseguró que Arabia Saudita había aumentado la producción y la Agencia Internacional de Energía anunció la liberación de 400 millones de barriles de reservas estratégicas para aliviar la presión en el corto plazo.
El precio del barril de Brent subió un 4,8% y cerró en 91,98 dólares, mientras que el crudo de referencia en Estados Unidos aumentó un 4,6% hasta 87,25 dólares. Ese repunte despertó inquietud por un posible efecto inflacionario a escala global, en un contexto en que los tanques de almacenamiento en la región se llenan por la falta de salida hacia los mercados.
El informe del índice de precios al consumo del Departamento de Trabajo de Estados Unidos mostró que la inflación se mantuvo moderada, situándose en un 2,4% interanual en febrero, en línea con el mes anterior y por debajo del 2,5% previsto por los analistas. No obstante, el dato no refleja el reciente aumento de los combustibles, lo que mantiene la preocupación por un posible repunte inflacionario en los meses venideros. Analistas advierten que la persistencia de la guerra podría generar un “brote inflacionario primaveral” y elevar el riesgo de estanflación, un escenario complejo para la Reserva Federal.
En la bolsa, la tecnológica Oracle impulsó al sector tras presentar beneficios y previsiones de ingresos por encima de lo esperado y anticipar un crecimiento sostenido de la demanda de servicios de computación en la nube e inteligencia artificial hasta 2027; sus acciones subieron un 9,2%. En contraste, Campbell’s descendió un 7,1% luego de reportar utilidades por debajo de lo esperado y recortar sus proyecciones para el año fiscal, afectada por la debilidad en su segmento de snacks.
En los mercados internacionales, los principales índices europeos retrocedieron, con una caída del 1,4% en el DAX alemán, mientras que en Asia el Nikkei japonés avanzó un 1,4%. En el mercado de bonos, el rendimiento de los títulos del Tesoro estadounidense a diez años subió al 4,22%, desde el 4,15% del día anterior, presionando a la baja los precios de otros activos.
El clima de volatilidad llevó a los operadores a postergar sus expectativas sobre un posible recorte de tasas por parte de la Reserva Federal, una medida que el expresidente Donald Trump ha reclamado insistentemente. Los analistas estiman que la combinación de alta inflación y bajo crecimiento podría complicar la respuesta de la autoridad monetaria en los próximos meses.
(Con información de AP y Reuters)

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