Rumbo a 2027. La Libertad Avanza y el peronismo se disputan el apoyo electoral de un grupo de gobernadores

CÓRDOBA.- La elección presidencial todavía está lejos, pero una parte decisiva de esa pelea ya empezó a librarse y tiene como centro la conquista de gobernadores. El objetivo de La Libertad Avanza (LLA) y del peronismo es conseguir que los mandatarios pongan su estructura territorial al servicio de un proyecto nacional. Claro que hay algunas diferencias en cómo pretende hacerlo cada uno.

Por el oficialismo, las negociaciones están a cargo del jefe de Gabinete, Diego Santilli, y la estrategia la define la mesa política encabezada por Karina Milei y Eduardo “Lule” Menem. El eje es tentar a los gobernadores con acuerdos electorales que les permitan competir por su reelección (o la de un sucesor) sin enfrentar candidatos libertarios fuertes.

En cambio, el peronismo intenta reconstruir una coalición capaz de contener a sus propios gobernadores, evitar que terminen negociando individualmente con LLA o jugando por la libre. Cristina Kirchner busca conservar capacidad de veto y conducción, mientras que Axel Kicillof tiene el principal activo territorial del peronismo. El siempre presente Sergio Massa se muestra como quien puede articular con el peronismo no kirchnerista y los gobernadores.

La llegada de Santilli al gabinete estuvo acompañada de una lectura electoral más allá de la institucional. Siempre apuntó a ordenar la relación con los gobernadores y preparar el terreno para la reelección de Javier Milei. Una muestra de eso fue que 13 mandatarios de diferentes colores políticos participaron de su asunción.

Con la incorporación de Santilli también hubo una modificación de la estrategia libertaria: se suavizó fuertemente el discurso de que los candidatos deben ser “puros” y la disposición a competir, incluso, contra gobernadores aliados. Un caso que grafica eso fue Salta en la legislativa del 2025: Emilia Orozco era una crítica acérrima de Gustavo Sáenz (quien colabora con la LLA en el Congreso), una conducta que fue menguando.

Para el año próximo, en cambio, barajan la posibilidad de ofrecer que, si el mandatario acompaña a la Casa Rosada, los libertarios evitarían enfrentarlo en su distrito con un candidato que le divida el voto. La propuesta es particularmente atractiva para quienes necesitan renovar sus mandatos.

Los gobernadores Carlos Sadir (Jujuy) y Gustavo Sáenz (Salta) son cercanos a la Casa Rosada
Los gobernadores Carlos Sadir (Jujuy) y Gustavo Sáenz (Salta) son cercanos a la Casa RosadaRicardo Pristupluk

De los dos peronistas dialoguistas de la primera hora, Raúl Jalil, en Catamarca, y Osvaldo Jaldo, en Tucumán, esa posibilidad de acuerdo se ajusta más al tucumano, ya que Jalil no buscará otro mandato. Hace poco más de un mes, Jaldo anunció que irá por su reelección en mayo próximo. Lisandro Catalán, exvicejefe de Gabinete de Milei, puso en duda que Jaldo esté habilitado legalmente para competir por otro mandato. Catalán fue denunciado por un sector de la UCR local por falsificar su domicilio con fines electorales. La acusación apunta al exfuncionario de Milei y al diputado nacional de LLA Federico Pelli.

Fuentes cercanas a Santilli y a algunos gobernadores de los que hablan con él, coincidieron ante LA NACION que, por el momento, las negociaciones individuales son el modelo. A lo político-electoral el oficialismo le suma promesas de recursos y obras, para lo que Luis Caputo sumó protagonismo. “Acuerdos territoriales, no ideológicos”, definió el asesor de un mandatario.

Los gobernadores Alfredo Cornejo, Leandro Zdero, Rogelio Frigerio, Marcelo Orrego y Claudio Poggi tienen muy buen vínculo con los libertarios. Está el grupo de los que intentaron sin resultado la tercera vía de Provincias Unidas (Martín Llaryora, Claudio Vidal, Carlos Sadir, Maximiliano Pullaro e Ignacio Torres) que colaboran o no en función de sus intereses. Una actitud similar, pero sin alianzas nacionales asumen Alberto Weretilneck y Rolando Figueroa, quienes estuvieron recientemente en la Casa Rosada.

Laberinto peronista

El temario de la reunión de hace dos semanas entre Máximo Kirchner, Kicillof y Massa excedió la discusión de la reforma electoral que impulsa la Casa Rosada y que incluye la eliminación de las PASO. Después, el tigrense y su esposa, Malena Galmarini, actual senadora provincial, viajaron al Caribe con un grupo de amigos en un jet privado de lujo, un episodio que incomodó al exministro de Economía en su regreso a la negociación política.

Después de mucho tiempo, los tres dirigentes que representan sectores distintos del peronismo se sentaron en una misma mesa junto con gobernadores y jefes parlamentarios. Participaron Sergio Ziliotto (La Pampa), Ricardo Quintela (La Rioja), Gildo Insfrán (Formosa) y Gustavo Melella (Tierra del Fuego), además del exmandatario de Santiago del Estero, Gerardo Zamora. Acordaron defender las PASO y no mucho más.

Marina Jaureguiberry (Sadop), Daer, Kicillof, Capitanich y Correa; el gobernador bonaerense estuvo en Chaco, la semana pasada
Marina Jaureguiberry (Sadop), Daer, Kicillof, Capitanich y Correa; el gobernador bonaerense estuvo en Chaco, la semana pasada

Massa juega una partida doble. Por un lado, necesita preservar las PASO porque ese mecanismo mantiene abierta su posibilidad de competir por la candidatura presidencial. Por otro, está reconstruyendo una red de relaciones con gobernadores que excede al kirchnerismo. Si logra convencer a algunos, puede transformarse en una pieza central del armado opositor de 2027.

El tigrense no controla mandatarios, pero sí dialoga con sectores diferentes. Buscará acercar el cordobés Martín Llaryora, al misionero Hugo Passalaqua, a Jaldo y también a su exaliado Gustavo Sáenz (Salta). En una operación de pinzas, el kirchnerismo podría presionarlos con llevar una lista peronista por fuera de la de esas provincias.

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