Un escándalo financiero en EEUU salpica a un “tiburón” argentino de Wall Street: préstamos en la mira y la mansión de Peter Thiel

Mark Walter acumuló activos deportivos y propiedades de alto valor en Estados Unidos y Europa a través de una compleja estructura financiera (Kirby Lee-Imagn Images)
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Las autoridades federales de Estados Unidos lanzaron una investigación sobre los préstamos y operaciones financieras de Mark Walter, dueño de Los Angeles Dodgers y líder de TWG Global, por supuestas irregularidades en el manejo de fondos provenientes de compañías de seguros bajo su control. Según reportó The Wall Street Journal, el epicentro de la pesquisa se encuentra en la relación entre las aseguradoras Delaware Life y Clear Spring, ambas ubicadas en Delaware, además de la aseguradora EquiTrust y diversos negocios controlados por Walter, quien hasta hace pocos meses también fue dueño de Los Ángeles Lakers, la famosa franquicia de la NBA.

Según la publicación estadounidense, hay argentinos que podrían estar involucrados en la maniobra. Son financistas conocidos, tiburones de Wall Street, y uno de ellos fue dueño de la mansión que compró el magnate tech Peter Thiel en Barrio Parque, en Buenos Aires.

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El Departamento de Justicia y la Comisión de Bolsa y Valores (SEC, por sus siglas en inglés) buscan determinar si Walter y sus empresas cometieron fraude o encubrieron conexiones financieras. Los investigadores detallaron que el esquema bajo revisión involucra préstamos de las aseguradoras a empresas afiliadas, a través de una red de intermediarios. El propio Walter y empleados de su entorno entregaron sus dispositivos electrónicos ante requerimiento de los agentes federales, luego de que estos interceptaran su avión privado en Chicago en septiembre de 2025.

Según información publicada hoy , los reguladores permiten la concesión de préstamos a entidades vinculadas al dueño de la aseguradora siempre que se informen y no excedan ciertos límites. Un relevamiento interno de las aseguradoras de Walter identificó alrededor de entre 16.000 y 20.000 millones de dólares en préstamos no declarados ante los reguladores de Delaware, lo que encendió alarmas entre las autoridades y provocó la reacción del empresario, quien inició la venta de activos para evitar una rebaja en la calificación crediticia de sus aseguradoras.

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El esquema bajo investigación incluyó préstamos por miles de millones de dólares desde aseguradoras controladas por el propio Walter (Reuters)

En el entramado resalta también el rol de ABS Capital Company LLC (ABS Capco). Esta firma, fundada por exejecutivos de Guggenheim Partners, una de las empresas de las que Walker es cofundador y CEO, funcionó como una de las intermediarias para canalizar fondos desde las aseguradoras hacia otros negocios controlados por el magnate. Este año, según WSJ, la aseguradora EquiTrust le prestó USD 500 millones a 10 compañías establecidas por el argentino Federico Hermida, un directivo de ABS. Investigadores federales también pusieron bajo la lupa a otras empresas como Amistad Financial, Bradford Allen y Hudson Trading, que recibieron o distribuyeron préstamos de origen similar. Los fondos circularon a través de una serie de sociedades de responsabilidad limitada (LLC), cuya propiedad y beneficiarios resultaron difíciles de rastrear.

En 2016, un abogado de compliance de Guggenheim Partners detectó que algunas inversiones personales de Walter se financiaban a través de ABS Capco y reportó un complejo entramado de sociedades anónimas. La SEC recibió denuncias de empleados y exempleados, quienes señalaron operaciones de “autopréstamo” y transferencias entre las aseguradoras bajo condiciones poco claras. Si bien en 2019 la SEC archivó una investigación previa, la reciente aparición de préstamos no informados reactivó el interés de los reguladores.

The Wall Street Journal informó que la revelación de los préstamos no declarados surgió tras una denuncia interna sobre posibles irregularidades contables en un acuerdo de financiación en Medio Oriente. Esta pista llevó a los investigadores a examinar los vínculos entre ABS Capco y otras firmas que canalizaron préstamos a empresas de Walter, intensificando el escrutinio.

Retrato de Juan Ball, hombre de cabello gris y barba. Viste camisa blanca y chaqueta azul oscuro. Al fondo, un edificio de tonos marrones y luz solar

El futuro de las aseguradoras Delaware Life y Clear Spring depende de la capacidad de TWG Global para remover de sus balances una porción significativa de estos préstamos afiliados antes de fin de año, evitando así posibles acciones civiles y demandas de los titulares de pólizas. Hasta el momento, ni Mark Walter ni sus empresas enfrentan cargos penales o sanciones civiles. TWG Global defendió la legalidad de sus operaciones y negó cualquier intento de eludir obligaciones regulatorias.

Lazos en la Argentina

En 2017, Bloomberg News informó que la SEC inició una revisión sobre los vínculos de Guggenheim Partners con el empresario argentino Diego Ball, cuyas compañías realizaron casi USD 1.000 millones en transacciones con la firma estadounidense. Los documentos obtenidos por el medio revelaron que Ball, a través de entidades controladas de manera indirecta, accedió a préstamos significativos, incluido uno de 100 millones de dólares respaldado por intereses en diecisiete sociedades de responsabilidad limitada creadas poco antes de la operación. La relación entre Ball y Mark Walter generó cuestionamientos internos en Guggenheim, especialmente en torno a la transparencia y la documentación de respaldo, aunque el área de compliance determinó que no existía beneficio económico directo ni indirecto para personal vinculado a la empresa.

Bloomberg News también detalló que la complejidad de las transacciones y el uso de múltiples intermediarios alimentaron las dudas sobre posibles conflictos de interés y la suficiencia de los controles internos. En ese contexto, la SEC buscó verificar si se habían divulgado adecuadamente los potenciales conflictos y si los inversores recibieron un trato justo. Además, la nota destacó la participación de ABS Capco, firma vinculada a Juan Ball y Pablo Stalman, en la compra conjunta de una costosa residencia en Malibú con Walter, sin que se utilizaran fondos de Guggenheim ni de aseguradoras.

Casa Peter Thiel Barrio Parque

En su Linkedin, Juan Ball se define como co-chairman de ABS Capital Company desde 2015 (registros lo vinculan en el pasado a subsidiarias o vinculadas en Inglaterra y Uruguay). Según su perfil en el sitio de la Fundación de la Universidad de San Andrés, de la que es vocal, lo define de esta manera: “Cofundador de ABS Holdings LLC, una plataforma para inversiones inmobiliarias y financieras. También es Co-Founnders del Grupo LJ, ex Co-Chairman de Guggenheim Partners Latin America y Fundador de Guggenheim Investment Advisors Suisse, entre otros negocios. Lideró Lehman Brothers y más tarde Bear Stearns, manejando activos en representación de importantes inversores de banca privada. En Santander Securities y Banco Santander Central Hispano, en su calidad de Global Chief Trader y Director, estuvo a cargo de los productos internacionales para varios países. Desde el año 2010 es Presidente de la Fundación Germinare y Miembro del Board de la Fundación MALBA”. Es uno de los socios de The Colette Group, una firma que construyó Colette, uno de los principales edificios de lujo de Punta del Este, y también fue accionista de la aerolínea Flybondi.

Infobae se comunicó hoy con la sede de ABS Capco en Miami, en la Avenida Brickell, pero Ball no se encontraba en ese momento, según detalló la persona que atendió la llamada, quién tomó el mensaje para el empresario.

En 2018, por otra parte, The Wall Street Journal reveló que la Comisión de Bolsa y Valores amplió su investigación hacia la unidad de gestión de activos de Guggenheim Partners, poniendo especial atención en la compra de la casa valuada en USD 85 millones en Malibú, propiedad compartida entre Walter y ABS Capital. La SEC solicitó la conservación de documentos sobre esa operación y otras transacciones relacionadas con ABS Capital, además de requerir información directamente a la firma de Miami. Tanto ABS como Walter confirmaron la co-inversión, aunque negaron que los fondos provinieran de Guggenheim.

The Wall Street Journal agregó que, en ese momento, la SEC también mostró interés por un préstamo otorgado por ABS Capco a la firma BCBG Max Azria Group, poco antes de la quiebra de la empresa de moda. La situación motivó reclamos internos y denuncias de exempleados sobre la gestión y los controles en las operaciones, aunque Guggenheim ratificó su cooperación con la investigación y sostuvo que no existían irregularidades. La SEC, por su parte, mantuvo la confidencialidad sobre el avance y el alcance de la pesquisa.

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