Las exportaciones de carne superarán los USD 3.000 millones en 2026 y anticipan que el consumo interno se cubrirá cada vez más con producto importado

Una imagen tomada desde un dron muestra el ganado en un corral de engorde, mientras los ganaderos argentinos, impulsados por los elevados precios de la carne de vacuno, están transformando su producción para multiplicar sus exportaciones, que podrían crecer un 50 % en los próximos años, en la provincia de Buenos Aires, Argentina, el 6 de julio de 2026. REUTERS/Martin Cossarini
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La Argentina se encamina a cerrar este año con exportaciones de carne vacuna superiores a los USD 3.000 millones. Se trata de un registro histórico que se alcanzará con menos kilos vendidos que en años anteriores, pero a precios internacionales sin precedentes en la última década.

El país que durante generaciones se identificó con el asado y el novillo propios empieza a transitar otro camino: importar carne de Brasil para cubrir parte de la demanda interna, mientras coloca la producción propia en mercados externos a valores que duplican el costo de la carne importada.

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Así lo proyectó Andrés Costamagna, director de la Sociedad Rural Argentina (SRA), productor y consultor ganadero de Córdoba, en un análisis del mercado bovino para la segunda mitad del año.

Los números del primer semestre de 2026 validan esa proyección. Según datos del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (Ipcva) elaborados a partir de cifras del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), entre enero y junio se exportaron 280.140 toneladas de carne bovina por un valor acumulado de USD 2.260 millones. Solo en junio, los embarques alcanzaron las 54.294 toneladas y generaron divisas por USD 427,8 millones, un 40,4% más que en el mismo mes del año anterior. El precio promedio de exportación en ese mes fue de USD 7.879 por tonelada, casi un 30% por encima del registrado en junio de 2025.

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El salto más pronunciado se produjo en el vínculo comercial con Estados Unidos. En el primer semestre, la Argentina despachó 54.150 toneladas al mercado norteamericano, lo que representó un crecimiento del 193,9% interanual y convirtió a ese destino en el segundo más relevante en volumen, con una participación del 16,2% del total exportado. Datos de la aduana estadounidense al 30 de junio registraron 61.000 toneladas ingresadas desde Argentina, con un incremento del 111% respecto al mismo período de 2025. Entre los proveedores de carne a ese mercado, el país fue el de mayor crecimiento porcentual del año, aunque ocupa el séptimo lugar en volumen absoluto.

El giro hacia Estados Unidos

Ese desempeño se explica en parte por la ampliación de la cuota de acceso libre de aranceles, que pasó de las 20.000 toneladas anuales históricas a 100.000 toneladas tras las negociaciones del gobierno argentino con Washington.

exportacion de carne vacuna

Al 3 de agosto, la Argentina ya había utilizado el 72,5% de su cupo permanente, el porcentaje más alto entre todos los países beneficiarios, por encima de Australia (69,8%), Nueva Zelanda (66%) y Uruguay (64,9%), estos últimos con cuotas de mayor magnitud. Costamagna proyectó que las 100.000 toneladas totales “se van a completar antes de fin de año, porque el negocio da”, y subrayó que el precio promedio de venta a ese mercado trepó de USD 6.500 a USD 8.500 la tonelada entre 2025 y 2026.

El aumento de valor también se refleja en la composición de los productos enviados. Argentina comenzó a despachar a Estados Unidos no solo trimmings —recortes magros que las plantas norteamericanas mezclan con su carne de alto tenor graso para elaborar hamburguesas— sino también cortes de mayor calidad.

En este escenario, el precio promedio de exportación al mercado estadounidense en el primer semestre fue de USD 8.274 por tonelada, frente a los USD 7.079 del mismo período del año anterior, según el IPCVA. Pese a esa mejora, los precios a Estados Unidos registraron una leve caída del 2% al comparar junio de 2026 con junio de 2025, lo que sugiere que la composición del producto enviado aún está en transición.

El modelo que viene

Detrás del alza generalizada de precios hay una razón de oferta: la producción argentina de carne cayó. El stock ganadero se redujo en años anteriores y los productores atraviesan un ciclo de retención de vientres para recomponer los rodeos, luego de la fuerte sequía que complicó al sector en 2023. Eso contrajo la disponibilidad de animales para faena y redujo la producción por habitante de 70 kilogramos anuales a 55 kilogramos. En ese esquema, las exportaciones en volumen también retrocedieron: las 700.000 toneladas proyectadas para 2026 quedan lejos del millón de toneladas de 2022 y 2024. El volumen mensual promedio exportado en 2026 se ubica en 67.864 toneladas equivalente res con hueso, un 3,4% por debajo del promedio mensual de 2025, según el IPCVA.

Reses de carne vacuna

Esa menor producción por habitante es la que abre la puerta a la importación. Costamagna describió el proceso: “Vamos a importar a USD 4 el kilo y exportar a USD 8, que es como hacen Estados Unidos y Uruguay”. El consultor anticipó que la Argentina adoptará progresivamente el modelo de Uruguay, que abastece parte de su mercado interno con carne importada mientras sostiene un flujo exportador de alto valor.

En este mercado, los principales proveedores serían Brasil, en menor medida Paraguay y una participación incluso más pequeña de Uruguay. Las importaciones ya crecieron de manera pronunciada en términos porcentuales, aunque en volumen absoluto todavía son marginales frente a las 180.000 toneladas mensuales que consume y produce el mercado local.

El escenario de precios internacionales elevados, que según Costamagna se extendería hasta 2033, es el factor que hace viable ese modelo de largo plazo.

Brasil proveerá

Ganado en pie en una granja de Novo Repartimento, estado de Pará, Brasil.
REUTERS/Amanda Perobelli

La situación que atraviesa Brasil calzaría con el escenario que proyectó Costamagna. El gigante sudamericano, principal exportador mundial de carne vacuna, enfrenta el agotamiento de su cuota anual en China — ya utilizó el 80% del cupo de 1.106.000 toneladas asignado para 2026, un 24% inferior al volumen ingresado en 2025— y una posible exclusión del mercado europeo por deficiencias en los controles sobre el uso de antimicrobianos en su ganadería, con fecha límite fijada para el 3 de septiembre.

Esa combinación de frentes adversos podría redirigir volumen brasileño hacia mercados alternativos, entre ellos la Argentina, a precios más bajos que los que rigen en los destinos de mayor valor. Los embarques brasileños a China cayeron de 158.400 toneladas en junio a 82.700 toneladas en julio, una reducción de casi el 50% en un mes.

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