La base aérea RAF Fairford, en el oeste de Inglaterra, se ha convertido en un punto neurálgico para las operaciones militares estadounidenses, luego de que se observaran preparativos de armamento y el despliegue de bombarderos estratégicos destinados a intensificar los ataques contra instalaciones de misiles en Irán.
Según informó BBC News, personal militar estadounidense y equipos de tierra fueron vistos cargando y preparando municiones en esta instalación ubicada en el condado de Gloucestershire, en tanto Washington anticipa una jornada de bombardeos especialmente intensa.
El movimiento coincide con declaraciones del secretario de Defensa estadounidense, Pete Hegseth, quien afirmó que este martes sería el de mayor intensidad desde el inicio de las operaciones militares contra Irán.
“Hoy será el día más intenso de los ataques estadounidenses contra Irán, con más cazas, más bombarderos y más bombardeos”, afirmó el funcionario, citado por BBC News.
En RAF Fairford se han concentrado varios aviones de gran poder ofensivo pertenecientes a la Fuerza Aérea de Estados Unidos. Entre ellos hay tres bombarderos estratégicos B-52, cada uno capaz de transportar hasta 24 misiles de crucero, y cuatro B-1 Lancer, conocidos por su elevada velocidad y su capacidad para portar grandes cantidades de armamento.
La presencia de esas aeronaves en la base británica se intensificó desde que el gobierno del Reino Unido autorizó a Washington a utilizar instalaciones militares en territorio británico para operaciones relacionadas con la actual escalada militar en Medio Oriente.
La autorización se produce tras el inicio de los ataques conjuntos de Estados Unidos e Israel contra objetivos iraníes el 28 de febrero.
Inicialmente, el primer ministro británico, Keir Starmer, se mostró reacio a permitir el uso de bases británicas para esta operación, lo que generó tensiones diplomáticas con el presidente estadounidense, Donald Trump. Sin embargo, a comienzos de marzo el gobierno británico cambió de postura y aceptó el uso de estas instalaciones con una condición específica.
Downing Street explicó que el permiso se concedió únicamente para un propósito “defensivo y limitado”, destinado a destruir misiles iraníes antes de que puedan ser utilizados. El propio Starmer indicó que la autorización se otorgó para eliminar esas amenazas “en su origen”.
Desde entonces la actividad aérea en RAF Fairford se ha incrementado de forma considerable. BBC News señaló que personal militar estadounidense preparaba los bombarderos B-1 Lancer para posibles misiones operativas.
La base posee características que la convierten en un punto estratégico para operaciones de largo alcance: su pista, de casi tres kilómetros, es una de las más extensas del Reino Unido y permite operar aeronaves pesadas, como los grandes bombarderos estratégicos.
RAF Fairford es, además, una de las pocas instalaciones en Europa certificadas para operar algunos de los principales bombarderos del arsenal estadounidense, incluidos los modelos B-1, B-52 y B-2.
El bombardero B-1 Lancer, uno de los aviones desplegados en la base, mide aproximadamente 44,5 metros de longitud y pesa alrededor de 86 toneladas. Según el fabricante Boeing, es el bombardero más rápido de la Fuerza Aérea estadounidense, capaz de superar las 900 millas por hora, equivalentes a unos 1.448 kilómetros por hora.
Este avión, apodado “The Bone”, incorpora sistemas avanzados de navegación y ataque, incluidos radares de alta precisión y tecnología GPS para alcanzar objetivos específicos. También cuenta con contramedidas electrónicas, sistemas de alerta de radar y mecanismos de señuelos diseñados para reducir el riesgo frente a defensas antiaéreas enemigas.
Además de los bombarderos, en la base se han observado aviones de transporte militar C-17, que suelen encargarse de trasladar municiones, repuestos y otros suministros necesarios para sostener operaciones aéreas prolongadas.
La escalada militar que motivó este despliegue comenzó a finales de febrero, cuando Estados Unidos e Israel lanzaron ataques coordinados contra objetivos en territorio iraní. Teherán respondió luego con misiles y drones dirigidos contra Israel y contra instalaciones estadounidenses en varios países de Oriente Medio.
Aunque el Reino Unido autorizó el uso de sus bases para determinadas operaciones, el gobierno británico ha reiterado que no participa directamente en los ataques ofensivos contra Irán.
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