La desnutrición infantil en Afganistán alcanzó niveles críticos y se prevé que continúe deteriorándose, advirtió este martes el Programa Mundial de Alimentos de la ONU (PMA), que alertó sobre el impacto directo de los recortes en la ayuda internacional.
Se prevé que casi 3,7 millones de niños afganos sufran desnutrición aguda este año, junto con 1,2 millones de mujeres embarazadas y lactantes. El fenómeno alcanzó índices sin precedentes en 12 provincias y empeoró en la mayor parte del país respecto del año anterior.
La emaciación —la forma más letal de desnutrición— se produce cuando un menor está demasiado delgado para su estatura por alimentación insuficiente o enfermedad. Según John Aylieff, director del PMA en Afganistán, alrededor del 80% de los casos más graves corresponden a menores de dos años, muchos de los cuales llegan a las clínicas cuando ya no es posible salvarlos.
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“Esta es una crisis que empeora día a día y, trágicamente, que no podemos contener”, declaró Aylieff ante la prensa en Ginebra. “Los estamos rechazando con las manos vacías, sin absolutamente nada”, añadió.

La reducción del financiamiento externo forzó el cierre de 142 centros de salud en 2025 y dejó a más de 13.000 menores sin acceso a tratamiento nutricional. Olga Cherevko, vocera de la oficina de asuntos humanitarios de la ONU en Afganistán, señaló que demasiados pacientes llegan a las instalaciones en estado severo, mientras otros ni siquiera logran llegar.
La capacidad operativa del PMA se contrajo de forma pronunciada: si en marzo podía atender a 1 de cada 4 casos que requerían tratamiento, hoy solo alcanza a 1 de cada 7 mujeres y niños con desnutrición aguda. El organismo atribuye el deterioro al conflicto prolongado, el desempleo extendido, los brotes de enfermedades y las deficiencias en agua y saneamiento.
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La agencia advirtió que las distribuciones de alimentos orientadas a prevenir la hambruna en las zonas más afectadas quedarán suspendidas entre agosto y octubre, precisamente el período de mayor incidencia de desnutrición. La escasez de suministros vinculada al conflicto en Oriente Medio y el cierre durante nueve meses de la frontera con Pakistán interrumpieron además la cadena de entrega de productos nutricionales, dejando a cerca de un millón de personas sin servicios esenciales durante cinco meses consecutivos.

Para sostener sus operaciones durante los próximos seis meses, el organismo necesita 540 millones de dólares. La asistencia alimentaria disponible para Afganistán cayó aproximadamente 59% desde 2022, pese a que las necesidades crecieron en sentido contrario.
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Estados Unidos —históricamente el principal donante— y varios países europeos redujeron sus aportes desde enero de 2025, aunque el PMA no mencionó donantes específicos en su comunicado. En junio, Washington comprometió 800 millones de dólares al organismo para distribuir entre al menos 37 países y beneficiar a más de 38 millones de personas.
El monto solicitado para atender la crisis humanitaria en Afganistán asciende a 1.700 millones de dólares y está cubierto en poco más del 26%, una proporción que Cherevko calificó de “alarmante”. En febrero, Aylieff ya había descrito los recortes como “devastadores”.
(Con información de AP y Reuters)

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