El “blooper” del vocero presidencial volvió a poner al dólar en escena, pero lo que preocupa es que el consumo no despega

Ravier con el presidente Javier Milei, cuando asumió como vocero

El vocero presidencial fue protagonista de un blooper en el cierre de la semana. Cuando nadie se lo pedía Adrián Ravier vaticinó un tipo de cambio “de $ 1.800 ó $ 1.700 en los próximos meses”. Así contradijo lo que el Gobierno reitera una y otra vez: que el dólar flota.

“Los funcionarios tienen que evitar hablar del valor del dólar”, contestó Martín Redrado, ex presidente del Banco Central, al ser consultado por los dichos del funcionario libertario. Ravier puede saber mucho de escuela austríaca, pero demostró estar verde para su nuevo rol. Al ser consultado por el nuevo proyecto de inocencia fiscal hizo agua, aunque se trata de una de las iniciativas más importantes del Ejecutivo para este semestre.

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Desde “el que apuesta al dólar pierde” de Lorenzo Sigaut en 1981 hay ejemplos de sobra sobre la inconveniencia de hablar del tipo de cambio. Alberto Fernández al ganar las PASO en 2019 consideró que “el dólar a $60 está bien”. Al final del mandato y luego de cuatro años de cepo lo entregó a casi $1.000 en el mercado paralelo.

El año pasado fue Javier Milei quien anunció que el Central compraría dólares solo cuando el tipo de cambio cayera a mil pesos, algo que nunca sucedió. Luego Luis “Toto” Caputo hizo célebre su frase de “compra campeón” en referencia a las críticas relacionadas con un dólar barato. Desde entonces el tipo de cambio subió casi 40% en pleno proceso electoral.

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En un momento de tranquilidad cambiaria, vaticinar un tipo de cambio 20% más alto que el actual corre el riesgo de “despertar al monstruo”.

Las proyecciones del mercado coinciden en que el dólar se pondrá más picante en los próximos meses. En los primeros siete meses del año la inflación superó el 18% mientras que el tipo de cambio quedó básicamente planchado. Es muy probable que esto cambie en lo que queda de 2026. Incluso consultoras como Invecq ya venían estimando un valor de $ 1.800 para fin de año.

De las exportaciones a las colocaciones

Ya en julio el Banco Central aflojó con la compra de divisas para evitar un salto en la cotización. Ahora habrá menos liquidación del agro, pero es posible que ingresen divisas por colocaciones de deuda en el mercado internacional. En la última semana colocaron Neuquén (USD 500 millones) y PCR (USD 400 millones). Aunque no se esperan grandes emisiones, el mercado internacional sigue abierto para algunas provincias o empresas que busquen financiamiento.

Triptych de campo de trigo con cosechadora, plataformas petroleras y mina a cielo abierto con maquinaria pesada, superpuesto con un gráfico verde ascendente.

Más allá de la desafortunada expresión del vocero, nada hace pensar que el tipo de cambio efectivamente pueda tener alguna variación brusca al menos hasta fin de año. Las dudas, por supuesto, se concentran en lo que podría suceder durante el período preelectoral del año próximo.

La inflación también seguiría dando buenas noticias al Gobierno. Las proyecciones preliminares de julio coinciden en que se ubicaría entre 1,8% y 1,9%, por lo que se mantiene vigente el proceso de desinflación que ya lleva tres meses.

El precio de la carne casi no se movió, la nafta tampoco aumentó pese al incremento del barril de crudo y las subas se habrían concentrado sobre todo en los rubros de servicios públicos y recreación, por las vacaciones en invierno.

La actividad no despega

La actividad, sin embargo, sigue sin reaccionar. Los sectores “ganadores” siguen traccionando. Pero los que vienen de atrás aún no consiguen despegar. La construcción empezó a mostrar un comportamiento algo más favorable, pero desde valores muy bajos. La decisión del Gobierno de dejar de hacer obra pública es solo parcialmente compensada por iniciativas de las provincias tanto en materia de infraestructura como vial. Y el sector privado tampoco se mueve demasiado, salvo en algunos barrios “premium”.

La inflación desaceleró, pero el consumo no despega 
EFE/ Juan Ignacio Roncoroni

La industria y la actividad comercial se mantienen aletargados. Dejaron de caer pero por ahora no muestran reacción. Los salarios tampoco le ganan a la inflación. “Para que las empresas quieran aumentar los sueldos tiene que haber generación de empleo genuina y eso no está sucediendo”, explicó Jorge Colina, director de la consultora IDESA.

La industria y la actividad comercial dejaron de caer pero por ahora no muestran reacción

Un buen ejemplo es la paritaria del sector mercantil, o sea trabajadores de comercio. Pactaron un incremento de 1,9% mensual desde julio hasta septiembre, por lo que a duras penas empatan con la inflación esperada.

Pero como compensación también se les asignó una “gratificación extraordinaria”: $25.000 mensuales en julio y agosto. Luce como un monto más que austero en un intento por mejorar el poder adquisitivo del salario. La realidad es que en un contexto de ventas muy flojas o en caída se hace casi imposible otorgar aumentos salariales por encima de la inflación.

Salarios y morosidad

La mora de las familias con el sistema financiero es el mejor reflejo de salarios que no alcanzan. El endeudamiento creciente del último año llevó a un excesivo uso de la tarjeta de crédito o de las compras en cuotas. La consecuencia es que se genera una bola de nieve con altas tasas de interés que está dejando a millones de personas fuera del sistema financiero formal.

La mora en los préstamos a individuos supera el 12% en los bancos y se acerca al 30% en las billeteras digitales. Y a pesar de las expectativas favorables todavía no se ha producido un retroceso. En los últimos 12 meses la deuda con problemas de cobro con el sistema financiero se triplicó, lo que lleva a los bancos a volverse mucho más cautos a la hora de prestar. Además, la tasa de interés se mantienen altísimas justamente por el riesgo de incumplimiento.

Un hombre de perfil sentado frente a una laptop con un reporte sellado "INFOCORP - MOROSO", rodeado de sobres, papeles arrugados y un tablón con documentos.

Sin embargo, en el último mes el Central se mostró más flexible en su política monetaria. “En los préstamos en pesos al sector privado se observa una mejora desde abril de 2026, que lleva a que en el último mes se expanda al 0,6% mensual real. Hubo una recuperación de 2,1% real mensual de los préstamos a empresas y una caída de 0,8% real mensual en los de consumo”, indicaron desde Quantum Finanzas.

“La recuperación del crédito puede estar indicando no solo un mayor dinamismo de la actividad económica, sino también anticipando un proceso de reducción de la mora”, agregaron.

Con estabilidad cambiaria y un proceso de desinflación en baja, ahora todas las miradas apuntan al nivel de reactivación y de mejora de los salarios. Es evidente que el proceso viene bastante más lento de lo esperado. De eso dependerá cómo llegará el Gobierno a las elecciones.

Riesgo país y reelección

Según el actual nivel de riesgo país, cercano a los 430 puntos básicos, el economista Fernando Marull infiere que el mercado ve una probabilidad de reelección del presidente Javier Milei del 80%. Pero las encuestas muestran un escenario mucho más ajustado para el Gobierno, aún cuando todavía ni siquiera se conoce quiénes serán los contrincantes electorales.a Por ahora, parece difícil que se pueda evitar un balotaje.

l presidente Javier Milei mantuvo un encuentro hoy en Nueva York con la directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva

La semana económica arranca fuerte, con la visita a la Argentina del titular del FMI, Kristalina Georgieva. Más allá del respaldo contundente que el organismo brindará al plan económico, hay otro tema inquietante en la agenda: los pagos netos por casi USD 6.000 millones que deberá realizar Argentina el año próximo a la institución.

No parece ser el momento ideal para que el Fondo empiece a reducir su nivel de deuda con el país, aunque así fue acordado el año pasado con el actual equipo económico. Posiblemente nada se resuelva ahora y en definitiva dependerá del acceso a los mercados internacionales que consiga el Gobierno en los próximos meses, algo que hasta ahora viene resultando esquivo.

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