La Justicia de Paraguay ordenó este jueves una nueva prisión preventiva domiciliaria para el exsenador argentino Edgardo Kueider y su pareja, Iara Guinsel, quienes están imputados por presunto lavado de activos.
La resolución fue dictada por el juez de Garantías Humberto Otazú y se suma al arresto domiciliario que ambos ya cumplen luego de haber sido condenados por tentativa de contrabando de divisas.
En esa línea, el magistrado consideró que los acusados no cuentan con arraigo en Paraguay debido a su condición de extranjeros y, por ese motivo, además les prohibió abandonar el país sin autorización judicial. Kueider y Guinsel permanecen alojados en un departamento de la ciudad de Luque, a unos 11 kilómetros de Asunción, donde continúan bajo monitoreo mediante tobillera electrónica.
La investigación por lavado de activos se originó a partir del procedimiento realizado el 4 de diciembre de 2024 en el Puente Internacional de la Amistad, que une Foz de Iguazú, en Brasil, con Ciudad del Este, en Paraguay. Durante un control aduanero, las autoridades encontraron en el vehículo en el que viajaban 211.000 dólares, 3,9 millones de pesos argentinos y 646.000 guaraníes que no habían sido declarados.
Con el avance del expediente, las fiscales Luz Guerrero y Verónica Valdéz sostuvieron que dinero de presunto origen ilícito habría ingresado a Paraguay y luego sido canalizado mediante operaciones inmobiliarias.
En ese marco, el juez Rodrigo Estigarribia ordenó el embargo de seis departamentos y cocheras ubicados en el edificio Innova Las Mercedes, en Asunción, para garantizar una eventual reparación económica en caso de una condena.
En tanto, la nueva medida cautelar fue dictada mientras continúa esta segunda investigación, independiente de la causa por contrabando que ya tuvo sentencia. El pasado 13 de julio, la Justicia paraguaya condenó a Kueider a dos años de prisión en suspenso por tentativa de contrabando de divisas, mientras que Guinsel recibió una pena de un año y diez meses de prisión en suspenso como coautora del delito.
Antes de conocerse esa condena, el exsenador negó haber cometido un delito y aseguró que es víctima de una “feroz persecución política“. Además, defendió la inocencia de su pareja al afirmar que ambos fueron acusados injustamente, aunque ahora deberán continuar bajo arresto domiciliario mientras la Justicia paraguaya avanza con la investigación por presunto lavado de activos.

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