¿EN CRISIS? Vacaciones de invierno en la Costa Atlántica: preocupa el derrumbe de las reservas

Se advierte un escenario crítico para el sector turístico de la provincia de Buenos Aires. El fuerte ajuste, la licuación de los salarios y el marcado atraso cambiario conformaron una tormenta perfecta que mantiene paralizadas las reservas en las vísperas de las vacaciones de invierno.

A pesar de que el receso invernal ya comenzó en provincias clave como Córdoba, Mendoza, Santa Fe y Entre Ríos, el flujo de visitantes hacia las localidades balnearias bonaerenses no muestra signos de reactivación.

Los referentes de las distintas cámaras empresariales advirtieron que el nivel de consultas es alarmante y prácticamente nulo en varios destinos.

La crisis del sector se profundiza por la pérdida de competitividad frente a opciones del exterior, afectadas por las variables macroeconómicas que encarecieron los costos medidos en dólares dentro del mercado local.

Parálisis en las reservas y crisis de rentabilidad

El desplome del turismo interno golpea de forma directa las expectativas de los operadores comerciales que esperaban este receso estacional para equilibrar sus cuentas tras una temporada de verano que ya había mostrado signos de debilidad.
“El nivel de reservas es prácticamente nulo en algunas localidades costeras”, señalaron fuentes del sector privado bonaerense.

Esta falta de rentabilidad económica provoca un efecto dominó que desestabiliza a toda la cadena de valor en las ciudades costeras. 

La falta de turistas no solo golpea la ocupación hotelera, sino que deprime la actividad en el rubro gastronómico y en los comercios de cercanía orientados al consumo masivo.

Impacto en el empleo y el comercio de cercanía

La principal preocupación de las autoridades locales y los representantes gremiales radica en el impacto que esta recesión genera sobre los puestos de trabajo. 

Las economías de la Costa Atlántica dependen fuertemente de la estacionalidad, y una temporada invernal fallida debilita la contratación de personal.

Ante la falta de incentivos para el consumo de las familias y la pérdida del poder adquisitivo, el sector privado comenzó a revisar sus estructuras de costos.

Los empresarios turísticos advierten que, de mantenerse este panorama de baja demanda y altos costos fijos de servicios públicos, se complicará el sostenimiento del empleo registrado en las principales ciudades balnearias del distrito.

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