El Servicio de Seguridad de Ucrania (SBU) informó este sábado de un nuevo golpe contra la infraestructura energética de Rusia. Kiev indicó que el ataque con drones se llevó a cabo contra la estación de producción y control de Vtorovo, en la región de Vladímir, que abastece de combustible a la capital rusa.
La estación, situada a unos 200 kilómetros de Moscú, es un nodo logístico para bombear productos petrolíferos ligeros hacia puertos de exportación y consumidores nacionales de Rusia. El SBU sostuvo además que se trató de un nuevo ataque contra una instalación ya alcanzada el 10 de junio de este año.
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El SBU señaló en Telegram que los combatientes de la unidad Alfa golpearon con precisión la estación de Vtorovo: “Según la información preliminar, los drones del SBU impactaron en las instalaciones técnicas del complejo, tras lo cual se produjo una detonación”.

La agencia de seguridad ucraniana vinculó el ataque con su estrategia de elevar el coste de la guerra para Rusia fuera del frente. En ese marco, sostuvo que cada instalación alcanzada reduce recursos para el esfuerzo bélico ruso y eleva el precio que el Kremlin debe pagar por mantener la agresión.
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También sostuvo que las consecuencias deben sentirse más allá del campo de batalla. Según el SBU, la presión busca afectar el presupuesto, la logística y los ingresos por exportaciones de Rusia.
Por su parte, el presidente Volodimir Zelensky confirmó este sábado otro ataque en suelo ruso con misiles de crucero Flamingo contra la fábrica Titan-Barikady, en Volgogrado, a unos 400 kilómetros de la frontera ruso-ucraniana. El mandatario afirmó que el impacto provocó un incendio en el recinto.
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Zelensky describió la instalación como un gran complejo industrial en el que Rusia fabrica sistemas de artillería y equipo militar especializado, en particular componentes de lanzadores de misiles destinados a atacar a la población ucraniana: “Cada instalación de defensa rusa que participe en la guerra contra Ucrania es un objetivo legítimo para nuestras sanciones de largo alcance”.
Antes, el asesor del Ministerio de Defensa ucraniano Sergui Sternenko había dicho en Telegram que misiles Flamingo alcanzaron una de las instalaciones clave del complejo militar-industrial ruso en Volgogrado. Sternenko identificó el objetivo como el Centro Federal de Investigación y Producción Titan-Barikady, donde se producen lanzaderas de misiles y sistemas de artillería.
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En paralelo, Zelensky denunció que Rusia atacó Ucrania durante la última semana con cerca de 1.400 drones, casi 1.500 bombas aéreas guiadas y 19 misiles de distintos tipos, incluidos balísticos. Según el jefe del Estado ucraniano, esos ataques tuvieron como blanco a la población, viviendas e infraestructura civil.
El mandatario afirmó que casi cada día se registran víctimas y que la amenaza se mantiene constante. En esa misma jornada, un bombardeo ruso nocturno en la ciudad oriental de Zaporiya dejó nueve heridos, entre ellos dos niños, según el Servicio Estatal de Emergencias de Ucrania.
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El presidente añadió que 15 regiones ucranianas sufrieron ataques rusos esta semana y citó bombardeos casi diarios sobre Jersón, Zaporiyia, Járkov y Sumi. También reclamó reforzar la defensa antiaérea, sobre todo la protección antibalística, ampliar la cooperación en materia de drones y aumentar la presión mediante sanciones.
La secuencia de ataques que Kiev reivindica dentro de Rusia apunta a dañar circuitos que sostienen la ofensiva rusa, desde la industria militar hasta la red logística y energética. Esa línea sitúa los golpes de largo alcance como una herramienta para encarecer la guerra más allá del campo de batalla.
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