Primer balance político y cartográfico: mapas y cifras de la primera semana de guerra en Medio Oriente

EEUU e Israel atacaron una refinería en Teherán

El conflicto en Medio Oriente ha dejado a la región bajo el impacto de miles de ataques aéreos, bombardeos y ofensivas con drones contra infraestructuras militares y objetivos estratégicos. En solo ocho días, Estados Unidos e Israel efectuaron más de 6.400 ataques contra objetivos del régimen iraní, mientras ciudades como Teherán e Isfahán padecieron bombardeos intensos. La situación repercutió de forma directa en el precio del petróleo Brent y en el suministro energético mundial.

Entre el 28 de febrero y el 7 de marzo de 2026, Irán, Estados Unidos e Israel protagonizaron enfrentamientos a gran escala: ataques aéreos, lanzamientos de misiles y vuelos de drones contra objetivos militares, infraestructuras energéticas y activos estratégicos. El conflicto interrumpió el tránsito petrolero en rutas clave —como el Estrecho de Ormuz—, provocó un salto inmediato en los precios energéticos y causó fuertes repercusiones en los mercados internacionales, afectando la seguridad y el abastecimiento global de hidrocarburos.

Las Fuerzas Armadas de Estados Unidos e Israel concentraron sus ataques en Teherán, Isfahán y otras zonas estratégicas de Irán, empleando más de 7.500 municiones durante la primera semana del conflicto. El gobierno israelí aseguró este sábado que, tras esos siete días de bombardeos, posee el control “casi total” del espacio aéreo iraní y mantiene que sigue un plan sistemático para debilitar al régimen en Teherán.

La Guardia Revolucionaria, por su parte, respondió con ofensivas contra bases y activos estadounidenses en países del Golfo. Asimismo, lanzó misiles y drones contra Israel y naciones vecinas como Bahréin, Emiratos Árabes Unidos, Qatar, Arabia Saudita y Kuwait. Esos ataques buscan presionar a los países vecinos para que se distancien de Washington y contribuyan al cese de los bombardeos sobre Irán.

El presidente interino de Irán, Masud Pezeshkian, ofreció disculpas públicas a los países vecinos por los ataques iraníes, una postura que provocó críticas de sectores ultraconservadores y de legisladores, quienes la interpretaron como una muestra de debilidad frente a los adversarios.

Clérigos y legisladores en Irán exigieron la pronta designación de un nuevo líder supremo y recordaron que la Guardia Revolucionaria actúa para responder a amenazas contra la integridad territorial del país. A nivel internacional, las ofensivas iraníes y las respuestas defensivas motivaron la convocatoria urgente de la Liga Árabe, que denunció violaciones al derecho internacional por parte de Teherán.

Desde Washington, el presidente estadounidense Donald Trump interpretó las disculpas de Pezeshkian como efecto de la presión militar y advirtió que Estados Unidos responderá con mayor firmeza ante futuras agresiones. Israel, por su parte, mantiene su afirmación de control casi total del espacio aéreo iraní y planea proseguir con su estrategia militar.

Pezeshkian subrayó que las operaciones militares iraníes se dirigieron exclusivamente a bases y recursos militares de fuerzas extranjeras, excluyendo a países aliados y vecinos. Con ello, el gobierno intentó acotar el alcance de su respuesta militar frente a la escalada regional.

Según datos citados por The Economist, entre el 28 de febrero y el 6 de marzo se registraron 207 ataques conjuntos en Teherán y 233 en regiones fuera de la capital. También se informaron 145 ataques en Líbano contra posiciones del grupo terrorista Hezbollah, principal aliado del régimen iraní.

En represalia, la República Islámica también lanzó misiles contra Israel (40), Irak (21), Emiratos Árabes Unidos (15), Bahréin (12) y Qatar (8), entre otros.

Los ataques israelíes y estadounidenses se dirigieron a infraestructuras militares y estatales, causando daños considerables en instalaciones clave. Este sábado, de hecho, bombardearon una importante refinería petrolera al sur de Teherán.

Asimismo, la ofensiva iraní alcanzó el aeropuerto internacional de Dubái, lo que provocó la suspensión parcial de vuelos. Además, grupos opositores kurdos en Irak fueron blanco de ataques con misiles y drones. El Ministerio de Defensa de Emiratos Árabes Unidos informó haber interceptado 15 misiles balísticos y 119 drones el sábado 7 de marzo.

En Jordania, autoridades militares señalaron que se lanzaron 119 proyectiles contra instalaciones internas en el transcurso de una semana, la mayoría de los cuales fueron interceptados. Esos ataques motivaron la activación de sistemas de defensa aérea en varios Estados vecinos y dañaron infraestructuras civiles y oficiales.

La escalada del conflicto provocó un aumento inmediato del precio del petróleo Brent, que superó los 93 dólares por barril al 6 de marzo, según The Economist. Paralelamente, el precio del gas natural subió por encima de los 52 euros por MWh, reflejando la preocupación de los mercados por la inseguridad del suministro procedente del Golfo.

El Estrecho de Ormuz, por donde antes del conflicto transitaba un tercio del petróleo marítimo mundial, registró una caída drástica del tráfico. Eso disparó la volatilidad de los precios internacionales y encendió las alarmas en las economías importadoras de energía. A raíz de los ataques a buques y terminales, las exportaciones de hidrocarburos quedaron suspendidas.

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