YPF acordó con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) Invest un financiamiento de hasta USD 500 millones para obras viales en la provincia de Neuquén, en el marco de su estrategia de expansión en Vaca Muerta.
El CEO de la petrolera estatal, Horacio Marín, confirmó la firma de una carta mandato con James Scriven, titular del BID Invest, para estructurar los fondos destinados a la infraestructura de rutas que la formación no convencional necesita para sostener su crecimiento.
“Firmamos una carta mandato para estructurar un financiamiento de hasta USD 500 millones destinado a obras viales estratégicas en la provincia de Neuquén, como parte de nuestro Plan 4×4”, publicó Marín en su cuenta oficial de X. Según pudo confirmar Infobae, el acuerdo no implica que YPF ejecute directamente las obras, sino que la empresa contribuye con la provincia a identificar vías de financiamiento para una red vial que acusa el impacto del boom productivo de la cuenca.
El Plan 4×4 es la hoja de ruta que Marín diseñó para cuadruplicar el valor de YPF en cuatro años y convertirla en una exportadora de hidrocarburos no convencionales de escala mundial hacia 2030. La infraestructura vial es uno de los cuellos de botella que el plan -y el desarrollo de la industria en la provincia- enfrenta: el salto de actividad en Vaca Muerta provocó un colapso en la red de rutas de Neuquén y Río Negro, con consecuencias directas sobre la operación diaria, como accidentes, horas perdidas por congestión y demoras en la llegada de insumos a Añelo, el epicentro del shale argentino.
Ante ese escenario, el gobierno neuquino recurrió a mecanismos de financiamiento público-privado. De hecho, un consorcio de 10 compañías operadoras conformó un fideicomiso para financiar y ejecutar un bypass vial de 60 kilómetros de pavimentación en Añelo.
Además, avanzan acuerdos para pavimentar rutas mediante el adelanto de capital que las empresas recuperarían a través de esquemas de peajes o compensaciones sobre regalías hidrocarburíferas. El acuerdo con el BID Invest suma ahora una alternativa de financiamiento multilateral a ese menú.

La presión sobre la infraestructura vial se explica, en parte, por la magnitud logística que exige el shale. Uno de los insumos que más tensiona las rutas es la arena de fractura hidráulica, indispensable para mantener abiertas las microfracturas en la roca y permitir el flujo de petróleo y gas.
Vaca Muerta consume actualmente alrededor de 7 millones de toneladas de arena por año, un volumen que podría escalar a 9 millones de toneladas anuales hacia 2028, según proyecciones de la industria. Traducido en logística, eso equivale a unos 300.000 viajes de camión por año —más de 800 unidades diarias dedicadas exclusivamente al transporte de ese insumo.
La arena proviene históricamente de Entre Ríos, a más de 1.000 kilómetros de distancia, lo que encarece cada etapa de fractura y multiplica el tráfico pesado sobre una red vial que no fue diseñada para soportar esa intensidad y que, todavía, no está asfaltada. Las proyecciones de la industria indican que el desafío logístico se profundizará en los próximos años, a medida que crezca la producción de shale oil y shale gas en la cuenca.
Tras la firma de la carta mandato, trascendió que Scriven podría visitar Vaca Muerta para interiorizarse de las necesidades de infraestructura sobre el terreno, aunque esa visita no fue confirmada de manera oficial. El financiamiento multilateral llega en un momento en que la industria energética argentina atraviesa una oleada de acuerdos de gran escala. En los últimos meses, Citigroup, Banco Santander y JP Morgan trabajan en un paquete de financiamiento de cerca de USD 1.000 millones para un proyecto de Transportadora de Gas del Sur (TGS) en la misma cuenca. YPF, por su parte, avanza en paralelo en el cierre del financiamiento para el proyecto Argentina LNG, con compromisos que rondarían los USD 14.000 millones en lo que el propio Marín definió como el project finance más importante de la industria energética en América latina.

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