Como una canción sin fin, la sucesión de escándalos de corrupción se exhiben a diario en los medios de comunicación con la naturalidad de un tema más de la agenda. Esa intensidad, sumada a la sospecha de cierta parcialidad político-mediática en la que “el corrupto es el otro”, impacta ya casi sin sorpresa ni indignación en una sociedad más enfocada en resolver su problemática cotidiana, que es bastante ardua.
Así, mientras el todavía jefe de Gabinete, Manuel Adorni, sigue sin poder aclarar sus mentiras en torno a cómo mejoró su patrimonio y nivel de vida durante la función pública, se difunden videos de la exesposa de Martín Insaurralde, Jesica Cirio, mostrando bolsas con dólares guardadas en placares y cajones en la vivienda que compartían.
Estos dos casos tienen más diferencias que semejanzas. Detengámonos en los parecidos: gozan de una protección política envidiable. A ello hay que sumarle la judicial, por supuesto.
Con la excusa de que están sin terminar las pericias patrimoniales, el juez federal Luis Armella ni siquiera llamó a declarar a Insaurralde, cuando se están por cumplir tres años del inicio del expediente a partir del paseo en yate del exfuncionario por el mar Mediterráneo con una modelo. Tres años.
Algo más de tres meses lleva la causa Adorni en el juzgado federal de Ariel Lijo. Delegada la investigación en el fiscal Gerardo Pollicita, parecía avanzar con inusitada velocidad, al punto que habría sido el propio magistrado el que hizo trascender que el jefe de ministros podría ser llamado a indagatoria antes de la feria judicial de julio.
Gente que camina los pasillos de Comodoro Py plantea por estas horas que Lijo aplicaría su conocida muñeca política para demorar esa cita varios meses. Cuánta desconfianza. No hay poco en juego. El Gobierno está apurando designaciones en la justicia, que lo llevaría a ocupar casi el 40% de los cargos, y negocia con la casta política y judicial los nombramientos. El ministro Juan Mahiques, respaldado por los primos Menem (que son Karina), está al frente de esa avanzada, de la que Lijo pretende sacar tajada.
Mientras en el Congreso, y gracias a sus aliados del PRO y la UCR, el oficialismo consiguió patear la ofensiva opositora para interpelar y destituir a Adorni, hacia Comodoro Py activó diferentes mecanismos de convencimiento para que se tomen las cosas con más calma.
No sólo con el aún Jefe de Gabinete, sino también en los procesos abiertos por la criptoestafa $LIBRA y las coimas en Discapacidad. Hay muchas más fotos recientes de la descomposición que supimos conseguir. El ex jefe de Arsat y del Orsna, Facundo Leal, con 2,5 millones de dólares, drogas y equipos de espionaje.
José Luis Espert, convocado recién a indagatoria por los aportes que le hizo el lavador confeso Fred Machado. Alberto Fernández y la redefinición de su participación en el caso Seguros, que deberá resolver…Lijo. ¿Y las irregularidades en la AFA?
El porteñocentrismo parece alejarnos del juicio en Paraguay al exsenador Edgardo Kueider. O de las causas que en Rosario involucran a narcos, jueces, fiscales, agentes de la DGI, empresarios. A propósito: ¿podría estar salpicado en ese lodazal rosarino un integrante de la Cámara de Casación Penal?
Al panorama hay que sumarle a Cristina Kirchner, presa desde hace un año, que asiste al juicio oral y público por los Cuadernos de la corrupción -junto a otros exfuncionarios y empresarios- y aguarda otros dos procesos. O la cuarta condena que recibió el exministro Julio de Vido.
La incesante cascada de escenas de terror en una película que ya no asusta a nadie. Pero agudiza el descreimiento social en la representación democrática. Cuidado.

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