La guerra entre Rusia y Ucrania registró una nueva escalada este miércoles con una serie de ataques de largo alcance en ambos sentidos. Mientras Moscú lanzó más de 200 drones contra distintas regiones ucranianas, Kiev respondió golpeando instalaciones militares y energéticas ubicadas a cientos de kilómetros de la frontera rusa.
Las ciudades de Odesa y Kharkiv estuvieron entre los principales objetivos de la ofensiva rusa. Según las autoridades ucranianas, los ataques causaron daños en edificios residenciales y dejaron varios heridos. En Odesa, una madre y sus dos hijos necesitaron atención médica tras el impacto de drones contra viviendas, mientras que en Karkiv al menos cuatro personas resultaron heridas.
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La Fuerza Aérea de Ucrania informó que Rusia lanzó un total de 207 drones de largo alcance durante la noche. De ellos, 181 fueron neutralizados por las defensas aéreas ucranianas, aunque otros 21 alcanzaron distintos objetivos en el país. En la región de Zaporizhzhia, otras diez personas resultaron heridas durante bombardeos rusos.
La respuesta ucraniana se concentró en objetivos considerados estratégicos para el esfuerzo bélico del Kremlin. El presidente Volodímir Zelensky confirmó que las fuerzas ucranianas atacaron una planta militar en la ciudad de Cheboksari, en la república rusa de Chuvasia, situada a más de 900 kilómetros de la frontera.
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Según Zelensky, la instalación producía componentes utilizados en drones y misiles rusos y fue alcanzada con misiles de crucero FP-5 Flamingo, desarrollados por Ucrania. Medios rusos y canales de Telegram identificaron el objetivo como la empresa VNIIR-Progress, dedicada a la fabricación de sistemas electrónicos y antenas para vehículos aéreos no tripulados.
El ataque reviste especial importancia porque apunta directamente a la industria militar rusa, uno de los blancos prioritarios de Kiev en los últimos meses. Ucrania ha buscado cada vez más afectar la producción de armamento y las cadenas de suministro que sostienen las operaciones militares rusas.
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Zelensky también confirmó ataques contra una refinería en la región de Samara y contra dos infraestructuras energéticas en la región de Vladímir. Aunque las autoridades rusas no detallaron los daños, medios independientes difundieron imágenes de incendios en instalaciones industriales.

Las refinerías rusas se han convertido en objetivos recurrentes para Ucrania debido a su importancia económica y logística. Además de generar ingresos para Moscú, estas instalaciones suministran combustible utilizado por las fuerzas armadas rusas.
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El Ministerio de Defensa ruso aseguró que sus sistemas antiaéreos derribaron 326 drones ucranianos durante la noche sobre diversas regiones del país, incluida la región de Moscú. Las autoridades también reportaron daños materiales en varios puntos del territorio ruso.
La jornada también dejó un episodio simbólico en Sebastopol, en la península de Crimea, donde un drone ucraniano impactó contra un edificio que alberga un histórico monumento dedicado a la defensa de la ciudad durante la Guerra de Crimea del siglo XIX.
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