Macri ya no dice que no
“Si el candidato sos vos, vamos detrás“. Mauricio Macri ya no niega la posibilidad de postularse a las presidenciales de 2027. La respuesta la escucharon el viernes Maxi Pullaro y Rogelio Frigerio: “No es tiempo de candidaturas, falta mucho. No es el momento. No hay que decir nada”. El diálogo ocurrió en la reunión que mantuvo en Santa Fe con los dos gobernadores. Los políticos no suelen hablar de política cuando se encuentran.
Esta vez el lenguaje fue más crudo por el perfil de la campaña de Mauricio. Hace lo que dice que no hace: se mueve como candidato, despliega argumentos de candidato, pero niega que lo sea. Prudencia ácida. ¿Qué sentido tendría ahora admitir un proyecto? De hacerlo alinearía de inmediato a todas las tribus del oficialismo en su contra. También haría tambalear el equilibrio difícil que tienen los dirigentes del PRO con el oficialismo nacional. Fueron juntos a las elecciones en CABA y se mueven como que seguirán juntos hasta nuevo aviso.
En los diálogos con Frigerio y Pullaro, Macri insistió en la necesidad de fortalecer los partidos. Eso no implica solo al PRO. Pullaro gobierna en nombre del radicalismo y en un tramo de la visita santafesina los acompañó Leonel Chiarella, presidente nacional de la UCR. El intendente de Venado Tuerto se sumó en algún momento al grupo que acompañaba a Macri – sus principales asesores, Humberto Schiavoni y Jorge Triaca- y a la diputada nacional y vicegobernadora con licencia, Gisela Scaglia.
¿Y si es mejor sin PASO?
Macri tiró a la tribuna, por ahora, la cuestión de la candidatura. Pero sus anfitriones del viernes en Paraná y Santa Fe siguieron urdiendo un escenario competitivo para el sector el año que viene. Pullaro planteó la oportunidad de derogar o no las PASO. Hasta ahora la oposición amigable ha rechazado la suspensión, pero el gobernador de Santa Fe planteó un escenario posible sin PASO. Sin primarias, dio a entender, si Macri confirma la candidatura, le será más fácil blindar una propuesta que evite pasar por el trámite de internas odiosas o de doble filo como son las PASO. En ese caso, imagina, podrían construir una candidatura que contaría por lo menos con más de un 20% de intención de voto. Con este porcentaje sería competitiva para disputar la entrada al balotaje.
Tampoco es para negociar
La reunión dejó espacio también para refinar las posiciones de cada uno de los presentes. Los dos gobernadores, Maxi y Frigerio, aspiran a reelegir en sus distritos y nada les vendría mejor que un candidato a presidente propio como Macri para sostener su proyecto provincial.
Se preguntaron en voz alta, para que escuchen Macri y sus acompañantes, si la perinola que ha echado a girar Mauricio sobre su candidatura no es un ardid para tensar las relaciones con el Gobierno y, al final, negociar a cambio de que no se metan en la CABA. Mauricio negó esa posibilidad. “No tiene nada que ver, no estamos en peligro en CABA, en particular porque Jorge (que es Macri) está mejorando”.
Nueva estrategia en el Congreso
El rédito de la visita, la última antes del receso por el campeonato del Mundo, fue el debate sobre la necesidad de fortalecer la estrategia legislativa de las dos fuerzas. Con el mismo énfasis con el cual Frigerio y Maxi alentaron una candidatura de Macri a la que se sumarían ya mismo, lamentaron la tensión que vive en el Congreso la dirigencia que fue de Cambiemos con el Gobierno, que debilita el entendimiento entre los partidos que integraron esa coalición hasta 2023.
Hoy el PRO tiene dos jefaturas de bloque -Cristian Ritondo en el PRO y Gisela Scaglia en Provincias Unidas. El eje de la divergencia ha sido el énfasis de Ritondo en su adhesión al Gobierno, que le ha costado al arco que fue Cambiemos no poder construir un bloque unificado, que podría llegar a los 50 diputados. El costo de ese respaldo es el desmantelamiento de una carpa unificada, que podría ser efectivamente la bisagra de todas las decisiones en Diputados.
Empresarios hacen cola
Al disparar la inminencia de una candidatura Macri agregó un diagnóstico que lo acerca a esa posibilidad, que es su percepción de que el mileísmo está perdiendo la adhesión de sus votantes, que no son otros que los que lo hicieron presidente en 2015. A esa idea suma las presiones que tiene de sectores empresarios que buscan hablar con él para pedirle que constituya una alternativa que asegure lo bueno del rumbo pero que también le permita seguir adelante con alguna posibilidad de éxito.
Admitió reuniones con empresarios como la del grupo que le pidió una charla privada en Colonia del Sacramento o con el grupo que almorzó con él, convocado por el consejo asesor de un grupo editorial, integrado por empresarios y economistas. Aprovechó para negar que se haya reunido con Patricia Bullrich en algún momento. Tampoco tiene previsto encontrarse con ella.
El mileísmo en su peor hora
Este acuerdo de Macri con Pullaro adelanta un giro en la posición estratégica de la oposición negociadora. La experiencia de la última sesión en el Senado dejó en evidencia la fragilidad con la que el oficialismo lleva adelante sus proyectos. El minué que terminó con la aprobación del pliego de la jueza María Verónica Michelli fracturó al bloque de “Los 44” de Bullrich. Lo dejó a merced de las tácticas de la oposición dura.
El Gobierno consintió que un trascendido sobre el parentesco de la candidata con un periodista se convirtiese en una cuestión de Estado y, a la postre, en una derrota por 2/3 de los votos. La única oficialización de que el motivo era el parentesco ocurrió en la reunión del martes anterior entre Victoria Villarruel y María Verónica Michelli. La candidata pidió entrevistarse con la vicepresidenta, que se comprometió a que la apoyaría para que recibiese la aprobación. Villarruel llevó ese criterio a la reunión de Labor Parlamentaria previa a la sesión. “Me he reunido con ella y le he prometido que su pliego se va a tratar en igualdad con todos los demás”.
Salven a Patricia
José Mayans propuso darles aprobación a todos los pliegos con 2/3 de los votos para que se amortiguase la tensión de “Los 44” con el Gobierno. Patricia se exaltó: “No puedo aparecer yo, que soy jefe de bloque, confrontando con el Presidente”. Hizo demostración de contactos con telefonazos desde esa reunión con el mismísimo Milei, según dio a entender. “Me voy a abstener”, concluyó visiblemente inquieta.
La misma tensión es la que hizo dar de baja el tratamiento del proyecto de Inviolabilidad de la Propiedad. Mayans: “Eso es invotable. Y menos para nosotros que venimos de zonas fronterizas. ¿O acaso no saben que Estados Unidos se formó comprando tierras de otros países?”. Ese argumento no impidió que el oficialismo de LLA insistiese en tratar el tema. Pero cuando se interrumpió la sesión del jueves con el pedido de cuarto intermedio, el tratamiento se cayó.
En ese intervalo Mayans se reunió con Camau Espínola (Provincias Unidas) y le recordó que provincias como Misiones, Formosa o Corrientes eran las más vulnerables si se permitiese la venta de tierras a extranjeros sin discriminación en zonas de frontera. Al rechazo del proyecto se sumaron otros legisladores de fronteras como Carolina Losada y el radical por Catamarca Sergio Fama.
Proyectos de baja intensidad
El Gobierno quiere llevar al recinto el proyecto otra vez esta semana. Es la niña de los ojos del Coloso Sturzenegger, que actúa como el comisario ideológico del Gobierno. No elabora proyectos, pero actúa como el vocero de las iniciativas. Estos proyectos se atascan por la provisoriedad de su elaboración. Algunos parecen hechos por aficionados. Otros, parecen responder a intereses privados que sería riesgoso denunciar sin pruebas.
Es el caso de la ley de sociedades que publicó el Gobierno, pero que no ha sido girada aún al Congreso. En el artículo 2 de ese proyecto se establece que las normas que se sancionen se aplicarán de manera supletoria al estatuto de las sociedades. Este criterio entra en contradicción con los argumentos de la Argentina en, por ejemplo, el juicio en el juzgado Preska por la estatización de las acciones de Repsol en YPF. La cámara que le dio razón a la Argentina en ese entuerto falló que el orden jurídico está por encima de los estatutos de empresas, argumento que esgrimió, hasta ahora sin suerte, el grupo Burford que reclama sumas que pueden llegar a los USD 20.000 millones.
No hay nada irreversible en política
El caudillismo es una monarquía imperfecta. Asume la concentración del poder como necesaria, pero lo primero que anula es la principal condición política de las monarquías, que es ser sinónimo de sucesión. En el caso de las repúblicas americanas, el caudillismo es sinónimo de clausura del futuro. En el esquema caudillista de los gobiernos argentinos de estos años, reformas jurídicas como la que propone la ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada, o la nueva ley de sociedades buscan detener el paso del tiempo. El mismo propósito tienen las fórmulas de asociación entre el Estado y los particulares.
En los años K fueron los fideicomisos que se alimentaban con impuestos de asignación específica. En los tiempos M -Macri, Milei- han sido nuevas formas de encapsulamiento del futuro en una burbuja que se presume blindada a los cambios.
En el gobierno de Macri era el programa de Participación Público-Privada como forma de dar estabilidad y seguridad a los proyectos. Murieron con la causa Cuadernos. La mayoría de los socios extranjeros en los programas PPP levantaron sus compromisos al ver que sus socios estaban imputados por presuntas coimas que hoy investiga la justicia. La caída de los PPP fue una de las 4 causas a las que Macri atribuyó el fracaso de su gobierno -las otras tres fueron la salida de capitales de los emergentes hacia EE. UU., atraídos por las tasas altas del primer Trump, la sequía y la dura oposición del peronismo cristinista-. En el gobierno de Milei son los RIGI y los super RIGIS, actualización de los tradicionales compromisos de protección industrial que proliferaron en la Argentina bajo diversos gobiernos. Los fideicomisos K, los PPP y los RIGI de los turnos M fueron ideados para sacar el factor tiempo de léxico político. Es más contradictorio tratándose de gobiernos que se han publicitado como el cambio dentro del cambio (Cristina-Cobos, 2007), Juntos por el Cambio o Cambiemos, en los turnos Macri, o la demolición del Estado según propuso Milei en 2023. El lema que preside sus empeños es otra contradicción con la política: “son reformas irreversibles”. La palabra irreversible es la predilecta de las administraciones autoritarias. En política nada es irreversible. Todo es reversible.

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