Cambio de manos: quién está por comprar por US$1 una emblemática fábrica de cosechadoras

Se ultiman los detalles para que Vassalli cambie de manos. Si las negociaciones avanzan según lo previsto, antes de fin de junio la histórica fábrica de cosechadoras de Firmat, Santa Fe, podría concretar un nuevo traspaso de propietarios en una operación que contempla la absorción de los pasivos de la compañía, la transferencia de la empresa por un valor simbólico y un plan para intentar devolverle actividad tras meses de crisis.

Según pudo saber LA NACION, al frente de la propuesta está Roberto Santiago Chinelli, quien fue gerente general de la compañía durante la gestión de Eduardo Marsó —cargo que ocupó desde principios de 2024 hasta octubre de ese año— y tiene una larga trayectoria vinculada a la firma que se remonta a los años 90. Chinelli encabeza una iniciativa respaldada por un grupo de inversores nacionales y, de concretarse la operación, pasaría a hacerse cargo de toda la conducción operativa de la empresa: la parte industrial, técnica, desarrollo de producto, fabricación, comercial, recursos humanos y servicio mecánico, entre otras áreas. La parte financiera quedará radicada en Buenos Aires.

De acuerdo con fuentes al tanto de las conversaciones, las negociaciones se encuentran avanzadas y apuntan a cerrarse antes de fin de junio.

Roberto Santiago Chinelli aparece al frente de la propuesta impulsada junto con un grupo de inversores nacionales para quedarse con la histórica fabricante de cosechadoras
Roberto Santiago Chinelli aparece al frente de la propuesta impulsada junto con un grupo de inversores nacionales para quedarse con la histórica fabricante de cosechadoras

Uno de los aspectos centrales de la operación pasa por la situación financiera de la empresa. El esquema prevé la asunción de los pasivos acumulados por la compañía, cuyo monto no trascendió.La empresa se compra por un dólar, pero quien ingresa se hace cargo de todas las obligaciones que deja la compañía”, señalaron fuentes vinculadas al proceso.

La situación refleja el complejo escenario que atraviesa Vassalli. La firma arrastra meses de dificultades económicas, conflictos laborales y una actividad productiva prácticamente paralizada. Actualmente los trabajadores cumplen un régimen de cuatro horas acordado el año pasado entre la empresa, el gremio y las autoridades laborales santafesinas: asisten a planta pero no se fabrica nada.

La operación representa el último capítulo de una crisis que se profundizó durante el último año. En septiembre pasado, la empresa quedó envuelta en un fuerte conflicto con la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) por atrasos salariales. Con el correr de los meses la situación se agravó y comenzaron las gestiones para encontrar inversores o compradores que permitieran garantizar la continuidad de la compañía.

En diciembre ya habían surgido versiones sobre la búsqueda de nuevos interesados. Luego, en enero de este año, cuando los trabajadores acumulaban varios meses sin cobrar y la actividad era mínima, el futuro de la empresa aparecía cada vez más incierto. Más tarde, en marzo, LA NACION reveló que existían negociaciones avanzadas para una venta y en abril trascendió que el eventual comprador sería un grupo argentino. Ahora las conversaciones parecen haber ingresado en la fase decisiva.

Chinelli no es un nombre desconocido dentro de Vassalli. Durante los años 90 representó a un grupo de accionistas minoritarios y ocupó cargos de conducción en la empresa, incluida la gerencia general, en un período en que la compañía atravesaba una crisis profunda. Posteriormente volvió a desempeñarse como gerente general durante la gestión de Marsó, quien había adquirido la compañía en enero de 2024 a Esteban Eskenazi y Matías Carballo con la intención de impulsar una recuperación que finalmente no logró consolidarse.

La operación contempla la absorción de los pasivos de la compañía y un plan para reactivar la actividad de una de las marcas más tradicionales de la maquinaria agrícola argentina
La operación contempla la absorción de los pasivos de la compañía y un plan para reactivar la actividad de una de las marcas más tradicionales de la maquinaria agrícola argentina

La iniciativa contempla una reorganización integral de la firma. Además de la normalización operativa y financiera, el proyecto incluye una transformación tecnológica orientada a modernizar la compañía y desarrollar una nueva generación de productos. “La transformación tecnológica se va a ver con el correr de los próximos meses”, indicaron fuentes cercanas a la iniciativa. Entre los cambios previstos figura también el desarrollo de un brazo financiero propio, un área en la que hoy Vassalli compite en desventaja frente a las grandes multinacionales del sector como John Deere o CNH, que cuentan con sus propias divisiones de crédito para financiar la compra de maquinaria.

Fundada en 1949 por Roque Vassalli, la empresa fue durante décadas uno de los símbolos de la industria nacional de maquinaria agrícola. A lo largo de su historia atravesó períodos de expansión, concursos preventivos, cambios de propietarios y crisis financieras. Ahora, cuando cumple 77 años, estaría a las puertas de una nueva transición.

Comments

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *