Irán amenazó con una “ofensiva total” tras la séptima noche consecutiva de bombardeos estadounidenses, en la mayor escalada militar entre ambas potencias desde que se reanudaron las hostilidades en Oriente Medio, con ataques que ya se extienden a países vecinos y disparan los precios del petróleo.
Mohsen Rezaei, asesor militar del líder supremo iraní, advirtió este viernes que si los ataques de Washington se prolongan “dos o tres días más”, Irán entrará en una “fase ofensiva a gran escala” en la que “ninguna frontera política estará a salvo de la agresión iraní”. Las declaraciones fueron emitidas por la cadena estatal IRIB.
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El exjefe de la Guardia Revolucionaria enumeró las violaciones que, según Teherán, cometió Washington al acuerdo firmado hace un mes: la creación de una ruta ilegal a través del estrecho de Ormuz, la falta de respeto a la soberanía iraní, los ataques a las costas del país y la negativa a liberar bienes incautados. Israel, añadió, incumplió por su parte la retirada del sur del Líbano.
El Mando Central de Estados Unidos informó en su cuenta de X que la nueva oleada de ataques comenzó a las 19:00 GMT del viernes, con el objetivo de “seguir degradando las capacidades militares iraníes” por orden del presidente Donald Trump. El ejército precisó haber atacado “decenas de objetivos militares iraníes, como instalaciones de vigilancia costera y defensa aérea, infraestructuras de logística militar e instalaciones marítimas”.
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La agencia iraní IRNA reportó ocho muertos como saldo de la ofensiva y recogió testimonios sobre explosiones en Yazd, en el centro del país, además de “varias provincias del sur”. Las autoridades iraníes denunciaron bombardeos contra puentes, un aeropuerto y una estación de tren, así como daños en infraestructuras energéticas que llevaron a las autoridades a pedir a la población que redujera el consumo eléctrico. Washington no confirmó esa información.
Trump había advertido durante la semana con atacar puentes y centrales eléctricas si Irán no regresaba a la mesa de negociaciones.
Irán cerró nuevamente el estrecho de Ormuz el fin de semana pasado, medida que Rezaei justificó como necesaria para “salvaguardar su propia seguridad y garantizar la seguridad de la economía global”. En respuesta, Estados Unidos restableció el bloqueo naval de los puertos iraníes.
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El ejército estadounidense informó este viernes que sus fuerzas habían “desviado” cuatro buques comerciales, “desactivado” uno y “abordado” otro en el marco del cierre perimetral del estrecho. Los Guardianes de la Revolución advirtieron que sus ataques “continuarán hasta la vuelta a la calma en la costa sur y el estrecho de Ormuz”.

“El estrecho de Ormuz se está convirtiendo en una trampa para los dos beligerantes. La lógica de la escalada se les escapa cada vez más”, advirtió David Khalfa, especialista en Oriente Medio de la Fundación Jean Jaurès, quien expresó su preocupación por “el riesgo de una confrontación regional más amplia”.
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La escalada traspasó las fronteras iraníes: Kuwait reportó impactos en una central eléctrica y una planta de desalinización, y sus autoridades llamaron a racionar el consumo eléctrico en un país donde las temperaturas alcanzan los 48 ℃ (118 °F). Las fuerzas armadas de Jordania, Bahréin y Qatar también anunciaron haber enfrentado ataques aéreos el viernes al amanecer.
Los Guardianes de la Revolución afirmaron haber atacado la base estadounidense de Al Udeid, en Qatar, asegurando haber destruido sistemas de radar y aeronaves militares para “castigar al agresor”. Las hostilidades se reanudaron el 7 de julio, tras ataques contra embarcaciones en el Golfo atribuidos a Irán, y los bombardeos desde entonces socavan los esfuerzos diplomáticos para poner fin a la guerra desatada el 28 de febrero por bombardeos contra Irán.
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El secretario general de la ONU, António Guterres, calificó de “inaceptables” los ataques contra infraestructuras civiles y se declaró “profundamente preocupado por la escalada militar continua entre Irán y Estados Unidos”, según su portavoz. Los cancilleres de China y Pakistán instaron a retomar las negociaciones en el marco del protocolo de acuerdo firmado a mediados de junio, mientras Islamabad reclamó una “vuelta a la normalidad en el estrecho de Ormuz”.
En los mercados energéticos, el barril de Brent subió un 4,60 % el viernes hasta los USD 88,10, lejos aún de los USD 126 registrados al inicio del conflicto. “Ninguna señal contundente indica que la corrección alcista de los precios haya terminado”, señaló David Morrison, analista de Trade Nation.
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