Qué hay detrás de la reunión entre Kicillof y el empresario Eduardo Costantini

El intendente de Escobar Ariel Sujarchuk detalló el encuentro entre Axel Kicillof y Eduardo Costantini, interpretándolo como una señal de articulación con el sector privado frente al actual escenario de la actividad industrial. A partir de ese hecho, y en Modo Fontevecchia, por Net TV, Radio Perfil (AM 1190), el jefe comunal analizó la gestión bonaerense y las perspectivas electorales de la oposición, señalando la necesidad de una propuesta federal y renovada de cara a los desafíos de 2025 y 2027 frente al modelo de La Libertad Avanza.

El político, abogado y periodista argentino, perteneciente al Partido Justicialista, Ariel Sujarchuk, es intendente del partido de Escobar, en la provincia de Buenos Aires, cargo que ocupa desde diciembre de 2015. Se convirtió en el primer jefe comunal en la historia de ese distrito en lograr tres mandatos consecutivos. Además de su trayectoria en el ámbito municipal, ha desempeñado funciones en el gobierno nacional. Entre sus cargos más destacados se encuentran la presidencia del Ente Nacional de Control y Gestión de la Vía Navegable, organismo encargado de la administración de la hidrovía Paraná-Paraguay, y la secretaría de Economía del Conocimiento dentro del Ministerio de Economía de la Nación.

Logró juntar a Axel Kicillof con Eduardo Costantini, uno de los cinco más ricos de la Argentina. ¿Cómo fue eso?

Eduardo Costantini se comunicó con el gobernador y lo invitó a conocer Malba Puertos, que está ubicado en el municipio. El gobernador le contestó en un plazo muy breve y ambos me encomendaron coordinar las agendas para generar ese encuentro. Además, aprovechó la visita para recorrer un parque industrial y dialogar con otros empresarios.

¿Significa algo esa respuesta rápida al pedido de Costantini por parte de Kicillof? ¿Representa una señal del, por ahora, principal candidato que tiene el peronismo para 2027 de un acercamiento al capital?

Objetivamente significa dos cuestiones importantes: la vocación de Costantini de mostrarse públicamente con el gobernador y que conozca la obra que viene llevando adelante la Fundación Malba. Y, del lado del gobernador, el mismo interés de mostrarse con Eduardo Costantini y aprovechar la ocasión para dialogar un rato a solas, que es lo que sucedió además de recorrer las instalaciones del lugar.

Con toda su experiencia en comunicación, ¿qué significan estos mensajes de cara a 2027? Y ahí avanzo un paso más: ¿cómo ve usted el panorama electoral del próximo año para el peronismo y para el peronismo bonaerense?

Esta es mi opinión, por supuesto, no la de Costantini ni la del gobernador.

Pero veo con claridad, porque lo observé en otras ocasiones en las que el gobernador participó con empresarios, una enorme preocupación por la situación económica de la Argentina. A las empresas les va mal. Salvo algunos rubros muy particulares, como los hidrocarburos y el campo, que tienen una lógica independiente, lo que genera empleo —la construcción, la industria y el sector pyme— está en caída libre, al igual que el consumo.

Entonces, ven en el gobernador una mirada distinta y una expresión en torno a cómo generar un país que contemple el desarrollo industrial. Yo se lo escuché decir y no creo cometer ninguna infidencia. Decía: “Si quieren conocer la Argentina del futuro sin industria, estoy seguro de que en el mundo están deseosos de comprar la industria nacional argentina y transformarla en una industria extranjera asentada acá”.

Me parece una reflexión interesante sobre si este modelo va a terminar con uno de los activos fundamentales que tiene la Argentina. Y el otro es la construcción. Costantini, o cualquier desarrollador importante, puede certificar que en este momento las ventas están paradas, la rentabilidad es muy baja y los costos se duplicaron por encima del 100%.

Respecto de las elecciones, ¿qué posibilidades le ve al peronismo? ¿Cómo observa una eventual competencia entre sectores que estuvieron unidos en las PASO de 2023? Me refiero al PRO y a La Libertad Avanza, compitiendo o haciendo una alianza. Y respecto de la provincia de Buenos Aires, dado que allí no hay balotaje.

Primero, no quiero esquivar la pregunta, pero todavía falta. El semestre que viene será complejo para la Argentina. En la medida en que el Gobierno siga por este andarivel, evidentemente los argentinos van a buscar una alternativa.

Si al Gobierno le va muy mal, seguramente el PRO sea una alternativa dentro de los modelos liberales. Y el peronismo tendrá que generar un sistema de alianzas con otras fuerzas políticas bajo un esquema programático, no solamente de nombres.

Creo que vamos hacia una renovación dentro de nuestra fuerza política para expresar algo distinto, en términos de lo que dice el gobernador: otro camino. Esa es una construcción que tiene que ir madurando y finalmente la gente elige quiénes logran una mayor representatividad.

Sin lugar a dudas, Axel Kicillof hoy es uno de los dirigentes con mejores condiciones. Pero el camino hay que recorrerlo, sostenerlo y acrecentarlo. Y el interior de la Argentina, que tiene mucho para decir, debe ser una parte protagónica. Tiene que existir un modelo federal de construcción del próximo gobierno y no uno centralista.

¿Y en la provincia de Buenos Aires?

La provincia de Buenos Aires va a dirimir opciones. Hay una realidad indiscutible: no hay reelección. Por lo tanto, el 11 de diciembre de 2027 habrá un nuevo gobernador que no será Axel.

Lo mismo va a pasar con la oposición. Veo una enorme chance, por la alta performance de la gestión de Kicillof, que se vio en la elección de mitad de término, y por la calidad de los candidatos que suenan, de que un dirigente de nuestro espacio sea quien se siente en la Casa de Gobierno de la provincia.

¿Imagina posible, por la importancia que tiene la provincia de Buenos Aires y el hecho de que no haya balotaje, que el PRO y La Libertad Avanza compitan en algunos sectores pero en la provincia vayan juntos? De hecho, el candidato de La Libertad Avanza es del PRO, que es su ministro del Interior, Diego Santilli.

Primero, no sabía que ya estaba definido el candidato. Escuché varios nombres dentro de la oposición.

Segundo, no soy yo quien tiene que definir esa estrategia.

Pregunto si cree que van a ir juntos, porque parecería ser la única posibilidad.

Para mí no, porque veo al radicalismo fuera de eso. Fue parte de Juntos por el Cambio y tiene muchos intendentes en la provincia de Buenos Aires con gestiones muy sanas.

Además, si el PRO tomó la decisión de desaparecer políticamente y subsumir su identidad, es otra discusión. Pero para hacer un análisis más profundo, las chances del Gobierno van a definir si van juntos o separados.

Si al Gobierno le fuera muy bien, seguramente le pasaría al PRO lo mismo que Javier Milei le hizo a Mauricio Macri: llevárselo puesto. Sería una absorción final, que es lo que terminó pasando.

Pero si al Gobierno no le va tan bien, ¿por qué el PRO iría detrás de una propuesta perdedora? Es poco probable que eso suceda. Y algo que vi en algunos consultores, a quienes respeto mucho desde mi época de trabajo en comunicación, es que la suma de las partes no necesariamente da la suma de los votos.

Hay un porcentaje de votantes del PRO que no vota a Milei por las formas, la falta de institucionalidad, la agresividad y el alejamiento de los problemas cotidianos de la gente. Y también hay muchos libertarios, sobre todo los más extremos, que creen que juntarse con el PRO los vuelve tibios.

Entonces, no siempre A más B.

MV


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