Tag: Precios

  • Nafta súper subió el doble de la inflación en un año; el alza en surtidores comenzó antes de la guerra en medio oriente

    Nafta súper subió el doble de la inflación en un año; el alza en surtidores comenzó antes de la guerra en medio oriente

    El precio de los combustibles se mostró especialmente volátil en las últimas semanas tras el inicio de la guerra en Medio Oriente. De hecho, desde que comenzó el conflicto bélico, el valor de la nafta y del gasoil se incrementó 15 por ciento. Sin embargo, las subas se habían iniciado mucho antes en la Argentina por factores internos que poco tienen que ver con el contexto internacional.

    ¿Cuánto aumentaron? La respuesta varía según el período considerado, pero tomando como referencia lo ocurrido en los últimos 12 meses se advierte que los precios en boca de expendio se encarecieron hasta 63,6%, prácticamente el doble de la inflación general.

    En detalle, la nafta súper de YPF (el valor más representativo del mercado) costaba $1.173 en marzo de 2025 y se vende a $1.920 en la actualidad, dentro de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA). Es decir que en un año registró un incremento de 63,6% ($ 747 de diferencia).

    En lo que respecta a la nafta premium, el salto fue más moderado, al pasar de $1.449 a $2.145 (48% de suba). No obstante, la diferencia alcanzó los $696 por litro.

    El gasoil también registró subas muy pronunciadas. En marzo de 2025, la infinia diésel se vendía en las estaciones de servicio de CABA a $1.448; hoy, el valor asciende a $2.128. De ahí se desprende que en el transcurso de un año ese producto aumentó $680 (46,9 por ciento).

    En otras banderas, las subas fueron similares. Por citar un ejemplo, en marzo de 2025 algunas estaciones de servicio de Axion vendían el litro de nafta súper a $1.214 y hoy ofrecen el mismo producto a $1.937 (59% de variación). En Shell, la nafta súper pasó de $1.238 a $1.990 (60,7% de aumento). De todas formas, es importante recordar que hoy cada estación de servicio maneja sus propios precios, dependiendo de la demanda y su estrategia de negocios, por lo que es posible encontrar valores diferentes a los informados en este artículo.

    Lo que está claro, más allá de las diferencias que pueda haber en cada empresa, es que los combustibles han subido a un ritmo mucho más acelerado que el promedio del resto de los precios de la economía. Cabe recordar, que el Índice de Precios al Consumidor (IPC) avanzó 33,1% en los últimos doce meses, aunque en ese caso se puede tomar como referencia el período comprendido entre febrero de 2025 e igual mes de este año. La comparación con marzo será posible recién cuando el Indec publique la inflación correspondiente al tercer mes del año, lo cual ocurrirá el 14 de abril próximo. Por lo pronto, los números disponibles permiten entender que el ritmo de incremento de los combustibles, especialmente el de la nafta súper, prácticamente duplicó al IPC en el último año.

    Mayor aumento en el producto más demandado

    Como se mencionó, las estaciones de servicio manejan sus precios estratégicamente dependiendo de la demanda del mercado. Los números lo dejan en claro: según datos de la Secretaría de Energía, uno de cada dos metros cúbicos de combustible que se venden en CABA son de nafta súper, justo el producto que más aumentó en el último año.

    En enero (último dato disponible), las empresas que operan en la Capital Federal vendieron 40.752,05 m3 de nafta súper al público, contra 21.979,90 m3 de nafta premium, 9.629,43 m3 de gasoil ultra y 8.864,83 m2 de gasoil común.

    La pregunta, es si las compañías seguirán sosteniendo la misma estrategia de precios en los próximos meses. Las estadísticas oficiales demuestran que la decisión de concentrar las subas en la nafta súper no ha sido gratuita. Según la Secretaría de Energía, las ventas totales de nafta súper, aunque superaron en volumen al resto, cayeron 3% interanual en enero en CABA, mientras que los despachos de nafta premium se incrementaron 2%. En tanto, la venta de gasoil común retrocedió 11%, al mismo tiempo que el gasoil ultra registró un crecimiento del 4%.

    NaftaGasoilAumentosCombustiblesInflaciónPreciosÚltimas noticias

  • Semana santa 2026: cuánto sale viajar en el feriado XXL y cuáles son los destinos más buscados

    Semana santa 2026: cuánto sale viajar en el feriado XXL y cuáles son los destinos más buscados

    Con el fin de semana largo que finaliza hoy como antesala, muchos argentinos ya planifican cómo aprovechar el próximo descanso de Semana Santa, que este año será el jueves 2 y viernes 3 de abril. Entre ajustes de precios y la comparación de alternativas, la organización de viajes —tanto nacionales como internacionales— se vuelve clave: los valores varían según el destino y el medio de transporte, y las escapadas de corta distancia ganan terreno frente a opciones más onerosas.

    Un informe de la consultora Focus Market calculó que un paquete nacional para dos personas con vuelo y hotel oscila entre $923.075 y $2.539.947, dependiendo del destino y del medio de transporte para los feriados mencionados. Viajar en micro puede significar ahorros de hasta 38% respecto del avión. Las escapadas familiares en auto parten desde $400.282, mientras que viajar al exterior implica un gasto de $2.833.939 para Río de Janeiro o $5.203.615 para Miami, con subas interanuales en todos los rubros.

    El feriado es uno de los periodos centrales para el turismo argentino, con una ocupación hotelera estimada entre 70% y 80% en los destinos más elegidos, de acuerdo a Focus Market. El director de la consultora, Damián Di Pace, precisó: “Semana Santa suele consolidarse como un fin de semana de turismo de proximidad: destinos nacionales o regionales que permiten maximizar el tiempo en el lugar elegido y minimizar el costo del transporte”. El informe destaca que, en 2025, la estadía promedio fue de 3,1 días y que las decisiones de viaje priorizan la ecuación de costos y logística.

    Cuánto cuestan los viajes nacionales en Semana Santa

    Entre los cinco destinos nacionales más consultados de cara a Semana Santa 2026 aparecen la Costa Atlántica, Puerto Iguazú, Mendoza, Bariloche y Salta/Jujuy. Un paquete para dos personas por cuatro días en Puerto Iguazú, con vuelo y hotel tres estrellas, asciende a $2.539.947, con un incremento interanual del 33% respecto de 2025.

    En Salta, el valor es de $2.206.270 y, para Mar del Plata, de $923.075 en avión. Optar por viajar en micro representa un ahorro importante: el mismo paquete a Puerto Iguazú cuesta $1.157.019, con una suba del 29% interanual. Para Salta en micro, el costo es de $1.106.811 y, para Mar del Plata, $669.578, siendo hasta 38% menos que la alternativa aérea, según la firma de análisis económico.

    Precios de escapadas cortas

    Quienes optan por escapadas cortas en auto con alojamiento estándar para una familia tipo de cuatro integrantes encuentran, para el mismo período de 2026, precios de: Delta del Tigre $679.683; Luján $424.802; y San Antonio de Areco $400.282. El alza interanual en el costo global de estas escapadas llega hasta el 43%.

    El precio de la nafta es un factor clave. Para un trayecto en automóvil de ida y vuelta a Tigre (32 kilómetros), el gasto pasó de $5.893 en 2025 a $9.298 en marzo de 2026, un aumento del 58% por litro. Así, el encarecimiento del combustible impacta especialmente en quienes privilegian viajes cortos en vehículo propio, en el marco de la suba de los combustibles por el aumento del petróleo en el conflicto en Medio Oriente.

    “Muchos hogares optan por viajes breves hacia destinos rurales, pueblos turísticos o localidades ubicadas a pocas horas de sus ciudades de residencia. Este fenómeno tiene un impacto económico particular. A diferencia del turismo tradicional de estadías largas generan un derrame más atomizado, beneficiando especialmente a economías regionales pequeñas. En ese sentido, Semana Santa funciona como un dinamizador para circuitos turísticos de escala media o pequeña, que dependen en gran medida del visitante de proximidad”, expresó Di Pace.

    Cuánto cuesta viajar al exterior

    Aunque predomina la preferencia por rutas nacionales, las salidas al exterior conservan su atractivo según Focus Market. Brasil, Miami y Paraguay figuran entre los destinos más buscados. Un paquete de cuatro días para dos personas en Río de Janeiro, con vuelo y hotel, se ubica en $2.833.939, un 37% más que el año anterior. Miami, en contraste, muestra una baja: $5.203.615, lo que equivale a un descenso del 13% frente a 2025.

    Paraguay, tradicional destino de compras, ocupa en 2026 el segundo lugar de preferencia, por delante de Chile. En cuanto a medios de pago, el 43% de los argentinos elige la tarjeta de crédito, el 25% prefiere efectivo, el 20% opta por billetera digital, el 11% por tarjeta de débito y apenas el 1% por tarjeta prepaga.

    “El diferencial de precios relativo entre la Argentina y algunos destinos cercanos puede jugar a favor de viajar al exterior. En determinados momentos del ciclo cambiario, destinos regionales —especialmente en países limítrofes— resultan competitivos para compras, gastronomía o entretenimiento. En esos casos, el viaje combina turismo con consumo, lo que refuerza su atractivo incluso en estadías cortas”, detalló Di Pace.

    Mientras el grueso de los turistas opta por escapadas nacionales para aprovechar el descanso, un grupo menor transforma el feriado en una oportunidad para explorar opciones fuera del país, guiado por la conectividad regional y las ventajas del tipo de cambio.

    Semana SantaFeriadoFeriados XXLViajesCosta atlánticaPreciosTurismoÚltimas noticias

  • Hasta 22.500%: alimentos que más subieron en la última década según el Indec, con subas que superaron a los salarios

    Hasta 22.500%: alimentos que más subieron en la última década según el Indec, con subas que superaron a los salarios

    En la última década, la inflación se consolidó como el desafío estructural más persistente de la economía argentina, erosionando el poder adquisitivo de los ciudadanos. Este fenómeno, lejos de ser un número abstracto en las planillas oficiales, golpea con mayor dureza a los sectores más vulnerables, que destinan la mayor parte de sus ingresos a cubrir necesidades básicas.

    En ese contexto, el rubro “Alimentos y Bebidas no alcohólicas” funciona como el termómetro social más fiel. Al tratarse de bienes de primera necesidad que no admiten postergación, las variaciones en las góndolas reflejan la velocidad del movimiento de precios. Para dimensionar esos aumentos, Infobae analizó la evolución de los valores que releva el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) en el Gran Buenos Aires desde abril de 2016 (el dato más antiguo disponible) hasta febrero de este año (último informe publicado).

    Los resultados sorprenden, sobre todo por su magnitud. Según el organismo, las subas más “benévolas” superaron el 7.000% en la última década, mientras que los casos más alarmantes superaron el 20.000%.

    Los ajustes más extremos

    Hay tres productos que se destacan por su alta volatilidad. El que registró el mayor incremento en el período analizado fue el yogur firme: en su presentación de 195 cc anotó una suba del 22.551%, pasando de $11 en abril de 2016 a $2.449 en febrero de 2026. Los $2.438 de diferencia ilustran con crudeza el impacto de la inflación sobre los insumos alimenticios.

    El segundo producto con mayor variación fue el aceite de girasol: la botella de 1,5 litros saltó de $26 a $5.779 en los últimos diez años (22.228% de suba). El tercer puesto lo ocupa el café molido de 500 gramos, que se encareció $12.750, al pasar de $62 a $12.812 (20.442% de variación).

    Más atrás aparece el primer producto del rubro “frutas y verduras”: la manzana deliciosa, que según los registros del Indec costaba $25 por kilo en 2016 y se vende a $4.652 en la actualidad, lo que representa una suba porcentual de 18.417%.

    Siguiendo la lista, no puede pasarse por alto el caso de la manteca. En el Gran Buenos Aires, los 200 gramos se vendían a $23 hace una década y hoy promedian $4.006, lo que arroja una variación de 17.296%.

    La carne, otra vez protagonista

    En los últimos meses se habló mucho sobre la volatilidad del precio de la carne vacuna. Las subas registradas desde finales de 2025 fueron noticia en todo el país por su magnitud y su efecto en el bolsillo. Sin embargo, las estadísticas del Indec muestran que la tendencia alcista se mantuvo a lo largo de casi toda la década.

    Según los informes del organismo, cuatro cortes tradicionales forman parte del “top ten” de aumentos de los últimos diez años, todos con incrementos superiores al 16.000%. La suba más pronunciada correspondió a la nalga, cuyo precio por kilo pasó de $121 a $20.528, una variación del 16.883%.

    Apenas por debajo aparece la paleta, que se vendía a $94 en 2016 y hoy se comercializa a $15.818 (16.751% más). También figuran el asado, que pasó de $100 a $16.852 (16.702% de incremento), y el cuadril, que registró una suba de exactamente 16.500% en diez años.

    Por arriba del 15.000 por ciento

    El “top ten” de aumentos se completa con el limón, cuyo valor por kilo avanzó de $61 a $9.521 (16.279% más), aunque hay otros alimentos que también merecen atención. Por ejemplo, la carne picada común, que, si bien no escaló tanto como algunos cortes, registró un alza del 15.591%, pasando de $61 a $9.521.

    La bebida que más se encareció en el período analizado es la cerveza en botella de litro: costaba $26 hace diez años y promedia $3.976 en la actualidad (15.255% de variación).

    Otros dos productos que tuvieron aumentos superiores al 15.000% fueron las hamburguesas congeladas (15.145%) y el queso pategrás (15.004%).

    Los ajustes más bajos

    Incluso los productos con menor variación muestran aumentos llamativos. Según el Indec, el artículo más estable de la última década fue la cebolla, que subió $991 (pasó de $14 a $1.005) y acumuló una variación de 7.185%.

    En segundo lugar figura la naranja: el kilo de esa fruta se incrementó 7.470% en los diez años analizados, al saltar de $23 a $1.756. En tanto, el paquete de 250 gramos de galletitas de agua envasadas subió 8.012% (costaba $17 y ahora $1.354 en el GBA).

    Por encima de la inflación y los salarios

    Los datos son contundentes, pero cobran mayor significado en contexto. Más allá de los números, hay dos realidades que evidencian cómo han impactado estas subas en los bolsillos argentinos. Una es que los precios de los alimentos aumentaron, en promedio, por encima del IPC general.

    El Índice de Precios al Consumidor (IPC) más antiguo disponible tras la crisis estadística del Indec corresponde a diciembre de 2016. Desde entonces hasta febrero de 2026 (el dato más actual), el IPC acumuló una suba del 10.615%. En ese mismo período, el precio promedio de los alimentos relevados por el organismo tuvo un aumento de 11.423%, es decir, los productos alimenticios se encarecieron 808 puntos porcentuales por encima de la inflación general.

    En materia de salarios, la brecha es aún mayor. El período que puede evaluarse con las series históricas del Indec va de abril de 2016 a diciembre de 2025. En esos años, el ingreso promedio de los trabajadores registrados aumentó nominalmente 9.038%. Si se calcula la suba media de los alimentos en ese mismo lapso, se obtiene un incremento del 12.862%, con una diferencia de 3.824 puntos porcentuales en contra de los salarios.

    AlimentosAumentosCanasta básicaInflaciónPreciosRankingSalariosÚltimas noticiasIPCIndec

  • Con el petróleo arriba de 100 dólares, prevén nuevos aumentos en combustibles y restituirán el reporte con 72 horas

    Con el petróleo arriba de 100 dólares, prevén nuevos aumentos en combustibles y restituirán el reporte con 72 horas

    El exsecretario de Energía y expresidente de YPF, Daniel Montamat, titular de la consultora energética Montamat & Asociados, advirtió que si se mantienen los actuales precios internacionales de los combustibles “es inevitable” que se produzcan nuevos reajustes en los valores del surtidor.

    A comienzos de esta semana los precios de los combustibles en la Argentina, y en particular en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, ya habían subido alrededor de 9% respecto de los valores del 28 de febrero, fecha en la que se iniciaron los bombardeos de Israel y Estados Unidos sobre Irán y se desencadenó la actual guerra en Medio Oriente. Ese conflicto prácticamente cerró el tránsito marítimo por el Estrecho de Ormuz —por donde circula cerca del 20% del petróleo y el 33% del GNL mundial—, se amplió con ataques iraníes a otros países del Golfo y escaló en términos de daño energético con bombardeos a infraestructuras clave en Irán y Qatar. Los mercados interpretaron ese avance como el paso de un perjuicio económico coyuntural a uno de carácter estructural, con caídas relevantes en la producción de petróleo y gas y, por consiguiente, aumentos sostenidos de los combustibles a nivel global.

    Precios internacionales

    El barril de Brent cotizó ayer viernes a poco más de USD 112 el barril, y las previsiones implícitas en los mercados de futuros, que esperaban un desplome de precios una vez superada la guerra —pensada originalmente como menos extensa en términos geográficos y temporales—, empezaron a tambalear.

    En la semana, los precios de la nafta súper de YPF en las estaciones de servicio de CABA pasaron de un promedio de $1.738 a $1.803; la nafta Infinia, de $1.899 a $1.975; y el Infinia Diesel (gasoil), de $1.955 a $2.033. Si bien Horacio Marín, presidente de la petrolera de mayoría estatal, señaló hace unos días que la empresa irá “amortiguando los aumentos”, es incierto hasta qué punto podrá hacerlo y cómo reaccionarán las demás comercializadoras, bajo las marcas Shell, Axion y Puma.

    .responsive {width: 100%; height: auto;}

    Según Jorge Lapeña, presidente del Instituto de Energía Argentina General Mosconi, el Estado dispone de herramientas para impedir que los precios del mercado local sigan de forma automática la trayectoria internacional, priorizando el abastecimiento interno.

    Además, legisladores del kirchnerismo presentaron en el Congreso un proyecto de ley para obligar a las petroleras y al Estado a informar con antelación cualquier cambio de precios y restablecer el mecanismo oficial derogado por la resolución 717/2025, que establecía el “Sistema en Línea de Información de Precios en Surtidor” y exigía comunicar con no menos de 72 horas de anticipación cualquier ajuste en los valores de nafta y gasoil.

    Tras la derogación, los cambios en los valores pueden efectuarse sin aviso previo. La idea implícita es que marcas y estaciones de servicio compitan intensamente por el favor de los automovilistas. También se presentó un amparo colectivo, que está a consideración de la Justicia.

    .responsive {width: 100%; height: auto;}

    Aunque el gobierno se inclina por el libre mercado y por la aplicación del concepto de “paridad de exportación” —es decir, que el precio interno refleje la evolución de los precios internacionales, indicador de la capacidad de las petroleras y del país para obtener dólares vía exportación de hidrocarburos—, una señal reciente muestra preocupación por los efectos sobre la economía local, en particular sobre la tasa de inflación.

    Demoran aumento del gas

    Por esa inquietud, la Secretaría de Energía modificó el período estacional para que la licitación para la importación privada de GNL se complete en abril y las importaciones comiencen recién a partir del 1 de mayo, lo que retrasará el traslado a precios locales de la importación de GNL que la Argentina empezará a realizar desde abril para cubrir el mayor consumo de gas durante los meses de invierno.

    Más allá del efecto “amortiguador” de YPF y de postergar al menos un mes el impacto de los mayores precios del gas, Montamat destacó ante el sitio especializado Surtidores la altísima volatilidad del mercado internacional. “El barril sube a 116 y baja a 106 dólares según las expectativas del conflicto en el Golfo y lo que pase con el Estrecho de Ormuz”, señaló, y advirtió que la Argentina no puede ignorar esas referencias externas. “Las refinadoras no integradas están pagando paridad de exportación. El problema es que los combustibles no están todavía ajustados en el surtidor a esos valores”, indicó. Según sus estimaciones, cuando el barril promediaba entre 87 y 88 dólares, las naftas estaban un 6% por debajo de la paridad de importación y el gasoil un 16%. “Si se mantienen estos precios, es inevitable que haya nuevos reajustes”, concluyó.

    PetróleoPreciosNaftaGasoilYPFBrentFuturosGuerra en Medio OrienteÚltimas noticias

  • Qué tiene que pasar para que la inflación arranque en 0 en agosto, según Milei desde el Foro Económico del NOA

    Qué tiene que pasar para que la inflación arranque en 0 en agosto, según Milei desde el Foro Económico del NOA

    El presidente Javier Milei ratificó su hoja de ruta económica y reiteró que “la inflación empezará con 0 en agosto de este año”. En su exposición en el Foro Económico del NOA (FENOA), el mandatario describió las condiciones técnicas y macroeconómicas necesarias para que ello ocurra.

    El jefe de Estado fundamentó su optimismo en la evolución de los precios mayoristas, que considera el principal indicador adelantado de la trayectoria inflacionaria. “No pueden decir que recién ahora empecé a hablar de la inflación mayorista. Vengo hablando desde el inicio, porque es la que se anticipa”, sostuvo ante el auditorio. Según su lectura, la desaceleración en ese segmento es la antesala de lo que sucederá con los precios al mostrador una vez concluidos determinados procesos de saneamiento financiero.

    Las tres “limpiezas” fundamentales

    Para que la meta de agosto se materialice, el Presidente advirtió que es necesario despejar tres obstáculos que hoy actúan como lastre. En primer lugar mencionó la eliminación de los efectos del money overhang (sobrante de pesos), consecuencia directa del control de capitales. En segundo término, señaló la importancia de agotar los rezagos de la política monetaria previa y, por último, eliminar las distorsiones provocadas por la emisión de la segunda mitad de 2025.

    En ese marco, Milei explicó que la convergencia hacia una inflación “cero” depende de completar la corrección de precios relativos, que describió como una respuesta a las “bestialidades que hizo el gobierno anterior”. En sus declaraciones fue categórico: “Cuando se limpien los efectos del money overhang como consecuencia de haber tenido control de capitales, cuando se limpien los rezagos de la política monetaria y cuando se limpie el desastre que causaron durante la segunda mitad del año pasado tratando de golpear a un gobierno, es de esperar que la inflación minorista, a partir de agosto, empiece con 0”.

    Un compromiso que nació en 2025

    La meta de agosto de 2026 no es nueva en el discurso presidencial. En octubre de 2025, Milei planteó por primera vez este horizonte, apoyando su previsión en la idea de que los rezagos de la política monetaria operan con una ventana de aproximadamente 26 meses desde la estabilización de la cantidad de dinero.

    En esa oportunidad el Presidente había afirmado que la inflación de agosto de este año sería del 0%, en contraste con el escenario recibido al inicio de su gestión. Desde mediados de 2024, el Gobierno mantiene la base monetaria sin variaciones nominales, un pilar que Milei considera innegociable. “La inflación se va a terminar en la Argentina mientras que se siga manteniendo el equilibrio fiscal y apretada la política monetaria”, reiteró en el FENOA.

    El contexto de los números actuales

    La insistencia del mandatario se da en un contexto en el que los datos oficiales de febrero de 2026 registraron una inflación mensual del 2,9%, la misma cifra observada en enero. Aunque el indicador se mantiene en niveles históricamente bajos para el país en los últimos años —con una inflación interanual que ronda el 33,1%—, el desafío para el equipo económico es perforar el umbral del 2%.

    En ese marco, Milei defendió la rapidez de las reformas impulsadas por el ministro de Economía, Luis Caputo. “Nosotros dijimos que íbamos a ir a déficit cero el primer año. Dijeron que era imposible y que con suerte podíamos llegar a equilibrio al final del mandato. Afortunadamente Caputo puso las cuentas en orden en un mes”, afirmó el mandatario, y subrayó que el problema del Banco Central se resolvió “en seis meses”.

    La cláusula de salvedad: el mundo y la energía

    A pesar de su confianza en la política monetaria y fiscal, el Presidente introdujo una advertencia sobre factores exógenos que podrían alterar los plazos, sin afectar, en su criterio, el resultado final. Reconoció que, a diferencia de las ciencias exactas, “la economía no es física” y está sujeta a imprevistos globales.

    “Pueden pasar cosas en el mundo, como un salto en el precio del petróleo y el gas. Eso puede pasar”, admitió el jefe de Estado. Esa referencia resulta relevante en un escenario internacional volátil, donde el costo de la energía impacta directamente en la estructura de precios internos. No obstante, para Milei esos episodios serían desviaciones temporales en una trayectoria que, según su análisis, desembocará en la erradicación de la inflación si se mantienen los deberes fiscales realizados.

    Inflación, Precios, IPC, Inflación mayorista, Milei, Emisión monetaria, Sobrante de pesos, Precios relativos, Últimas noticias

  • Inflación de bolsillo: por qué la suba de precios pega más a hogares de bajos ingresos por gasto en alimentos y vivienda

    Inflación de bolsillo: por qué la suba de precios pega más a hogares de bajos ingresos por gasto en alimentos y vivienda

    La inflación de febrero fue de 2,9% por segundo mes consecutivo, un resultado negativo para el Gobierno. Así, no se interrumpió la tendencia de aceleración que se prolongó durante cinco meses, o incluso más si se consideran los tramos en que la cifra se mantuvo estable. El dato, sin embargo, adquiere otra lectura al mostrar la disparidad del impacto de la suba de precios según el nivel de ingresos de los hogares argentinos.

    La inflación núcleo —que no contempla los precios regulados ni estacionales— alcanzó 3,1% en febrero, según el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), por encima del índice general. Fue el octavo mes consecutivo de alza en la inflación general, con un acumulado interanual de 33,1 por ciento. Los números ubicaron a los sectores de menores recursos entre los más afectados, por el mayor peso en sus canastas de los rubros que más aumentaron. La inflación núcleo mostró un salto de 0,5 puntos porcentuales respecto de enero, cuando se ubicó en 2,6 por ciento. En tanto, la suba mensual de los precios regulados llegó al 4,3 por ciento.

    Este comportamiento terminó impactando de manera desigual según el segmento de ingresos. Un informe de la consultora Empiria reveló que, para el 10% de los hogares con menores ingresos, la suba de precios fue de 3,3%, mientras que para el 10% de mayores ingresos fue de 2,9 por ciento. Esa diferencia respondió al peso de alimentos y vivienda en la estructura de consumo de los sectores más pobres.

    .responsive {
    width: 100%;
    height: auto;
    }

    El reporte de la consultora también analizó la brecha acumulada de inflación entre el 30% de hogares más ricos y el 30% más pobres desde 2018. Según el relevamiento, las diferencias se mantuvieron acotadas, sin que la brecha superara el 1% en ningún momento del período bajo análisis. No obstante, al observar subperíodos, el análisis matizó el resultado: desde noviembre de 2023 hasta febrero de 2026, la inflación acumulada resultó levemente superior para los hogares de mayores ingresos.

    ¿Con la nueva fórmula?

    La decisión del Gobierno de postergar la nueva fórmula de inflación a principio de este año generó controversias por el timing, ya que se comunicó a días de la publicación del dato por parte del Indec, y por la manera en que se conoció la noticia con la salida del entonces titular de organismo estadístico, Marco Lavagna. De haberse cambiado la canasta de consumo de 2004 por la de 2017/2018, la inflación de febrero habría sido más alta en términos generales y aún más para los hogares de menores ingresos.

    En la canasta de consumo 2017/2018, el gasto en alimentos y bebidas representaba el 32% del total en el decil más pobre y descendía progresivamente hasta el 16% en el decil más rico. La misma tendencia se observó en los gastos asociados a tarifas eléctricas y vivienda, que ponderaban 18% en los hogares de menores ingresos y 12% en los de mayores ingresos. En contraste, el rubro hoteles y restaurantes ganaba importancia a medida que aumentaba el ingreso, alcanzando el 8% en el decil más alto.

    La metodología empleada por Empiria consideró que los ponderadores no se mantenían fijos, sino que se actualizaban mes a mes en función de la variación relativa de cada rubro. De esta manera, para febrero de 2026, los ponderadores difirieron marginalmente respecto de la estructura original, aunque sin alejarse de forma significativa.

    El mayor impacto en el índice de inflación de febrero provino de los aumentos en vivienda y electricidad, que subieron 6,8%, y en alimentos, que se incrementaron 3,3%. Por el contrario, las bebidas alcohólicas solo subieron 0,6% y el rubro indumentaria no registró variación. Según Empiria, si se hubiera reemplazado la canasta de consumo vigente (2004/2005) por la correspondiente al período 2017/2018, la inflación del mes habría ascendido a 3,0%, una diferencia marginal.

    El buen dato para Milei

    En paralelo, el Gobierno recibió un buen dato sobre la evolución de los precios. El índice de precios mayoristas mostró un incremento de 1% en febrero, de acuerdo al Indec, lo que representa el aumento mensual más bajo desde fines de 2022. Este resultado generó expectativas acerca del posible comportamiento de la inflación minorista en los próximos meses, en un escenario donde el presidente Javier Milei adelantó que podría comenzar con cero en agosto. De todas formas, especialistas remarcan que este indicador no incluye variables fundamentales que inciden en los precios al consumidor.

    Luego de la publicación del informe de febrero, Milei sostuvo que “la inflación está bajando y los precios mayoristas anticipan lo que viene a futuro en minoristas”. Si bien marzo suele presentar un repunte en el dato minorista debido a cuestiones estacionales, desde el Gobierno prevén que la desaceleración se afianzará tras el primer trimestre. A pesar de esto, economistas y consultoras privadas señalan que el avance de la inflación al consumidor depende de factores que el índice mayorista no refleja.

    Si bien el indicador de precios mayoristas refleja la evolución de los valores de bienes producidos en el país y de artículos importados antes de que lleguen al consumidor, excluye los servicios, un rubro que en el último año experimentó subas mayores al promedio de los bienes. Claudio Caprarulo, economista de Analytica, destacó que “el índice mayorista ayuda a comprender la dinámica de los precios, aunque utiliza una metodología distinta a la del Índice de Precios al Consumidor (IPC), que es el que impacta directamente en el bolsillo de la gente”.

    InflaciónPreciosIPCIndecEmpiriaInflación mayoristaDinámica inflacionariaÚltimas noticias

  • Polémica por precios distintos en Mercado Libre según perfil: la empresa da su explicación

    Polémica por precios distintos en Mercado Libre según perfil: la empresa da su explicación

    Una controversia por variaciones de precio en Mercado Libre cobró fuerza en los últimos días tras la viralización de publicaciones en redes sociales y capturas que muestran valores distintos para el mismo producto según el usuario que consulta la publicación. El caso más difundido fue el de Ariel Setton, economista especializado en medios de pago, quien en la plataforma X expuso un ejemplo concreto: mostró que dos personas obtuvieron una diferencia del 20% en el precio de una grifería para baño al ingresar desde cuentas distintas y al mismo tiempo.

    El fenómeno se instaló entre los temas más debatidos por la comunidad de compradores digitales. Usuarios comenzaron a comparar precios de artículos idénticos usando diferentes perfiles, dispositivos y ubicaciones, y en varios casos constataron que los importes ofrecidos no coincidían. Las capturas circularon rápidamente, acompañadas de interrogantes sobre la transparencia en la fijación de valores y la posible utilización de algoritmos personalizados por parte de la empresa.

    Un tuit de Setton se convirtió en uno de los ejes de la discusión. En su publicación consultó desde cuándo Mercado Libre implementaba “precios dinámicos” y planteó la duda sobre si la diferencia entre usuarios la generaba la propia plataforma o el vendedor. También invitó a otros a revisar cuál era el valor que les ofrecía la misma publicación, lo que derivó en una avalancha de respuestas de usuarios con capturas que mostraban importes disímiles.

    Los reportes en redes señalaron la existencia de algoritmos que estiman cuánto estaría dispuesto a pagar cada comprador, teniendo en cuenta variables como historial de compras, frecuencia de uso, ubicación y suscripciones a servicios premium como Meli+. Algunos análisis advirtieron que, más allá de la lógica de oferta y demanda, esta práctica podría afectar a consumidores con mayor poder adquisitivo o a quienes muestren urgencia por determinados artículos.

    Entre las hipótesis más extendidas están la segmentación basada en el comportamiento de navegación y la utilización de pruebas piloto con grupos de control, dos herramientas habituales en el comercio electrónico moderno. Estas técnicas permiten a las plataformas optimizar precios y maximizar ventas, aunque su implementación suele resultar poco transparente para el consumidor común. En el caso de Mercado Libre, el debate se centró en la posibilidad de que la empresa muestre distintos importes para un mismo producto según el perfil que accede, algo que la compañía niega.

    La respuesta de la empresa

    Fuentes de Mercado Libre negaron enfáticamente que la plataforma otorgue precios personalizados por usuario. Según explicaron, es falso que la compañía muestre valores distintos para cada comprador y descartaron la existencia de un sistema generalizado que ajuste precios de acuerdo al perfil individual.

    No obstante, indicaron que sí realizan testeos con grupos de control, en los que a segmentos muy reducidos y durante períodos limitados se les muestran importes distintos. Estos grupos se seleccionan de manera aleatoria con el objetivo de identificar el precio más eficiente para maximizar ventas, y la aleatoriedad resulta imprescindible para medir el desempeño real de cada precio.

    “En algunos casos realizamos pruebas de promociones en determinados productos para evaluar su efectividad. En estas pruebas, la promoción se muestra a la mayoría de los usuarios mientras que un pequeño porcentaje queda fuera, lo que permite comparar resultados y entender mejor el impacto de la promoción”, dijeron fuentes de la empresa.

    En este sentido, desde Mercado Libre aclararon que dos usuarios en igualdad de condiciones pueden ver importes distintos para el mismo artículo en el mismo momento, pero que esto se limita exclusivamente a los testeos de precios que la plataforma realiza como parte de sus experimentos comerciales. La empresa remarcó que no existe una política de diferenciación de valores personalizada para cada usuario y que los testeos no representan una práctica extendida, sino una herramienta acotada en el tiempo y en la cantidad de usuarios involucrados.

    Adicionalmente, Mercado Libre cuenta con un mecanismo denominado popularmente como precios dinámicos o “automatización de precios”, que funciona con la autorización de los vendedores. Este sistema permite ajustar los valores de los productos dentro de un rango previamente definido, con el objetivo de maximizar las ventas en función de la demanda y otros factores de mercado.

    Polémica por precios diferentes para distintos usuarios en Mercado Libre

    El vendedor puede optar por ajustar el precio para ganar dentro de Mercado Libre, compitiendo con otros productos similares en la plataforma, o bien elegir la opción de mejor precio considerando también los valores ofrecidos por la competencia externa, como otros sitios y buscadores. Para utilizar la herramienta, el usuario define un rango de precios: establece un mínimo y, de forma opcional, un máximo. El sistema se encarga de subir o bajar el precio automáticamente dentro de esos límites, según la estrategia seleccionada.

    Según fuentes de la compañía, el mecanismo de automatización de precios aplica el mismo valor a todos los compradores en un momento determinado, independientemente de su perfil, historial de navegación o ubicación. La variación en el precio ocurre a lo largo del tiempo, no entre usuarios en simultáneo.

    “Cuando se utiliza esta herramienta, el precio se modifica para todos los usuarios por igual, sin distinción de quién navega en la plataforma”, dijeron fuentes de la empresa.

    Con todo, la conclusión es que, aunque Mercado Libre rechaza que existan precios diferenciados para cada usuario, los testeos en grupos de control pueden derivar en que dos personas accedan a distintos importes para el mismo producto y en el mismo instante. La diferencia que destacan los voceros del unicornio es que esta situación no responde a una política personalizada, sino a experimentos aleatorios y acotados que la empresa implementa para optimizar su estrategia comercial.

    Mercado LibrePreciosÚltimas Noticias

  • Conflicto en medio oriente impulsa suba del petróleo: argentina podría ganar USD 3.000 millones en exportaciones

    Conflicto en medio oriente impulsa suba del petróleo: argentina podría ganar USD 3.000 millones en exportaciones

    Aunque el conflicto en Medio Oriente, que involucra a EEUU, Irán e Israel, golpea a los mercados y presiona sobre la inflación, el incremento del precio internacional del petróleo puede traducirse en un salto notable de divisas si se expande la balanza energética.

    El barril de crudo ya superó los USD 100 —nivel que no alcanzaba desde 2022— tras el bloqueo de Irán al estrecho de Ormuz, por donde circula cerca del 20% de la producción mundial de petróleo y gas natural licuado (GNL). Este corredor marítimo, de apenas 39 km de ancho, constituye un punto neurálgico para el comercio global de combustibles.

    Aunque la evolución de la escalada bélica es incierta y el impacto final dependerá de la duración del conflicto, los valores actuales de la energía permitirían a Argentina aprovechar su condición de exportador neto y mejorar las cuentas externas, con Vaca Muerta como principal motor.

    La situación contrasta con shocks anteriores, como el inicio de la guerra entre Rusia y Ucrania en 2022, cuando la suba de precios afectó directamente la balanza de pagos debido al mayor peso de las importaciones.

    Cabe recordar que en 2025 se registró un superávit energético récord, que sumó USD 7.815 millones, dado que las exportaciones totalizaron USD 11.086 millones y las importaciones USD 3.271 millones.

    Este año, según Empiria, de mantenerse constante dicho precio del barril, las ventas al exterior de petróleo pasarían de USD 6.400 millones en 2025 a USD 9.400 millones.

    “El cálculo es conservador, dado que se realizó a partir de las cantidades exportadas en 2025 para medir el efecto precio. Pero es un piso, ya que la producción de Vaca Muerta va a seguir creciendo y Argentina tiene un consumo promedio anual de 550.000 barriles diarios. Todo lo que se produce por encima de ese nivel, se exporta”, detallaron en la consultora del economista Hernán Lacunza.

    Las estimaciones de la consultora Economía y Energía también señalan que los envíos de crudo se incrementarían en 3.000 millones de dólares.

    Por el contrario, si se supone que el precio del gasoil sube al mismo ritmo que el del crudo, las importaciones de ese combustible aumentarían en 376 millones de dólares.

    En cuanto al GNL, si su valor pasa de 12,5 dólares por millón de unidades térmicas británicas (USD/MMBTU) a 17 USD/MMBTU, las compras externas treparían a 222 millones de dólares.

    “Considerando únicamente estos tres componentes, y manteniendo los volúmenes constantes junto con las variaciones de precios, el saldo de la balanza comercial energética total aumentaría en USD 2.400 millones“, destacó Economía y Energía.

    En ese sentido, desde Aleph Energy, Daniel Dreizzen calcula que 2026 podría cerrar con un saldo positivo en el rubro de USD 12.307 millones, lo que implicaría un crecimiento de casi USD 4.500 millones respecto de 2025.

    Por su parte, el ex secretario de Energía, Daniel Montamat, señaló: “la Argentina despacha al exterior cerca de 300.000 barriles diarios de petróleo. Las estimaciones anteriores utilizaban un valor de referencia de USD 60. Si el precio internacional se ubica en el rango de 90 a 100 dólares, el aporte adicional por cada barril sería de 30 a 40 dólares. Proyectando esa diferencia sobre el volumen exportado y los 300 días que restan del año, los ingresos extraordinarios estarían entre 2.700 y 3.600 millones de dólares”.

    Conviene destacar que, en este tipo de conflictos, los países tienden a diversificar proveedores y que Argentina, con una ubicación geopolítica estable, producción en máximos históricos y expansión de infraestructura, aparece como una fuente alternativa de relevancia.

    Sobre la respuesta de las petroleras para aprovechar la coyuntura, fuentes del sector explican que no es sencillo acelerar la producción y que la logística está al límite. “Cuando quede operativo el oleoducto VMOS (Vaca Muerta Oil Sur) a fin de año se va a poder aprovechar más la coyuntura”, aseguran.

    Desde otra compañía comentan que, en general, analizan macrotendencias internacionales —inteligencia artificial, cambio climático, deslocalización y relocalización de cadenas de valor— y no se enfocan tanto en los precios, porque asumen la volatilidad como la regla. Si suben, lo consideran un beneficio adicional.

    La planificación se orienta por la ecuación de costos, márgenes y competitividad de cada proyecto, por lo que, por ahora, no modificarán su estrategia productiva ni sus planes de inversión.

    Un factor de preocupación es el traslado del alza de precios a los surtidores. No obstante, el presidente de YPF, Horacio Marín, afirmó que la petrolera no va a generar cimbronazos. “Somos prudentes y estamos honrando nuestro compromiso honesto con los consumidores”, manifestó.

    “Trabajamos con una estrategia de micropricing para ir analizando los precios día a día, semana a semana y mediante el sistema de moving average podremos atenuar picos de aumento y bajas dando mayor previsibilidad”, agregó a través de su cuenta de X.

    petróleopreciosexportacionesmedio orientemercadosúltimas noticias

  • Analistas: ¿inflación debajo del 1% en agosto y un IPC que podría empezar en cero, como deslizó caputo?

    Analistas: ¿inflación debajo del 1% en agosto y un IPC que podría empezar en cero, como deslizó caputo?

    Tanto el presidente Javier Milei como el ministro de Economía, Luis Caputo, proyectaron que la inflación perforará el 1% mensual en agosto próximo o en los meses subsiguientes.

    Con los precios avanzando más cerca del 3% que del 2%, los analistas ven desafíos para la ambiciosa meta que el Gobierno se fijó para este año. Entre esos obstáculos están el reacomodamiento de precios relativos y regulados, como las tarifas de servicios públicos, y la pérdida de dos anclas que se emplearon en los primeros dos años de gestión para el proceso de desinflación.

    Coincidiendo con las previsiones presidenciales, Caputo afirmó en declaraciones recientes que el Índice de Precios al Consumidor (IPC) del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) quebrará el 1% durante el octavo mes de 2026. Admitió, además, que intentar llevar la medición anual a un dígito anual exige un “programa mucho más agresivo” que el aplicado por países que lograron domar el flagelo inflacionario en poco tiempo.

    Intentar llevar la medición anual a una dígito anual requiere un “programa mucho más agresivo” que el que aplicaron países que lograron domar el flagelo inflacionario en poco tiempo (Caputo)

    En concreto, Economía pretende volver al sendero de desinflación mediante un esquema que mantiene y profundiza el superávit fiscal —esto es, sin emitir pesos para financiar desequilibrios fiscales— combinado con una política monetaria restrictiva.

    A pesar de los pronósticos oficiales, el último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central de la República Argentina (BCRA) muestra que, al menos hasta agosto, el IPC no arrancará en 0. El sondeo, que recoge proyecciones de las principales consultoras, bancos y entidades financieras del país, plantea una trayectoria descendente desde el 2,7% en febrero hasta el 1,5% en agosto.

    Procesos de estabilización en países como Israel, Perú y Chile indican que reducir inflaciones muy elevadas —por encima del 100% anual— hasta niveles cercanos al 30% suele lograrse en plazos relativamente cortos. No obstante, bajar desde ese 30% hasta tasas de un dígito anual demanda más tiempo y enfrenta mayores obstáculos. Parte de esa dificultad se explica por los ajustes en los precios relativos, que son más complejos cuando la inflación deja de ser tan alta y las distorsiones se vuelven menos evidentes.

    La clave está en cómo los cambios en precios relativos impactan el promedio del índice. Si rubros puntuales —como la carne o ciertos alimentos— suben mucho más que otros, el IPC puede mostrar un aumento aunque la mayoría de los precios se mantenga estable o disminuya. Eso no necesariamente refleja una inflación generalizada, sino variaciones concentradas en determinados sectores.

    Parados con los ojos de hoy y con lo que ha pasado en los últimos meses parece difícil: suba de los servicios públicos, la carne, el turismo y ahora en marzo la educación (Tiscornia)

    Según la visión oficial, descontados los efectos de la devaluación y de la inflación internacional, el indicador podría ubicarse por debajo del 1%, reflejando una mayor estabilidad en el resto de los precios.

    La mirada de los analistas

    Los economistas consultados por Infobae coinciden, en distinto grado, en que la meta fijada desde las altas esferas del Poder Ejecutivo resulta, cuando menos, desafiante. Los principales factores que limitarían una baja tan contundente de la inflación son el reordenamiento de los precios relativos y el abandono de las anclas cambiaria y salarial para frenar el proceso inflacionario.

    Camilo Tiscornia, director de la consultora C&T, argumentó que “el Gobierno va haciendo cosas para que eso ocurra: ha corregido la situación fiscal, es prudente y bastante duro monetariamente, con lo cual podría bajar en algún momento fuertemente la inflación”.

    Tiscornia explicó: “Parados con los ojos de hoy y con lo que ha pasado en los últimos meses parece difícil, pero lo cierto es que también en ese período hubo factores puntuales, como la suba de los servicios públicos, la carne, el turismo y ahora en marzo la educación. Entonces, es difícil animarse a decir que va a arrancar con cero”.

    Desde la perspectiva de C&T, el rumbo actual para desacelerar la suba de precios es “correcto”, aunque para alcanzar una cifra alineada con el resto del mundo es necesario “cambiar comportamientos que están muy arraigados en Argentina”, en referencia a decisiones de consumidores y empresas que pueden alimentar la inercia inflacionaria.

    Por su parte, la economista de LCG, Florencia Iragui, sostuvo que en un contexto de reacomodamiento de precios relativos, “resulta difícil pensar en poder reducir el porcentaje de inflación mensual con rapidez y en una magnitud bastante elevada; no quiero decir imposible, pero sin ir más lejos, resulta difícil recortar 2 puntos porcentuales del IPC cuando el gas en febrero presentó subas cercanas al 17% mensual”.

    Iragui enfatizó que la persistencia de la inercia inflacionaria constituye un desafío. Ante la posibilidad de que la inflación se acelere o, en el mejor de los casos, se mantenga en los niveles actuales, la dinámica es difícil de revertir y complica que el registro caiga por debajo del 1% mensual.

    Resulta difícil recortar 2 puntos porcentuales del IPC cuando el gas en febrero presentó subas cercanas al 17% mensual (Iragui)

    Según ella, la caída del indicador de variación de precios al consumidor dependerá de la evolución de la actividad económica, de las importaciones —que actúan como ancla frente a los precios locales— y de las medidas que adopte el equipo económico en los próximos meses.

    Para Guido Zack, director de Economía de Fundar, es poco probable que se materialice el escenario que vislumbra el oficialismo. En tal sentido, subrayó que el principal objetivo debería ser lograr una reducción estable de la inflación por debajo del 2% mensual.

    .responsive {
    width: 100%;
    height: auto;
    }

    Zack explicó que “hay movimientos de precios relativos que impiden que la desinflación del 30% al 10% sea rápida. En particular, destacó que las tarifas están rezagadas, lo que impacta en prácticamente todos los precios de la economía, y que dicho rezago se mantiene a través de subsidios. En consecuencia, si el Gobierno quiere reducir el gasto público por ese lado, eso tiene un impacto inflacionario”.

    Martín Kalos, director ejecutivo de Epyca Consultores, coincidió en que el Gobierno precisa de “tiempo y paciencia” para bajar la inflación a niveles internacionales. Además, subrayó que se agotaron las dos anclas que se utilizaron en la primera parte del plan de estabilización: los salarios y el tipo de cambio.

    El principal objetivo debería ser que la inflación se reduzca de manera estable por debajo del 2% mensual (Zack)

    “Cuando esas dos anclas se agotaron, a mitad de 2025, la inflación dejó de desacelerarse. Si bien hoy hay un leve proceso de apreciación, no hay espacio para que el dólar corra muy detrás del resto de los precios. Y tampoco, en principio, uno querría creer que tampoco van a volver a generar una caída de los salarios. Los salarios están en los niveles de hace dos años, a excepción de los del sector público nacional. Eso tampoco puede volver a ser usado de ancla. A eso se suma las tarifas de servicios públicos, que fueron un poco atrasadas antes de las elecciones”, describió.

    Kalos concluyó: “Si todo le sale muy bien al Gobierno, puede pasar que la inflación empiece con 1%, pero la verdad es que no es el escenario más probable. Lo sano sería que del casi 3% actual vaya bajando y si para fin de año estamos en uno y pico, es un buen dato. El problema ahí es discursivo porque el Gobierno se pone una meta demasiado exigente y que incluso puede ser contraproducente”.

    InflaciónPreciosIPCIndecREMLuis CaputoPrecios relativosJavier MileiÚltimas noticias