Tag: Javier Milei

  • Facundo Nejamkis advierte que, si Milei no revierte la crisis económica, perderá en el balotaje

    Facundo Nejamkis advierte que, si Milei no revierte la crisis económica, perderá en el balotaje

    Facundo Nejamkis, director de la consultora Opina Argentina, aseguró que Javier Milei podría perder un balotaje en 2027 si se acentúa la crisis económica. El politólogo sostuvo que el oficialismo atraviesa un “momento prime en términos políticos”, con capacidad para obtener victorias legislativas, pero advirtió que el programa económico exhibe “signos de agotamiento”. “La pregunta es qué va a pasar cuando aparezca un rival que tenga autoridad moral para poder discutir con el gobierno”, indicó en Modo Fontevecchia, por Net TV y Radio Perfil (AM 1190).

    Facundo Nejamkis es licenciado en Ciencia Política por la Universidad de Buenos Aires. Realizó estudios de maestría en Administración y Políticas Públicas en la Universidad de San Andrés. Es el director de Opina Argentina, una de las consultoras de opinión pública más consultadas por medios y dirigentes, destacada por su análisis electoral y de imagen de gobierno.

    Se cierra la semana que comenzó con las airadas expresiones del Presidente en la apertura de las sesiones ordinarias y concluye con lo de ayer. El Presidente generó una serie de interpretaciones acerca de si comienza una nueva fase del gobierno. Me gustaría tu propio balance de la semana y saber si le das esa importancia significativa que yo estoy planteando.

    Sí, son hechos relevantes, por supuesto. No comulgo con la idea de que cada suceso noticioso sea necesariamente fundacional. Ni siquiera consideraría que la apertura de sesiones del Congreso, aun siendo un espectáculo atractivo, marque por sí sola un antes y un después. Más bien lo interpreto como parte de un proceso en curso. Yo veo un gobierno, como dirían los jóvenes, en su momento prime en términos políticos. Es decir, un gobierno muy fortalecido en recursos de gobernabilidad: con abundancia de herramientas legislativas, quizás incluso en exceso.

    Prácticamente obtiene lo que quiere en el Congreso y domina la escena de la Asamblea Legislativa de forma que hace un año no se hubiera imaginado. De un presidente que antes no podía sostener sus vetos, pasamos a uno que parece capaz de impulsar cualquier ley que desee; de alguien que inició su mandato hablando fuera del Congreso para no mezclarse con legisladores, a un presidente que controla la Asamblea y se dirige a los bloques sin exhibir con quién dialoga. En términos políticos, por ahora, el gobierno parece sobrado de recursos.

    Al mismo tiempo, es un gobierno que en esa escena aparece polarizando con una fuerza política que hoy aparece muy debilitada, que es la principal fuerza opositora: el peronismo. Ese peronismo luce fragmentado y debilitado y, dentro suyo, el espacio hegemónico de los últimos 20 años, el kirchnerismo, enfrenta tensiones internas: su liderazgo está detenido y sin posibilidad de postularse, y arrastra un fuerte desprestigio social. Veo, entonces, a un gobierno que busca polarizar con una oposición debilitada, pero que genera resistencias incluso entre sectores que habían apoyado al oficialismo y que hoy están menos conformes con la situación.

    Así como sostengo que el gobierno está en un momento prime en lo político, no observo lo mismo en lo económico. Percibo un programa económico que muestra signos de agotamiento similares a los que se vieron antes de la elección de octubre, con la diferencia de que entonces el respaldo político y financiero de Estados Unidos había compensado una situación de alta precariedad, sobre todo en lo referido al valor del dólar. Hoy, en los sondeos, existe cierta certidumbre sobre el dólar, pero el resto de los indicadores de opinión son negativos.

    La gente percibe que los precios aumentan respecto a la estabilidad que Milei consiguió en su primer año. Crece en 12 puntos la proporción de personas a las que no les alcanza el ingreso para llegar a fin de mes. Aumenta del cinco al 15% la proporción de quienes consideran que la inflación volvió a ser una preocupación principal. Además, indicadores objetivos relacionados con crecimiento y morosidad muestran un programa económico con rendimientos heterogéneos que, por ahora, no mejora la vida cotidiana de la mayoría.

    El Gobierno ha utilizado la Asamblea Legislativa como un recurso político para confrontar con un rival, y hasta ahora eso le ha permitido acumular capital político; pero no sé cuánto podrá mantener ese recurso cuando comience a competir contra sí mismo, como suele ocurrir a los gobiernos tras las elecciones de medio término.

    ¿No hay una relación entre una cosa y la otra? ¿El espectáculo del domingo y esa exhibición de fortaleza política es necesaria o consecuencia de la debilidad en materia económica?

    Sí, la política y la economía operan de manera casi superpuesta. Permitime retroceder un paso: plantear las transformaciones estructurales del programa económico desde una dimensión moral. En debates académicos o técnicos, si hay déficit o no, no es un tema moral. Si el Estado gasta o no gasta, no es un tema de orden moral. El Gobierno, con acierto estratégico, instaló esa lectura moralizante. Así descalifica a cualquier adversario que proponga otro enfoque y, por eso, el Presidente se permite prescindir de la obra pública durante dos años sin que nadie pueda decirle fácilmente “es una barbaridad”, porque quien propone obra pública queda estigmatizado como corrupto.

    La cuestión es si esa estrategia funciona frente a un rival que carezca de autoridad moral para cuestionarla, en este caso el peronismo kirchnerista. La pregunta es qué va a pasar cuando aparezca un rival que tenga autoridad moral para poder discutir con el gobierno. Ese rival podría surgir dentro del mismo espacio reciclado o de un espacio distinto; y su aparición, junto con el rendimiento del gobierno, será determinante.

    Hoy Milei piensa que su adversario es el kirchnerismo. Está bien que lo use como recurso, es efectivo; pero en realidad hoy Milei pelea contra sí mismo y contra el desempeño de su gestión hasta las elecciones del año que viene. Puedo imaginar que, en un hipotético balotaje, mucha gente preferiría a Milei frente al kirchnerismo; la incógnita es si competirá contra eso o si surgirá otro rival.

    Un ejemplo: la historia no se repite, pero rima. Pensemos en el gobierno de Mauricio Macri: él creía que peleaba contra Cristina Kirchner y, en una jugada política, Cristina se corrió del centro, puso a Alberto Fernández como candidato y Macri perdió con Alberto Fernández, que hasta entonces no había encabezado una lista ni era un líder con carisma arrollador. Macri perdió, en buena medida, por el rendimiento económico de su gobierno.

    Por eso la pregunta clave es qué pasará con la economía de aquí en adelante; creo que eso definirá la dinámica política. Entramos en una etapa donde Milei empezará a competir contra sí mismo y gobernar con el espejo retrovisor suele ser más difícil que en los primeros dos años. Echar la culpa a la herencia o agitar el fantasma del adversario pierde eficacia si a uno no le va bien.

    Con un desempeño económico regular, Milei podría zafar: la memoria de crisis previas puede ser tan fuerte que con un rendimiento moderado alcance para ganar. La duda es si llegará al año que viene con ese rendimiento regular; yo advierto señales de alerta que apuntan a que podría no ser así.

    ¿Volvemos a septiembre? ¿Volvemos a un momento en el que al Gobierno la economía no le está dando la posibilidad de demostrarle a la sociedad las mejoras esperadas después de un optimismo generado a lo largo del segundo semestre de 2024 y el primer trimestre de 2025, cuando empezó aquel problema cambiario? En este caso, los síntomas son de la economía real. La inflación está más cerca del 3% que del 2%, y la crisis económica permite que se califique la situación actual de esta inflación. ¿Te parece que hay como un regreso o un fin de esa luna de miel que tuvo el presidente tras el triunfo de octubre hasta marzo de este año?

    Si lo analizás por imagen, sí. En septiembre, cuando el Gobierno atravesó varias crisis y sufrió la derrota en la provincia de Buenos Aires, la imagen del Gobierno y del propio presidente rondaba los 40 puntos, y en algunos momentos cayó cerca del 35. El efecto Scott Bessent, en mi opinión, fue determinante para entender el rumbo de la opinión pública y el resultado electoral de octubre. Es verdad que la elección bonaerense despertó en votantes el deseo de evitar al peronismo y votar la opción “menos mala”, pero cuando el dólar comienza a crecer e inestabilizarse, eso también se convierte en un argumento decisivo.

    Entre septiembre y octubre apareció un prestamista de última instancia que dijo: “El valor del dólar lo garantizo yo”. Eso generó un respaldo al sistema cambiario de una magnitud insospechada y produjo un rebote en la imagen presidencial, llevándola a niveles de 50–52 puntos. Ese efecto duró octubre y noviembre, pero desde diciembre la imagen empezó a descender y hoy, en marzo, está en los mismos niveles que en septiembre.

    Es cierto que hoy resulta raro ver presidentes con imágenes del 60 o 70% como antes: la polarización, la antipolítica y la dinámica mediática dificultan sostener niveles altos. Aun así, no podemos ignorar esta caída: con estos números el presidente necesitaría ganar en primera vuelta, porque corre el riesgo de llegar a un balotaje donde existe una mayoría social que no estaría dispuesta a votarlo. Lo vimos en octubre: sacó 41 puntos y el 59% de la gente votó otras cosas, sin contar el ausentismo, que también expresa distancia y decepción de parte del electorado.

    Además, una situación económica más grave puede fijar un techo. Me permito tomar una idea de colegas: Cristian Buttié señaló que el Presidente, más que caer en su piso, ha caído su techo. Eso complica a quien debe enfrentar un balotaje —preguntémosle a Sergio Massa, que se topó con ese problema en 2023— y deja abierta la posibilidad de que surja quien encarne ese sentimiento diferente, aunque hoy por hoy aún no haya aparecido.

    ¿Creés que hay tiempo para que la sociedad, de demandarlo, cree una oferta a tiempo para 2027? Algo tan rápido como lo que vos mencionabas en el caso de Alberto Fernández, pero en aquel momento ungido por alguien que tenía un poder que hoy pareciera no tener nadie.

    Ese es el problema central. Hoy ese poder no lo tiene nadie y al mismo tiempo el peronismo está mucho más dañado hoy que en ese momento. En 2015 Macri había ganado el balotaje por un punto; hoy la correlación es distinta. Aunque el peronismo ya arrastraba causas de corrupción como la causa Cuadernos, hasta entonces no estaba tan marcado por el estigma de un gobierno desordenado, desprolijo y con un presidente que daba la sensación de no manejar los recursos del poder. Ese sello —el de desgobierno— afectó al peronismo de modo distinto en la última gestión.

    Por eso, yendo a tu pregunta, resulta difícil imaginar que en poco tiempo surja una alternativa potente desde el peronismo si el propio espacio está tan dañado. No obstante, cuando las sociedades se cansan, buscan cualquier alternativa.

    Veamos qué fue Milei: en 2021 no pensábamos que la alternativa sería él; se hablaba de (Horacio Rodríguez) Larreta, (Patricia) Bullrich o Macri como opciones de Juntos por el Cambio. Sin embargo, el desgaste del peronismo llevó a elegir una propuesta completamente distinta. Hoy no aparece una figura similar, aunque Milei ya asomaba; todo dependerá de la velocidad de la crisis: si el gobierno sufre una descomposición económica acelerada, la sociedad buscará atajos y alternativas rápidamente. Si Milei hace un gobierno regular, probablemente tenga más chances de ganar una elección en primera vuelta, porque será más difícil articular una alternativa mayoritaria.

    Otra hipótesis es que hay tres escenarios: la polarización, que es lo que sucedió entre Macri y Alberto Fernández y Macri y Scioli; tercios, que es lo que sucedió en 2023; o fragmentación, que es lo que sucedió en 2003 cuando no había PASO. ¿Le asignás alguna probabilidad a este último escenario? Imaginemos que haya tres peronismos, que la propia derecha esté dividida entre una candidatura de Milei y una de un candidato del PRO, Nacho Torres, el gobernador de Chubut, respaldado por Macri, y por ejemplo otra inclusive de Victoria Villarruel, aunque saque 4 o 5%, y del otro lado también el peronismo dividido, derecha e izquierda, con Axel Kicillof como candidato natural, Juan Grabois a la izquierda y un gobernador representando lo que representó Massa o un exgobernador como Gerardo Zamora, y luego un pastor como Dante Gebel? ¿Te imaginás la posibilidad de que se pueda llegar a un balotaje con candidatos que no lleguen al 30%?

    Sumo un cuarto escenario al que mencionás: el de 2011, con el oficialismo fuerte y toda la oposición fragmentada. En ese año alguien lo describió como “Blancanieves y los siete enanitos”: el principal contendiente quedó muy por debajo del 20% y Cristina obtuvo el 54%. Reitero: todo vuelve a depender del rendimiento del Gobierno. Si el oficialismo llega a 2027 con la economía recuperada —supongamos que la crisis es pasajera y aparece un rebote del consumo y el crecimiento— es plausible que el Gobierno se fortalezca y la oposición se fraccione, porque no habrá incentivos para unirse.

    Por el contrario, si al Gobierno le va mal, entonces sí puede fragmentarse la derecha, porque para que surjan alternativas competitivas a Milei ese espacio necesita perder incentivos para apoyarlo y que las otras propuestas resulten atractivas. A la vez, el deterioro podría empujar al peronismo a presentar alternativas internas —una opción más a la izquierda y otra más peronista clásica— y ver quién llega a un eventual balotaje con Milei.

    La variable central es, insisto, el rendimiento del Gobierno. No creo que la política adquiera una dinámica autónoma independiente del desempeño económico. Además, el rendimiento económico del país no depende sólo del Gobierno: el conflicto en Medio Oriente, por ejemplo, cuyo inicio es visible pero cuyo final es incierto, puede complicar la gestión económica por el impacto en precios del petróleo y de commodities. Es una situación compleja, por decirlo con palabras de una amiga chilena.

    TV

    LT

  • El Gobierno planea eliminar las PASO para complicar al peronismo rumbo a 2027

    El Gobierno planea eliminar las PASO para complicar al peronismo rumbo a 2027

    El gobierno de Javier Milei prepara una reforma electoral con un objetivo central: eliminar definitivamente las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO). La iniciativa, que el oficialismo proyecta enviar este año al Congreso, forma parte de un paquete más amplio de modificaciones al sistema político y podría incidir directamente en cómo la oposición organiza sus candidaturas de cara a la elección presidencial de 2027.

    La propuesta fue confirmada por el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, quien adelantó que el proyecto contemplará la derogación de las primarias y cambios en el régimen de los partidos políticos.

    La discusión surge en un contexto de fuerte fragmentación dentro de la oposición, especialmente en el peronismo, donde conviven distintas corrientes que tendrán que definir su liderazgo en los próximos años.

    Un nuevo intento de LLA, tras la suspensión de 2025

    El Gobierno ya intentó avanzar sobre las PASO en 2024. Ante la resistencia opositora, terminó acordando su suspensión para las elecciones legislativas de 2025, aunque no consiguió su eliminación definitiva.

    Ahora la Casa Rosada intentará retomar ese debate en un año no electoral, tal como se acordó entonces con la oposición dialoguista. Para modificar el régimen electoral necesitará mayorías absolutas en ambas cámaras del Congreso: 129 votos en Diputados y 37 en el Senado.

    El objetivo del oficialismo es aprobar la reforma durante 2026 para que el nuevo esquema rija plenamente en el próximo ciclo político.

    En el trasfondo del debate asoma un eje central: el papel de las PASO para ordenar candidaturas dentro de las coaliciones. Espacios opositores advierten que eliminar las primarias podría complicar la resolución de internas en frentes amplios, sobre todo en el peronismo.

    Cuestionamientos de la oposición a la Reforma Electoral

    El diputado de Unión por la Patria Agustín Rossi planteó esa preocupación en diálogo con PERFIL. “Creo que hay una especulación del Gobierno que cree que sin PASO al peronismo le va a costar encontrar un método para seleccionar candidatos”, sostuvo.

    El legislador defendió el sistema vigente al recordar que fue sancionado durante el gobierno de Cristina Kirchner. “Era presidente del bloque cuando sancionamos esa ley. Las PASO fortalecen la política porque permiten que la sociedad participe en la selección de candidatos”, afirmó.

    Aunque el proyecto aún no ingresó al Parlamento, distintos bloques ya anticiparon reparos. En el PRO advierten que primero esperan conocer el texto antes de fijar posición, mientras que en la UCR el senador Maximiliano Abad sostuvo que eliminar las primarias sin un sistema alternativo sería “un retroceso”.

    También desde bloques provinciales expresaron dudas sobre el impacto que la reforma tendría en las coaliciones electorales.

    Reforma de partidos y Boleta Única

    La eliminación de las PASO sería solo uno de los ejes de la reforma política que impulsa el oficialismo. El proyecto también incluiría cambios en el financiamiento de los partidos políticos y en los requisitos para su constitución, con el propósito —según el Gobierno— de reducir la proliferación de agrupaciones políticas.

    Durante la apertura de sesiones ordinarias, Milei sostuvo que su gestión buscará “reformar integralmente el sistema electoral” y revisar el financiamiento partidario para garantizar mayor transparencia.

    El paquete de cambios también contemplaría la expansión de la Boleta Única de Papel, un sistema que el oficialismo pretende consolidar en las elecciones nacionales.

    Con el proyecto aún sin ingresar al Congreso, la discusión recién empieza. Pero oficialismo y oposición coinciden en algo: el debate sobre las PASO volverá a convertirse en uno de los principales conflictos políticos del año legislativo.

    JD / fl

  • Día 817: Karina Milei afianza su hegemonía y redefine el mapa del poder político

    Día 817: Karina Milei afianza su hegemonía y redefine el mapa del poder político

    La llegada de Juan Bautista Mahiques al Ministerio de Justicia revela algo más que una simple modificación de gabinete: señala el comienzo de una nueva fase del mileísmo, en la que la rosca política comienza a imponerse sobre la épica libertaria inicial. A lo largo de su trayectoria, Javier Milei siguió un patrón recurrente: primero desplazó a sus militantes y comunicadores originales para apoyarse en operadores como Carlos Kikuchi; después relegó al núcleo digital de Santiago Caputo en favor de armadores territoriales como Sebastián Pareja en las listas de las elecciones de medio término; y ahora privilegia a la “familia judicial” por sobre su propio aparato comunicacional.

    El Presidente mantiene el discurso incendiario contra “los kukas” para su base, mientras negocia acuerdos en el Parlamento. Esa ambivalencia —gritar contra “la casta” y, a la vez, pactar con ella— fue la que le permitió acumular poder, pero también puede erosionar su credibilidad entre el núcleo duro libertario. Si la contradicción entre relato y práctica se vuelve demasiado evidente, el riesgo es que el mileísmo perciba que su mayor adversario no es sólo el kirchnerismo, sino la distancia entre palabras y hechos y la falta de resultados concretos en la economía.

    Con la designación de Mahiques al frente del Ministerio de Justicia, la geometría del poder dentro del gobierno parece haberse reconfigurado en torno a un esquema más compacto. Karina Milei ocupa ahora el vértice central de esa estructura política. A su costado actúan los Menem y algunos funcionarios cercanos al núcleo presidencial, como Manuel Adorni. Caputo quedó acotado. El desplazamiento de fuerzas dentro del llamado “triángulo de hierro” marca el cierre de una etapa del mileísmo. Comienza la etapa K.

    La designación de Mahiques al mando del Ministerio de Justicia, promovida por Santiago Viola, abogado personal de Karina Milei, se impone en detrimento de Mariano Cúneo Libarona y de su segundo en el ministerio, Sebastián Amerio, señalado en el esquema informal de poder del gobierno como el operador judicial de Caputo.

    Amerio se enteró de su cesantía en vivo, mientras presidía por Zoom una reunión de la Comisión de Administración y Financiera del Consejo de la Magistratura. A ese trato hacia el sector Caputo se suma otro episodio: durante las transmisiones de la apertura de sesiones ordinarias de la Cámara de Diputados, la edición audiovisual en vivo, dirigida por gente de Karina, evitó mostrar el palco desde el que seguían la sesión Santiago Caputo y el Gordo Dan.

    Paradójicamente, varios analistas interpretaron la confrontación de Milei con el kirchnerismo como un vuelco hacia la estrategia Caputo. Sin embargo, ambas lecturas no son incompatibles. El Gobierno parece haber aprendido a jugar en dos frentes: alimentar a su núcleo duro con un discurso incendiario y polarizante, mientras confía en la rosca política y las negociaciones para obtener resultados concretos en la gestión.

    Fue precisamente esa rosca la que le permitió avanzar en el Parlamento con la reforma laboral y la Ley Penal Juvenil, entre otros proyectos. Y la necesitará si pretende reformar la ley electoral, considerada clave para remover las PASO y complicar la unificación opositora.

    La jura del nuevo ministro dejó señales palpables de esa reconfiguración del poder. El saludo frío entre Karina y Caputo puso en escena la tensión entre ambos sectores y fue leído dentro del oficialismo como la confirmación de una derrota política para el asesor. Milei, en cambio, saludó a su colaborador con un abrazo prolongado que, al mirarlo con detalle, resultó más frío y forzado que en otras ocasiones.

    Desde la óptica estratégica, la dinámica del poder mileísta siempre estuvo marcada por una ambivalencia estructural. Por un lado está el Milei de la confrontación permanente, el de la batalla cultural: entiende la política como un conflicto ideológico total contra el kirchnerismo, el socialismo y lo que denomina “la casta”. Ese costado se expresa con mayor claridad en el dispositivo comunicacional que conduce Caputo, en la lógica de polarización constante y en el ecosistema de militancia digital que amplifica el conflicto. Es el Milei que se dirige a su núcleo duro y construye identidad política a partir del antagonismo.

    Pero convive con otra dimensión más clásica y pragmática del poder. Allí aparecen Karina, Martín y Eduardo “Lule” Menem y los armadores territoriales que se ocupan de cerrar acuerdos, ordenar listas, negociar con gobernadores y consolidar una estructura política capaz de sostener al oficialismo en el tiempo. Ese Milei acepta la lógica de la rosca, la acumulación gradual de poder y las transacciones inevitables de la política real. La tensión entre la confrontación ideológica y la negociación pragmática atraviesa toda la experiencia del gobierno libertario y explica muchas de sus decisiones recientes.

    Esta pulsación entre dos “almas” del Gobierno ya tuvo varios ciclos en la carrera del Presidente. Milei llegó a la política rodeado por un núcleo reducido de militantes digitales, economistas libertarios y activistas antiestablishment que lo acompañaron desde sus primeras apariciones televisivas. Sin embargo, cuando el proyecto debió convertirse en una estructura electoral competitiva, optó por apoyarse en operadores con experiencia territorial y desplazó a quienes le habían abierto el camino.

    En esa etapa se impuso la figura de Kikuchi, que se transformó en el principal armador de La Libertad Avanza en 2021 y 2022. Esa decisión implicó relegar a varios de los primeros militantes libertarios provenientes del activismo mediático y las redes. Al mismo tiempo dejó espacio para Santiago Caputo y nuevas figuras en ascenso, como el Gordo Dan y el canal de streaming “Carajo”.

    Tras la asunción, la tensión interna se repitió. El armado territorial del oficialismo gravitó en torno a Pareja, que fue consolidando poder dentro del partido y, en particular, en la provincia de Buenos Aires. Su ascenso se dio en conflicto con el sector comunicacional y digital del mileísmo, vinculado al estratega Caputo y a figuras mediáticas del ecosistema libertario como el streamer Daniel Parisini, conocido como el Gordo Dan.

    Ese enfrentamiento quedó cristalizado en las elecciones de medio término. Mientras el núcleo de Caputo buscaba listas que preservaran la identidad original del movimiento, Pareja avanzó con acuerdos con dirigentes territoriales y estructuras políticas tradicionales. La disputa dejó en evidencia la tensión entre el mileísmo militante de redes y el pragmatismo del armado electoral.

    La misma lógica se percibe ahora en el reciente cambio en el Ministerio de Justicia. La designación de Mahiques, vinculado a sectores de la llamada “familia judicial” y con lazos históricos con operadores del sistema, se interpretó como un nuevo gesto hacia la política tradicional. El movimiento implicó desplazar del área a funcionarios próximos al sector de Caputo, como el viceministro Amerio, símbolos de la influencia del núcleo estratégico del mileísmo.

    En un momento en que el Gobierno enfrenta conflictos judiciales y disputas institucionales, el Presidente volvió a apostar por un perfil con capacidad de interlocución en los tribunales. Así, en cada etapa de su recorrido político —la construcción electoral, el armado territorial y ahora la gestión judicial—, Milei ha mostrado que, cuando está en juego el poder, su opción tiende a favorecer la rosca política por sobre la lealtad al núcleo duro que lo impulsó.

    La influencia sobre ese organismo incide directamente en el funcionamiento del sistema judicial. El representante del Poder Ejecutivo en el Consejo de la Magistratura participa en decisiones clave sobre jueces y presupuesto del Poder Judicial. Controlar ese espacio implica contar con una herramienta central en la relación entre política y justicia. La nueva conducción del ministerio asumirá ese rol en un momento especialmente sensible por el avance de la investigación por la criptoestafa $Libra y el escándalo en ANDIS, que involucra a Karina.

    Según reveló la periodista Irina Hauser, un peritaje sobre dispositivos del trader Mauricio Novelli encontró un acuerdo confidencial que habría firmado Javier Milei con el empresario Hayden Davis para recibir asesoramiento en blockchain, criptomonedas e inteligencia artificial. Ese documento contradice la versión del Presidente, que afirma no haber tenido vínculos con el proyecto $Libra ni conocimiento de la maniobra. Para la periodista, estos elementos refuerzan la hipótesis de que el mandatario estaba “muy empapado” en el tema y que el vínculo entre las partes resulta difícil de negar, lo cual complica la situación del mandatario en la criptoestafa.

    La idea de que la designación de Mahiques pueda servir como un mecanismo de blindaje político se apoya en su profunda inserción en el sistema judicial argentino. Mahiques no es un outsider: proviene de una familia con múltiples cargos dentro del Poder Judicial y con vínculos de décadas en tribunales federales y provinciales.

    Su padre, Carlos Mahiques, es juez de la Cámara Federal de Casación Penal, uno de los tribunales más influyentes del país, y además fue ministro de Justicia bonaerense durante el gobierno de María Eugenia Vidal. A ese entramado familiar se suman otros integrantes del clan, como su hermano Ignacio Mahiques, fiscal federal que intervino en causas de alto impacto político, lo que configura una red con presencia en distintos niveles del poder judicial.

    En ese marco, su llegada al Ministerio de Justicia podría resultar útil para el Gobierno porque combina dos factores: conocimiento interno del funcionamiento judicial y relaciones personales dentro del sistema. Antes de ser ministro, Mahiques fue representante del Poder Ejecutivo ante el Consejo de la Magistratura y luego fiscal general de la Ciudad de Buenos Aires, cargos que le permitieron tejer vínculos con jueces, fiscales y operadores del mundo judicial.

    Además, su carrera estuvo vinculada a espacios políticos con capacidad de incidencia institucional, primero durante el gobierno de Mauricio Macri y luego en estructuras ligadas al poder judicial y al Ministerio Público. Ese recorrido lo convierte en una figura capaz de interpretar los tiempos y las lógicas de Comodoro Py, algo valioso para un gobierno que enfrenta potenciales conflictos judiciales o que necesita gestionar nombramientos y vacantes en tribunales.

    El Ministerio de Justicia tendrá, además, la responsabilidad de impulsar la designación de cerca de doscientos jueces federales y nacionales. La cobertura de esas vacantes será una de las decisiones institucionales más relevantes de los próximos años. Esos nombramientos pueden condicionar el funcionamiento del sistema judicial durante décadas. Hasta ahora, la administración de Javier Milei no había avanzado en ese proceso.

    Sin embargo, el nuevo ministro no está exento de polémicas. Su designación reavivó la controversia por el viaje a Lago Escondido, uno de los episodios más discutidos de su trayectoria. El caso involucró a jueces, empresarios y funcionarios que visitaron la estancia del magnate británico Joe Lewis, presuntamente invitados por directivos del Grupo Clarín. El episodio generó cuestionamientos porque algunos magistrados presentes habían tomado decisiones judiciales favorables a empresas o actores vinculados a ese entorno.

    La polémica se intensificó cuando se filtraron chats de un grupo de Telegram integrado por jueces, funcionarios y empresarios que participaron del viaje. En esas conversaciones analizaban cómo reaccionar públicamente ante la revelación y evaluaban estrategias para justificar los gastos del vuelo privado y la estadía. Entre los mensajes apareció un audio de Mahiques en el que sugería “hacer una facturita” para justificar la visita a Lago Escondido.

    Viola, segundo de Mahiques y abogado personal de Karina, también arrastra antecedentes comprometidos. Durante la investigación a Cristina Fernández de Kirchner en la causa del juez Sebastián Casanello, conocida como la Ruta del Dinero K, presentó dos testigos que afirmaron haber visto a Casanello en la Quinta de Olivos, con la intención de desplazar al magistrado. Luego se comprobó que se trató de una operación fraudulenta contra el juez.

    Otro indicio del viraje hacia una estrategia más política, orientada a achicar frentes de conflicto, es que al asumir Mahiques pidió la renuncia de varios funcionarios políticos del equipo de Cúneo Libarona. Entre los cambios más notorios figura la salida de Daniel Vítolo, titular de la Inspección General de Justicia (IGJ), quien había ganado visibilidad por la ofensiva del Gobierno contra la AFA y por promover el envío de veedores a la entidad que preside Claudio “Chiqui” Tapia.

    Aunque desde la Casa Rosada sostuvieron que la postura oficial hacia la asociación del fútbol no variará, la designación de Mahiques generó interrogantes por sus vínculos previos con dirigentes del fútbol, entre ellos Tapia y Pablo Toviggino, a quienes dijo conocer “socialmente”, aunque negó una relación de amistad. En paralelo, el nuevo ministro anticipó que revisará el expediente que solicitaba el envío de veedores a la AFA antes de definir una postura definitiva.

    Esto representa una descompresión del conflicto con “Chiqui” Tapia, que además ganó espacio tras gestionar la vuelta al país del gendarme Nahuel Gallo, entonces preso del chavismo en Venezuela.

    El modelo Caputo encarna la pureza ideológica y el ataque permanente, mientras que el ala política, representada por los Menem y Karina Milei, simboliza la negociación y el consenso. El Gobierno optó por una estrategia ambivalente: mantener el discurso incendiario mientras se abren y fortalecen vías de negociación. La crítica del caputismo más puro es que se reincide en un problema clásico de la política: la hipocresía.

    Si llega a percibirse que Milei “habla para la tribuna” mientras “negocia con la casta política”, podría iniciarse una etapa de desmoralización entre las filas de su núcleo duro. Al mismo tiempo, la polarización ya es leída por aliados políticos como un rasgo distintivo de Milei que, en definitiva, no resulta determinante por sí solo.

    Los insultos y la denostación pública a los “kukas” durante la apertura de sesiones admiten dos lecturas. Para algunos fueron gritos de impotencia ante las crecientes dificultades económicas. Para otros, una estrategia para construir un terreno político, señalando a Cristina como enemiga principal. De ese modo, Milei recuerda a sus seguidores que él es, por ahora, el adversario principal del kirchnerismo y se posiciona al frente del antikirchnerismo, que hoy parece hegemónico en el país.

    Ayer, durante una entrevista en La Nación+, Luis Majul le preguntó por la confrontación en el Parlamento, y el Presidente respondió: “El kirchnerismo es lo peor que le pasó a la Argentina en su historia” Resulta llamativa una declaración tan rotunda, ya que, aunque se pueda ser opositor al kirchnerismo, la dictadura de Jorge Rafael Videla fue indudablemente más gravosa: en ese período se aplicó terrorismo de Estado, se violaron derechos humanos de forma sistemática y desaparecieron 30.000 personas.

    Algunas versiones afirman que Milei, en su afán refundacional, estaría preparando indultos para genocidas. Sería un tema extremadamente sensible para la historia política argentina, más aún en el 50° aniversario del golpe militar. La ambivalencia de Milei también responde a la fragilidad de sus puntos de apoyo.

    El mileísmo transita un momento de gran fortaleza política, pero enfrenta crecientes dificultades económicas. Esas tensiones afectan su imagen, que ya muestra signos de desgaste en las encuestas, y probablemente han debilitado el liderazgo de Caputo al frente de la comunicación dentro del denominado “triángulo de hierro”.

    Por ahora, el Gobierno mantiene el control del dólar, logró abastecerse de reservas y cuenta con el respaldo explícito de Donald Trump. Además conserva la capacidad de instalar temas en la agenda pública. Sin duda, el oficialismo sigue teniendo la iniciativa política.

    No obstante, la economía real no presenta resultados equivalentes. En una columna reciente en Cenital, Ernesto Tenembaum y Alfredo Zaiat advierten que la historia argentina registra momentos de aparente hegemonía que luego se diluyeron —gobiernos como los de Carlos Menem, Cristina o Macri en distintos momentos parecían invencibles—. El problema no es la concentración del poder en sí, sino cuánto tiempo puede sostenerse.

    Los indicadores económicos empiezan a mostrar tensiones en el programa oficial tras más de dos años de gestión. En ese lapso se perdieron cerca de 300.000 empleos privados registrados, mientras la masa salarial real cayó y la inflación mensual se estancó más cerca del 3 que del 2 por ciento. El esquema antiinflacionario descansó en buena medida sobre el salario como ancla, y el tipo de cambio osciló entre crawling peg, bandas cambiarias impulsadas por el FMI y ajustes atados a la inflación pasada, cada mecanismo generando nuevas expectativas en el mercado.

    El dilema es claro: si el Gobierno relaja esas anclas, la inflación puede acelerarse; pero si las endurece, profundiza la recesión, en una economía donde la morosidad crece, el crédito no despega y la rentabilidad financiera sigue siendo más atractiva que la inversión productiva. El respaldo parlamentario que facilitó sus triunfos recientes parece haberse convertido en su nueva base de sustentación.

    En este contexto de inestabilidad económica, como en un mar embravecido, el Gobierno se aferra a la balsa que representa la hegemonía lograda en el Parlamento mediante la negociación política. No solo la afinidad une; también lo hace el espanto. La posibilidad de una nueva crisis funciona como pegamento para aliados inconsecuentes que no quieren que todo se desplome o que no perciben una alternativa clara.

    El gobierno de Milei parece entrar en una fase en la que la construcción de poder político se vuelve su único punto de apoyo estable. ¿Será suficiente para capear las olas de una economía adversa hasta que soplen vientos favorables? La evolución de esa combinación entre política y economía definirá el futuro del experimento libertario.

    Producción de texto e imágenes: Facundo Maceira

    TV

  • Milei descartó retirarse de la política y aseguró que “no me van a llevar puesto como a Macri”

    Milei descartó retirarse de la política y aseguró que “no me van a llevar puesto como a Macri”

    El presidente Javier Milei afirmó que, si consigue un segundo mandato, se retirará de la política; prometió que “después del año 2031, no me ven más el pelo”. Además sostuvo, en alusión a la oposición, que mientras conduzca el Ejecutivo “no me van a llevar puesto como a (Mauricio) Macri.

    Esas declaraciones forman parte del reportaje que Luis Majul le realizó al máximo referente de La Libertad Avanza (LLA) para su programa “La Cornisa”, de LN+, que se emitirá completo el próximo domingo 8 de marzo; hoy se difundió un breve adelanto con algunas de sus frases más destacadas.

    Durante la charla, el mandatario también se refirió a la denuncia de la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) contra el titular de la AFA, Claudio “Chiqui” Tapia, y a su hombre de confianza, el tesorero Pablo Toviggino, por presunta evasión impositiva y retención de aportes, y subrayó que “si son culpables, tienen que pagar”.

    Claudio “Chiqui” Tapia 03032026
    Claudio “Chiqui” Tapia

    El presidente también calificó a Javier Madanes Quintanilla —empresario accionista de Aluar (Aluminio Argentino) y titular de FATE— de “prebendario y extorsionador”, al tiempo que recordó que la fábrica cerró a mediados del mes pasado y despidió a alrededor de 900 trabajadores.

    Milei se refirió además al tuit polémico de la vicepresidenta Victoria Villarruel, que señalaba que el Ejecutivo busca su renuncia, y negó esa versión: “Es mentira. No quiero la renuncia de Villarruel”, aseguró.

    Varios de estos asuntos ya habían sido abordados por el mandatario el domingo anterior, en una extensa entrevista que también concedió a LN+.

    Victoria Villarruel
    La vicepresidenta Victoria Villarruel

    La entrevista que Milei le dio a Luis Majul, José Del Rio, Luis Majul y Cristina Pérez en LN+

    Al finalizar su discurso de apertura de sesiones en el Congreso, Javier Milei concedió una entrevista exclusiva a José Del Rio, Luis Majul y Cristina Pérez en LN+. Comenzó comentando los duros cruces que había tenido con los diputados de Unión por la Patria (UxP).

    Le contesté a la banca kirchnerista porque son la combinación de groseros e ignorantes: no solo que gritan mientras uno habla, tratando de generar todo tipo de situaciones anómalas, sino que las cosas que dicen son de una brutalidad tan grande que uno no se las puede dejar pasar”, dijo el mandatario el pasado 1 de marzo.

    Javier Madanes Quintanilla 18022026
    Javier Madanes Quintanilla

    Luego, Pérez le planteó un asunto delicado: “En forma velada, y no tanto, sugirió que recibió amenazas de grupos empresarios, ¿piensa realizar alguna denuncia en la justicia al respecto?”. Milei respondió con franqueza: “No, porque eso no está documentado fácticamente, pero, a ver, el caso de la amenaza de Madanes fue evidente, y además tiró después de años de tener problemas de FATE y usando a los trabajadores de escudos humanos, para negociar prebendas, protecciones y demás, como nosotros nos negamos a eso, agarró y tiró 920 trabajadores a la calle. Y lo hizo justo el día anterior que se iba a tratar la ley laboral. Eso es un comportamiento extorsivo propio e los empresarios prebendarios argentinos”.

    Majul le preguntó entonces: “¿Por qué tituló a su discurso ‘La moral como política de estado’?”. El presidente respondió: “Porque nosotros creemos que la política debe estar diseñada en términos morales. El utilitarismo político, que en su versión más radicalizada es el populismo, que nos ha hecho tanto daño, o usar la eficiencia económica y tratar de justificar cosas injustificables, nosotros creemos que el accionar de la política tiene que estar guiado por la justicia y ser justo, respetar el derecho a la vida; no debe haber agresión. Nosotros nos basamos en esos valores para el diseño de las políticas”.

    Agregó luego que dedicó un apartado a discutir el proteccionismo, al que definió como una política “moralmente incorrecta”: si uno gana su dinero honestamente, dijo, ¿por qué no puede gastarlo en lo que desee? Cuando el Estado impone aranceles elevados y erige barreras para impedir otras compras, sostuvo, hay una forma de violencia que beneficio al empresario y al político, y eso resulta inmoral.

    Javier Milei
    Javier Milei abriendo las sesiones ordinarias del Congreso el 1 de marzo

    Por las dudas, aclaró: “Además, es falso que abrir la economía genera desempleo. A nosotros cerrarnos al mundo nos hizo pobres, todo lo contrario de lo que dice esta gente. Ganan todos, quienes pierden son los políticos corruptos que defienden estas políticas y los empresarios corruptos”.

    Sobre la liberación de Nahuel Gallo, el gendarme argentino que pasó más de 400 días detenido ilegalmente en Venezuela y que finalmente regresó al país, el mandatario admitió: “Era una tragedia que nuestro gendarme estuviera secuestrado. Ahora, si vuelve por el motivo que fuera, ya sea por la gestión de Estados Unidos e Italia o por el vehículo que haya puesto a disposición otra persona o lo que sea, bienvenido. Acá lo importante es que Nahuel Gallo vuelva a estar con nosotros, lo demás son cuestiones de vigesimoquinto orden”.

    En ese pasaje, Pérez le preguntó por los supuestos casos de corrupción en los que estaría involucrado “Chiqui” Tapia, y Milei comentó: “Es Alí-Foreman. Foreman se noqueó solo. Las cosas que veo es que cada cosa que hace se ensucia más a sí mismo”.

    Pablo Toviggino y Claudio
    Pablo Toviggino y Claudio “Chiqui” Tapia

    Más adelante, la periodista lo consultó sobre una posible reelección. El mandatario fue sincero: “Lo que me va a llevar a si puedo ser reelecto o no, es un buen gobierno, no los que están del otro. Si yo hago un buen gobierno, las cosas vendrán solas. No pienso en términos de con quien voy a competir. Mi competencia es hacer grande la Argentina nuevamente, no otro político”.

    HM

  • La Argentina sube 18 puestos en el Índice Mundial de Libertad Económica por reformas fiscales, monetarias y regulatorias

    La Argentina sube 18 puestos en el Índice Mundial de Libertad Económica por reformas fiscales, monetarias y regulatorias

    La Argentina alcanzó su mayor progreso en más de 10 años dentro del Índice de Libertad Económica elaborado por la Heritage Foundation. El país obtuvo un puntaje de 57,4, lo que representa una suba de 3,2 puntos frente al año previo y la mejora más significativa a nivel global.

    Así, en un listado de 176 países, la Argentina se sitúa en el puesto 106 del ranking, por debajo de Bhutan y por encima de Ghana. El año pasado ocupaba el puesto 124. Pese al desempeño positivo, continúa en la categoría “Mayormente no libre”.

    El índice se sustenta en cuatro pilares:

    • Estado de derecho (derechos de propiedad, eficacia judicial e integridad gubernamental)
    • Tamaño del gobierno (carga tributaria, gasto público y salud fiscal)
    • Eficiencia regulatoria (libertad empresarial, libertad laboral y libertad monetaria)
    • Apertura de mercados (libertad comercial, libertad de inversión y libertad financiera)

    “La decisiva victoria en las elecciones legislativas de medio término de octubre de 2025 brindó al presidente reformista Javier Milei un respaldo concreto y mayor impulso para continuar transformando la economía argentina. La agenda de reformas de Milei produjo avances notables y medibles”, justificó la organización.

    “La gestión de las finanzas públicas mejoró a partir de diversas reformas fiscales, monetarias y regulatorias que redujeron el tamaño y el alcance del Estado”, agregó.

    Heritage Foundation resaltó que el puntaje general de libertad económica mejoró de manera significativa en los últimos tres años bajo la presidencia de Milei, en comparación con los promedios globales y regionales.

    Ante estos resultados, desde el Ministerio de Desregulación y Transformación del Estado sostuvieron: “Este salto cuantitativo no es casual ni coyuntural: es el resultado directo de un proceso profundo de transformación estructural orientado a restaurar reglas claras, disciplina fiscal, estabilidad monetaria y apertura económica”.

    “El ordenamiento de las cuentas públicas, la reducción del tamaño del Estado y la eliminación de distorsiones regulatorias fueron factores determinantes para revertir años de deterioro y comenzar una senda de convergencia hacia estándares internacionales”, resaltaron.

    Además, subrayaron la simplificación normativa, la eliminación de trabas burocráticas, la revisión integral de regímenes obsoletos y la apertura a la competencia.

    El ministro Federico Sturzenegger escribió en su cuenta de X: “Arrancamos en el puesto 145, y hoy ya escalamos al puesto 106. La suba está entre las más grandes en la historia del índice. Falta mucho, pero el progreso es importante y es visible”.

    En términos globales, dentro de los 10 primeros puestos del ranking se produjo una reorganización significativa. Singapur continúa siendo la economía más libre del mundo, demostrando de manera consistente una alta resiliencia económica y prosperidad. Suiza ocupa el segundo lugar, seguida por Irlanda, Australia y Taiwán.

    El promedio mundial del índice apenas avanzó 0,2 puntos y más de la mitad de las economías siguen clasificadas como “mayormente no libres” o “reprimidas”.

    El informe destaca el desempeño de EEUU, pero señala que muchos países se encuentran ahora en una encrucijada. “La verdadera capacidad de una nación para lograr un crecimiento y una prosperidad duraderos depende de la calidad de sus instituciones y de su sistema económico. La pregunta es cuán pronto y con cuánta decisión corregirán su actual rumbo de política económica y reavivarán su compromiso con la libertad, que ha demostrado ser clave para el florecimiento humano y la prosperidad sostenida”, enfatizó.

    Según el análisis de la Heritage Foundation, la solidez fiscal a nivel global muestra un deterioro sostenido, con déficits crecientes y deudas públicas en ascenso que tienden a debilitar el crecimiento de la productividad y a generar economías más estancadas.

    Además, se señala que el efecto de los aranceles restrictivos sobre la economía mundial ha sido menos severo de lo previsto, en parte debido al aumento de inversiones en sectores clave como energía e inteligencia artificial y a la escasa respuesta en forma de represalias arancelarias por parte de la mayoría de los países.

    El documento advierte que retomar la normalidad previa no resulta suficiente, ya que persisten desafíos estructurales de largo plazo relacionados con la transparencia, la eficiencia, la apertura y la efectividad gubernamental.

    heritage foundationjavier mileiúltimas noticiasíndice de libertad económica

  • Guido Bambini advirtió que ‘el modelo actual es muy complejo’ para la industria tras el comunicado de la UIA en QR!

    Guido Bambini advirtió que ‘el modelo actual es muy complejo’ para la industria tras el comunicado de la UIA en QR!

    En el programa “QR!” emitido este miércoles por la noche por Canal E se analizó el reciente comunicado de la Unión Industrial Argentina (UIA) y la situación actual del sector manufacturero. El economista Guido Bambini centró su atención en los números de producción, empleo y cantidad de empresas para cuestionar el rumbo económico.

    “El comunicado arranca ponderando muy bien a la industria: explica el 17% del PBI, más del 20% de la recaudación y genera 1.200.000 puestos de trabajo directos. Pero después aparece un párrafo donde el empresariado dice que no diseñó el marco económico previo ni es responsable de las distorsiones acumuladas”, señaló Bambini. Y agregó: “Es importante discutir qué políticas generaron empleo industrial y cuáles lo destruyeron”.

    Caída de la capacidad instalada

    Durante el programa se exhibieron datos sobre la capacidad instalada industrial. Entre 2011 y 2015 promedió el 73%, con picos cercanos al 85%. Luego cayó durante el gobierno de Mauricio Macri, volvió a descender con la pandemia y se recuperó parcialmente en los años siguientes.

    Según el último dato mencionado en el envío, el nivel actual ronda el 58%, con un piso cercano al 55% en los primeros meses del gobierno de Javier Milei. “Estamos prácticamente 14 puntos por debajo del promedio del macrismo en términos de producción industrial”, afirmó Bambini al comparar el Índice de Producción Industrial Manufacturero.

    El análisis incluyó cifras sobre creación y destrucción de empresas. Entre 2019 y 2023, se crearon 1.697 firmas industriales manufactureras. En contraste, desde noviembre de 2023 hasta fines de 2025 se destruyeron más de 22.000 empresas en total, de las cuales 2.436 corresponden al sector industrial.

    En materia de empleo, el economista indicó que durante el período anterior se generaron 121.630 puestos industriales, mientras que en los últimos dos años se habrían perdido cerca de 73.000 empleos manufactureros registrados.

    “Industria y construcción son los principales perjudicados del modelo actual”, sostuvo.

    Argentina, entre las mayores caídas del mundo

    Otro de los datos destacados fue un informe de Naciones Unidas que analizó la evolución industrial en 56 países. Allí, Argentina aparece como el segundo país con mayor caída entre 2023 y 2025, con una baja del 7,9%, solo detrás de Hungría.

    En contraste, países de la región como Brasil (+3,5%), Chile (+5,2%), Perú (+6,5%) y Uruguay (+3,7%) registraron crecimiento. “No se explica por un fenómeno regional, sino por factores propios del modelo actual: apertura importadora y tipo de cambio planchado que dificulta exportar”, explicó Bambini.

    El programa también repasó casos concretos de empresas en dificultades: la fabricante de electrodomésticos Peabody se presentó en concurso de acreedores; La Suipachense, del sector lácteo, quebró tras 70 años; Electrolux redujo su planta de 700 a 200 empleados y anunció retiros voluntarios; y cerró el frigorífico San Roque en Morón, dejando 140 trabajadores sin empleo.

    “Semana a semana aparecen nuevos casos. Solo en estos ejemplos estamos hablando de alrededor de mil trabajadores afectados”, remarcaron en el estudio.

    Finalmente, Bambini cuestionó que el debate público se distorsione cuando no se discuten las políticas concretas detrás de los resultados. “El gobierno busca señalar responsables, pero cuando los números eran mejores en actividad y empleo industrial, esas políticas eran otras”, concluyó.

    LB

  • Sin industria no hay Nación”: Pablo Caruso atribuyó el “síndrome de Francella” al comunicado de la UIA en “QR!

    Sin industria no hay Nación”: Pablo Caruso atribuyó el “síndrome de Francella” al comunicado de la UIA en “QR!

    En la última emisión de “QR!”, por Canal E, el conductor Pablo Caruso inauguró el programa con un extenso análisis del comunicado publicado por la Unión Industrial Argentina (UIA), titulado “Sin industria no hay Nación”, frase atribuida a Carlos Pellegrini, fundador de la entidad.

    El texto manifiesta la “preocupación por la situación de diversos sectores industriales y de distintas provincias” y advierte que la transición hacia un nuevo esquema económico “no es homogénea ni inmediata”, especialmente para las PyMEs, que enfrentan bajo nivel de actividad, presión fiscal, dificultades de financiamiento y caída del empleo.

    No obstante, Caruso afirmó que el posicionamiento de la entidad llega tras un prolongado silencio frente a las políticas oficiales. “Le está pegando a la UIA el síndrome de Francella”, ironizó el conductor, en alusión a declaraciones recientes del actor Guillermo Francella, quien tras haber respaldado el cambio de gobierno reconoció que hoy “no hay trabajo” en el sector audiovisual.

    Según Caruso, algo parecido ocurrió con la UIA: “Venía aceptando sumisamente las descalificaciones y recién ahora sale a decir algo, obligada por sus propias bases”. En ese sentido mencionó la reunión de federaciones industriales del norte argentino —Catamarca, Chaco, Corrientes, Formosa, Jujuy, La Rioja, Misiones, Salta, Santiago del Estero y Tucumán— que pidieron un pronunciamiento ante la crisis sectorial.

    Respaldo a la macro, críticas en la micro

    Uno de los ejes del análisis fue la aparente contradicción del comunicado, que reconoce “los avances logrados por el Gobierno en materia de equilibrio fiscal” y valora la baja de la inflación y las reformas estructurales, pero al mismo tiempo describe un escenario crítico para el entramado productivo.

    “Dicen que les encanta la macro, pero la macro es la que está generando la crisis en la micro”, señaló Caruso, quien criticó que la UIA deslinde responsabilidades al afirmar que el empresariado “no diseñó el marco económico previo ni es responsable de las distorsiones acumuladas”.

    Para el conductor, esa postura omite etapas en las que, según sostuvo, políticas públicas de protección e impulso industrial generaron crecimiento de empresas, empleo y salario real. En ese marco se presentaron datos sobre utilización de la capacidad instalada —actualmente en torno al 58%— y comparaciones históricas con niveles superiores registrados en otros momentos.

    Caruso puso además el foco en la figura de Martín Rappallini, titular de la UIA y vinculado al grupo empresario Cerámica Alberdi. Señaló que, mientras algunos sectores manufactureros reclaman medidas antidumping para protegerse de importaciones, el grupo participa en proyectos vinculados al régimen de incentivos a grandes inversiones (RIGI), especialmente en minería.

    “Hay un problema de representación”, sostuvo el conductor, al plantear la tensión entre intereses industriales tradicionales y sectores beneficiados por el nuevo esquema económico.

    Debate sobre la CGT y la movilización social

    La editorial incluyó además críticas a declaraciones recientes de Jorge Sola, uno de los dirigentes de la Confederación General del Trabajo (CGT), quien afirmó que la sociedad actual no responde de la misma manera que en otras etapas históricas del sindicalismo.

    Caruso calificó ese diagnóstico como “interesante pero problemático”. “El rol de los dirigentes no es esperar las condiciones sociales, sino generarlas”, afirmó, y recordó el primer paro general contra la dictadura en 1979, encabezado por sectores sindicales que, aun en un contexto adverso, decidieron movilizarse.

    En ese marco, el conductor planteó que el debate actual atraviesa tanto al empresariado como al sindicalismo y a la dirigencia política en general: cómo representar a una sociedad que, pese al malestar económico, mantiene niveles de apoyo electoral al oficialismo.

    “Lo que degrada a la política es acomodarse al posibilismo”, concluyó Caruso al cerrar la editorial y dar inicio formal al programa.

    LB/DCQ

  • Jorge Riba advierte que la “apertura” llegó “toda junta” y pide competir en serio

    Jorge Riba advierte que la “apertura” llegó “toda junta” y pide competir en serio

    En medio de la escalada discursiva entre el Gobierno nacional y el sector industrial, Jorge Riba afirmó que la apertura comercial “llegó toda junta después de 30 años de cierre”, lo que obligó a las fábricas locales a competir en condiciones mucho más exigentes. “Cuando abren y las fronteras desaparecen, la cosa se pone más espesa”, graficó al comparar la escala de las pymes argentinas con fabricantes brasileños “10 o 20 veces más grandes”.

    El debate surge tras la UIA emitiera un duro comunicado en el que retomó la frase del expresidente Carlos Pellegrini —“Sin industria no hay Nación”— y advirtió que muchas empresas atraviesan una situación crítica por la caída de la actividad, la presión fiscal y las dificultades de financiamiento.

    El empresario industrial de alimentos y titular de Dulcor relativizó el supuesto factor sorpresa ante el nuevo escenario. A pesar de la dureza del momento, Riba mantiene una postura positiva: afirmó que el país puede salir adelante si se generan “formas asociativas”, cadenas de valor eficientes y, fundamentalmente, si existe un “financiamiento de largo plazo” para quienes se animen a invertir.

    Empresa Dulcor

    Definió el contexto sin eufemismos: “El mercado es una guerra. Esto es una guerra comercial que vos tenés que salir a buscarla todos los días. No es para tranquilos ni para cómodos”. En ese marco, su estrategia es clara: aumentar volumen para reducir los costos unitarios.

    “Si el mercado ajusta por volumen y vos no podés ajustar tu precio, te fundís”, resumió. Para eso, planteó invertir en automatización e inteligencia artificial y acceder a financiamiento de largo plazo que permita producir más y vender incluso “más barato en pesos y en dólares”.

    Tributos provinciales y tasas municipales

    El empresario también puso el foco en la estructura impositiva. Señaló que, más allá del debate macroeconómico, hoy los tributos provinciales y las tasas municipales impactan con fuerza en la competitividad, en un contexto donde el margen para trasladar costos a precios se estrecha cada vez más.

    “Se han pasado muchos años sin poder acceder a herramientas”, agregó, en referencia a tecnología y financiamiento que —según su mirada— hubieran permitido llegar mejor preparados a esta etapa de apertura.

    Con un mercado interno debilitado, fue categórico: “Acá se sale exportando”. Sostuvo que la clave será asociarse, generar economías de escala y animarse a competir afuera. Y cerró con una definición que sintetiza su mirada sobre el nuevo ciclo: “Te tenés que inventar todos los días”.

  • Mahiques cerró reuniones con Karina Milei y Manuel Adorni antes de jurar como ministro de Justicia

    Mahiques cerró reuniones con Karina Milei y Manuel Adorni antes de jurar como ministro de Justicia

    A pocas horas de confirmarse su nombramiento, Juan Bautista Mahiques llegó este miércoles a la Casa Rosada para su primera reunión política como futuro ministro de Justicia. Allí se reunió con la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, y con el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, para empezar a delinear los ejes de la nueva etapa de la cartera.

    El actual fiscal general de la Ciudad de Buenos Aires llegó a Balcarce 50 minutos antes de las 15:30 y se dirigió al despacho de Adorni. Más tarde se incorporaron Karina Milei y el abogado Santiago Viola, confirmado como secretario de Justicia, quien ocupará el segundo puesto en la estructura ministerial.

    Según fuentes oficiales, el presidente Javier Milei le tomará juramento este jueves en un acto que se realizará en el Salón Blanco, antes del viaje que el mandatario tiene previsto a los Estados Unidos. Tras formalizarse su asunción, Mahiques comenzará una revisión integral de lo actuado en el Ministerio, en lo que anticipan será una etapa de reorganización y evaluación interna.

    Uno de los temas centrales será la situación de los pliegos para cubrir vacantes en la Justicia federal. Si bien trascendió que hay más de 150 nombres en evaluación para distintos tribunales, allegados al nuevo ministro señalaron que esos expedientes no habrían sido formalmente remitidos al Senado, que debe tratarlos a través de la comisión de Acuerdos.

    La llegada de Mahiques también implica un reordenamiento político dentro del oficialismo. La mesa judicial empezará a reportar directamente a Karina Milei, que consolida su influencia en un área estratégica del Gobierno. La designación de Viola —abogado cercano a la secretaria general y apoderado del partido La Libertad Avanza (LLA)— refuerza ese esquema de conducción.

    Tras una reunión que se extendió por más de una hora, los funcionarios abandonaron la Casa Rosada sin brindar declaraciones. Viola, en cambio, permaneció en la sede gubernamental para otro encuentro de trabajo vinculado a la transición.

    Mahiques dejará su puesto en el Ministerio Público Fiscal porteño para regresar al Poder Ejecutivo, donde ya había trabajado durante la presidencia de Mauricio Macri, cuando ocupó funciones en el área de Asuntos Penitenciarios y en las relaciones con el Poder Judicial.

    Con su asunción prevista para este jueves, el Ministerio de Justicia inicia una nueva etapa, marcada por la revisión de decisiones pendientes, el análisis de nombramientos judiciales y la redefinición de su estructura política interna.

    LB/DCQ

  • Perfil de Juan Bautista Mahiques, el nuevo ministro de Justicia: sus vínculos con Macri, Chiqui Tapia y Pablo Toviggino

    Perfil de Juan Bautista Mahiques, el nuevo ministro de Justicia: sus vínculos con Macri, Chiqui Tapia y Pablo Toviggino

    La designación este miércoles de Juan Bautista Mahiques al Ministerio de Justicia, en sustitución de Mariano Cúneo Libarona desató un terremoto político tanto en la Casa Rosada como en la oposición. El movimiento, dispuesto por Javier Milei, pusó al descubierto una red de relaciones personales y acuerdos cruzados que, aunque aparentan recorrer veredas opuestas, confluyen en sectores sensibles del poder.

    Nacido en el partido bonaerense de Mercedes, Mahíques se graduó como abogado en la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y cursó una maestría en Administración de Justicia en la universidad italiana Unitelma Sapienza, con sede en Roma.

    Es hijo del juez Carlos Mahiques. Fue docente en el Ciclo Básico Común de la UBA y en la Universidad Católica Argentina (UCA), espacios donde consolidó parte de su perfil académico.

    El fiscal porteño que desembarca en el Ministerio de Justicia

    Lo interesante comienza aquí. Mahiques es el fiscal general de la Ciudad de Buenos Aires, distrito fundacional del macrismo que Karina Milei busca disputar con el PRO. Además, preside la Asociación Internacional de Fiscales (AIF). Su vínculo con Mauricio Macri data de la presidencia del exmandatario, cuando representó al Poder Ejecutivo ante el Consejo de la Magistratura de la Nación.

    Desde su entorno sostienen que “está distanciado” del expresidente. No obstante, entre 2020 y 2024 desempeñó la subdirección del Instituto Superior de Seguridad Pública, organismo que respalda la conducción política del Sistema Integral de Seguridad Pública (SISP) del Gobierno porteño. La cercanía con el universo Macri resulta evidente.

    Su arribo a la cartera de Justicia de la administración libertaria fue impulsado por “Lule” Menem y Martín Menem, con la intervención además de Santiago Viola, hijo de la histórica operadora radical Claudia Balbín, hombre de confianza de Karina Milei en temas jurídicos y apoderado nacional de La Libertad Avanza (LLA).

    Karina Milei y Santiago Viola
    Karina Milei y Santiago Viola, el apoderado de La Libertad Avanza que acaba de ser designado como secretario de Justicia

    El recorrido profesional de Viola muestra claros contrastes. Fue abogado defensor de los hijos de Lázaro Báez en causas por lavado de dinero. Al mismo tiempo, afrontó una investigación por un presunto intento de introducir testigos falsos para apartar al juez Sebastián Casanello en la causa Báez; luego fue sobreseído.

    Ese episodio lo ubicó, según distintas lecturas, en el terreno de los “operadores” o entre los abogados acostumbrados a litigios de alta tensión política.

    También representó a Norma Berta Radice, hermana del represor Jorge Radice, en un proceso vinculado a maniobras de apropiación de bienes de desaparecidos de la ex ESMA. Esa actuación generó reparos por parte de organismos de Derechos Humanos.

    A pesar de ese trayecto sinuoso, Viola confirmó que asumirá como subsecretario de Justicia, desplazando a Sebastián Amerio.

    En ese escenario, el sector cercano a Santiago Caputo interpreta la designación de Juan Bautista Mahiques y la de Viola como una derrota frente a la hermana del Presidente.

    El asesor estrella —y monotributista— de Javier Milei concentraba influencia en el área judicial con Cúneo Libarona al frente del Ministerio y, sobre todo, a través de su secretario, Sebastián Amerio, quien ejercía el control efectivo de ese espacio estratégico. Allí impactan causas sensibles como Andis y $Libra, que inquietan y preocupan al Gobierno.

    AFA, el Chiqui Tapia y el entramado que rodea a Juan Bautista Mahiques

    La figura de Mahiques excede el Ministerio Público porteño. También ocupa la vicepresidencia de la Universidad de la AFA (UnAFA), una “gambeta” de Claudio “Chiqui” Tapia que pasó desapercibida pero administra fondos millonarios. En su presentación institucional se la define como “una institución universitaria creada para formar, investigar y proyectar el conocimiento del Fútbol Argentino en todo el mundo”.

    Autoridades de la Universidad de la AFA
    Autoridades de la Universidad de la AFA. Juan Bautista Mahiques es el vicerector

    Según su web oficial, el objetivo es “que el Fútbol Argentino siga siendo un claro ejemplo de éxito, no solo por los títulos conseguidos mediante el proyecto de Selecciones Nacionales, sino por la enseñanza de sus profesionales para todo los que quieran instruirse y capacitarse”. Una definición de alcance amplio.

    Paralelamente, se conoció que su padre, el juez Carlos Mahiques, celebró su cumpleaños en una quinta vinculada al tesorero de la AFA y mano derecha de “Chiqui” Tapia, Pablo Toviggino.

    Tras esa revelación, Mahiques padre, “Coco” para los amigos, quedó bajo escrutinio y debió renunciar a la subrogancia de la Sala I de Casación Penal que debía resolver el futuro de la investigación sobre la lujosa quinta en Pilar atribuida a Toviggino.

    Pero el vínculo de Juan Bautista Mahiques con el entorno de “Chiqui” Tapia no termina allí. Los Menem, que respaldaron su arribo al Ministerio de Justicia, buscan que el sucesor de Cúneo Libarona funcione como pieza de negociación con Daniel “el Tano” Angelici, empresario del juego y operador judicial con fuerte influencia en el gabinete de Jorge Macri.

    Esa jugada responde a una necesidad política de Karina Milei, que pretende en el Ministerio una figura con peso suficiente para contener el avance de las causas Andis y $Libra.

    La dinámica interna del mundo libertario generó una paradoja. Fue precisamente en el marco de la causa Andis que Javier Milei decidió confrontar con “Chiqui” Tapia y su tesorero, Pablo Toviggino, propietario del canal de streaming Carnaval, donde se difundieron los audios de Diego Spagnuolo.

    Un dato complica aún más el tablero: los abogados de Toviggino en la causa por lavado de dinero habrían sido “acercados” por el propio Juan Bautista Mahiques, quien ahora asume como ministro de Justicia de Javier Milei y podría quedar enfrentado al mejor amigo de Tapia. O no. Quién sabe.

    Pablo Toviggino y Claudio
    Pablo Toviggino y Claudio “Chiqui” Tapia, la dupla dueña del fútbol argentino

    Surge así otro interrogante: habrá que ver cómo se articulará la relación entre Mahiques, cercano a Toviggino —investigado por lavado de dinero—, y el titular de la Unidad de Información Financiera (UIF), Ernesto Gaspari, hombre de Santiago Caputo y responsable de investigar casos como el que afecta, precisamente, al tesorero de la AFA.

    Conspiraciones, símbolos y el poder en disputa dentro del Ministerio de Justicia

    Santiago Caputo convenció al Presidente de que, en septiembre pasado, intentaron desestabilizar al Gobierno cuando “mancharon” a Karina Milei con el caso de las presuntas coimas en la Andis. El famoso 3%.

    Sobre esa hipótesis, Javier Milei profundizó en su discurso ante la Asamblea Legislativa, al señalar a “un sector de la política” que hizo “todo lo posible para derrocar a este Gobierno” y al hacer un gesto hacia la vicepresidenta Victoria Villarruel. Hay una realidad: esa narrativa conspirativa funciona en el mundo libertario como marco para justificar ingresos y salidas de funcionarios según las disputas internas.

    Martin Menem y Lule Menem
    Martin Menem y Lule Menem: la relación Tapia y Toviggino ¿alcanza también a los riojanos?

    No obstante, al Presidente no le agrada nombrar cargos con perfiles políticos como el de Mahiques. Milei suele preferir figuras “simbólicas”. Entre sus opciones para Justicia figuraban Diego Luciani, el fiscal de la causa que desembocó en la detención de Cristina Kirchner, o la jueza Sandra Arroyo Salgado, exesposa de Alberto Nisman, a quien, justamente, mencionó en el Congreso este domingo.

    Sin embargo, la presión de los Menem y la conveniencia estratégica de Karina Milei terminaron inclinando la balanza hacia Mahiques, aun con sus vínculos con la AFA. Y aquí surge otra duda: la relación con Tapia y Toviggino, ¿llega también a los riojanos?

    No sorprende que, en las conversaciones sobre la sucesión de Cúneo Libarona, haya surgido el nombre de Tech Security, la empresa de Adrián Menem —hermano de Martín— que posee el contrato para custodiar, casualmente, el predio de la AFA en Ezeiza.

    Así, la llegada de Mahiques al Ministerio de Justicia traza un escenario donde la épica conspirativa convive con acuerdos en voz baja y donde la ofensiva contra la AFA coexiste con la persistencia de vínculos que no se terminan de cortar.

    NG

    LT