Tag: Hidrovía

  • Jan de Nul toma el control de la Hidrovía y baja 13,5% la tarifa de peaje

    Jan de Nul toma el control de la Hidrovía y baja 13,5% la tarifa de peaje

    La sociedad Vía Navegable Argentina (VNA), conformada por la empresa belga Jan de Nul y la local Servimagnus, comenzó formalmente este jueves 10 de septiembre sus operaciones al frente de la Vía Navegable Troncal (VNT) -más conocida como “Hidrovía”- sobre el río Paraná.

    Tras el proceso de licitación y la firma de contrato, Jan de Nul y Servimagnus quedaron a cargo de una infraestructura estratégica que concentra cerca de 60 terminales portuarias y por la cual circula aproximadamente el 80% de las exportaciones del país, conectando la producción argentina con los mercados internacionales.

    El comienzo de la nueva concesión representa un beneficio concreto para los usuarios de la vía, principalmente los exportadores: la tarifa de peaje se reducirá un 13,5%, al pasar de 4,30 dólares por tonelada de registro neto (TRN) a US$ 3,80, lo cual podría generar un ahorro logístico en el sistema de entre 375 y 456 millones de dólares por año para el sector agroexportador, potenciando la competitividad de los puertos del Gran Rosario y el Litoral.

    Esta reducción constituye el primer impacto directo de una nueva etapa, que buscará generar mayores niveles de eficiencia y previsibilidad para toda la cadena logística y productiva, comunicaron las empresas.

    A este beneficio inicial se sumará progresivamente la mejora de las condiciones de navegación a partir de las tareas de dragado, redragado, señalización y ampliación previstas para la vía, incorporando tecnología, innovación y conocimiento para modernizar su operación, garantizando un tráfico seguro que potencie y fortalezca el sistema logístico a partir de la circulación de mayores volúmenes de carga, reduciendo tiempos y costos.

    La sociedad Vía Navegable Argentina estará a cargo de la Hidrovía por los próximos 25 años y podría llegar a destinar inversiones por unos 10.000 millones de dólares en ese plazo para modernizar la vía fluvial.

    NE

  • Hasta el traspaso Prorrogan subsidio al peaje en el Canal Martín García, complementario de la Hidrovía

    Hasta el traspaso Prorrogan subsidio al peaje en el Canal Martín García, complementario de la Hidrovía

    La Agencia Nacional de Puertos y Navegación (ANPyN) decidió prorrogar la bonificación de la tarifa de peaje a las embarcaciones que se trasladen por el Canal Martín García, en el Río de la Plata, hasta que la adjudicataria Jan de Nul tome posesión de la concesión.

    La bonificación es retroactiva al 1° de septiembre y continuará siendo del 16,7%, de acuerdo con lo detallado en la resolución 54/2026, publicada hoy en el Boletín Oficial. 

    La compañía holandesa -que también obtuvo la concesión de la Hidrovía- obtuvo la adjudicación del Canal Martín García en julio de este año por medio de la resolución 17 de la Comisión Administradora del Río de la Plata (CARP), en cuya sede se firmó el contrato de ejecución de las obras de dragado, mantenimiento, ensanche y eventuales mejoras.

    La oferta

    Jan de Nul presentó una oferta económica de USD 65.994.000, que se eligió por ser “la más conveniente”, teniendo en cuenta que el otro oferente (Boskalis International Uruguay), había propuesto un cobro de USD 149.279.315.

    Al tratarse de una concesión por cobro de peaje, suele adjudicarse al oferente que presenta la oferta menor.

    La bonificación se aplica a la tarifa de peaje correspondiente al trayecto comprendido entre la Sección 0.0 a la Sección 1.2 -en ambos sentidos- del “Contrato de Concesión de la Vía Navegable Troncal” suscripto el 2 de septiembre de 2021, en un 16,7% para todos aquellos buques que hagan uso del Canal Martín García.

    Como consecuencia del vencimiento del plazo previsto, la ANPyN consideró “oportuno propiciar una nueva bonificación tarifaria temporal sobre el mismo trayecto” hasta que se produzca la toma de posesión por parte de la contratista.

    Vía estratégica para el comercio exterior

    La CARP considera al Canal Martín García como “una vía de navegación estratégica para el comercio exterior regional”, con una extensión de 106,5 kilómetros que van desde el km 39 del Canal de la Zona Común del Río de la Plata, en proximidades de la Barra del Farallón, hasta el kilómetro 0 del Río Uruguay.

    Tiene una profundidad de 34 pies (10,36 metros) en fondos blandos y 38 (11,58 metros) en fondos duros. y fue construido de una sola vía para buques de hasta 245 metros de eslora y 32,60 metros de manga.

    Los buques que ingresan aguas arriba al canal Martín García, lo hacen por el km 39 del Río de la Plata, en su gran mayoría sin carga hasta las terminales portuarias uruguayas y argentinas de los ríos Paraná y Uruguay.

    Esos buques ya cargados, navegan de salida por el Canal Martín García y en algunos casos completan su carga en el puerto uruguayo de Montevideo o en los puertos de argentinos de Quequén o Bahía Blanca y eventualmente en los del sur de Brasil, dependiendo el tipo de buque y de la mercadería que transporta.

    Supervisión binacional

    El ordenamiento del tráfico, la seguridad, la prevención de la contaminación y las comunicaciones del Canal están supervisados y autorizados por las autoridades marítimas de ambos países, que ejercen el poder de policía del Canal.

    El tramo inicial de ingreso del Canal en su km 39 y hasta el km 93 está bajo jurisdicción de la Prefectura Naval Argentina (PNA), mientras que la jurisdicción de la Prefectura Nacional Naval de Uruguay (PNN) cubre el tramo final del Canal desde el km 93 hasta el km 145,5 donde finaliza y coincide además con el km 0 del Río Uruguay.

    Existen zonas de fondeo o espera fuera del canal de navegación, en las cercanías de la Isla Juncal, Puerto Camacho y también frente a los islotes El Matón y Punta Piedras.

    También se puede fondear de emergencia en Punta Martín Chico y en Pozos de San Juan, cerca de la Torre Anchorena.

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  • Infraestructura, energía y crédito: las tres claves para destrabar la inversión según empresarios y funcionarios

    Infraestructura, energía y crédito: las tres claves para destrabar la inversión según empresarios y funcionarios

    La convocatoria para otro ciclo de Democracia y Desarrollo organizado por el Grupo Clarín excedió ampliamente el ámbito empresario.

    El tercer encuentro de la séptima edición del ciclo tuvo un eje económico concreto: qué necesita la Argentina para que las inversiones puedan avanzar. En las distintas mesas apareció un diagnóstico compartido: rutas, trenes, puertos, energía y financiamiento son parte de la infraestructura que falta para bajar costos y transformar oportunidades productivas en inversiones.

    Desde temprano, el lobby del Malba se colmó de presencias políticas como la del ex ministro de Economía Hernán Lacunza, que tiene intenciones de ser candidato a presidente por el PRO, el sherpa del G20 Federico Pinedo, figuras como Cristian Ritondo, asesores financieros como Javier Timerman y la socióloga Graciela Romer. Pero una de las más convocantes fue la del embajador chino en el país, Wang Wei.

    El jefe de Gabinete, Diego Santilli, abrió la jornada y destacó los acuerdos que el Gobierno viene cerrando con las provincias para avanzar en infraestructura vinculada a la minería, la energía y el transporte.

    Mencionó los trabajos con Río Negro, Neuquén y San Juan y anticipó novedades sobre la concesión de unos 9.000 kilómetros de rutas. También puso el foco en recuperar el transporte ferroviario de cargas y en utilizar las vías navegables para trasladar productos que hoy recorren cientos de kilómetros en camión. “Todo el país está siendo mirado desde sus inversiones y exportaciones. Está cumpliendo récords”, expresó.

    El costo de mover lo que produce la Argentina

    En la primera mesa, Roberto Murchison, presidente ejecutivo de Grupo Murchison, puso números al problema logístico. Según explicó, los puertos tienen capacidad disponible y el principal déficit aparece en los accesos ferroviarios y viales, además de las condiciones de la Hidrovía.

    Argentina alcanzó en 2025 un récord de 2,2 millones de TEUs (unidad de medida de transporte logístico), pero Chile mueve alrededor de 4,5 millones. Según Murchison, mejorar los accesos permitiría aprovechar mejor la infraestructura existente.

    Martín Eurnekian, presidente de Aeropuertos Argentina, trajo a la mesa al transporte aéreo. La compañía prevé una inversión de unos US$ 200 millones para mejorar las dos pistas y la operación aeroportuaria. También destacó el crecimiento de la carga aérea y el impacto de la desregulación sobre la actividad. “Argentina es el ejemplo a seguir, te diría yo, en Latinoamérica respecto a reformas de desregulación en el sector aéreo”, afirmó.

    La necesidad de infraestructura atravesó la discusión en Democracia y Desarrollo. Foto:  Ariel Grinberg

    Por su lado, Carlos Bacher, chairman de Techint, se enfocó en Vaca Muerta y la minería. El desarrollo de grandes proyectos exige rutas, ferrocarriles, líneas eléctricas, agua y logística. A eso se suma la falta de trabajadores capacitados después de años con menor actividad en grandes obras.

    También dijo que la incorporación de tecnología puede elevar la productividad. Como ejemplo mencionó la soldadura automática utilizada en el gasoducto Perito Moreno, que permitió alcanzar ritmos de construcción de hasta 3,5 kilómetros diarios.

    Rodolfo Freyre, CEO de Southern Energy, aportó uno de los proyectos privados de mayor escala: la infraestructura para exportar gas licuado desde Vaca Muerta. El plan contempla unos US$ 15.000 millones de inversión, con un primer barco operativo en 2027 y un segundo en 2028.

    El RIGI fue, según explicó, una de las condiciones que permitió avanzar con una iniciativa 100% privada. La compañía también cerró unos US$ 900 millones de financiamiento internacional para obras vinculadas al proyecto. “Esto es un negocio apretado, es un negocio competitivo”, resumió.

    Roberto Nobile, CEO de Personal, habló de la infraestructura digital. Según dijo, la empresa viene invirtiendo alrededor de US$ 1.000 millones anuales en tecnología y trabaja en la modernización de sus centros de datos. La inteligencia artificial aparece como una oportunidad para atraer inversiones, aunque requiere energía, conectividad y previsibilidad.

    Nicolás Pino (Sociedad Rural) y Gustavo Weiss (Camarco). 
Foto: Guillermo Rodriguez Adami

    Cuánto cuesta cerrar la brecha

    Gustavo Weiss, presidente de la Cámara Argentina de la Construcción (Camarco), estimó que el stock de infraestructura del país tiene un valor de reposición de unos US$ 1,5 billones y que mantenerlo requiere alrededor de US$ 24.000 millones anuales.

    Además, planteó que para sostener durante años un crecimiento del 3% anual la Argentina debería invertir cerca del 25% de su PBI, unos US$ 150.000 millones por año. Ese cálculo incluye infraestructura, vivienda, equipamiento industrial y otras inversiones productivas.

    Martín Rapallini, presidente de la Unión Industrial Argentina (UIA), vinculó esa necesidad con la competitividad. La industria avanza hacia una mayor automatización y gana peso el costo de la energía. Vaca Muerta puede aportar gas más barato, pero hacen falta gasoductos y redes eléctricas.

    El transporte vuelve a aparecer como un obstáculo. Según Rapallini, apenas alrededor del 4% de las cargas argentinas se mueve por ferrocarril, frente al 21% de Brasil y el 27% de México.

    Por su parte, Nicolás Pino, presidente de la Sociedad Rural Argentina, planteó la misma cuestión desde el campo. La Argentina tiene unos 400.000 kilómetros de caminos de tierra y necesita mejorar la conexión entre caminos rurales, rutas, trenes y la Hidrovía para reducir el costo de sacar la producción.

    Fernando Lago, director del Consejo de Políticas de Infraestructura (CPI), sumó alternativas para financiar obras sin repago directo. Para hospitales, escuelas, agua o saneamiento, explicó, pueden utilizarse contratos de disponibilidad: el privado construye y opera y el Estado paga un canon.

    El financiamiento, el otro cuello de botella

    La discusión terminó en cómo financiar las obras. Ignacio Lamothe, secretario general del Consejo Federal de Inversiones (CFI), señaló que la Argentina necesita mejorar la información sobre el movimiento de cargas y ordenar esa planificación junto con las 23 provincias. El organismo trabaja en un plan federal de logística para integrar rutas, ferrocarriles y puertos.

    Pero para ejecutar esas obras hace falta financiamiento de largo plazo. “Argentina carece de un banco de desarrollo, Argentina no tiene banco de desarrollo propio”, señaló Lamothe. Y planteó la necesidad de contar con “una multiplicidad de fuentes de financiamiento”.

    Christian Asinelli, vicepresidente de CAF, llevó el problema al plano regional y vinculó la pérdida de productividad de América Latina con décadas de menor inversión en ciencia, tecnología e infraestructura. Para la región, señaló oportunidades en energía, alimentos, minerales críticos y talento.

    Por último, Gabriel Katopodis, ministro de Infraestructura bonaerense, mencionó obras hidráulicas, corredores viales y redes de alta tensión como condiciones para acompañar nuevas inversiones privadas.

    Más allá de consolidarse como un espacio de debate, el ciclo Democracia y Desarrollo -que cuenta con el auspicio de Techint, Personal, Pan American Energy y Banco Macro- busca trazar un diagnóstico preciso y elevar propuestas concretas para impulsar el progreso nacional.

  • Javier Milei recibió en Casa Rosada a Hela, una perra antidrogas retirada de la Policía Federal

    Javier Milei recibió en Casa Rosada a Hela, una perra antidrogas retirada de la Policía Federal

    El Presidente y Karina Milei con Hela
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    El presidente Javier Milei recibió este lunes en Casa Rosada a Hela, la perra de la Policía Federal Argentina que se retiró tras participar en importantes investigaciones contra el narcotráfico.

    La Chesapeake Bay Retriever, que ingresó a la fuerza en 2021, colaboró en procedimientos contra una organización vinculada con Miguel Ángel “Mameluco” Villalba y en los operativos posteriores al caso de la cocaína adulterada con fentanilo en Puerta 8, en el partido bonaerense de San Martín.

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    El encuentro puso el foco en la trayectoria del animal, un can detector de narcóticos de la PFA, que dejó la actividad junto con su guía, la sargento Susana Viamonte, quien también fue recibida por el mandatario y su hermana.

    De la actividad también participó la secretaria general, Karina Milei, quien organizó el encuentro para felicitar al animal por su labor durante este periodo de 5 años.

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    La agente había cumplido en 2024 el plazo de servicio requerido para tramitar su retiro, pero optó por permanecer dos años más en la institución para finalizar al mismo tiempo que la perra.

    (Infobae en Vivo)

    Hela nació el 17 de enero de 2018 en la Argentina. Su nombre original era Catalina, aunque luego fue adaptado para facilitar el adiestramiento a través del juego. El 27 de julio de 2021 ingresó a las filas de la PFA, donde recibió la matrícula D099.

    La perra, de pelaje chocolate, fue incorporada al plantel de detectores de narcóticos de la fuerza. Más tarde quedó asignada a la Dirección General Operaciones Antidrogas Hidrovías Paraná, dependencia desde la que intervino en numerosos procedimientos judiciales relacionados con el comercio y la distribución de estupefacientes.

    Hela desarrolló tareas de detección de drogas durante más de cinco años dentro de la Policía Federal Argentina. Su labor consistía en acompañar requisas y allanamientos para identificar posibles ocultamientos de sustancias ilegales en los lugares alcanzados por las investigaciones.

    La participación de canes especializados es parte de las herramientas que utilizan las fuerzas de seguridad en causas de narcotráfico. Su intervención puede orientar las inspecciones en domicilios, vehículos, depósitos u otros espacios donde los investigadores presumen que existen drogas, elementos de fraccionamiento o sitios de almacenamiento.

    Uno de los procedimientos más relevantes de los que participó Hela fue una investigación dirigida contra una organización narcocriminal vinculada con Miguel Ángel “Mameluco” Villalba. Según la información difundida, la estructura se dedicaba al comercio y a la distribución de cocaína y marihuana en distintos barrios del partido bonaerense de San Martín.

    (Infobae en Vivo)

    En el marco de esa causa, el can colaboró durante una serie de allanamientos. Las diligencias permitieron el secuestro de varios kilogramos de estupefacientes.

    La investigación se centró en una red de distribución de drogas en el conurbano bonaerense. Hela fue parte de los operativos que derivaron en el decomiso de cocaína y marihuana en esa causa judicial.

    Hela también participó de procedimientos realizados en Puerta 8, en San Martín, luego de la venta de cocaína adulterada con fentanilo que provocó la muerte de 24 personas.

    El caso derivó en una investigación judicial y en una serie de allanamientos para identificar a los responsables de la comercialización de la droga. En ese contexto, la PFA desplegó a sus equipos especializados, entre ellos los canes detectores de narcóticos.

    Los procedimientos en los que intervino la perra posibilitaron el secuestro de más de 25 mil dosis de cocaína que estaban listas para ser comercializadas.

    (Infobae en Vivo)

    La causa por la cocaína adulterada tuvo impacto en San Martín y otros distritos del conurbano bonaerense. La presencia de fentanilo en la sustancia elevó el riesgo para los consumidores y motivó una alerta sanitaria, además de las acciones judiciales destinadas a establecer el origen y el circuito de distribución de las dosis.

    La historia de Hela dentro de la fuerza quedó ligada a la decisión que tomó Viamonte en 2024. Tras cumplir los años de servicio correspondientes, la agente buscaba iniciar su trámite de retiro de la Policía Federal Argentina.

    La sargento Viamonte, por su parte, permaneció dos años más en la fuerza para retirarse junto con Hela. La decisión evitó que la perra dejara anticipadamente sus funciones como detectora de narcóticos y permitió que concluyera el período previsto de servicio.

    El encuentro con Milei en Casa Rosada marcó el cierre de la etapa operativa del can. Desde su ingreso a la PFA, en julio de 2021, intervino en importantes causas relacionadas con el tráfico de estupefacientes y este lunes finalizó sus tareas con un saludo del Presidente.

  • Milei homenajear a una perra detectora de narcticos que pasa a retiro: quin es Hela?

    Milei homenajear a una perra detectora de narcticos que pasa a retiro: quin es Hela?

    El presidente Javier Milei le brindará este lunes un reconocimiento oficial en la Casa Rosada a una perra de la Policía Federal que pasa a retiro tras prestar años de servicio en la lucha contra el narcotráfico.

    El encuentro con el can se llevará a cabo a las 15 horas en el Salón Blanco. Allí, el mandatario y la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, recibirán a Hela, una hembra que forma parte del cuerpo de Detectores de Narcóticos de la PFA. 

    Quién es Hela: la perra que será homenajeada por Milei

    Hela concluyó su servicio en la fuerza policial tras desempeñarse en la Dirección General de Operaciones Antidrogas Hidrovía Paraná, donde realizó tareas de inspección e interdicción de sustancias ilícitas en vías navegables y zonas portuarias. 

    El acto de retiro de la perra será breve dado que la agenda del Presidente para este lunes incluye además un encuentro con representantes de la firma de tecnología DayOne Data y una audiencia con ejecutivos de la empresa automotriz Tesla. Por la mañana, Milei participó de la reunión de Gabinete.

    Este reconocimiento para Hela se llevará a cabo en el mismo recinto destinado habitualmente a la recepción de mandatarios extranjeros, juramentos de ministros y actos de Estado. 

    No obstante, este no será el único can que recorra los pasillos de Casa Rosada. Desde 2024, es habitual ver a Thor, un perro de raza Boyero de Berna perteneciente a Karina Milei, circulando por el edificio.

    El animal fue presentado en su momento por el exvocero presidencial, Manuel Adorni, y desde entonces, suele acompañar a la hermana del Presidente.

    En tanto, el propio Milei ha expresado en varias ocasiones su amor por los perros y suele hablar de sus ejemplares de raza mastín inglés que viven en la residencia de Olivos: Conan, Murray, Milton, Robert y Lucas, cuyos nombres responden a economistas de la escuela liberal.

  • Quién es Hela, la perra detectora de drogas que recibirá Javier Milei en Casa Rosada

    Quién es Hela, la perra detectora de drogas que recibirá Javier Milei en Casa Rosada

    7 de septiembre 2026 – 11:34

    Javier Milei recibirá este lunes a Hela, de la Policía Federal, que pasó a retiro. De Conan a Thor, los perros también encontraron su lugar en la Casa Rosada libertaria.

    La agenda presidencial del Presidente suele ser variopinta. Incluso, puede variar la intensidad en cada semana. En estos días, el líder libertario parece dispuesto a ponerse al frente de la gestión, con la reunión de Gabinete como punto saliente. También habrá audiencias con empresarios y la visita de un funcionario extranjero. Este lunes, sin embargo, la Casa Rosada incorporó una novedad: Javier Milei tiene agendada una reunión con un perro.

    Más precisamente, con una perra. Se llama Hela, pertenece al cuerpo de Detectores de Narcóticos de la Policía Federal Argentina y acaba de pasar a retiro después de prestar servicios en la Dirección General de Operaciones Antidrogas Hidrovía Paraná. A las 15, el Presidente y Karina Milei la recibirán en el Salón Blanco para reconocer su trabajo.

    No será, por supuesto, la reunión más importante del día. Antes, Milei habrá encabezado un encuentro de Gabinete, recibido a representantes de DayOne Data y mantenido una audiencia con ejecutivos de Tesla. En pocas horas, la agenda presidencial viajará desde el Presupuesto 2027 y Malvinas hasta la inteligencia artificial, los autos eléctricos y una perra detectora de drogas. Pero tampoco es un dato completamente lateral.

    Los perros ocupan un lugar singular en la biografía política y personal de Milei. Mucho antes de la Casa Rosada estuvieron Conan y luego los mastines ingleses que el propio Presidente presentó como sus “hijos de cuatro patas”. Murray, Milton, Robert y Lucas recibieron sus nombres en homenaje a economistas admirados por el libertario. Los animales aparecieron en entrevistas internacionales, perfiles periodísticos y hasta en algunas de las discusiones más extravagantes alrededor del personaje presidencial.

    En rigor, Hela no será la primera perra con acceso a Balcarce 50 durante la gestión libertaria. Desde 2024, Thor, un Boyero de Berna de Karina Milei, se convirtió en una suerte de mascota informal de la Casa Rosada. Fue presentado por Manuel Adorni como un “nuevo integrante del equipo”, recorrió junto al Presidente el Patio de las Palmeras y todavía suele acompañar a la secretaria general en su despacho del ala presidencial. En junio pasado, incluso, Karina salió a pasearlo por los patios y terminó saludando a estudiantes y familias que visitaban la sede de Gobierno. En la Rosada libertaria, los perros ya dejaron hace rato de ser visitantes ocasionales.

    Adorni, Karina Milei, Javier Milei y Thor.

    Adorni, Karina Milei, Javier Milei y Thor.

    En ese sentido, la reunión con Hela tiene algo de continuidad. Milei fue cambiando de roles. Pero incluso desde antes de ingresar a la política, los perros siguieron ahí.

    La política argentina también tiene una larga tradición de animales presidenciales. Desde los perros de Juan Domingo Perón hasta Balcarce, el perro que Mauricio Macri presentó alguna vez como “el perro del PRO”, las mascotas encontraron periódicamente una puerta de entrada a la comunicación política. Hela pertenece a otra categoría: no es mascota presidencial ni instrumento de campaña. Es una agente —canina— del Estado que se jubila.

    Quizás por eso la escena resulte todavía más curiosa. A las tres de la tarde, en uno de los salones más solemnes de la Casa Rosada, el Presidente recibirá a una integrante de la Policía Federal que no podrá hablarle de seguridad, narcotráfico ni de sus años recorriendo las fronteras.

  • Tras 9 años en la fuerza. Milei recibirá a la perra Hela, que se retira de la Policía Federal

    Tras 9 años en la fuerza. Milei recibirá a la perra Hela, que se retira de la Policía Federal

    Este lunes, y como parte de su agenda oficial, el presidente Javier Milei recibirá a Hela, una perra que formó parte de un escuadrón de la Policía Federal Argentina (PFA) y se retirará luego de cumplir funciones.

    El animal fue miembro del plantel de Detectores de Narcóticos de la PFA —que utilizan su sentido del olfato para encontrar drogas ocultas y trabajan junto a sus guías en operativos para frenar el tráfico de sustancias ilegales— y se retiró luego de intervenir en numerosos procedimientos bajo la Dirección General de Operaciones Antidrogas Hidrovía Paraná.

    La perra que se retira de la Policía Federal
    La perra que se retira de la Policía Federal

    Hela, que será recibida esta tarde por el primer mandatario y su hermana y secretaria de la Presidencia, Karina Milei, fue homenajeada por la PFA tras 9 años de servicio junto a su guía, la sargento Susana Viamonte.

    En la previa a este encuentro, el jefe de Estado reunirá este lunes por tercera semana consecutiva en la Casa Rosada al Gabinete de Ministros en el inicio de una semana que se presume estará marcada por las medidas anunciadas sobre la cuestión de Malvinas. Milei ya había reunido a sus equipo el lunes 24 de agosto y el martes pasado. Por la tarde, en tanto dialogará con ejecutivos de las empresas Tesla y DayOne Data.

    La agenda de Milei

    El presidente de Argentina, Javier Milei, interviene en el Foro de Madrid
    El presidente de Argentina, Javier Milei, interviene en el Foro de Madrid Esteban Felix – AP

    LUNES 07/09

    • 10.00 – El presidente Javier Milei encabezó una reunión de Gabinete.
    • 12.00 – El Presidente se reunirá con autoridades de la empresa multinacional DayOne Data.
    • 14.00 – El Presidente se reunirá con autoridades de la empresa estadounidense de tecnología Tesla.
    • 15.00 – El Presidente y la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, recibirán a Hela, el can que formó parte del plantel de Detectores de Narcóticos de la PFA.

    MARTES 08/09

    • 11.00 – El presidente Milei recibe al vicepresidente del Consejo de Ministros de la República Italiana, Antonio Tajani.
    • 13.00 – Reunión de la Mesa Política.

    MIÉRCOLES 09/09

    • 11.00 – El presidente Milei encabeza la inauguración del Museo del Regimiento de Granaderos a Caballo “General San Martín”.

  • Agenda hiperactiva Milei convocó una reunión de gabinete para tratar el tema Malvinas

    Agenda hiperactiva Milei convocó una reunión de gabinete para tratar el tema Malvinas

    El presidente Javier Milei encabezará en la Casa Rosada una intensa agenda de gestión que combinará la reunión semanal de Gabinete, audiencias con directivos de empresas tecnológicas internacionales y un reconocimiento oficial a un perro del cuerpo antidrogas.

    La jornada oficial comenzará a las 10 con el encuentro de Gabinete, la tercera convocatoria consecutiva en tres semanas. La mesa de ministros repasará la evolución de las medidas anunciadas tras la cadena nacional del jueves sobre las Islas Malvinas y la respuesta de las compañías internacionales que resolvieron no operar en el archipiélago. Además, se abordará la presentación del Presupuesto 2027.

    Posteriormente, a las 12, el jefe de Estado recibirá en su despacho a las autoridades de DayOne Data, plataforma global especializada en el desarrollo de infraestructura para centros de datos enfocada en inteligencia artificial y servicios en la nube.

    A las 14 será el turno de los ejecutivos de la automotriz Tesla. El encuentro dará continuidad al vínculo del mandatario con Elon Musk para analizar eventuales inversiones ligadas al litio y la movilidad eléctrica, en un contexto donde la firma ya completó su registro societario en el país.

    Una hora más tarde, a las 15, Milei y la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, recibirán en el Salón Blanco a Hela, una perra del cuerpo de Detectores de Narcóticos de la Policía Federal Argentina (PFA) que pasó a retiro tras años de servicio en la Dirección General de Operaciones Antidrogas Hidrovía Paraná.

    La actividad presidencial de la semana continuará el martes a las 11 con una audiencia bilateral junto al vicepresidente del Consejo de Ministros de Italia, Antonio Tajani. 

    El funcionario italiano llegará a la Argentina en el marco de una agenda bilateral que incluirá temas de interés para ambos países. El encuentro con Milei será una de las principales actividades internacionales previstas para esta semana.

    A la misma hora está prevista una conferencia del vocero presidencial, Adrián Ravier. Por la tarde, se realizará una nueva reunión de la Mesa Política del Gobierno encabezada por Karina Milei.

    La agenda oficial del mandatario continuará el miércoles a las 11, cuando encabece la inauguración del Museo del Regimiento de Granaderos a Caballo “General San Martín”, en el predio ubicado sobre la avenida Luis María Campos, en el barrio porteño de Palermo.

  • CASA ROSADA La intensa agenda de Milei para este lunes: reunión de Gabinete, encuentro con Tesla y un homenaje especial a la perra "Hela"

    CASA ROSADA La intensa agenda de Milei para este lunes: reunión de Gabinete, encuentro con Tesla y un homenaje especial a la perra "Hela"

    El presidente Javier Milei tendrá este lunes una agenda cargada en la Casa Rosada, que incluirá la reunión semanal de Gabinete y encuentros con ejecutivos de empresas tecnológicas, entre ellos representantes de Tesla. Además, reconocerán a una perra del cuerpo antidrogas.

    La reunión con los ministros iniciará a las 10 y será la tercera convocatoria consecutiva en las últimas tres semanas. Se espera que repasen las medidas anunciadas tras la cadena nacional del jueves sobre las Islas Malvinas y la postura de las empresas internacionales que decidieron no operar en el archipiélago.

    Otro de los temas centrales será el Presupuesto 2027, en medio de las definiciones del Gobierno sobre las próximas etapas de su gestión.

    Encuentros con empresas tecnológicas

    A las 12, Milei recibirá en su despacho a las autoridades de DayOne Data, una plataforma internacional dedicada al desarrollo de infraestructura para centros de datos vinculada con inteligencia artificial y servicios en la nube.

    Dos horas más tarde será el turno de Tesla. El encuentro buscará profundizar el vínculo del Presidente con Elon Musk y analizar posibles inversiones relacionadas con el litio y la movilidad eléctrica. La compañía ya completó su registro societario en la Argentina.

    Un homenaje especial para Hela

    A las 15, el Presidente y su hermana, Karina Milei, secretaria general de la Presidencia, recibirán en el Salón Blanco a Hela, una perra del cuerpo de Detectores de Narcóticos de la Policía Federal Argentina (PFA).

    El animal pasó a retiro después de varios años de servicio en la Dirección General de Operaciones Antidrogas Hidrovía Paraná. La actividad será uno de los momentos más particulares de la agenda presidencial de este lunes.

    Durante todos esos años, Hela tuvo a su lado a la sargento Susana Viamonte, quien fue su guía y entrenadora desde el comienzo. Con el tiempo, ambas construyeron un vínculo clave para el trabajo en los operativos.

    Viamonte aprendió a reconocer cada movimiento de la perra y a interpretar sus reacciones durante los procedimientos. Incluso decidió postergar su propio retiro para que las dos pudieran dejar la actividad al mismo tiempo.

    Hela participó en numerosos allanamientos y operativos contra el narcotráfico. Por su trayectoria dentro de la fuerza, recibió distintas distinciones, entre ellas una cinta azul como reconocimiento por sus años de servicio.

    La agenda de Milei para el resto de la semana

    La actividad del Presidente continuará el martes a las 11, con una audiencia bilateral junto al vicepresidente del Consejo de Ministros de Italia, Antonio Tajani. Por la tarde, a las 15, se reunirá la mesa política del oficialismo, encabezada por Karina Milei.

    El miércoles, en tanto, Milei encabezará a las 11 la inauguración del Museo del Regimiento de Granaderos a Caballo “General San Martín”, ubicado sobre la avenida Luis María Campos, en el barrio porteño de Palermo.

  • El juez Aníbal Pineda: “Mi primer trabajo fue a los doce, un inicio distinto al común denominador de los jueces federales”

    El juez Aníbal Pineda: “Mi primer trabajo fue a los doce, un inicio distinto al común denominador de los jueces federales”

    Aníbal Pineda nació y creció en un barrio popular de la zona sur de Rosario. Empezó a trabajar a los doce años vendiendo canastos de mimbre puerta a puerta con su hermano, después fue ayudante de cocina, mozo y conserje de hotel. Los turnos rotativos hicieron que cursara libre buena parte de la carrera de Derecho de la Universidad Nacional de Rosario. En 2017, llegó a la Cámara Federal de Apelaciones de Rosario. Fue su presidente dos veces.

    “La vida me fue preparando para el cargo que tengo ahora”, dice. En su barrio conoció también, desde chico, las dos caras de una ciudad que años después iba a convertirse en el centro de la discusión nacional sobre el narcotráfico. De sus amigos de la infancia aproximadamente la mitad terminó atravesada por el consumo de drogas: algunos murieron, otros quedaron con graves secuelas. Años más tarde, ya como juez federal, le tocaría intervenir en las causas que marcaron los años más violentos de la ciudad, cuando las balaceras, las extorsiones y los ataques contra jueces y periodistas habían puesto en cuestión la capacidad del Estado para controlar el territorio.

    En esta nueva entrega de Sr. Juez, un ciclo dedicado a explorar las experiencias, pasiones y dilemas que moldean el pensamiento de los jueces más importantes del país, Aníbal Pineda habla de pobreza, narcotráfico, violencia y justicia desde una perspectiva poco común dentro del Poder Judicial.

    —Juró como juez de la Cámara Federal de Apelaciones de Rosario en 2017…

    —Tuve un camino particular y largo para llegar al cargo que hoy ocupo. Trabajé desde chico, durante toda la carrera y también parte de la secundaria. Viví hasta los treinta años en un barrio popular y periférico de la zona sur de Rosario. De niño fui de clase media baja y, por las vicisitudes de la vida, después caímos un poco más. Eso te da las vivencias propias de un chico de barrio pobre, como me gusta llamarlo. No sé si te condiciona, pero te da experiencias distintas de las que pueden tener otros colegas. Mi camino no es mejor ni peor, pero sí distinto del que puede haber experimentado cualquier otro juez federal.

    —¿Cuál fue ese primer trabajo?

    —Nací en 1973, en una familia de clase media baja. Después, por la crisis económica de 1995 y 1996, mi mamá, que era el único ingreso familiar, quebró como comerciante y tuvo que salir a trabajar. Somos cuatro hermanos. Primero cuidaba a personas enfermas los fines de semana y después fue empleada doméstica durante treinta y cinco años, desde que yo tenía aproximadamente diez.

    A nosotros también nos tocó empezar a trabajar. Mi primer trabajo fue a los doce o trece años, cuando estaba en la escuela primaria. Con mi hermano, un año menor que yo, salíamos a vender canastos de mimbre casa por casa. Había un distribuidor cerca de casa: comprábamos los canastos y después tocábamos timbre para venderlos. Fue un inicio duro y distinto del común denominador de los jueces federales, pero hoy, a la distancia, lo veo como un activo. Creo que fue una experiencia muy nutritiva, aunque en ese momento uno la vive con angustia, bronca y dolor porque son situaciones no deseadas.

    Ese trabajo no duró mucho, pero después trabajé de manera permanente, tanto en la escuela secundaria como en la facultad. En la secundaria lo hacía menos, aunque trabajaba durante todas las vacaciones. Fui ayudante de cocina: tenía un tío con un bufet en un sindicato y lo ayudaba con todo lo que podía hacer en una cocina un chico de quince o dieciséis años. Durante los primeros tres años de facultad trabajé de mozo y después fui conserje de un hotel. Tenía turnos rotativos, lo que modificó mi vida universitaria porque hice libre la mayor parte de la carrera: no podía cursar por los horarios del trabajo. Todo eso te da vivencias y características particulares.

    —¿Cuáles son esas características?

    —En ese momento era un pesar y me generaba enojo y angustia porque tenía otras inquietudes, vinculadas con el estudio y el deporte. Siempre me gustó mucho hacer deporte y no podía. En la escuela primaria íbamos doble turno porque mi mamá tenía que salir a trabajar. Éramos cuatro hermanos y estábamos todo el día en una escuela de un barrio pobre. Nos daban la copa de leche todos los días. Algunos compañeros se quedaban al mediodía a comer; nosotros no, porque tampoco estábamos tan mal.

    Esas experiencias te van formando el carácter, la personalidad y la templanza. Te enseñan el esfuerzo y una lógica de funcionamiento vinculada con la perseverancia. La vida te va golpeando desde chico y también te genera cierta rebeldía. Para salir y avanzar, ante un obstáculo uno tiene que redoblar el esfuerzo, duplicar la apuesta, seguir y encontrar una salida. Nada es simple.

    Siempre digo que la vida me fue preparando para el cargo que tengo ahora. Hubo situaciones y anécdotas fuertes que me dieron herramientas para ejercerlo de una manera particular y, para mí, mejor.

    Como rendí gran parte de la carrera libre, estudiaba de noche porque trabajaba. A veces, después de estudiar tres o cuatro horas, salía a repasar mientras caminaba por la calle. Podían ser las doce de la noche o las dos o tres de la mañana. Siempre fui muy activo.

    Una vez, durante la semana, caminaba por un bulevar y no había nadie en la calle. Vi a una persona que estaba golpeando de manera muy violenta a una mujer. No pasaban autos. Intervine. Conocía al agresor: era alguien de una villa ubicada a una cuadra de donde yo vivía. Era mucho mayor y más corpulento que yo, y estaba acostumbrado a pelear. Yo tendría dieciocho o diecinueve años. Evité la situación, lo eché y se fue, pero me amenazó con ir a buscarme a mi casa. Yo tenía miedo y la certeza de que me iba a salir caro haber intervenido. Aun así, entendí que debía hacerlo. La justicia del caso me obligaba a intervenir y decidir, aunque yo fuera el más débil.

    Traslado esa experiencia a mi rol como juez. En la Cámara Federal de Apelaciones tenemos competencia múltiple y causas muy complejas. En muchas de ellas, el juez tiene la certeza de que es el actor más débil porque las dos partes en juego son poderosas. Aun con inseguridad y miedo, tenés que resolver. Sabés que la decisión tendrá un costo, que probablemente enojará a las partes y que puede haber represalias. Pero entendés que ese es tu rol y que, por la justicia del caso, tenés que tomarla.

    Creo que esas experiencias de chico me formaron para atravesar este tipo de situaciones con mayor decisión. Cuando uno tiene que asumir situaciones fuertes desde temprano, genera una estructura de funcionamiento con más templanza y menos estrés para tomar decisiones difíciles. Pesan menos porque esa fue siempre la lógica de tu vida.

    —Ahora, en su rol como juez, frente a casos complicados que muchas veces involucran a personas peligrosas, ¿tiene miedo?

    —Sentís miedo porque comprendés cómo funciona la vida y sabés que puede haber represalias. Más todavía en Rosario, que atravesó un contexto complicado de violencia e inseguridad. Pero hay momentos en los que uno tiene que cumplir el rol que las circunstancias le exigen, tomar una decisión, hacerse cargo y resolver. Mi historia de vida me dio herramientas para ejercer el cargo incluso en ese contexto difícil que Rosario atravesó hace algunos años.

    —¿Cómo llegó un pibe de barrio a ser juez?

    —Fue un camino largo y divertido, que se fue dando por distintas circunstancias favorables y que no fue planificado. Le doy un mérito muy grande a la educación pública. Hasta que me recibí de abogado nunca pagué una cooperadora escolar. En la primaria me daban la copa de leche. Después fui a una escuela secundaria que dependía de la universidad, el Superior de Comercio, equivalente al Carlos Pellegrini de Buenos Aires. Eso significó un salto de calidad muy importante en mi vida social: me dio otros vínculos, compañeros y experiencias.

    Hasta la secundaria había tenido una vida muy concentrada en mi barrio de la zona sur, con mis amigos de allí y con todo lo que eso implicaba: violencia y carencias. En la secundaria empecé a interactuar con chicos que tenían otras vidas, como hijos de empresarios, con otras inquietudes y experiencias. Siempre me gustó aprender de la experiencia ajena y me nutrí mucho. Ese fue un salto importante.

    Otro salto fue conocer a la familia de mi esposa. Ella tiene un perfil absolutamente distinto: es hija de empresarios de envergadura y siempre vivió muy bien.

    —¿Cuándo se conocieron?

    —Nos conocimos en la facultad y nos casamos a los treinta años. Eso me llevó a interactuar con otro estamento social, a enriquecerme y a conocer otras inquietudes. En la mesa de los domingos y en las charlas diarias se hablaba de las preocupaciones de una familia empresaria: el manejo de empleados, la carga tributaria, las vicisitudes económicas a otra escala, empresas que quiebran, se reformulan y vuelven a surgir.

    Esa lógica me sirvió mucho porque hoy me da herramientas para tener una mirada de 360 grados. Conozco en primera persona el sentir de alguien marginal, de un barrio pobre: el enojo, la angustia, la rebeldía y, sobre todo, la falta de oportunidades. Por mis amigos de la secundaria y la facultad, y por la familia de mi esposa, también conozco a otro segmento de la sociedad, con inquietudes y necesidades válidas que deben ser atendidas y que está vinculado con la producción y el desarrollo económico. Puedo trasladar esas dos experiencias a las resoluciones judiciales y a las sentencias. La vida me fue formando y me dio herramientas para ejercer el cargo con mayor amplitud.

    —Voy a decir una frase muy desagradable, pero que está en boga en este momento: “El pobre es pobre porque quiere”. ¿Le parece que es así?

    —El pobre tiene muchas menos oportunidades y herramientas. No es pobre porque quiere. Todo se le hace cuesta arriba. Desde muy temprano, la falta de oportunidades genera enojo y rebeldía. Desgraciadamente, muchos canalizan ese enojo mediante las drogas o la violencia y, cuando entran en esa bifurcación, es casi imposible volver.

    En el barrio teníamos un grupo de amigos. La vida en el barrio te hace muy callejero porque pasás mucho tiempo en la calle. Durante mis primeros dieciocho años, creo que me fui una sola vez de vacaciones: tres días a Córdoba con mi familia. Vivís en la calle porque no tenés club ni vacaciones. Eso te pone en contacto permanente con malos hábitos. Si a eso se suman la angustia, la rebeldía y el enojo por la falta de oportunidades, tenés el cóctel perfecto para tomar otro camino. Es casi una fatalidad que hace muy difícil terminar bien.

    —Menciona la problemática de la droga en el barrio y hoy trata muchas causas de narcotráfico. ¿Cómo cambió Rosario desde que era chico hasta hoy a raíz de este problema?

    —Soy juez de la Cámara Federal de Apelaciones y tengo competencia múltiple. Según las estadísticas, dicto cincuenta sentencias por día en materias civil, comercial, previsional, tributaria, ambiental y laboral. El área penal, y puntualmente el narcotráfico, es la más emblemática, aunque representa alrededor del 20 % de nuestro trabajo diario.

    Tengo una postura bastante estricta frente a los delitos de narcotráfico. Creo que allí también pesa mi experiencia personal. De los nueve o diez amigos de la cortada donde me crié, cerca de una villa con la que interactuábamos mucho, la mitad terminó mal por la droga. Un par se suicidó porque tenía problemas de consumo y no pudo salir; otros fueron internados y quedaron con secuelas graves. Conozco en primera persona el daño que genera la droga. Eso me predispone a ser más estricto al juzgar a quienes cometen delitos vinculados con ella, siempre aplicando el derecho, las garantías constitucionales, el debido proceso y el derecho de defensa. Soy muy estricto porque conozco sus consecuencias nocivas.

    —¿Por qué es importante para todo el país lo que pasa con el narcotráfico en Rosario?

    —Hoy estamos en una situación mucho mejor, pero hace tres o cuatro años Rosario atravesó una etapa extrema de inseguridad. El narcotráfico había calado hondo y alcanzado un estadio más profundo de institucionalización. En la pulseada entre el Estado y el narcotráfico, ganaba el narcotráfico. Eso se traducía en atentados y balaceras contra jueces y periodistas. En los barrios dominaban los narcos, que les cobraban protección a los comerciantes y los extorsionaban.

    La situación mejoró por un trabajo conjunto de todos los estamentos: los ministerios de Seguridad de la Nación y de la provincia, los poderes ejecutivos, el sistema penitenciario y el Poder Judicial. Cambió la política criminal y se modificó la lógica que permitía que, desde las cárceles, los detenidos mantuvieran las comunicaciones y siguieran administrando el negocio del narcotráfico en los barrios. También se intervino sobre la policía, que era un factor importante para la permanencia del delito.

    Hubo una toma de conciencia general. Recuerdo que, entre los candidatos a presidente de 2023, todos incluían en sus planes de gobierno la lucha contra el narcotráfico y la inseguridad, con Rosario como un punto central. Logramos instalar el problema en la agenda pública y mediática nacional. El país entendió que, si el narcotráfico ganaba la pulseada en Rosario, esa lógica podía trasladarse a otras metrópolis con características sociales similares.

    Fue un esfuerzo de todos y se atravesaron momentos muy angustiantes. Hoy la situación es mucho mejor, aunque la tensión es permanente. La gran demanda de drogas continúa siendo un problema pendiente. Esto funciona como un mercado ilícito: si no se reduce el consumo, seguirá existiendo un buen negocio económico que genera interés por controlar el comercio de drogas.

    La mejora debe sostenerse. Desde el Poder Judicial también hicimos mucho. Cuando asumí como juez de la Cámara Federal de Rosario, hace nueve años, desde el derecho se aplicaban automáticamente ciertos institutos, como el principio de inocencia y la libertad durante el proceso, y algunas doctrinas que reparaban especialmente en la menor posibilidad de autodeterminación o en la vulnerabilidad de origen del chico de barrio que comete delitos vinculados con el narcotráfico y la violencia. Esa vulnerabilidad es real. Por esa razón, por ejemplo, se reducían los mínimos al imponer una pena o se otorgaban excarcelaciones y detenciones domiciliarias.

    El problema es que, si no se consideran las consecuencias y el efecto que ese vulnerable genera sobre otras personas, se alimenta un círculo vicioso. Puede haber llegado a vender droga o a cometer un delito violento porque no tuvo oportunidades o porque empezó a consumir desde chico, y eso limita su culpabilidad. Pero, a su vez, la venta de drogas, la violencia y los homicidios generan nuevas personas vulnerables. Desde el derecho penal y la Justicia debemos intervenir en esa rueda. En los últimos años, desde la Justicia Federal y la Cámara adoptamos una posición más estricta con institutos como las excarcelaciones y las detenciones domiciliarias.

    —Me detengo en aquello que lo toca de cerca en estos casos, como la historia de sus amigos de toda la vida. ¿Cómo los maneja emocionalmente?

    —Mi historia y mi experiencia me llevan a intentar darles una vuelta más a mis resoluciones. Hay situaciones en las que me toca decidir sobre la excarcelación o la detención domiciliaria de madres y padres con hijos menores de edad. Por el perfil de esas personas, porque son violentas o reinciden en delitos cometidos desde su domicilio, de acuerdo con mi cosmovisión y mi interpretación del derecho, no puedo otorgarles la detención domiciliaria o la excarcelación. Son generadoras de más violencia e inseguridad.

    Mi obligación dentro del expediente podría terminar al rechazar el pedido. Sin embargo, también existen niños y niñas cuyo padre queda encarcelado por el Estado y que permanecen solos en un barrio pobre, con muchas carencias y falta de oportunidades, al cuidado de un pariente o un vecino que tampoco tiene dinero.

    Frente a ese contexto, hace cinco o seis años empezamos a actuar de otra manera en la Cámara. La iniciativa comenzó con un voto mío y después me acompañaron mis colegas. Aunque rechazamos la excarcelación o la detención domiciliaria de los padres, en el mismo expediente penal le ordenamos a la Secretaría de la Niñez que asista al menor y le dé herramientas para tener una vida digna y desarrollarse.

    Le exigimos, por ejemplo, que constate con quién vive el niño y quién está a su cuidado; que le garantice las cuatro comidas diarias; que se comunique con la escuela y entreviste a la directora para verificar si asiste; y, si no lo hace, que obligue a la persona responsable a llevarlo. También pedimos que concurra al hospital o al dispensario del barrio y cumpla con el plan de vacunación obligatorio. Buscamos que el Estado le dé herramientas para desarrollarse y llevar una vida digna, como exige la Convención sobre los Derechos del Niño.

    —¿Es habitual que se haga este tipo de seguimiento?

    —No. Es algo que iniciamos en la Cámara Federal de Rosario y tuvo buenas repercusiones. Al principio, los municipios y la provincia, que por ley tienen a cargo la protección de la niñez, no reaccionaban como queríamos. Después de insistir, llegamos a una buena situación.

    Así encontramos una manera de congeniar el interés de la sociedad en perseguir a quienes cometen delitos —que se materializa en encarcelar a quien vende droga— con la protección del niño vulnerable, que también paga el costo de que la sociedad encarcele a su padre o a su madre.

    Creo que esta decisión está relacionada con mi experiencia de vida y con la necesidad de darles una vuelta más a los casos. No debemos limitarnos a resolver el expediente penal: también tenemos que abordar el conflicto subyacente. Nuestra obligación reglamentaria terminaba con la resolución de la excarcelación o la detención domiciliaria, pero fuera del expediente seguía existiendo el problema del niño.

    Tampoco es inteligente, desde el punto de vista de la política pública, dejarlo desamparado. Un chico sin sus padres ni recursos económicos, al cuidado de una persona que tiene otros hijos y necesidades, en un barrio donde hay droga, corre el riesgo de caer en una mala vida y reproducir el círculo de falta de oportunidades, exclusión social y delito. Los jueces somos parte del Estado y tenemos la obligación, como funcionarios públicos, de mirar nuestras resoluciones desde la lógica de la política pública.

    Aníbal Pineda es el nuevo invitado de Sr. Juez, el ciclo semanal de entrevistas conducido por Paula Guardia Bourdin

    —¿Cómo funciona el narcotráfico en la Argentina?

    —No soy experto ni investigador; resuelvo lo que me toca. En Rosario, en particular, se dan dos dimensiones. La primera está vinculada con la Hidrovía y el comercio exterior, en el que Rosario es un actor importante. El volumen y el flujo permanente de barcos y mercancías convierten a la ciudad en un lugar de interés para las organizaciones criminales transnacionales dedicadas al comercio exterior de drogas.

    La segunda dimensión es el microtráfico, que actúa en los barrios y se vale del mercado y el consumo internos. Fue el que generó la crisis de inseguridad y violencia. Ambas dimensiones están relacionadas, aunque son llevadas adelante por distintas personas.

    En su momento, Rosario quintuplicó la media nacional de homicidios por una combinación negativa de distintos factores. Hoy la situación está bastante controlada y mejoró muchísimo. La crisis también fue producto de no haber terminado de entender la lógica del narcotráfico y de cierta ingenuidad institucional. Creo que hoy se comprende mejor.

    —¿Es necesaria la corrupción para que florezca el narcotráfico?

    —Para que se mantenga, creo que sí. El narcotráfico a esa escala alcanza una gran envergadura y necesariamente tiene que interactuar con la policía, la Justicia o el Poder Ejecutivo. De otro modo es imposible que permanezca.

    —¿Están aceitados los mecanismos de control dentro del Poder Judicial y del Ejecutivo para combatir estos casos de corrupción?

    —Hoy estamos en una situación mejor, sin duda. Hay una coordinación permanente entre la Fiscalía Federal y las fiscalías provinciales. En Santa Fe se adoptó una política criminal distinta: la competencia sobre el microtráfico pasó de la Justicia Federal a la Justicia provincial. Eso también fue beneficioso. Hay un mayor control de la policía y de las cárceles. Fue una acción coordinada e integral.

    El narcotráfico es un fenómeno muy complejo que ningún actor institucional puede abordar por separado. No pueden hacerlo solos la Justicia ni los poderes ejecutivos provincial o nacional. Hace falta un trabajo conjunto y coordinado, que es lo que hoy existe.

    Desde el Poder Judicial aportamos mucho. Durante la gran crisis de inseguridad, cuando habían baleado los tribunales federales, en 2022 o 2023, la Corte Suprema viajó en pleno a Rosario, en un hecho inédito. También lo hizo el Consejo de la Magistratura y se convocó a los jueces federales a través de AJUFE. Me tocó ser uno de los voceros de la Cámara Federal. Hicimos el diagnóstico que estoy planteando y reclamamos la implementación del sistema acusatorio y la creación de más cargos de fiscales y jueces federales. En ese momento hacía cuarenta años que no se creaba uno de esos cargos.

    Elaboramos una hoja de ruta sobre cómo podía contribuir la Justicia a superar esa situación. No nos limitamos a presentarla: convocamos al gobernador y a los legisladores nacionales, armamos una mesa de trabajo y consensuamos un proyecto que se convirtió en la Ley de Fortalecimiento de la Justicia Federal.

    Al debate del proyecto en la Cámara de Diputados asistieron actores inéditos, como asociaciones empresariales de Rosario, el Foro Regional Rosario y la Bolsa de Comercio. Acompañaron a la Justicia Federal en la comisión de la Cámara para reclamar su fortalecimiento. Logramos instalar esa necesidad en la agenda pública y social y mostrar que no era solamente un problema de la Justicia: también afectaba a la industria, las organizaciones intermedias y el comercio.

    Cuando el narcotráfico gana la pulseada, están en juego las reglas que le permiten a un periodista ejercer su trabajo de manera independiente y a un comerciante o industrial mantener su empresa sin pagar extorsiones ni protección, y sin que un narco lo presione, lo amenace o le tirotee el negocio para comprarlo por dos pesos.

    Desde la Justicia hicimos el diagnóstico, planteamos una hoja de ruta y trabajamos para crear conciencia. La mejora no se debió únicamente al accionar o a la renovación de la Justicia, sino también a las políticas coordinadas de los poderes ejecutivos nacional y provincial. Me toca defender el papel que desempeñó la Justicia Federal en ese momento.

    —¿Cuál es su balance de la implementación del sistema acusatorio? ¿Cree que puede funcionar en todo el país?

    —No sé si puede funcionar de la misma manera en todo el país, porque las realidades son distintas. Buenos Aires tiene otra lógica. En Rosario fue muy positivo y, después de casi dos años y medio, creo que ya se ven los resultados. Nosotros reclamamos la implementación del sistema acusatorio y la creación de cargos de jueces y fiscales federales.

    Hoy Rosario es noticia nacional porque hay dos jueces federales en prisión preventiva, en el marco de investigaciones sobre causas complejas. Creo que eso está relacionado con el sistema acusatorio y con el nuevo rol de los actores judiciales. No voy a hablar mal de mis colegas porque los ampara el principio de inocencia: todavía no fueron a juicio y bien podrían resultar absueltos. Me tocó intervenir en las dos causas y entendí que existía mérito para dictar la prisión preventiva. Eso no significa una condena.

    Todo ese avance está relacionado con la implementación del sistema acusatorio. Puede decirse, al mirar la mitad vacía del vaso, que la Justicia Federal de Rosario está en crisis porque tiene dos jueces federales en prisión preventiva. Pero también es necesario señalar que el proceso de control fue realizado por fiscales y jueces federales de Rosario. Las investigaciones estuvieron a cargo de fiscales federales de Rosario y Buenos Aires, y quienes intervinimos fuimos jueces federales de Rosario. Participaron alrededor de seis, entre jueces de garantías, jueces de revisión y la Cámara Federal en pleno. Yo intervine en ambos casos y en otros tantos.

    Es importante reparar en que el control también se realiza desde adentro de la Justicia Federal. Esto no suele visibilizarse y tenemos que contarlo en primera persona. Si la Justicia Federal no explica ni rinde cuentas de lo que hace, deja vacío un espacio que debería ocupar para mostrar su trabajo. Es un tema institucional pendiente.

    —Recién mencionó las balaceras contra los tribunales. ¿Sufrió alguna situación de violencia? ¿Lo amenazaron?

    —A mí puntualmente no, pero viví situaciones complejas cuando comenzaron las balaceras contra jueces provinciales, hace ocho o diez años. Eso condiciona la vida cotidiana. Me ofrecieron protección.

    Uno va naturalizando anormalidades que a otra persona pueden parecerle absolutamente ilógicas. Las ventanas de mi casa que dan a la calle tienen un chapón de dos milímetros y medio. Las balaceras tenían esa lógica: pasaban y disparaban. Decidí colocar la chapa de manera preventiva, con todo lo que significa llegar a tomar esa decisión. Sentías que no tenías otra defensa que la propia.

    En su momento descarté la seguridad porque altera, condiciona y limita mucho la vida. Hoy no tengo custodia, aunque manejo ciertos protocolos para moverme. Rosario está mucho mejor desde hace dos o tres años, pero durante la crisis esos protocolos me limitaban mucho.

    —¿Cómo vivió su familia ese momento?

    —Con cierta naturalidad y tomando muchas precauciones, aunque no se modificó lo esencial de nuestra vida. Cuando me ofrecieron custodia la descarté porque entendí que, si yo la tenía, también debía tenerla mi hijo. Ponerle custodia a un chico de trece o quince años prácticamente le arruina la vida social.

    —¿Considera que hoy puede llevar una vida normal?

    —Sí, con cuidado y protocolos. Permanentemente me toca resolver casos de personas conocidas, vecinos o gente con la que puedo cruzarme. Me gusta ir a la cancha, soy hincha de Rosario Central y allí hay cincuenta mil personas: entre ellas puede haber imputados, investigados o condenados.

    —¿En la cancha?

    —Digo la cancha porque es un espacio popular, pero puede ocurrir en cualquier lugar. Me tocó dictar la prisión preventiva de un profesional contra el que debía jugar al fútbol a la semana siguiente. Yo no lo sabía. Así interactúan permanentemente la vida social y la vida personal con el trabajo.

    También puede tocarte resolver casos de personas con las que compartiste un asado o experiencias, como ocurrió con estos colegas. Eso te condiciona de alguna manera, aunque llevo una vida absolutamente normal.