La plataforma de subastas Joopiter ha dado su primer paso en el mercado de fósiles al poner en subasta “Trey”, un esqueleto completo de Triceratops de 66 millones de años de antigüedad.
La pieza, estimada entre 4,5 y 5,5 millones de dólares, es única en el mercado y estará disponible en línea del 17 al 31 de marzo, tras una exhibición por cita privada en Singapur.
La subasta de “Trey” despertó un marcado interés y suscitó debate tanto entre coleccionistas como en la comunidad científica. El esqueleto sobresale por su estado de conservación y porque es el único ejemplar extraído por el paleontólogo Allen Graffham que se ofrece en el mercado en los últimos 20 años.
Este caso pone de relieve la tensión entre el acceso abierto al patrimonio paleontológico y la creciente apropiación privada de fósiles, según informó Artnet News.
La historia de Trey se inicia en 1993, cuando Allen Graffham y Lee Campbell hallaron el fósil en la Formación Lance, en Wyoming. Tras una restauración en Alemania, el esqueleto ingresó en 1995 a la colección del Wyoming Dinosaur Center, donde permaneció tres décadas contribuyendo a la divulgación científica y al interés del público, conforme detalló Artnet News.
La presencia de Joopiter en el mercado de fósiles responde al auge reciente en la venta de ejemplares prehistóricos por cifras récord. La plataforma, fundada por Pharrell Williams y conocida por su catálogo de moda y arte contemporáneo, busca ahora ampliar los límites del coleccionismo privado ofreciendo piezas paleontológicas destacadas como Trey.
En años recientes, casas de subasta como Sotheby’s adjudicaron un Ceratosaurus juvenil por 30,5 millones y Phillips vendió otro Triceratops por 5,4 millones, operaciones que han impulsado el interés y el valor del mercado. Caitlin Donovan, responsable de ventas en Joopiter, afirmó a Artnet News que Trey representa “un artefacto cultural de la máxima importancia”, y agregó que la plataforma pretende ampliar el espectro del coleccionismo hacia territorios poco explorados.
El crecimiento de la comercialización de fósiles ha intensificado los debates éticos y científicos sobre la custodia de piezas relevantes para la investigación. Numerosos especialistas alertan sobre el riesgo de que ejemplares con valor científico pasen a colecciones privadas y queden fuera del alcance de la comunidad investigadora, según recopiló el medio citado.
Ese nuevo auge ha encendido las alarmas en la comunidad académica internacional.
Estudios, como el publicado por la Universidad de Aarhus en la revista Isis, advierten que más allá de su valor económico la compraventa privada de fósiles plantea riesgos directos para la ciencia. Cuando piezas relevantes pasan a manos de particulares, los investigadores pierden acceso a información esencial sobre el contexto geológico y la procedencia exacta del fósil, lo que puede dificultar o incluso imposibilitar futuras investigaciones sobre la evolución y el entorno de estas especies.
Además, la Sociedad de Paleontología de Vertebrados sostiene que la falta de documentación rigurosa y el traslado de especímenes fuera del circuito científico aumentan la posibilidad de fraudes, pérdidas y daños irreversibles al patrimonio paleontológico global.
Existen precedentes recientes que intentan conciliar intereses privados y acceso público.
Por ejemplo, el ex director ejecutivo de Google Eric Schmidt y su esposa Wendy donaron un cráneo de Pachycephalosaurus, adquirido por 1,7 millones, al Museo Nacional de Historia Natural del Smithsonian. Asimismo, el esqueleto de Stegosaurus “Apex”, comprado por 44 millones, fue prestado al Museo Americano de Historia Natural de Nueva York en un esfuerzo por garantizar su exposición pública.
La subasta de Trey vuelve a colocar en el centro del debate la cuestión del patrimonio paleontológico y el papel que desempeñan tanto los coleccionistas privados como las instituciones públicas en el avance y la difusión del conocimiento fósil.
Más allá de su valor de mercado, la trayectoria de Trey sintetiza la contribución cultural y científica de la paleontología comercial y la labor de los científicos ciudadanos. Su recorrido representa un punto de encuentro entre el impulso privado y el saber especializado, como analizó Artnet News al evaluar el impacto de esta subasta.

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