El diamante “más raro del mundo” se vendió por una cifra récord de 17,3 millones de dólares

Un diamante azul verdoso de 5,5 quilates, considerado el más raro del mundo, se vendió en una subasta en Ginebra por la cifra récord de 17,3 millones de dólares. La piedra, conocida como Ocean Dream, fue la joya más destacada de la presentación de la casa Christie’s y superó ampliamente la estimación previa, situada entre 9 y 13 millones de dólares. El precio alcanzado representa aproximadamente 3,5 millones de dólares por quilate, estableciendo así un récord mundial para una piedra de este tipo.

La venta se realizó en aproximadamente 20 minutos y participaron al menos tres coleccionistas, según informó Rahul Kadakia, presidente de Christie’s Asia Pacífico, informó Forbes. Finalmente, el comprador fue un cliente privado cuya identidad no fue revelada. El Ocean Dream ya había sido pujado por la casa de subastas en 2014, cuando alcanzó los 8,6 millones de dólares, y su valor se ha duplicado desde entonces. Kadakia expresó su satisfacción por la operación, destacando el carácter excepcional de la gema y el éxito de la temporada de ventas.

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Un diamante azul brillante de talla triangular, con múltiples facetas que reflejan la luz, se muestra sobre un fondo blanco

El diamante fue exhibido por primera vez al público en 2003, durante la muestra “Esplendor de los Diamantes” del Smithsonian, junto a otras gemas de colores excepcionales. La pieza fue descrita como “el diamante azul verdoso más raro del mundo” por Tobias Kormind, director general de la joyería online 77 Diamonds. La casa lo presentó en la subasta de Joyas Magníficas en el Hotel Four Seasons des Bergues, en Ginebra, donde se vendieron todos los lotes excepto uno, con un total recaudado de 66,5 millones de dólares, recogieron CBS News y The Times.

Origen y proceso de corte del diamante

La piedra preciosa fue hallada en África Central durante la década de 1990, momento en que se identificó su singularidad por el inusual color azul verdoso. Esta tonalidad única se debe, según el Instituto Gemológico de América (GIA), a la exposición a radiación natural cerca de la superficie terrestre, fenómeno que concentra el color en las capas exteriores de la piedra. La gema, en bruto, pesaba 11,7 quilates antes de ser tallada cuidadosamente para preservar su saturación cromática, una labor que requirió una precisión extraordinaria para evitar daños irreversibles, tal como explican expertos de Christie’s y el propio GIA.

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Anillo de compromiso de cerca con un diamante central verde azulado de talla cojín, rodeado por múltiples diamantes blancos sobre un fondo blanco

La piedra se clasifica como un diamante tipo Ia, una de las categorías más puras entre las gemas naturales, y posee una claridad SI1. En palabras de Tom Moses, vicepresidente ejecutivo del GIA, el Ocean Dream es el diamante azul verdoso intenso más grande jamás evaluado por el laboratorio, un hecho que subraya aún más su rareza. La talla triangular de la pieza se mantuvo lo más fiel posible a la forma original de la piedra, para maximizar tanto el peso como la intensidad del color, siguiendo la recomendación de los especialistas en gemología.

Su primera aparición pública tuvo lugar en 2003, donde fue reconocido como uno de los ocho diamantes más raros del mundo. El diamante fue incluido en una selección de piedras de colores excepcionales, en la que compartió espacio con ejemplares rojos, naranjas, amarillos, rosas y azules, conformando un auténtico “arcoíris de colores” según la curaduría del museo.

La combinación de su origen africano, su proceso de formación bajo condiciones geológicas poco comunes, el corte extremadamente delicado y la certificación internacional han consolidado el prestigio en el mercado global de gemas. Como destaca The Times, el color de la piedra resulta más raro incluso que el de otros diamantes legendarios subastados en la última década, y su presencia en el mercado constituye una oportunidad única para los coleccionistas más exigentes.

Mano de mujer mostrando un anillo de compromiso con un gran diamante azul rectangular. Uñas con manicura francesa. Rostro borroso de la mujer en segundo plano

Otras joyas subastadas

La subasta no solo estuvo marcada por esta singular venta, sino también por la amplia variedad de piezas excepcionales que atrajeron el interés de coleccionistas internacionales. En total, se ofrecieron 87 lotes, de los cuales solo uno quedó sin vender, logrando una recaudación total de 66,5 millones de dólares.

Entre las piezas más notables, el segundo lote más caro fue un collar de perlas naturales de dos hileras con perlas de tamaño gradual (entre aproximadamente 12,70 mm y 7,40 mm) y un broche de oro blanco de 14 quilates, adornado con diamantes antiguos y de talla baguette. Esta cadena alcanzó los 5,3 millones de dólares, casi cuatro veces su precio estimado máximo. El tercer lote más valorado fue un anillo de Chaumet con un zafiro de Cachemira sin tratar de 22,28 quilates, que presentó el raro tono “azul real” y se vendió por más de 3,5 millones de dólares.

Un collar de perlas de doble hilera con perlas cremosas y un broche rectangular plateado con diamantes, sobre un fondo blanco liso

Otras piezas destacadas incluyeron un anillo de platino de alrededor de 1910, con un diamante central de color naranja amarillento y diamantes antiguos, vendido por más de 2,2 millones de dólares, y un collar floral de platino y oro amarillo atribuido a Fred, con múltiples diamantes amarillos intensos, que superó los 1,8 millones de dólares. Además, un anillo de Bulgari con un zafiro de Cachemira sin tratar de 9,82 quilates se vendió por más de 1,7 millones de dólares, duplicando su precio máximo estimado.

Anillo de metal plateado con un gran zafiro azul facetado de corte cojín, mostrando sus múltiples caras brillantes sobre un fondo blanco

La subasta también incluyó joyas de diseño icónico y piezas históricas, como un collar Art Déco de Boucheron de la década de 1920, modelo “Scarf”, vendido por más de 1,5 millones de dólares, y unos pendientes colgantes de Van Cleef & Arpels con diamantes de gran tamaño, que superaron los 1,3 millones de dólares. Un broche de clip “Tutti Frutti” de Cartier, elaborado en platino y oro amarillo con esmeraldas, zafiros, rubíes y diamantes, también alcanzó una cifra cercana a 1,3 millones de dólares.

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