The Wall Street Journal: Taiwán es la clave para el dominio de la Inteligencia Artificial

El dominio global en inteligencia artificial depende hoy de un punto crítico en el mapa: Taiwán. Para Alexander Benard y David Feith, Estados Unidos no puede aspirar al liderazgo en ese terreno mientras considere a esta isla una simple pieza negociable con China. “La autonomía de Taiwán es un requisito para la supremacía estadounidense en IA”, advirtieron en The Wall Street Journal.

El argumento de Benard y Feith parte de una premisa decisiva: el salto tecnológico y estratégico vincula como nunca el destino de Estados Unidos, Taiwán y los adelantos en inteligencia artificial. Los autores defienden que las nuevas capacidades tecnológicas han transformado a Taiwán en “la fábrica principal del liderazgo estadounidense en IA”.

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Benard es director gerente senior en Cerberus y miembro adjunto del Hudson Institute. Feith es investigador principal en Hudson, con antecedentes en la planificación de políticas del Departamento de Estado y funciones de dirección en seguridad tecnológica nacional en la Casa Blanca. Su advertencia surge de una mirada técnica y geopolítica simultánea.

Para los autores, Estados Unidos se juega la supremacía tecnológica frente a China bajo una lógica de interdependencia física. Sostienen que la hegemonía en inteligencia artificial no se basa solo en innovación algorítmica, sino en el control material de la cadena de suministro de semiconductores y sistemas avanzados, cuyo epicentro mundial es Taiwán.

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Estados Unidos depende de la infraestructura tecnológica de Taiwán

La tesis central de Benard y Feith ubica a Taiwán por encima de cualquier precedente histórico en tecnología global. Argumentaron que la isla “es algo más que un puesto avanzado de la democracia: hoy concentra la base material sobre la cual se construye la inteligencia artificial estadounidense”.

Para los autores, el corazón de esta primacía se llama Taiwan Semiconductor Manufacturing Company (TSMC), responsable de fabricar “alrededor del 90% de los chips semiconductores más avanzados del mundo”. Este dominio, afirmaron en The Wall Street Journal, está lejos de ser meramente cuantitativo. Representa un punto de dependencia crítica: “Ni los mercados ni los responsables de políticas parecen captar totalmente el riesgo”.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el jefe del régimen chino, Xi Jinping, mientras recorren el Templo del Cielo en Pekín, China, el 14 de mayo de 2026. REUTERS/Evan Vucci TPX IMÁGENES DEL DÍA

Benard y Feith identificaron que la autonomía de Taiwán sostiene el ecosistema material en el que se construyen y entrenan los modelos punteros de IA. “La inteligencia artificial no está en la nube; está en las plantas de fabricación, pruebas y ensamblaje donde se produce el hardware crucial”, enfatizaron.

El liderazgo de Taiwán

Los autores detallaron que la ventaja de Taiwán no se limita al ensamblaje o al diseño, sino que abarca cada eslabón de la cadena: desde la fabricación de obleas hasta el ensamblaje avanzado, integración de memorias de alto ancho de banda, sustratos y pruebas de rendimiento.

Señalaron que “tecnologías de encapsulado como CoWoS —chip sobre oblea sobre sustrato— son ahora lo que convierte los chips y la memoria avanzada en procesadores efectivos para entrenar modelos de frontera”. Para Benard y Feith, el encapsulado ya no es una etapa secundaria del negocio: “Hoy constituye la primera línea en la competencia tecnológica”.

Las inversiones actuales para relocalizar capacidades manufactureras —como la planta de TSMC en Phoenix— son valoradas por los autores, pero advierten que no representan una solución inmediata. Aunque celebraron “el hito de la primera oblea Nvidia Blackwell fabricada en Phoenix”, destacaron que estas deben regresar a Taiwán para someterse a los procesos de encapsulado e integración avanzados, los cuales solo existen a gran escala en la isla.

Sin Taiwán, Estados Unidos no puede independizar su IA

El editorial enfatizó que la ventaja de Taiwán radica en la densidad de su ecosistema: fábricas, empresas de empaquetado, proveedores de materiales y sustratos, ingenieros y especialistas operando en proximidad. Este entramado acorta los ciclos de innovación, mejora el rendimiento y facilita el aprendizaje operacional acumulado a lo largo de décadas.

La independencia real en hardware de IA requeriría mucho más que fábricas: hay que igualar las capacidades taiwanesas en fabricación avanzada, encapsulado, integración de memorias, sustratos, proveedores, pruebas y ensamblaje”, sostuvieron en The Wall Street Journal. Este proyecto, alertaron, sería “de décadas, urgente y necesario para la seguridad nacional”.

La futura planta de encapsulado de Amkor en Arizona fue reconocida como avance, pero los autores remarcaron que la producción allí no comenzará hasta 2028 y que “una única planta no cambiará la supremacía taiwanesa en CoWoS, integración de memoria y pruebas”.

China busca el control de Taiwán para dominar la IA

La competencia con China redefine la importancia de Taiwán. Benard y Feith aseguraron que Xi Jinping comprende que dominar la isla daría a China un doble poder: “Ventaja militar y control de la infraestructura física de la era de la IA”. No haría falta que el régimen manejara cada planta a la perfección; “la mera posibilidad de control coercitivo o acceso selectivo bastaría para desequilibrar el poder tecnológico mundial”.

Frente a esta amenaza, la autonomía de Taiwán se torna “indispensable para los intereses de Estados Unidos”. Los autores concluyeron: “Un país decidido a ganar la carrera tecnológica clave del siglo XXI no puede permitir que su principal rival controle la base industrial que la sustenta”.

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