El Servicio Nacional de Salud británico (NHS) trató a 6.497 niños y adolescentes con obesidad grave en sus 39 clínicas especializadas desde 2021, entre ellos 423 niños de cuatro años que pesaban en promedio 33 kg, el mismo peso que un niño típico de diez años. Los datos, publicados por primera vez por el Servicio Nacional de Salud Inglés NHS England y presentados en el Congreso Europeo sobre Obesidad, en Estambul, Turquía indican también que el 17% de los pacientes tenía hipertensión, el 6% diabetes tipo 2 y casi el 30% enfermedad hepática asociada al exceso de peso. Los expertos exigen medidas urgentes para frenar la venta de comida ultraprocesada y abaratar los alimentos saludables.
Según el diario británico The Guardian, las clínicas CEW (Complications of Excess Weight) del NHS son centros especializados que ofrecen atención personalizada a niños con obesidad grave, a través de planes de alimentación, apoyo psicológico y asesoramiento. Para acceder a ellas, los pacientes deben ser derivados por un pediatra, un médico de cabecera o los servicios de salud mental infantil, y tener un índice de masa corporal superior al percentil 99,6, además de al menos una enfermedad relacionada con el exceso de peso.
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De acuerdo con el servicio nacional de salud inglés, desde la apertura de la primera clínica en 2021 se atendió a 423 niños de cuatro años, 1.088 de entre cinco y ocho años, 1.791 de entre nueve y 12 años y 3.137 de entre 13 y 17 años. Alrededor de 400 niños recibieron inyecciones para bajar de peso como parte de sus planes de tratamiento.
Las enfermedades asociadas a la obesidad grave infantil
Los datos presentados en el Congreso Europeo sobre Obesidad y fruto de una investigación conjunta de las universidades británicas de Sheffield Hallam, Leeds Beckett, Leeds, Bristol y Sheffield, muestran un panorama de salud complicado entre los niños tratados.
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De acuerdo con el artículo publicado, el 17 % de los pacientes tenía hipertensión arterial y un porcentaje similar presentaba niveles anormales de grasa en sangre. El 6% padecía diabetes tipo 2 y casi el 30% tenía esteatosis hepática, una enfermedad del hígado vinculada al exceso de grasa corporal. El 17% sufría apnea obstructiva del sueño.

El mismo estudio indica que el 9% de los niños se había autolesionado deliberadamente, y la misma proporción sufría ansiedad. Casi el 30% tenía diagnóstico de autismo, cerca del 12% de trastorno por déficit de atención con hiperactividad y un 24% adicional presentaba discapacidad intelectual.
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Los resultados de las clínicas frente a la atención convencional
Un análisis presentado durante el congreso mostró que los niños tratados en las clínicas CEW pesaban, en promedio, 10 kg menos dos años después que aquellos atendidos únicamente por médicos de cabecera o equipos de salud comunitarios, lo que respalda la eficacia del modelo de atención especializada. Las clínicas indicaron que prescribieron inyecciones para bajar de peso a cientos de niños de 11 años o más como parte de los tratamientos individualizados.
Las cifras impulsaron la reacción de especialistas en salud pública. Según el diario británico, la directora ejecutiva de la coalición británica sobre obesidad Obesity Health Alliance, Katharine Jenner, advirtió que ver a niños de cuatro años en tratamiento especializado por su peso muestra la precocidad de los factores que contribuyen a esta problemática.
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“Los niños de hoy crecen rodeados de alimentos poco saludables prácticamente en cada esquina, lo que obliga a las familias a luchar contra un sistema que dificulta el acceso a opciones más saludables”, afirmó Jenner. En la misma línea la especialista resaltó que “los alimentos saludables deberían ser más fáciles de conseguir, más baratos y estar más disponibles para todos, independientemente del lugar donde vivan”.

Por su parte, la doctora Helen Stewart, responsable de la mejora de la salud en el Real Colegio de Pediatría y Salud Infantil, señaló que los altos niveles de obesidad grave afectan especialmente a los niños de entornos menos favorecidos, quienes presentan mayor riesgo de enfermedades crónicas, problemas de salud mental y menor esperanza de vida.
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Una crisis que se extiende más allá de la infancia
Por otra parte, el profesor Simon Kenny, director clínico nacional para niños y jóvenes del NHS England, advirtió que la obesidad grave puede incidir en todos los aspectos de la vida de un niño, desde su salud física hasta su bienestar mental y su autoestima. “En algunos casos, estas clínicas están ayudando a niños que, de otro modo, podrían enfrentarse a una vida truncada a vislumbrar un futuro con una vida plena y saludable”, expresó el especialista.
De acuerdo con la evidencia científica, quienes sufren obesidad en la infancia tienden a mantenerla en la edad adulta, lo que incrementa el riesgo de desarrollar prematuramente enfermedades cardíacas, cáncer y enfermedades respiratorias. Kenny calificó la obesidad infantil como “uno de los mayores desafíos de salud pública” del Reino Unido y ratificó el compromiso del NHS con la intervención temprana para impedir complicaciones de gravedad a largo plazo.
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