La semana empezó con subas de precios en la Bolsa de Chicago, con el aceite de soja como principal motor: alcanzó su valor más alto en tres años y once meses, mientras que el grano tocó máximos de siete semanas. En la posición julio, el aceite aumentó US$30,20 y cerró en US$1687,18 por tonelada, y el poroto acompañó con una suba de US$7,17, hasta US$449,28. El movimiento se explica sobre todo por el impulso del aceite —de la mano del petróleo y de mejores perspectivas para el biodiésel—, en un contexto donde, además, empiezan a aparecer dudas sobre la humedad en los suelos de Estados Unidos en plena siembra.
En este contexto, Eugenio Irazuegui, analista de Zeni, explicó que, “impulsado por la renovada firmeza en los aceites vegetales y las materias primas energéticas”, el mercado de la soja anotó esa importante ganancia”. En particular, destacó que el aceite de soja alcanzó esos máximos en un escenario donde “se evidencia el ingreso de fondos de inversión, que ampliaron su posición neta compradora”.
Según detalló, el mayor dinamismo también se vincula con el procesamiento en Estados Unidos: “El crushing estadounidense se torna cada vez más activo, debido al incremento de los márgenes de rentabilidad, con un petróleo que acumula un alza del 84% en lo transcurrido del año”. A esto se suma el plano político, con “cierto optimismo de cara a la próxima cumbre estipulada para mediados de mes”, clave por el peso de la soja en el vínculo entre Estados Unidos y China.
Se trata del encuentro que mantendrán el presidente Donald Trump y su par chino, previsto para mediados de mes en Beijing, en un contexto de tensiones comerciales, pero también de negociaciones para reactivar el intercambio, en especial de productos agrícolas

Después, otros analistas también apuntaron al mismo factor central. Según explicó Bruno Todone, de AZ Group, “el poroto de soja está aumentando por el arrastre que generan las ganancias del aceite de soja, en un contexto de suba del petróleo y mayor uso para el biodiésel”. En la misma línea, agregó que “cuando suben los aceites vegetales, terminan empujando a toda la cadena”, lo que ayuda a entender la dinámica observada.
Ese escenario coincidió con lo que empieza a mostrar el clima en Estados Unidos. En su comentario diario, la corredora Granar indicó que “subió el valor de la soja en Chicago, en línea con el aceite y de cara a una semana que tendría menos aportes de humedad sobre el Medio Oeste que los necesarios para mantener un buen balance hídrico de los suelos, en plena etapa de siembra”. En particular, en zonas del sur del río Mississippi comienzan a registrarse condiciones más ajustadas de humedad, un factor que el mercado sigue con atención.
Entre los factores que siguen de cerca los operadores, también remarcaron el encuentro entre el mandatario estadounidense y el del gigante asiático, aunque aclararon que, por ahora, los datos concretos no muestran cambios significativos en las compras.
Al mismo tiempo, los datos de exportación aportaron poco sostén adicional. El último informe del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA) relevó embarques por 450.145 toneladas, un volumen que se ubicó cerca del mínimo esperado por el mercado. A la vez, la abundante oferta global sigue condicionando la dinámica de precios. La consultora StoneX elevó su estimación de producción en Brasil a 181,60 millones de toneladas para la campaña 2025/2026, un volumen récord que actúa como límite para subas más pronunciadas.
En este marco, el analista Germán Iturriza señaló que el mercado combina fundamentos alcistas con factores que moderan las subas. Destacó que los valores actuales del aceite se acercan a los máximos registrados en noviembre de 2022 y que, en aquel contexto, con niveles similares en el aceite, la soja llegó a cotizar cerca de US$535 por tonelada, lo que marca que todavía existe margen en términos históricos. Además, remarcó que la magnitud de la cosecha brasileña —en torno a 182 millones de toneladas— funciona como un ancla para los precios y que, sin ese volumen, los valores podrían ubicarse sensiblemente por encima de los actuales.
En el resto de los granos, el maíz también mostró una mejora. Según Irazuegui, este cereal “dejó atrás la neutralidad inicial y marcó subas que excedieron los dos dólares por tonelada”, con respaldo en la demanda externa: Corea del Sur aseguró un cargamento de 67.000 toneladas y las inspecciones de exportación en Estados Unidos superaron los 2 millones de toneladas en la última semana, “un crecimiento del 23% respecto al registro previo” y por encima de lo esperado por el mercado.
El trigo, en cambio, tuvo un desempeño más moderado. “Quedó algo rezagado con relación a sus pares, pero aún así logrando mejoras que promediaron en 1,70 dólares”, indicó Irazuegui, en un contexto donde el mercado sigue de cerca las lluvias en zonas productivas de Estados Unidos. Si bien eran necesarias, advirtió que “se espera que las mejorías no hayan sido significativas y, en ciertos sectores, los daños ocasionados sean irreversibles”. A esto se suma que India volvió a aparecer en el mercado internacional tras habilitar exportaciones por 5 millones de toneladas y registrar su primer embarque en casi cuatro años.
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