Un sector del peronismo lanza una corriente moderada y federal

Una nueva corriente interna del peronismo, con perfil moderado, impronta federal y foco en el orden macroeconómico, se lanzará este viernes en la Ciudad de Buenos Aires en un intento por reconfigurar el debate hacia el interior del Partido Justicialista (PJ). El espacio, que todavía no tiene nombre definido, es impulsado por el presidente de la Auditoría General de la Nación, Juan Manuel Olmos, y cuenta entre sus principales referentes a los diputados nacionales Victoria Tolosa Paz y Guillermo Michel.

El debut formal se realizará desde las 9 en Parque Norte, donde se espera la participación de cerca de mil dirigentes provenientes de 19 provincias. Entre ellos habrá más de 60 intendentes, unos 120 concejales y al menos 25 legisladores, en una convocatoria que busca mostrar volumen político territorial y vocación de armado federal.

Además de Olmos, Tolosa Paz y Michel, integran el espacio la ex ministra de Trabajo Kelly Olmos, el diputado mendocino Emir Félix y el intendente de Pilar, Federico Achával, quien se sumó recientemente. A diferencia de otros sectores del peronismo, como el Movimiento Derecho al Futuro que encabeza Axel Kicillof o La Cámpora de Máximo Kirchner, esta nueva corriente se define por una lógica horizontal, sin liderazgos verticales excluyentes.

Según explicaron fuentes del sector, el objetivo no es solo construir una nueva referencia interna, sino también “cambiar el lenguaje del peronismo”. En ese sentido, remarcan que buscan instalar una agenda que recupere conceptos como equilibrio fiscal, superávit y previsibilidad económica, no como consignas técnicas sino como herramientas para reconstruir credibilidad ante amplios sectores sociales y productivos.

El planteo implica, además, una toma de distancia respecto de lo que consideran un “populismo fiscal” asociado a experiencias recientes del peronismo, que -según su diagnóstico- contribuyó a deteriorar la confianza de los mercados y a consolidar una imagen de inestabilidad económica. En contraste, este espacio propone ordenar el discurso económico sin resignar el rol del Estado, pero con una perspectiva de mayor previsibilidad.

Otro de los ejes centrales es la federalización real del partido. “La idea es correr el eje del AMBA y darle protagonismo a las provincias, a los intendentes y al interior productivo”, sostienen. En esa línea, también plantean posiciones más abiertas en temas sensibles como la reducción gradual de retenciones al agro y el impulso a la megaminería como motor de desarrollo.

El lanzamiento se producirá sin la presencia de referentes de los principales espacios internos del peronismo, como el kirchnerismo, el Frente Renovador o el propio kicillofismo. Sin embargo, desde la organización aclaran que no se trata de una construcción en oposición, sino de una propuesta que aspira a confluir en el futuro con otros sectores a partir de un programa común.

Entre los invitados se destaca la participación de unos 30 intendentes de Hacemos por Córdoba, alineados con el gobernador Martín Llaryora. Se trata de un dato político relevante, ya que el cordobesismo mantiene desde hace más de dos décadas una posición distante del kirchnerismo y hoy articula en el Congreso dentro del bloque Provincias Unidas.

En ese marco, algunos dirigentes del nuevo espacio reconocen que una eventual confluencia electoral con sectores como el de Córdoba podría ser clave. “No hay construcción posible sin Córdoba, Santa Fe y Mendoza”, admiten, en referencia a distritos donde el peronismo kirchnerista tuvo históricamente dificultades para consolidarse.

En cuanto a la estrategia política, uno de los puntos que impulsa este armado es la utilización de las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) para dirimir liderazgos dentro del peronismo, en caso de que continúen vigentes. La idea es que los distintos candidatos compitan dentro de un mismo marco programático previamente acordado.

Por ahora, sin embargo, los impulsores del espacio evitan hablar de candidaturas. “No se está lanzando un nombre propio, sino una discusión sobre ideas y sobre hacia dónde tiene que ir el peronismo en los próximos años”, explican. El objetivo de fondo es construir una alternativa competitiva de cara a 2027, pero evitando repetir -según su propia autocrítica- la experiencia de 2019, cuando el peronismo logró la unidad electoral sin un programa claro, lo que derivó en tensiones internas y un gobierno que consideran fallido.

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