Cuánto rinde hoy un sueldo medio en Argentina: cuánto compra de distintos productos y la diferencia desde que asumió Milei

El poder de compra del salario sigue siendo la principal referencia para medir el impacto de la inflación en el consumo cotidiano. (Reuters)

La pregunta que domina la mesa de los argentinos no es cuánto dice el recibo de sueldo que gana una persona, sino para qué le alcanza. A dos años del inicio de gestión del Gobierno actual, la brecha entre la curva de salarios y la del costo de la canasta básica transformó los hábitos de consumo en un país en que, por obra de la inflación, el poder de compra real de un salario puede cambiar bastante en poco tiempo.

Para facilitar la comprensión de cómo han evolucionado los ingresos, Infobae analizó cuánto se podía comprar de determinado producto con un sueldo promedio en diciembre de 2023 (mes en el que asumió Javier Milei) y cuánto se puede comprar hoy del mismo artículo. Además, se hizo una distinción entre trabajadores informales, trabajadores formales y asalariados del sector privado registrado.

Cabe aclarar, que el “punto de llegada” tomado como referencia es diciembre de 2025, dado que el dato más actual que se puede encontrar sobre cuánto ganan los trabajadores informales, comparados más abajo, corresponde a ese mes.

El poder de compra del sector privado

De acuerdo con las estadísticas publicadas por el Ministerio de Capital Humano, en base a datos del SIPA, en diciembre de 2023 un trabajador asalariado del sector privado formal ganaba unos $487.105 de bolsillo. Dos años más tarde, en diciembre de 2025, el valor ascendía a $1.614.338. De una punta a otra, la variación nominal fue de 231 por ciento.

¿Alcanzó ese nivel de ajuste para mantener el poder de compra de los trabajadores? La respuesta cambia de acuerdo al producto que se analice. Por citar un ejemplo, de acuerdo con el Indec un paquete de 500 gramos de sal fina costaba $397,83 en diciembre de 2023 y aumentó a $1.381,75 en igual mes de 2025. Teniendo en cuenta el sueldo medio de cada momento, se deduce que hace dos años un asalariado del sector privado podía comprar el equivalente a 1.224 unidades de ese producto. En diciembre de 2025, el poder de compra bajó a 1.168 paquetes (56 menos).

(Imagen Ilustrativa Infobae)

No obstante, el resultado es diferente para otros productos. Un kilo de pollo entero, por ejemplo, costaba $1.652,73 por kilo en 2023 y aumentó a $3.740,26 en 2025. El poder de compra de los asalariados privados registrados sobre ese producto creció de 295 a 432 kilos en el período analizado.

Si se analiza toda la lista de productos que releva mensualmente el Indec (59 artículos), se encuentra en sólo 6 casos el poder de compra cayó, mientras que en 56 el poder adquisitivo creció. En tanto, si se quisiera comprar una unidad de cada artículo que forma parte de la canasta del Indec, se debían gastar $121.056,79 en 2020 y $325.370 en 2025 (169% de incremento). Por tanto, con un sueldo promedio de un trabajador asalariado formal se podían adquirir 4,02 canasta hace cinco años y se pueden comprar 4,96 canastas en la actualidad.

De igual manera se pueden comparar otros productos que no forman parte de la medición del Indec en los supermercados. Es el caso del boleto mínimo de colectivo, que costaba $52,96 en todo Buenos Aires en diciembre de 2023 y llegó a $594 en diciembre de 2025 (para CABA). En ese caso, hubo un claro retroceso, ya que se podían comprar 9.197 boletos completos en 2020 y cinco años después, se podían adquirir sólo 2.717 boletos con un sueldo promedio (6.480 menos).

Resulta interesante también la comparación con ítems que no son de consumo diario, como lo es el caso del valor de un m2 de construcción. Según la medición de Apymeco, en diciembre de 2023 construir un metro cuadrado costaba $962.307 y cinco años después, el valor ascendió a $1.994.703. Haciendo la comparación con el salario, se observa una mejora en el poder de compra, ya que antes un sueldo medio de un asalariado privado formal alcanzaba para 0,57 m2 y hoy alcanza para 0,81 m2.

autos en una concesionaria en muestra para ser vendidos - (Imagen Ilustrativa Infobae)

Por su parte, el auto 0km más barato del mercado costaba $9.088.200 en el último mes del 2020 (Volkswagen Polo), por lo que un sueldo promedio alcanzaba para adquirir 0,05 veces ese vehículo. En diciembre de 2025, el auto más accesible es el Renault Kwid, que se vendió ese mes a un precio de $26.510.000. Ese mes, el salario del trabajador promedio del sector privado formal fue equivalente a 0,06 partes de ese vehículo, por lo que hubo una mejora mínima.

El mundo de la informalidad

La situación de los trabajadores en negro es bastante particular. Es que mantienen ingresos muy por debajo del que reciben los trabajadores formales, pero a su vez, tuvieron un ajuste más pronunciado a lo largo del período analizado. Eso condujo a que su poder de compra mejorara en casi todos los productos.

Según el último informe de “Distribución del ingreso” publicado por el Indec, al finalizar el 2025 el sueldo promedio de los empleados informales era de $651.484. Dos años antes, en diciembre de 2023, quienes trabajan en negro recibían de media unos $141.733.

Para medir la evolución del poder adquisitivo se puede tomar cualquier producto. El kilo de asado, por ejemplo, pasó de $5.195,96 a $15.094,30 por kilo en el transcurso de los dos años. Así, mientras que en 2023 un sueldo informal alcanzaba para comprar 27 kilos, hoy es suficiente para adquirir 43 kilos.

En algunos cortes de carne, los ingresos lograron recomponerse y mejorar la capacidad de compra. (EFE)

La historia se repite casi siempre. De hecho, de los 59 artículos relevados por el Indec en los supermercados, en sólo dos los informales perdieron poder de compra. Uno de ellos es el limón, que tuvo un fuerte salto de 424% desde 2023 hasta hoy, pasando de $775,97 a $4.066,55 por kilo. Hace dos años los trabajadores informales ganaban lo suficiente como para comprar 183 kilos de limón y hoy sólo pueden adquirir 160 kilos (22 menos). El otro producto con balance negativo fue el polvo para flan (hoy pueden adquirir 68 unidades menos que ne 2023).

En lo que respecta a los productos o servicios fuera de las góndolas, el dato negativo lo aportó una vez más el boleto mínimo de colectivo. Con sus ingresos, los trabajadores informales hoy pueden comprar 1.579 boletos menos que a finales de 2023.

Los trabajadores formales

Aunque ya se analizó lo ocurrido con una parte de los trabajadores formales (los asalariados privados), resta conocer cómo evolucionó el poder de compra del segmento registrado en forma conjunta (empleados públicos, trabajadores autónomos y asalariados privados).

Según el Indec, los trabajadores formales tenían un ingreso medio de $327.719 a finales de 2020 y llegaron a $1.321.353 en el último mes de 2025. Ese salto permitió una mejora del poder de compra en casi todos los casos.

Como ejemplo de mejora se pueden mencionar los huevos de gallina, cuyo valor de mercado era de $1.622,13 por docena en 2020 y llegaron a $3.985,77 en 2025. La comparación con el salario indica que hace cinco años los trabajadores formales ganaban el equivalente a 202 docenas de huevo y hoy perciben lo suficiente como para comprar 332 docenas (129 más).

El aumento del precio de los huevos quedó por debajo de la evolución de los salarios formales, ayudando a mejorar el poder adquisitivo. (Europa Press)

Un caso contrario es otra vez el del limón. Con el aumento registrado de ese producto en los últimos dos años, el poder de compra de los trabajadores formales se redujo en 97 kilos.

En total, de los 59 artículos relevados por el Indec en su canasta de productos básicos, en dos los trabajadores formales perdieron poder de compra y en 57 salieron ganando. Además, recuperaron poder adquisitivo en relación al m2 de construcción y mínimamente en comparación a un 0 km, pero hoy pueden comprar 3.963 boletos de micro menos que hace cinco años.

La lectura de los especialistas

Para los economistas, la evolución del poder adquisitivo en los últimos dos años no responde a un único factor, sino a una combinación de elementos que van desde el punto de partida de la comparación hasta los cambios en el mercado laboral y en los precios relativos.

José Vargas, economista y director de Evaluecon, en primer lugar por qué se observa una diferencia en el nivel de incremento de los salarios informales en comparación con los del sector registrado. “Los sectores informales pueden ajustar precios o ingresos más rápido, a través de la negociación directa, mientras que muchos trabajadores registrados deben esperar a la resolución de paritarias o cambios de empleo”, sostuvo.

Primer plano de unas manos sosteniendo una billetera marrón abierta, de la cual sobresalen billetes de 20.000 y 10.000 pesos argentinos con diseños modernos.

Esa diferencia en la velocidad de ajuste es, según Vargas, una de las claves para entender por qué los informales muestran mejores resultados en términos de poder de compra. “El trabajador informal ajusta ingresos en el momento, negocia día a día y no depende de paritarias atrasadas. En momentos inflacionarios, eso les juega a favor”, explicó. A esto se suma que en los últimos años crecieron actividades intensivas en informalidad, como la construcción, el comercio o los servicios personales.

El comportamiento desigual de los precios también influye en los resultados. El economista remarcó que hubo cambios de precios relativos durante el período. “No todos los precios crecieron al mismo ritmo. Algunos bienes de la canasta básica quedaron más contenidos, mientras que otros, como los regulados o los transables, tuvieron subas mayores”, detalló.

Daniel Garro, economista y director de Value International Group, coincidió en que la dinámica del mercado laboral fue determinante, en especial para los trabajadores informales. Según explicó, el fuerte aumento de sus ingresos responde, en parte, a una mayor demanda de empleo fuera del sistema formal.

“El costo por empleado registrado es muy alto. Cuando se suma todo, el costo total es aproximadamente entre 1,7 y 1,8 veces el salario. Eso hace que tanto empleadores como trabajadores muchas veces prefieran mantenerse fuera del sistema”, afirmó. En ese contexto, sostuvo que “hubo mucha demanda de empleo, pero fuera del sistema”, lo que empujó los ingresos informales.

Garro también puso el foco en el cambio más reciente en la dinámica inflacionaria. “Se ha visto una recuperación del poder de compra en los últimos dos años y medio”, indicó. Según detalló, la desaceleración de la inflación fue un factor central: “Los precios siguen subiendo, pero cada vez menos, y eso genera una mejora en el poder de compra de los salarios”.

El boleto de colectivo aumentó más de 1.000% durante la gestión de Milei y todos los trabajadores perdieron poder de compra. (NA)

En relación a algunos precios puntuales, como el transporte, el economista señaló que existen distorsiones que impactan en la medición del poder adquisitivo. “El boleto sigue atrasado. Hoy el usuario paga entre el 40% y el 50% del valor real, por lo que es un precio que todavía tiene margen de ajuste”, indicó.

De cara al futuro, ambos especialistas coinciden en que la evolución del poder de compra dependerá de variables macroeconómicas y del funcionamiento del mercado laboral. Vargas advirtió que para sostener la mejora es necesario que “la inflación tenga un descenso sostenido, que haya crecimiento económico real y una mayor estabilidad macroeconómica”, además de mejoras en la productividad. También señaló riesgos, como una eventual aceleración inflacionaria, ajustes bruscos de precios relativos o un deterioro del empleo.

Garro, por su parte, consideró que la recuperación podría continuar, aunque con diferencias entre sectores. “Cada vez se requiere mayor productividad y eficiencia. El que genera valor va a tener mejores salarios y el que no, va a seguir rezagado”, planteó. En ese marco, subrayó la existencia de una brecha entre la demanda de empleo y la calidad de la oferta laboral, lo que condiciona la evolución de los ingresos.

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