Netanyahu acusó al grupo terrorista Hezbollah de “desmantelar” el alto el fuego en Líbano y ordenó nuevos ataques

El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, habla durante una rueda de prensa en Jerusalén (REUTERS/Ronen Zvulun/Archivo)

El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, afirmó este domingo que las acciones de Hezbollah destruyen en la práctica el alto el fuego vigente en Líbano y prometió actuar con “firmeza” contra el grupo terrorista chií respaldado por Irán. La declaración llegó horas después de que el ejército israelí emitiera órdenes de evacuación para siete localidades del sur libanés y bombardeara objetivos del grupo.

“Hay que entender que las violaciones de Hezbollah están, en la práctica, desmantelando el alto el fuego”, declaró Netanyahu ante su consejo de ministros. El mandatario reclamó una “libertad de acción” que incluye neutralizar amenazas inmediatas e incluso emergentes, en el marco de los acuerdos con Washington. El sábado había ordenado ya atacar posiciones del grupo alegando infracciones del cese.

Poco después, el ejército israelí informó de que interceptó tres drones. La agencia oficial libanesa NNA reportó que aviones israelíes atacaron Kfar Tibnit, incluida en la orden de evacuación, con víctimas, y que desde la madrugada se registraron bombardeos en aldeas fronterizas, en particular en Zawtar el Sharqiyah.

Hezbollah rechazó las acusaciones con un comunicado en el que calificó sus operaciones de “respuesta legítima a las continuas violaciones del cese al fuego por parte del enemigo desde el primer día del anuncio de la tregua temporal”. El grupo chií sostiene que es Israel quien incumplió los términos, con bombardeos continuos y tropas en territorio libanés.

Una unidad de artillería israelí desplegada en la frontera entre Israel y Líbano bombardea blancos al otro lado de la frontera en Líbano, norte de Israel, 31 de marzo de 2026
EFE/EPA/ATEF SAFADI

La escalada se produce tres días después de que el presidente Donald Trump anunciara la prórroga del alto el fuego por tres semanas, hasta mediados de mayo, tras una reunión en el Despacho Oval con los embajadores de ambos países. La tregua entró en vigor el 16 de abril, por diez días iniciales, tras combates que causaron al menos 2.491 muertos y más de 7.700 heridos en Líbano desde el 2 de marzo, según el Ministerio de Salud libanés.

Los términos del cese al fuego reconocen a Israel el derecho de responder a “ataques planeados, inminentes o en curso”, cláusula que Tel Aviv invocó para justificar operaciones casi diarias en el sur libanés. Netanyahu amplió ese margen al reclamar también el derecho a actuar preventivamente, postura que Hezbollah y Beirut consideran una violación. El ejército mantiene posiciones en diez kilómetros de territorio libanés; el primer ministro señaló que sus fuerzas eliminaron a 46 combatientes en las dos últimas semanas.

El primer ministro libanés, Nawaf Salam, condicionó cualquier acuerdo definitivo a la retirada total de las tropas israelíes. Hezbollah no participa en las negociaciones de Washington y rechaza los acuerdos entre Beirut y Tel Aviv. Wafiq Safa, miembro de su consejo político, declaró a AP que la organización no acatará ningún entendimiento surgido de esos contactos, los primeros entre ambos países en más de tres décadas.

La fragilidad del acuerdo quedó expuesta desde el inicio: el 17 de abril un soldado israelí murió al entrar en un edificio minado; el 21, Tel Aviv reportó que Hezbollah lanzó cohetes y un dron hacia posiciones israelíes. La extensión acordada por Trump enfrenta su prueba más severa: Israel exige que Hezbollah no reconstruya su capacidad militar; Líbano insiste en la retirada como condición no negociable. Sin un mecanismo de verificación aceptado, el acuerdo depende de la contención que ninguno de los actores ha demostrado estar dispuesto a ejercer.

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