El secretario de Cultura de la Nación, Leonardo Cifelli, protagonizó este jueves una inauguración para el olvido —o acaso para la historia— durante la apertura de la 50° Feria Internacional del Libro de Buenos Aires. Frente a unas 1.500 personas reunidas en La Rural, el funcionario cometió un blooper difícil de justificar en su rol: al homenajear al principal escritor argentino lo llamó “Jorge Luis Bórgeres”. Por si fuera poco, afirmó que su muerte había ocurrido “hace 30 años”, cuando Borges falleció en 1986, es decir, hace 40.
El error fue munición inmediata para un público ya predispuesto. Los abucheos siguieron a Cifelli desde el inicio del discurso y se intensificaron cuando el funcionario —ex productor de Fátima Flórez— agradeció explícitamente al presidente Javier Milei y a la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, por los supuestos logros culturales de la gestión. La sala respondió con silbidos. Cifelli no retrocedió: “Por si no entendieron, se los repito de nuevo. Gracias a Javier Milei y Karina Milei”, insistió, lo que avivó aún más las reacciones.
Lejos de moderarse, el secretario usó la chicana como coraza. “Argentina empezó a liberarse de problemas estructurales que funcionaban como un límite permanente para pensar el futuro”, dijo, y lanzó la pregunta que se transformó en el hit de la noche: “¿Lo arreglaron ustedes lo de YPF o lo arregló el gobierno de Javier Milei?”. En algún momento intentó apaciguar los ánimos con el pedido “Chicos, basta, son cuatro” y exigió que se retiraran las pancartas, entre ellas una que rezaba “¿Hasta cuándo nuestros libros junto a Martínez de Hoz y la Sociedad Rural?”.
Previamente, el presidente de la Fundación El Libro, Christian Rainone, también sufrió silbidos al mencionar a la ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello, y al programa Chequelibro. El jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, vivió un momento tenso, aunque terminó mejor parado que sus antecesores en el podio.
Cifelli, en cualquier caso, aprovechó para anunciar medidas: la reactivación de los Premios Nacionales 2026 con dotaciones de hasta 90 millones de pesos; nuevas convocatorias del INCAA para guionistas con reconocimientos superiores a 150.000 dólares; y una inversión récord de $2.300 millones para el programa Libro% —un aumento del 50% respecto del año anterior—, además de nuevas líneas de fomento para dramaturgia, ficción y ensayo.
La escritora Ana María Shua resumió el clima con ironía: “Es difícil evitar abucheos contra el secretario Cifelli, el creador de ‘Bórgeres’”, escribió en sus redes, y lamentó que el escándalo opacara el diálogo entre Selva Almada, Gabriela Cabezón Cámara y Leila Guerriero, tres de las voces más relevantes de la literatura argentina contemporánea. Cabezón Cámara, en su intervención, lanzó además la consigna: “La Ley de Glaciares no se toca”.
La noche tuvo además su momento de alivio con la actuación sorpresa de Fito Páez, quien interpretó en solitario al piano Desarma y sangra de Charly García, La última curda —con música de Aníbal Troilo y letra de Cátulo Castillo— y Maturana de Manuel J. La Feria, que, bajo la consigna “memoria y futuro”, se extenderá hasta el 11 de mayo en La Rural. Así, la apertura quedó marcada por la polarización que parece haberse convertido en una tradición del evento.


Leave a Reply