La policía rusa registró la mayor editorial del país y detuvo a su director por “propaganda LGTBI”

El logo de Eksmo, la mayor editorial de Rusia, en lo alto de su sede central en Moscú, el 21 de abril de 2026. Fundada en 1991, Eksmo lidera el mercado del libro ruso tanto en literatura infantil como para adultos. (Igor Ivanko/AFP)

La policía rusa registró este martes la sede de Eksmo, la mayor editorial del país, y detuvo a su director general en el marco de un caso penal por presunta difusión de “literatura LGTBI”, en la última ofensiva del Kremlin contra contenidos que considera contrarios a los “valores tradicionales”.

“Actualmente se encuentra detenido para ser interrogado”, confirmó un portavoz policial a la agencia Interfax, precisando que la detención del director de Eksmo está vinculada a la distribución de literatura sobre homosexualidad. La agencia estatal TASS, citando una fuente anónima de las fuerzas de seguridad, indicó que el registro se realizó “como parte de un caso penal sobre la distribución de literatura LGTBI”. Otros medios y canales de redes sociales cercanos a las autoridades confirmaron la operación.

Un hombre utiliza su teléfono en el vestíbulo de la sede central de Eksmo en Moscú, el 21 de abril de 2026. El Tribunal Supremo ruso declaró extremista al movimiento LGTBI en noviembre de 2023, abriendo la puerta a aplicar legislación antiterrorista a cualquier expresión de identidad relacionada. (Igor Ivanko/AFP)

El canal REN TV informó que los dirigentes de Eksmo habrían desarrollado un plan para “distribuir literatura LGTBI entre menores”.

Eksmo, fundada en 1991, es la editorial líder del mercado ruso tanto en literatura infantil como para adultos, y forma parte del grupo Eksmo-AST. La detención de su director representa la acción más contundente hasta ahora contra una empresa del sector editorial ruso.

Presión creciente sobre el mundo editorial

Un empleado etiqueta un libro del escritor Mikhail Veller, registrado como "agente extranjero", en una librería de San Petersburgo, Rusia, 1 de septiembre de 2025. La ley sobre "agentes extranjeros" pone en riesgo la mitad de las colecciones de las bibliotecas rusas, según Eksmo-AST. (Reuters/Anton Vaganov, archivo)

El operativo de este martes no es un hecho aislado. En mayo del año pasado, las autoridades rusas lanzaron una campaña contra varias editoriales por “propaganda LGTBI u otros contenidos prohibidos”, durante la cual varios empleados de la editorial Popcorn Books fueron detenidos y colocados bajo arresto domiciliario. En enero de este año, Popcorn Books anunció su cierre definitivo.

Entre los libros vetados en aquella ocasión figuraba la novela Un verano en el campamento, de Katerina Silvánova y Elena Malísova, que narra una relación homosexual entre un adolescente ruso y uno ucraniano. El libro había sido uno de los más vendidos en Rusia en 2022.

El año pasado, más de diez empleados de Eksmo fueron detenidos en una investigación similar, después de que las autoridades dijeran haber detectado “propaganda LGTBI” en varios libros publicados por una filial del grupo.

La presión sobre el sector editorial va más allá de la cuestión LGTBI. El propio presidente de Eksmo-AST, Oleg Novikov, advirtió el 14 de abril que la mitad de las colecciones de las bibliotecas rusas corren el riesgo de ser confiscadas si se aplica de forma estricta la ley sobre “agentes extranjeros” y organizaciones “indeseables”.

Un visitante hojea un libro en una librería de San Petersburgo, Rusia, 1 de septiembre de 2025. Desde el inicio de la guerra en Ucrania, Rusia ha acelerado la censura y la persecución de contenidos considerados contrarios a los "valores tradicionales". (Reuters/Anton Vaganov, archivo)

Según Novikov, las dificultades afectan no solo a libros de autores designados como agentes extranjeros, sino también a publicaciones en cuya elaboración participaron personas que escribieron anotaciones o realizaron la maquetación, así como obras editadas con el apoyo de fundaciones posteriormente declaradas “indeseables”, entre ellas algunas que financiaron “una cantidad considerable de literatura clásica y regional rusa en las décadas de 1990 y 2000”.

La ofensiva contra las editoriales se enmarca en una política más amplia de restricción de derechos que Rusia ha acelerado desde el inicio de la guerra en Ucrania en 2022. En noviembre de 2023, el Tribunal Supremo ruso declaró extremista al “movimiento LGTBI” en su conjunto, lo que permite aplicar la legislación antiterrorista a cualquier expresión de identidad o activismo relacionado.

En los últimos años, las autoridades rusas han registrado clubes y bares LGTBI y detenido a sus propietarios. Los tribunales dictan multas y penas de prisión para personas que exhiben “símbolos” LGTBI, como ropa, joyas o la bandera del arcoíris.

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