
Las tensiones en el estrecho de Ormuz se intensificaron este sábado, luego de que los Guardianes de la Revolución de Irán advirtieran que toda embarcación que se acerque a este paso estratégico será considerada un objetivo militar. La advertencia llega horas después de que el régimen de los ayatolás volviera a cerrar esa vía marítima como consecuencia del bloqueo de Estados Unidos.
Irán afirmó que atacará directamente cualquier barco que cruce el estrecho. “Advertimos que ningún barco, sea del tipo que sea, debe abandonar su fondeadero en el golfo Pérsico y el mar de Omán. Cualquier intento de acercarse al estrecho de Ormuz se considerará cooperación con el enemigo, y el buque infractor será considerado objetivo”, reza el comunicado publicado en la página web oficial de la Guardia, Sepah News.
El control de esta vía, que canaliza cerca del 20% del transporte mundial de hidrocarburos, resulta clave para la seguridad internacional y el suministro energético. La escalada refleja la presión militar estadounidense y la falta de avances en las conversaciones, generando incertidumbre global.

A lo largo de la semana, la secuencia de cierres y reaperturas del estrecho mostró la volatilidad del conflicto. Teherán permitió el paso de embarcaciones el viernes, tras un acuerdo parcial de cese al fuego. Sin embargo, el mantenimiento del bloqueo naval por parte de Estados Unidos llevó a Irán a cerrar nuevamente la vía el sábado.
El comando militar iraní reiteró que el área estaba bajo control estricto de sus fuerzas armadas. Solo unas pocas embarcaciones consiguieron cruzar durante la breve reapertura, mientras la mayoría optó por retirarse. Los sistemas de rastreo marítimo evidenciaron una reducción notable del tráfico en la zona, debido al temor a incidentes armados.
Las advertencias iraníes se tradujeron pronto en nuevos incidentes. Autoridades británicas de seguridad marítima informaron que los Guardianes de la Revolución dispararon contra un petrolero. Además, la firma de inteligencia Vanguard Tech relató que las fuerzas iraníes amenazaron con destruir un crucero vacío que huía del golfo.
En otro hecho, se reportó el impacto de un proyectil en un buque portacontenedores, aunque no se registraron incendios. La India protestó formalmente ante Irán, después de un tiroteo sobre navíos de bandera india.
La preocupación aumentó entre empresas marítimas, organismos de inteligencia y gobiernos afectados. El vicecanciller iraní Saeed Khatibzadeh sostuvo en un foro en Turquía que el bloqueo estadounidense era el origen de la escalada. Afirmó además que los estadounidenses “no pueden imponer su voluntad sobre Irán”. El estrecho de Ormuz canaliza diariamente cerca de una quinta parte del comercio mundial de hidrocarburos, exponiendo al mercado a nuevos riesgos.
El anuncio de Irán provocó una respuesta inmediata del presidente estadounidense Donald Trump, quien acusó a Teherán de practicar chantaje y negó que Estados Unidos cederá ante presiones. Trump aseguró que las negociaciones seguían “muy cerca” de un acuerdo, aunque insistió en mantener el bloqueo naval hasta lograr un pacto definitivo.
En el plano diplomático, Pakistán y Egipto asumieron roles relevantes como mediadores. El canciller egipcio Badr Abdelatty manifestó optimismo sobre un acuerdo próximo, mientras que la delegación iraní reiteró no haber fijado fecha para la reanudación de negociaciones, aunque reafirmó su firme compromiso con la diplomacia.
Irán no acepta entregar sus existencias de uranio enriquecido de alta pureza como condición para un acuerdo. La cancillería subrayó que tal transferencia “nunca ha estado sobre la mesa”, en marcado contraste con declaraciones de Trump, quien afirmó que Irán accedería a entregar unas 440 kilogramos de ese material.
Durante la vigente tregua, la agencia civil de aviación de Irán reabrió parcialmente su espacio aéreo a vuelos internacionales mediante rutas orientales, mostrando un ligero avance en el marco del cese al fuego que concluye en cuatro días.
Al cierre de la jornada, las autoridades iraníes recalcaron que su posición negociadora seguirá siendo inflexible frente a Estados Unidos, en medio de un clima marcado por incidentes y fragilidad diplomática.

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