El escándalo alrededor del jefe de Gabinete Manuel Adorni cruzó esta semana un límite inédito: ya no son únicamente los opositores los que reclaman su salida. Nicolás Márquez, el escritor ultraliberal que biografió a Javier Milei y es considerado uno de los intelectuales de cabecera del movimiento libertario, publicó un tuit que sacudió las redes y dejó al descubierto la incomodidad que genera el caso incluso dentro del propio espacio.

“SE CONFIRMA JUDICIALMENTE OTRA MENTIRA DE ADORNI: Los Ministros, si tienen dignidad deberían exigir su renuncia, o en su defecto renunciar ellos: o acaso un argentino de bien puede aceptar tener por jefe político directo y del más alto rango a un mitómano público? La Libertad Avanza encarnó la mística de la honorabilidad: que ella no se pierda por un sinvergüenza que se aferra al poder, ni por Ministros indecrosos que lo avalan como muñecos de cera haciendo un bochornoso acto de presencia. VOLVAMOS A SER QUIEN FUIMOS Y ARRASEMOS EN 2027, OTORGÁNDOLE AL LEÓN UNA REELECCIÓN APABULLANTE CARAJO! PD: ‘prefiero decir una verdad incómoda a una mentira confortable’ (Presidente Javier Milei).”
La “mentira judicial” a la que alude Márquez corresponde a un expediente concreto. El juez Ariel Lijo autorizó al fiscal Gerardo Pollicita a tomar testimonio al encargado del edificio situado en la calle Miró, en Caballito, donde Adorni vive con su familia, en el marco de la causa por presunto enriquecimiento ilícito. La pesquisa procura esclarecer el origen de los fondos destinados a las refacciones del departamento y las condiciones de compra de la propiedad. El monto total de la operación inmobiliaria alcanzó u$s230.000, según consta en las actas de la escribana Nechevenko, e incluyó un préstamo de u$s200.000 proveniente de dos jubiladas.
El expediente sigue su curso. La Justicia confirmó que Adorni viajó en primera clase junto a su familia a las playas de Aruba en 2024 para pasar las fiestas de Año Nuevo, según información aportada por la aerolínea Latam al fiscal Pollicita. Además, el juez Lijo levantó el secreto fiscal y bancario de Adorni y su mujer, Bettina Julieta Angeletti, para analizar cada movimiento financiero entre el 29 de diciembre de 2024 y el 10 de enero pasado.
El daño no es sólo judicial. Una encuesta de Giacobbe & Asociados realizada entre el 26 y el 31 de marzo sobre 2.500 casos a nivel nacional exhibe el costo político del escándalo. Ante la pregunta sobre qué fue lo más molesto del caso Adorni, el 39,3% señaló el uso de recursos públicos, seguido por el 33,9% que apuntó a la contradicción política. El mismo relevamiento revela un dato que debería inquietar al oficialismo: el 31,3% de los encuestados identifica al actual gobierno de Milei como el más corrupto desde el retorno democrático en 1983, ubicándolo en segundo lugar detrás de la gestión de Cristina Fernández de Kirchner.
La imagen negativa de Milei se sitúa en el 55,6%, frente a un 36,1% positiva. El caso Adorni no genera esas cifras por sí solo, pero las alimenta. Y cuando el propio Márquez —quien citó contra sí mismo al Presidente con aquello de “prefiero decir una verdad incómoda a una mentira confortable”— le pide la cabeza al jefe de Gabinete, la pregunta ya no es si el escándalo escala. La pregunta es hasta dónde.


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