
Estados Unidos advirtió el miércoles por la noche que está en condiciones de sostener “indefinidamente” el bloqueo económico sobre Irán, luego de que las fuerzas armadas estadounidenses cerraran esta semana el acceso marítimo a los puertos de la república islámica como parte de la presión ejercida en medio del alto el fuego de dos semanas acordado entre las partes.
El asesor de seguridad nacional de la Casa Blanca, Stephen Miller, fue directo al referirse al alcance de la medida. “Tenemos la capacidad de bloquearlos indefinidamente si Irán escoge el camino incorrecto”, afirmó en una entrevista con Fox News al ser consultado sobre la estrategia adoptada por la administración del presidente Donald Trump en Medio Oriente.
Miller sostuvo además que el embargo impuesto sobre la infraestructura portuaria iraní ya provoca un fuerte impacto interno. “Está generando una crisis y caos económico”, señaló, al tiempo que remarcó que, a su criterio, Teherán no podrá sostener esa situación durante mucho tiempo.
Las declaraciones del funcionario llegaron 24 horas después de que el Comando Central de Estados Unidos informara que logró bloquear por completo los puertos iraníes, una medida que la Casa Blanca había anticipado tras el fracaso de las negociaciones mantenidas el fin de semana en Islamabad.
La ofensiva diplomática y militar de Washington se profundizó con el anuncio del envío de unos 4.200 efectivos del Ejército a Medio Oriente en los próximos días, en un nuevo intento por aumentar la presión sobre Irán para forzar un acuerdo.
Según publicó The Washington Post, los refuerzos pertenecen al Grupo Anfibio Boxer y a su fuerza operativa embarcada, la 11 Unidad Expedicionaria de la Infantería de Marina, cuyo arribo a la zona está previsto para finales de este mes.
El despliegue militar coincide con un discurso más optimista por parte del presidente Trump respecto de la evolución del conflicto. En una entrevista concedida este miércoles a Fox Business, el mandatario aseguró que la guerra en Irán podría terminar “muy pronto”.
Trump vinculó además el desarrollo militar con las repercusiones económicas internas en Estados Unidos, especialmente en el mercado energético. El presidente expresó su expectativa de que los precios de la gasolina regresen a los niveles previos al conflicto en los próximos meses, con la mirada puesta en las elecciones legislativas de medio mandato previstas para noviembre.
El trasfondo de la escalada continúa marcado por el impacto del estrecho de Ormuz, uno de los puntos neurálgicos del comercio energético mundial. El cierre de ese corredor marítimo por parte de Irán, como represalia al conflicto iniciado el pasado 28 de febrero, sigue condicionando la evolución de la crisis regional.
Por ese paso estratégico circula cerca del 20% del petróleo mundial, por lo que cualquier alteración en su operatividad repercute de manera inmediata en los mercados internacionales y en la cotización del crudo.

Con el objetivo de forzar su reapertura, Trump anunció el domingo un bloqueo al tráfico marítimo que entra y sale de los puertos iraníes. La decisión buscó trasladar la presión económica directamente sobre Teherán mediante la interrupción de su comercio exterior por vía marítima.
La Casa Blanca sostiene que la medida forma parte de una estrategia destinada a debilitar la capacidad de respuesta iraní y a empujar al régimen a retomar negociaciones bajo condiciones favorables para Washington.
(Con información de EFE)

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