
El Departamento del Tesoro de Estados Unidos anunció este miércoles sanciones contra más de dos decenas de personas, empresas y buques vinculados a la red del magnate naviero iraní Mohammad Hossein Shamkhani, en lo que describió como su mayor acción contra Irán desde 2018. La medida se suma a la campaña de presión máxima que Washington intensificó tras los ataques del 28 de febrero contra Teherán y que en 2025 ya había resultado en más de 875 designaciones contra personas, buques y aeronaves iraníes.
Hossein Shamkhani es hijo de Ali Shamkhani, quien hasta su muerte en la Operación Furia Épica ejerció como asesor político del líder supremo Ali Khamenei y fue durante años una figura central en la arquitectura de seguridad y el programa nuclear iraní. Según el Tesoro, el hijo aprovechó esa influencia para construir una flota masiva de buques cisterna y cargueros que transportaban crudo y derivados desde Irán y Rusia hasta compradores en todo el mundo, principalmente en China, acumulando decenas de miles de millones de dólares en beneficios. La red llegó a controlar una parte significativa de las exportaciones de crudo iraní, según reveló el propio Tesoro cuando sancionó a Shamkhani por primera vez, en julio de 2025.
La red opera a través de empresas de gestión naviera y sociedades pantalla —algunas presentadas públicamente como firmas de servicios financieros legítimas— para disimular el origen del capital y la identidad de sus propietarios. La Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) señaló que Shamkhani utilizaba seudónimos en todas sus operaciones: “H”, “Hector” y “Hugo Hayek”, nombre falso que figura en su pasaporte de Dominica, obtenido mediante inversiones millonarias. La familia también habría accedido a propiedades de lujo en distintos países a través de los beneficios de la red.

El secretario del Tesoro, Scott Bessent, justificó la acción en términos explícitos: “El Tesoro actúa de forma agresiva con la iniciativa Furia Económica apuntando contra las élites del régimen, como la familia Shamkhani, que intentan lucrarse a costa del pueblo iraní”. La medida fue coordinada con el Departamento de Estado, que designó simultáneamente a 20 entidades adicionales y 10 buques bajo órdenes ejecutivas vinculadas al comercio de petróleo y petroquímicos iraníes, para un total de más de 115 designaciones conjuntas.
Las sanciones también incluyen al ciudadano iraní Seyed Naiemaei Badroddin Moosavi, acusado de financiar a Hezbollah, el grupo terrorista libanés respaldado por Teherán. Además, tres empresas quedaron designadas por participar en una trama de blanqueo que habría canalizado petróleo iraní a cambio de oro venezolano. El oro del Arco Minero del Orinoco ha sido utilizado históricamente como instrumento de intercambio opaco, difícil de rastrear una vez refinado, lo que lo convierte en un vehículo idóneo para eludir las restricciones financieras internacionales, según analistas de cumplimiento financiero.
Tras la muerte de Ali Shamkhani el 28 de febrero y el debilitamiento estructural de las fuerzas armadas iraníes en las semanas posteriores, Irán ha recurrido crecientemente a los ingresos petroleros para financiar la reconstrucción militar y mantener sus redes de influencia regional, incluido el respaldo a Hezbollah. Las negociaciones entre Washington y Teherán para poner fin al conflicto aún no han concluido, y el precio del barril Brent se mantenía este miércoles en torno a los 95,59 dólares. La convergencia entre crudo iraní y oro venezolano en esquemas de blanqueo apunta a una economía de sanciones cada vez más sofisticada, en la que distintos regímenes coordinan sus recursos para eludir los controles de Occidente.

Leave a Reply