Dos buques de guerra de EEUU cruzaron el estrecho de Ormuz para iniciar la misión de desminado

Los portaaviones USS Frank E. Peterson y USS Michael Murphy formaron parte de la misión de desminado

Una misión de desminado liderada por las fuerzas estadounidenses comenzó en el estrecho de Ormuz para restablecer la seguridad del comercio marítimo, tras la colocación de minas atribuida al régimen de Irán. La operación, anunciada por el Mando Central de Estados Unidos (CENTCOM, por sus siglas en inglés), busca devolver la normalidad al tránsito de bienes por uno de los corredores energéticos más importantes del mundo.

Estados Unidos inició la limpieza del estrecho de Ormuz luego de que identificó minas que, según Washington, fueron instaladas por la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán. El operativo involucra destructores navales y, próximamente, drones submarinos, con el propósito urgente de reabrir la vía para la exportación de petróleo y gas. Esta acción tiene como meta reducir los riesgos para el comercio global y asegurar el abastecimiento energético internacional, en medio de tensiones regionales y negociaciones diplomáticas para mantener el alto el fuego.

El Mando Central de Estados Unidos comunicó que la operación de remoción de minas comenzó este sábado, con los destructores USS Frank E. Peterson y USS Michael Murphy en la zona. “Hoy, comenzamos el proceso de establecer un nuevo paso y pronto compartiremos este corredor seguro con la industria marítima para fomentar el libre flujo del comercio”, declaró el almirante Brad Cooper, comandante del CENTCOM.

La confirmación del CENTCOM tiene lugar horas después de las declaraciones del presidente Donald Trump, quien en la red Truth Social había adelantado el inicio de la operación de desminado. Detalló, además, que los 28 barcos lanzadores de minas del régimen iraní “yacen en el fondo del mar”. Asimismo, el líder republicano aseveró que varios petroleros vacíos navegan hacia Estados Unidos para cargar petróleo y gas.

EEUU busca garantizar el libre tránsito en el estrecho de Ormuz (REUTERS/Stringer)

Respecto a las negociaciones con Irán en Pakistán, Trump enfatizó que la prioridad es verificar si el régimen islámico muestra buena fe durante las conversaciones diplomáticas sostenidas en Islamabad, donde delegaciones de ambos países revisan el cumplimiento del alto el fuego que sigue en vigor tras los ataques registrados el 28 de febrero. El mandatario advirtió que Estados Unidos está “listo para actuar” si los diálogos no prosperan.

La colocación de minas en el estrecho de Ormuz y el cierre parcial por parte de Irán han intensificado el temor por la seguridad marítima regional. Estados Unidos, a través de CENTCOM, sostiene que estas acciones buscan restaurar el tráfico comercial y el suministro mundial de hidrocarburos tras semanas de hostilidades.

Paralelamente, avanzan negociaciones en Islamabad entre Washington y Teherán, con el objetivo de consolidar el acuerdo de cese de hostilidades. Según el Ministerio de Exteriores de Irán, el control del estrecho corresponde únicamente a autoridades iraníes, e interpretó los movimientos navales de Estados Unidos como amenazas a la tregua.

Por su parte, el Ministerio de Exteriores de Emiratos Árabes Unidos (EAU) ha pedido que Irán se comprometa a cesar toda represalia contra intereses regionales y considera inadmisible utilizar rutas marítimas para ejercer presión política, dada su afectación directa en la economía y la estabilidad mundial.

El Ministerio de Exteriores de Emiratos Árabes Unidos declaró que la reapertura del estratégico paso es “una necesidad colectiva” y subrayó que el cierre afecta intereses globales. Durante la Conferencia del Océano Índico, la autoridad emiratí remarcó que cualquier interrupción en el tráfico por el estrecho de Ormuz amenaza la economía mundial y la seguridad de las cadenas de suministro.

Trump dijo que los 28 barcos lanzadores de minas del régimen iraní “yacen en el fondo del mar” (REUTERS/Evelyn Hockstein)

Desde Abu Dabi, se reiteró el seguimiento permanente del alto el fuego entre Irán y Estados Unidos, resaltando la importancia de definir de manera clara los términos de cualquier acuerdo. Emiratos insistió en que el canal marítimo debe mantenerse abierto sin condiciones, dado su papel central en el flujo energético internacional.

La obstrucción y las amenazas al comercio en el estrecho de Ormuz han generado consecuencias inmediatas en el mercado mundial de la energía. Por Ormuz transita el 25% del gas natural y el 20% del petróleo mundial. Además, el 70% de los productos petroquímicos internacionales provienen del golfo Pérsico y el 33% de los fertilizantes mundiales siguen esta ruta estratégica.

La interrupción de la navegación impacta en aranceles comerciales y provoca volatilidad en los precios internacionales de energía, afectando a importadores y aseguradoras en todo el mundo. Emiratos Árabes Unidos vinculó la recuperación económica global a la reanudación del flujo energético por el estrecho y demandó su reapertura total e incondicional.

El estrecho de Ormuz sigue siendo esencial para la circulación de hidrocarburos y productos básicos a escala internacional. El desarrollo de la misión de desminado representa una medida considerada indispensable por los actores regionales para preservar la seguridad y estabilidad del comercio global.

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