Fiscal Leandro Dato afirma que las trabas en la justicia entrerriana persisten

El fiscal Leandro Dato fue entrevistado en el sexto programa de la novena temporada de Cuestión de Fondo (Canal 9, Litoral) y describió un panorama marcado por el aumento de denuncias por abuso y violencia de género. En ese marco, trazó un diagnóstico sobre las tensiones estructurales del sistema judicial entrerriano, la falta de recursos y los obstáculos institucionales que ralentizan los procesos.

En el programa, Dato combinó una mirada técnica con una reflexión crítica sobre la relación entre Justicia, políticas públicas y realidad social. Uno de los puntos centrales de su análisis fue el regreso de Cecilia Goyeneche al Poder Judicial, que definió como “un acto de estricta Justicia” tras “cuatro años muy duros”. La restitución, dijo, no sólo tuvo una dimensión institucional sino que también impactó internamente en el Ministerio Público Fiscal: “Se siente todo lo que significa ella como funcionaria y como persona”. Sin embargo, advirtió que el retorno no eliminó por completo las trabas: “Las trabas que existían, algunas siguen existiendo”, en referencia a demoras en resoluciones, recursos y elevaciones a juicio que escapan al control directo de los fiscales.

Lejos de una visión resignada, Dato planteó la confianza sostenida en el trabajo como factor correctivo: “Solo el trabajo y la persistencia en cuestiones de estricta Justicia terminan llegando a buen puerto”. Evitó personalizar los conflictos y los situó en una dinámica institucional más amplia, donde “las cuestiones de ego” se ven relegadas por el peso de los procesos jurídicos.

El panorama operativo muestra tensiones concretas. En Paraná, cada fiscal de género y abuso sexual sigue con un promedio de 200 causas. Aunque la creación de 40 nuevos cargos en el Ministerio Público Fiscal representó “una mejoría”, el propio Dato reconoció que “no alcanza”: la demanda crece a un ritmo superior a la capacidad de respuesta del sistema.

Ese incremento tiene una raíz estructural: el mayor ingreso de denuncias, sobre todo por abuso. “Hay más ingreso de denuncias”, confirmó, aclarando que ello no necesariamente refleja un aumento del delito en términos absolutos, sino una mayor visibilización. En ese proceso, el rol de los sistemas de salud y educación es determinante: “La sensibilidad que hay en esos ámbitos genera empatía y provoca la develación”, explicó, aludiendo a la eficacia del protocolo interinstitucional que facilita canalizar denuncias, especialmente en contextos intrafamiliares donde el silencio suele prevalecer.

En contraste con este avance, Dato criticó la falta de articulación con los niveles de decisión política: “La elaboración de políticas que vengan a partir de un diálogo… no existe”. Si bien admitió intercambios esporádicos con actores del Ejecutivo y del Legislativo, sostuvo que no hay instancias sistemáticas que permitan transformar la experiencia territorial en políticas públicas eficaces. Legislar, dijo, requiere bagaje teórico, técnico y empírico; por eso cuestionó iniciativas que se diseñan sin contacto con los operadores judiciales.

También rechazó con firmeza los discursos que promueven la idea de denuncias falsas como un fenómeno extendido, en alusión a planteos impulsados por la senadora nacional por Santa Fe, Carolina Losada. Según Dato, los casos con intención deliberada de perjudicar son mínimos: “Tendremos 1, 2 o 3 en diez años sobre miles de denuncias”. Para el fiscal, este tipo de enfoques carecen de sustento empírico, constituyen “un retroceso” en materia de derechos y pueden desalentar a potenciales denunciantes.

Otro eje destacado fue la relación entre violencia de género, abuso sexual y salud mental. Dato señaló el crecimiento de problemáticas asociadas, desde consumos problemáticos hasta situaciones extremas que terminan en suicidios: “El tema de los suicidios es un temazo”. Planteó además una hipótesis sensible: en algunos casos, especialmente entre adolescentes varones, podrían existir abusos no denunciados detrás de ciertos suicidios. “No poder hablar, no poder denunciar… eso también hay que investigarlo”, sostuvo, proponiendo una mirada integral que vaya más allá del expediente penal.

A lo largo de sus casi doce años en la función —“asumí el 21 de septiembre de 2014”, recordó— Dato aseguró no haber recibido presiones externas para frenar investigaciones, lo que refuerza su defensa de un trabajo fundado en criterios técnicos.

La entrevista dejó en claro una tensión persistente: mientras crece la capacidad social para visibilizar y denunciar, el sistema judicial avanza con limitaciones estructurales y escasa coordinación política. En ese cruce, el fiscal aparece como un actor que no sólo investiga sino que también interpela al Estado en su conjunto. “Nosotros mostramos el camino”, sintetizó Dato, y dejó planteada la pregunta central: quiénes, desde los niveles de decisión, están dispuestos a recorrerlo.

Entrevista (extracto)

— ¿Cambió en algo el clima laboral para ustedes a partir del regreso de Cecilia Goyeneche al Poder Judicial?
— Sí, sí.

— ¿En qué sentido?
— Bueno, primero un acto de Justicia que, lógicamente, festejamos como corresponde, porque nunca debió haberse ido de su lugar. Por suerte momentáneamente, pero fueron 4 años muy duros… 4 años y meses. De hecho, cuando asumió había muchos procuradores de distintas provincias y ellos mismos estaban asombrados, porque siguieron todo el proceso, estuvieron en Paraná con una fuerte presencia siempre, antes de su destitución y durante todo el proceso hasta el regreso. Y ellos mismos estaban sorprendidos de la cantidad de tiempo que había pasado. Si uno ve la película, parece que fue hace poco. Pero, además, fue un acto de estricta Justicia. Un acto creo que de mucha relevancia institucional para nuestra provincia. Alguna vez hablábamos con ustedes en aquella época, digo, parafraseando a (Carlos) Nino, hay un país al margen de la ley, este fue un proceso al margen de la ley que, por suerte, la Corte -en poco tiempo- lo puso en su lugar lo que lo que se había hecho: fueron 4 meses para que la Corte resolviera. Creo que también estaban las condiciones en la provincia, para que esto ocurriera. Digo, o pasó lo de Santa Cruz y el exprocurador (Eduardo) Sosa, que nunca volvió a la función, a pesar de distintas órdenes de la Corte Suprema en su momento. Así que por todo eso ha sido muy importante para la provincia institucionalmente, por supuesto, internamente también, ¿no? Porque el bagaje técnico, todo lo que significa Cecilia para adentro, también.

— La presencia de Goyeneche en la estructura de la Procuración, ¿les da más espalda a ustedes en sus investigaciones o nota que siguen las trabas a estas investigaciones desde las esferas del del poder del Superior Tribunal?
— Yo podría hablar más desde la cuestión interna… obviamente… se siente todo lo que significa ella como funcionaria, como persona. Ahora, las trabas que existían, algunas siguen existiendo. Las demoras en la resolución de algunos recursos, de algunos planteos que hacemos, de algunas cuestiones que van y vienen, de la demora en que ocurran elevaciones a juicio, de resolución de situaciones que han sido planteadas… eso ya no lo podemos manejar. Nosotros lo único que podemos hacer es mostrar el camino que se ha marcado todo este tiempo. Por supuesto, la presencia de ella en la audiencia, en la labor que realiza, va a tener su mayor fuerza. Pero, hay cosas que no manejamos del todo. Y, lamentablemente, allí estamos a la espera.

— ¿Y usted cree que habrá alguna solución algún día o las instancias de ego y personalismo seguirán primando por mucho tiempo? ¿Tiene alguna esperanza de que algún día cambie?
— Sí. Creo que es cuestión de tiempo. Así como fue cuestión de tiempo que la injusticia sobre Cecilia pusiera las cosas en su lugar… porque han pasado muchas cosas… quiero decir… en casos relevantes que nos pasó con violencia de género, cuestiones que hemos hablado con ustedes y cuestiones que han ocurrido, que las cosas se pusieron en lugar con el tiempo, algunas todavía no, lamentablemente. También en cuestiones de corrupción la labor de Fiscalía dio sus frutos, cosas que se resolverán prontamente con relevancia, cosas que llevarán más tiempo. Y las cuestiones de ego se harán cargo cada una de esas personas. Pero, me parece que hay que tener una mirada trascendente de esto insisto, el tiempo y la historia de todo lo que ha ocurrido, por lo menos, de que yo estoy en tribunales los últimos 12-13 años, han dado la razón de que solo el trabajo y la persistencia en cuestiones que son de estricta Justicia, de valores y de seguir un camino jurídico; no de otra naturaleza, es lo que llega a buen puerto, lo que termina resolviéndose en instancias más, instancias menos, pero decisiones estrictamente que tienen que ver con lo jurídico. Lo otro… bueno… sobrevuela con tardanzas, con otras cuestiones. Pero, las resoluciones terminan ocurriendo.

— En una visita anterior en 2024, usted dijo que en Paraná cada fiscal de género y de abuso sexual lleva un promedio de 200 causas con un equipo mínimo. Esto sigue así, hay menos o más denuncia y personal.
— Seguimos con el mismo número. Hemos tenido alguna mejoría con respecto a recursos.

— ¿Qué sería mejoría?
— La legislatura provincial aprobó y creó unos cargos para distintos organismos. En lo que compete al Ministerio Público Fiscal fueron 40 cargos, que no son suficientes, pero generaron cierta mejoría en todas las jurisdicciones, porque esos cargos se fueron repartiendo por jurisdicción. Nosotros tenemos un fiscal, un empleado y un delegado más. No alcanza. Por supuesto que no. Pero, bueno, la conflictiva también -por supuesto- sigue aumentando y hacemos lo que lo que se puede. Creo que igual con buenos resultados. A fin de año en la Unidad de Violencia de Género y Abuso, como coordinador tenemos las reuniones permanentes con los 6 fiscales de género y los 4 de abuso, y vamos chequeando trabajo, pero también resultados, quiere decir, sentencias, juicio, que se han hecho.

— ¿Las estadísticas en materia de abusos crecieron?
— De abuso sí… de abuso sí… hay más denuncias de abusos. Hay más ingreso de denuncias de abuso.

— ¿Eso está pasando en general en toda la provincia o las estadísticas marcan alguna sorpresa en algunas localidades que antes no registraba tantos casos?
— Hay algunos Departamentos más que otros. En las grandes urbes, en los Departamentos con más población como Paraná, Concordia, Uruguay, tienen un número mucho más importante. En Paraná crecieron en los últimos 2 años. La curva de ingreso de denuncia de abuso ha crecido.

— Eso es porque la gente se anima más a denunciar…
— Sí. En eso entendemos que, a partir de la visibilización, de haber tenido la oportunidad de comunicar, no solamente a través de los medios, sino de manera institucional. Y de las condenas que se van produciendo, del trabajo que se hace interinstitucional. Hace dos semanas, por ejemplo, estuve en un curso de capacitación de Enfermería en Victoria. Nos convocaron desde el Ministerio de Salud y estuvimos trabajando con enfermeras no solamente del Departamento Victoria, sino también de Gualeguaychú, Gualeguay… la temática era repasar el protocolo interinstitucional de abuso. Cuando hay una situación con indicadores de supuesto abuso, y se activa el Protocolo. Todo eso también ha generado muchísima más sensibilización en los operadores de Educación, de Salud, y eso genera automáticamente denuncias. Hoy lo repasábamos con una fiscal, porque estábamos viendo 2 o 3 casos particulares que (ella) lleva… el Protocolo entendemos que trabaja muy bien, porque muchas denuncias de abuso, la mayoría son intrafamiliares, con lo cual una mujer violentada, que además tiene que denunciar un abuso de su pareja a su hija o su hijo, es más difícil. Ni hablar de una nena o un nene que tiene que denunciar a su papá. Pero, la sensibilidad que hay en la en Educación y en Salud hacen que generen una empatía con ese operador. Y allí se provoque la develación. Entonces, la denuncia entra por Defensoría, entra por Salud, por Educación, y eso ha sido promotor de muchísimas denuncias, de muchísimas causas.

— La senadora nacional por la provincia de Santa Fe, Carolina Losada (Juntos por el Cambio) está haciendo una campaña a nivel nacional contra las llamadas denuncias falsas. ¿Eso pasa? ¿Hay registros en Entre Ríos?
— A fin de año fuimos convocados por el Instituto Nacional de Estudios de Ciencias Penales (INECIP), fuimos convocados, tuvimos un Zoom con referentes de todas las provincias… con fiscales que trabajamos en la temática. Y no, la verdad que las denuncias, por ahí… a partir del proceso, uno entiende que ha habido diferencias entre lo denunciado y después lo que se pudo probar. Pero, allí a un dolo, es decir, a una intención directa de perjudicar a alguien… no… tendremos 1, 2 casos, 3 en 10 años entre 2.000 y 3.000 denuncias.

— Es decir, la estadística es muy baja.
— Sí, sí. Y lo mismo ocurre en toda la jurisdicción. Ayer escuché algo en Infobae, le hicieron un reportaje, vi algo en Instagram… la verdad que lamento que se tomen este tipo de iniciativas, quizá con un trabajo que no sé de dónde lo sacan para llegar al proyecto. Quizás el trabajo de elaboración de un proyecto podría ser más de abajo hacia arriba y, por ejemplo, haber consultado a los operadores judiciales. Y tendríamos este diálogo con la senadora Losada. Porque aparte de lo que leí en el reportaje, hablar de que no se animan a emplear mujeres o mujeres jóvenes o mujeres lindas en el sector público, en el sector privado, por miedo a la denuncia… creo que es un retroceso directamente, ¡vamos a decir las cosas como son! En un momento difícil de discursos de retroceso en muchas cosas, plantear esto me parece que hay que tener mucha más prudencia, mucha más elaboración, porque estamos haciendo foco en agravar en cuestiones de género.

— La última vez que usted estuvo en el programa le preguntamos esto que le vamos a volver a preguntar, a pesar que aquella vez su respuesta fue negativa. ¿Funcionarios de áreas vinculadas a la Justicia, a la mujer o legisladores de todos los partidos, se han acercado a conversar con ustedes en este último tiempo para ver cuál es el trabajo que hacen y qué necesitan? O solo se limitan a hacer publicaciones en las redes, por ejemplo, cada 8 de marzo.
— Venir a vernos diría que no. Por momentos se generan ciertos diálogos, a partir por ahí de una situación particular que nos atraviesa a nosotros con algunos de los integrantes de los Poderes Ejecutivo, Legislativo. Y allí uno transmite la situación en la que se trabaja, la situación que vemos, la situación de escasez de recursos. Hoy, por ejemplo, estuvimos con un organismo municipal, ayer estuvimos con organismos municipales tanto de Salud como una parte del Poder Judicial, seguramente vamos a estar con organismos provinciales. Estuve trabajando hace dos semanas una cuestión particular. Ahora, la elaboración de políticas que vengan a partir de un diálogo, que vengan a ver a la oficina, no existe.

— ¿Y a usted cuánto le preocupa esto?
— Y mucho. Cuando tengo la posibilidad de hablar y plantearles… quizás algunos por pruritos (pensarán) “que vamos a hacer hablando con…”, o algunos porque no se les ocurre, a otros porque creen que legislar es lo que se les ocurre…

— Y leer en Internet…
— ¡Claro! y lo saco o lo propongo. Pero, está claro que política pública es mucho más profundo que eso. Digo para que tengan efecto, para que se puedan plasmar, para que tengan cumplimiento posible, porque si no son iniciativas con poco bagaje teórico, bagaje técnico y bagaje empírico, ¿no? Se supone que se legisla, se traza una política pública en función de lo que lo que hay que mejorar.

— La grave situación de salud mental que afecta especialmente a Entre Ríos, ¿qué correlato tiene en la Unidad de Violencia de Género y Abuso Sexual? ¿Son temas que se cruzan?
— Sí, sí. Tenemos situaciones cada vez más… situaciones de salud mental por distintos motivos, desde consumos problemáticos hasta cuestiones que generan problemas de salud mental, problemas sociales, problemas económicos. Hay poco abordaje. He visto iniciativas del gobierno provincial, el tema de los suicidios es un temazo, digamos, estamos en la escala allá arriba. He tenido conversaciones con algunos funcionarios en este sentido. Incluso, trayéndolo de nuestro lugar, a partir de trabajos académicos, hay trabajos que… posibilidades que he tenido en otros ámbitos académicos… por ejemplo, hay 3 varones sobre una mujer que se suicidan, entre los 10 y los 19 años. Y, en particular entre los 15 y los 19. Una de las preguntas de la academia o de investigación es si es por no poder decir que fue abusado. No poder hablar de eso. No poder denunciar esa situación. Entonces, esa fue una cuestión que llevé a algunos funcionarios, a algunos legisladores. Es decir, tengan en cuenta que (esto) es una causa más que podemos trabajar para detectar. Qué pasa con el suicidio y las causas penales que se cierran, si eso también merece un trabajo de salud posterior, ¿no? Con el grupo familiar, con el grupo de convivencia de la persona que se suicidó. Creemos que nosotros podemos aportar algo también… comunicando y trabajando sobre esa causa penal que se cerró.

— ¿Cuánto hace que está en el cargo?
— Asumí el 21 de septiembre de 2014, o sea, ahora van a ser 12 años.

— ¿Cuál fue el caso que más lo impactó en lo personal o qué más le costó recuperarse? ¿Hubo algún caso que lo haya atravesado y que lo haya conmocionado?
— Ha habido casos importantes. He tenido casos importantes. Pero… no sé… a mí me ha pasado que, a partir de la relevancia, a partir de la conmoción, en realidad uno se enfoca mucho más. A mí por lo menos no me genera algo de… porque una cuestión podría ser el congelarse o el miedo ante una situación porque fue denunciado tal… un quiebre o un freno “a”, ¡no!

— Y en estos 12 años, ¿alguna vez le sonó el teléfono y del otro lado había alguien poderoso o con cierto poder diciéndole, “con esto no te metas”?
— ¡No!

— Nada parecido a eso…
— No.

Programa “Cuestión de Fondo” (Canal 9, Litoral) emitido el miércoles 8 de abril de 2026.

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