Analistas prevén ingreso de divisas de US$2000 millones al cierre de marzo

La liquidación de divisas de la agroexportación cerraría marzo con un salto del 55% en valor respecto de febrero y se situaría cerca de los US$2000 millones, estimaron analistas consultados por LA NACION. El avance de la cosecha, un ritmo comercial más intenso y un aumento del 22% en los volúmenes comprometidos con el exterior —impulsados principalmente por el maíz, pero también por la soja y el trigo— explican el movimiento.

Cabe recordar que febrero fue un mes débil para el ingreso de divisas: según la Cámara de la Industria Aceitera y el Centro de Exportadores de Cereales (Ciara-CEC), se liquidaron US$1289 millones, un 30% menos que en enero. La escasez de cosecha disponible y el menor ritmo de ventas limitaron los ingresos, un escenario que ahora comienza a revertirse.

Este mes, a medida que avanzó la cosecha y se aceleró el ritmo comercial, los registros de exportación mostraron mayor dinamismo. Según el analista Javier Preciado Patiño, “al viernes 20 se llevaban anotados 7,3 millones de toneladas en exportaciones (Declaraciones Juradas de Ventas al Exterior -DJVE-)”. Proyectó que hacia fin de mes “la registración ronde o incluso supere los 9 millones de toneladas”. Ese salto equivale a “un aumento del 22% respecto de febrero y del 19% frente a marzo de 2025”.

En marzo la liquidación del sector exportador rondaría los US$2000 millones, entre soja, maíz, trigo y girasolShutterstock

El grueso del movimiento responde al maíz, que tiene un papel central en las exportaciones de marzo. De los 7,3 millones de toneladas anotadas, 3,9 millones corresponden a este cultivo —el 53% del total—. A continuación figura la harina de soja, con 1,1 millones de toneladas (15%). Ese mayor volumen, junto con un programa de embarques más activo, sostiene el ingreso de dólares durante el mes.

En la misma línea, el analista Gustavo López subrayó el salto en los embarques. “En febrero fueron 6,4 millones de toneladas y en marzo ya estamos en 10,8 millones”, señaló. Y agregó: “Si hacés la relación entre uno y otro, te da casi entre un 50% y un 60% más”. Para López, este nivel de actividad ya anticipa un mayor flujo de divisas en el corto plazo.

Sin embargo, ese mayor volumen convive con un mercado que se sigue moviendo con cautela. “No han vendido mucho al exterior, sobre todo en soja y en el complejo sojero”, explicó López. Según detalló, los exportadores observan atentamente la evolución internacional antes de avanzar con nuevas operaciones, en un contexto marcado por la volatilidad de precios y la incertidumbre global. Además, semanas atrás circularon versiones sobre posibles cambios en las retenciones, lo que también retrasó decisiones.

En ese marco, según la analista Paulina Lescano, si se toma lo declarado en exportaciones de maíz y trigo se puede estimar un flujo cercano a los US$1200 millones. Al sumar el complejo sojero —de la campaña 2024/2025—, el monto incorpora alrededor de US$1000 millones adicionales, aunque advirtió que esa cifra debe analizarse con cautela. “Hay que ver cuánto de eso no se adelantó o ya fue adelantado en septiembre con el ingreso de los US$7000 millones [cuando por 72 horas se suspendieron las retenciones]”, señaló.

En ese sentido, indicó que parte de esas DJVE anticipadas son las que hoy se observan en los embarques de marzo, lo que puede distorsionar la lectura sobre el ingreso real de dólares. Por eso consideró que el nivel de liquidaciones podría no reflejar plenamente el mayor dinamismo y asemejarse a lo ocurrido en febrero, con valores relativamente bajos frente al mismo mes del año pasado.

En ese contexto también comienza a verse un cambio por parte de los productores. Según Lescano, el cultivo que hoy lidera claramente las ventas es el maíz. “Es el producto que han elegido para cubrir necesidades financieras de corto plazo y también para aprovechar precios que siguen siendo buenos a nivel local, incluso en comparación con el mercado internacional”, señaló.

Según sus datos, la comercialización del cereal está muy adelantada. “Hasta la semana pasada ya se había negociado más del 30% de la cosecha esperada, prácticamente el doble de lo que se llevaba vendido a esta altura del año pasado”, precisó. Esto sucede aun cuando la producción sería mayor: según la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, la cosecha crecería en torno al 16% interanual, a 57 millones de toneladas.

El girasol es otro cultivo con fuerte dinamismo. “También viene con casi el doble de lo negociado respecto del año pasado a la misma altura”, destacó. Si bien la mayor producción explica parte del avance, Lescano remarcó que el nivel de ventas es elevado en términos relativos.

La cosecha y los embarques impulsan las exportaciones, aunque advierten que parte de las divisas del complejo sojero ya se había anticipadoINTA

En paralelo, en las últimas semanas empezó a moverse la soja, que venía muy rezagada. “Se activó fuerte la comercialización, después de un período en el que estaba muy parada”, afirmó. Así, no solo se observa más movimiento en los puertos, con mayor ingreso de camiones, sino también productores que comienzan a acelerar las ventas, en un contexto de precios que aún ofrecen oportunidades.

Los valores, de hecho, también inciden en el ritmo de comercialización. En soja, la nueva cosecha pasó de un rango de US$310 a 320 a ubicarse cerca de US$330, mientras que en maíz se observó una dinámica similar y hoy se cotiza en torno a los US$180 por tonelada. Esa mejora, aunque limitada, lleva a que muchos actúen con prudencia antes de cerrar operaciones.

Con todo, los analistas remarcaron que el avance de la cosecha empieza a modificar el escenario. Ya hay más maíz disponible y la soja comienza a entrar al circuito, lo que debería traducirse en más negocios en las próximas semanas. “En la medida en que avance la cosecha, es esperable que se aceleren las ventas”, señaló López.

Todo esto ocurre, además, en un contexto de recuperación productiva significativa. Impulsada por una muy buena campaña de trigo y con perspectivas favorables para el maíz y el girasol, la cosecha total se encamina a niveles históricamente elevados. Según la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, la producción alcanzaría las 147,9 millones de toneladas —un 13% más interanual—, con exportaciones por encima de los US$36.000 millones. En la misma línea, la Bolsa de Comercio de Rosario proyectó un volumen aún mayor, cercano a las 160 millones de toneladas.

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