Operativo conjunto: Alemania y España detienen a presuntos espías rusos que vigilaban a proveedor de drones para Ucrania

El martes, autoridades de Alemania y de España detuvieron a dos personas acusadas de colaborar con la inteligencia rusa en operaciones de espionaje.

Los arrestos tuvieron lugar en sendos países en el marco de una investigación sobre actividades de vigilancia vinculadas a la guerra en Ucrania.

Las autoridades alemanas identificaron a un ciudadano ucraniano de 43 años como presunto espía: fue localizado en Elda, en el sudeste de España. De manera simultánea, en Rheine —en el noroeste de Alemania— fue detenida una mujer rumana de 45 años.

Según las investigaciones, habrían actuado por orden de la inteligencia rusa con el objetivo de recabar información sobre un empresario alemán que suministra tecnología destinada a Ucrania.

La vigilancia se inició en diciembre de 2025, cuando el sospechoso ucraniano comenzó a recopilar información sobre la víctima. La Fiscalía detalló que el acusado empleó internet para obtener datos y grabó en vídeo el entorno laboral del objetivo.

La mujer, identificada como Alla S., acudió al domicilio del proveedor alemán y grabó imágenes y vídeos con su teléfono móvil, replicando el esquema de monitoreo iniciado por el sospechoso ucraniano, identificado como Sergey N.

Las autoridades sostienen que la recolección de datos tenía como finalidad preparar nuevas operaciones de inteligencia contra el objetivo.

El comunicado señaló que los detenidos “recabaron información y realizaron grabaciones de vídeo”, lo que habría permitido a los servicios rusos planificar posibles acciones futuras. La hipótesis de la policía es que la información obtenida podría facilitar desde ataques físicos hasta un posible asesinato.

La justicia alemana ordenó que la mujer rumana comparezca ante un juez de instrucción del Tribunal Federal de Justicia de Karlsruhe, mientras que el ciudadano ucraniano será extraditado desde España para afrontar cargos en Alemania.

El reclutamiento suele producirse a través de redes sociales o en entornos vinculados al crimen organizado; la motivación principal es el pago de pequeñas sumas a cambio de tareas como vigilancia, sabotaje, obtención de imágenes de infraestructuras sensibles, provocación de incendios o daños a la propiedad. La flexibilidad y el anonimato de esos colaboradores suponen un desafío para los servicios de seguridad europeos.

En el marco de la reciente detención de presuntos espías rusos, se produjo otro hecho que conmocionó a Alemania: la justicia identificó a cuatro sospechosos —dos hombres y dos mujeres— por su presunta implicación en sabotajes contra la infraestructura energética.

Los ataques, perpetrados mediante incendios intencionales en torres eléctricas y redes de distribución, provocaron apagones que afectaron a miles de hogares y empresas en Berlín y otras ciudades, con daños económicos estimados entre 30 y 70 millones de euros.

Las investigaciones apuntan a una posible vinculación de los hechos con grupos radicales de extrema izquierda, como el denominado Vulkangruppe, que ha reivindicado acciones previas contra centrales eléctricas y nodos de distribución.

A pesar de la identificación de los sospechosos, hasta ahora no se han producido detenciones; mientras tanto, la vigilancia sobre infraestructuras críticas permanece reforzada y las autoridades siguen investigando posibles conexiones con apagones anteriores y con redes de apoyo a estos ataques.

(Con información de DPA y DW)

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