Noticias: ¿Nunca recibió algún comentario o crítica dentro del Gobierno?
Todesca: ¡Creo que pocos lo saben! Después de esta nota seguro me van a decir algo.
El director del INDEC responde así y suelta una risa contenida, agridulce. Tiene muy presentes los años de plomo y, aunque ahora lo relativiza con cierto humor, no olvida la “tragedia”, como él la nombra. Hasta entonces, la persona que Mauricio Macri eligió para conducir el polémico organismo era conocido por ser uno de los pocos que se enfrentó a Guillermo Moreno, el ex secretario de Comercio durante el kirchnerismo, y por su paso por los gobiernos de Alfonsín y Duhalde. Como él mismo reconoce, ni siquiera muchos de los políticos con los que hoy comparte espacio saben que integró una de las agrupaciones más numerosas y combativas del continente. Tampoco figura si se lo busca en Wikipedia: sin embargo, Jorge Todesca respondió durante más de tres años a la cúpula de Montoneros y ocupó un rol relevante como segundo dirigente de la Juventud Peronista de la Regional 1, la sección del peronismo revolucionario más grande del país que dependía de “La Orga”. El único montonero PRO habla por primera vez.
La Gloriosa. “Los mejores recuerdos que tengo son de mi época en la JP. Montoneros fue el peor error de mi vida”. Todesca cuenta que quedó atrapado en la vertiginosa década del setenta, esos años de sueños colectivos que terminaron en pesadilla. En consonancia con la velocidad de esos tiempos, pasó de militar en 1971 en una modesta agrupación barrial llamada “17 de octubre”, con una unidad básica en Beccar, a sumarse a la Juventud Peronista y consolidarse como cuadro relevante en 1973 con apenas 27 años. Para las primeras elecciones democráticas de los setenta era una figura de peso: organizaba movilizaciones –“llegamos a mover 500 micros”– y participó en la campaña de Héctor Cámpora. Ese año ya se había instalado como uno de los referentes de la Regional 1 de la JP; el norte de la ciudad y la zona norte del Gran Buenos Aires dependían directamente de su gestión. Todesca incluso fue invitado a las tensas reuniones que Montoneros mantuvo con Perón, meses antes de la ruptura, donde el economista llegó a conocer al General. “Su tarea era meterse en los medios de comunicación para difundir el punto de vista político y militar de la Orga”, recuerda un alto ex dirigente montonero. Dante Gullo, ex diputado y líder máximo de la Regional 1, aporta: “Queríamos ser jóvenes libres. Jorge era un compañero comprometido: vivíamos con mucha intensidad ese momento”. Tanto Todesca como su inmediato superior fueron designados en la Regional como reemplazos del histórico Rodolfo Galimberti, a quien Perón había desairado públicamente.
Hay que entender que la JP era estratégica para la poderosa guerrilla. Actuaba como la “organización de superficie” de Montoneros, la pata pública que participaba de la vida política como una agrupación más, pero que respondía y se movía según las indicaciones de la cúpula. Todesca, al igual que otros que militaban en esa JP, hoy intenta deslindarla de Montoneros. Admite que “algunas veces” iban Roberto Quieto y Mario Firmenich, los máximos referentes montoneros, a la sede de la JP para dar instrucciones. “Tomamos a Montoneros como referencia por el liderazgo que tenía sobre el movimiento”, justifica el economista, y reconoce que en aquellos años mantenía una estrecha relación personal con los dirigentes montos. “Él era unos de los máximos responsables de la Regional 1 de la JP, que respondía directamente a la cúpula de esa organización. El vínculo es claro”, dice Facundo Giampaolo, historiador del peronismo.
Tragedia. El actual director del INDEC estaba en la Plaza cuando Perón los echó. “Nunca había visto tanta gente junta llorando”, rememora. A partir de entonces, la descomposición política y personal de Todesca se aceleró: fueron años durísimos. En 1975 fuerzas paramilitares asesinaron a uno de sus grandes amigos, compañero del secundario; Todesca se hizo cargo de sus dos hijos y, con el tiempo, entabló una relación con la viuda. Cuarenta y un años después siguen juntos y, además de los dos niños que adoptó entonces, ella es madre de su hijo. El conflicto mayor se produjo cuando, durante el gobierno de Isabel Perón, Montoneros decidió volver a la clandestinidad y endurecer su postura armada. “Nos dejaron flotando y se hundieron como un submarino”, dice Todesca, aún con bronca. Para todos los militantes “visibles” vinculados a Montoneros la vida se transformó en un infierno. Todesca, que el día en que se enteró por los medios de la decisión de la cúpula de lanzar la polémica Contraofensiva organizó decenas de fletes y autos para ocultar a sus compañeros, comenzó a criticar abiertamente a las autoridades de “la Orga”. Ex militantes aún recuerdan la solicitada que publicó públicamente, junto a otros dirigentes, donde cuestionaba a la “élite burocrática” de Montoneros que había huido al exterior y dejado a miles expuestos en el país. “No tuve lugar seguro para vivir. Si me encontraba Montoneros no sé qué hubiera pasado; otros compañeros no tuvieron esa suerte”.
El economista se exilió a mediados del ’76 en México, donde vivió varios años. Cuatro décadas después integra un Gobierno que, cuando habla de los setenta, parece situado en las antípodas de lo que él pensaba de joven. Para el director del INDEC no hay contradicción: “Son cosas del pasado, hoy la realidad es otra”.
Noticias: ¿Los desaparecidos fueron 30.000?
Todesca: Esa discusión me eriza la piel. Si hubieran sido uno o 100.000 sería lo mismo: fue una tragedia. Ni a nivel personal ni político cultivé jamás el odio.
Mirá la galería con las inéditas fotos del Todesca de los setenta.
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