MENDOZA.- Es un avance significativo para la ganadería provincial, que busca crecer y contribuir a la diversificación de la matriz productiva local. Por eso, la tierra cuyana puso en marcha, con apoyo científico, un plan para impulsar la investigación genética mediante el congelamiento de embriones. A través de un acuerdo con el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet), el Gobierno de Mendoza desarrollará un proyecto científico destinado a conservar y mejorar la genética de bovinos y caprinos, fortaleciendo la productividad del sector y el patrimonio ganadero. Mendoza tiene un rodeo superior a las 470.000 cabezas.
El Ministerio de Producción firmó el convenio de colaboración con el organismo nacional para avanzar con la investigación, que también pretende promover la sostenibilidad. El ministro Rodolfo Vargas Arizu y la directora del Conicet, Claudia Tomes, señalaron que la intención es aplicar herramientas científicas y técnicas reproductivas modernas para preservar la diversidad genética del ganado mendocino y, a la vez, optimizar los resultados productivos.
“Este tipo de acuerdos permiten acercar el conocimiento científico al sector productivo, generando innovación y nuevas oportunidades para el desarrollo de la ganadería mendocina”, expresó el titular de la cartera.
Según las fuentes consultadas, el proyecto será desarrollado por el Instituto de Histología y Embriología de Mendoza (IHEM), dependiente del Conicet, y la coordinación por parte del gobierno provincial quedará en manos de la Dirección Provincial de Ganadería, del Ministerio de Producción.
El proyecto estará a cargo de la doctora Marcela Michaut, del IHEM, en colaboración con los médicos veterinarios Laura Pérez y Augusto Profumieri, de la Dirección de Ganadería. El titular de Ganadería, Francisco Ríos, destacó la relevancia de la iniciativa. “Es un convenio muy amplio, donde los productores mendocinos van a tener una ventaja, ya que van a poder congelar los embriones, logrando mejorar la genética del ganado bovino y caprino en toda la provincia”.
El trabajo conjunto incluirá actividades de investigación, intercambio de conocimientos y la aplicación de biotecnologías que fortalecerán las poblaciones ganaderas locales, subrayaron desde el Ejecutivo. “Se apunta a mejorar la competitividad del sector y acompañar su desarrollo sostenible”, indicaron.
El convenio, rubricado en el marco del 7° Foro de Inversiones y Negocios Mendoza 2026, durante las actividades vendimiales de marzo, se basa en la cooperación institucional y científica entre ambas entidades para impulsar proyectos de investigación y desarrollo con impacto directo en la producción ganadera provincial.
Claudia Tomes, directora del Conicet, y el ministro Rodolfo Vargas ArizuGentileza
Los especialistas explican que las técnicas de congelamiento de embriones ofrecen flexibilidad temporal, ya que permiten almacenar material en nitrógeno líquido hasta contar con hembras receptoras adecuadas; aceleran la mejora genética al facilitar la difusión de genética superior de donantes destacadas hacia rodeos comerciales; y posibilitan la transferencia directa mediante técnicas como la vitrificación, que autorizan implantaciones a campo con tasas de preñez efectivas y reducen la necesidad de complejos procedimientos de laboratorio.
Una particularidad del proyecto en Mendoza es su énfasis en la especie caprina, con especial atención a la protección y mejora de la cabra criolla, además del ganado bovino. La iniciativa busca generar y criopreservar embriones de esta raza local para resguardar su genética frente a desastres naturales o cambios ambientales, además de impulsar la producción en contraestación.
De hecho, el IHEM ya consiguió el nacimiento del primer cabrito de raza criolla utilizando semen criopreservado y técnicas que permiten la reproducción fuera de la temporada natural. Respecto de la adaptabilidad local, los embriones están orientados a fortalecer poblaciones ganaderas que enfrentan las condiciones áridas de Mendoza, mejorando la competitividad de los productores. También se destaca la inclusión de pequeños productores, ya que, a diferencia de programas comerciales, este tipo de convenios les brinda acceso a biotecnología reproductiva de punta que antes les era inaccesible.
En el país, una de las ventajas de estos proyectos es la multiplicación de hembras superiores: la transferencia de embriones permite que una vaca de alto valor genético produzca más de 100 crías a lo largo de su vida productiva mediante madres receptoras. En términos de logística, se resalta la “eliminación de la urgencia”, porque a diferencia de los embriones frescos, que deben implantarse en menos de 24 horas, los embriones congelados permiten programar el implante según la disponibilidad de pasturas o el celo de las receptoras.
La tecnología apunta a mejorar la productividad
La criopreservación facilita además el traslado de genética entre provincias e incluso a otros países sin mover animales vivos. En el mediano y largo plazo, esto abre puertas a mercados internacionales: la Argentina rubricó un acuerdo para exportar embriones bovinos a la Unión Económica Euroasiática y la reapertura del mercado de embriones “in vivo” a la Unión Europea, posicionando a la genética nacional como un producto de exportación de alto valor agregado. Por último, aunque las tasas de preñez de embriones congelados pueden ser algo menores que las de los frescos, la eficiencia económica es superior al simplificar los protocolos de campo y evitar laboratorios móviles de alta complejidad en el momento del implante, según expertos.
Desde el Ministerio de Producción señalaron que el sector ganadero viene registrando avances sanitarios, productivos y tecnológicos, consolidando un modelo de gestión territorial que refuerza la sanidad animal y mejora la eficiencia productiva.
Entre los principales hitos de 2025 se menciona el fortalecimiento operativo y sanitario mediante la consolidación de los servicios de inspección, control y fiscalización higiénico-sanitaria en el tránsito federal de productos cárnicos y lácteos, así como en las actividades ganaderas provinciales. También se amplió la capacidad de diagnóstico del laboratorio oficial de General Alvear, que garantizó análisis clave como brucelosis, anemia infecciosa equina, enfermedades venéreas y triquinosis.
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En materia productiva, la implementación de programas estratégicos como el destete precoz y la selección de vientres permitió proyectar aumentos de entre 15% y 30% en los índices de preñez de los rodeos intervenidos, mejorando de forma directa la rentabilidad de los productores, especialmente en zonas de secano.
Durante 2025 también hubo avances importantes en conectividad rural, digitalización de trámites y documentación, en articulación con el Senasa, además de la modernización de los sistemas de gestión.
En cuanto a la colaboración científico-tecnológica entre el gobierno local y el Conicet, a través del IHEM, en 2025 se garantizó la continuidad operativa y el acceso a infraestructura de alta complejidad, especialmente al laboratorio del instituto, lo que permitió iniciar un plan piloto de evaluación de semen y poner en marcha servicios tecnológicos de alto nivel, reforzando la vinculación entre la ciencia y la producción ganadera y mejorando las capacidades técnicas al servicio de los productores.
“Apostamos a una ganadería más competitiva, moderna y sustentable, al servicio del desarrollo económico y social de la provincia”, completó Ríos, titular de Ganadería de Mendoza.

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