La reconversión de un inmueble histórico en el East Village de Manhattan devolvió la residencia en la que vivió el expresionista abstracto Mark Rothko, transformándola en un condominio de lujo. El ático tríplex, restaurado tras una reciente inversión, salió a la venta por 6,2 millones de dólares, según informó Robb Report, y se posiciona como una propiedad de notable valor patrimonial en Nueva York.
La antigua vivienda donde residió Rothko en la década de 1930 fue rehabilitada tras los daños provocados por un incendio en 2022. Este conjunto multifamiliar, ahora denominado Rothko House, reaparece como un codiciado condominio de lujo tras décadas de abandono; su relanzamiento resalta tanto la vinculación artística como la exclusividad en el mercado inmobiliario de alto perfil.
La historia del edificio, erigido en el 313 East 6th Street, no solo está marcada por la presencia de Rothko —quien vivió allí con su esposa Edith Sachar y pintó en ese lugar “A través de la ventana”— sino también por la inclusión de la dirección en la propia obra del artista, como señal de pertenencia y vínculo con la ciudad.
En la década de 1970, el inmueble fue adquirido por el cineasta Emile de Antonio por 45.000 dólares. Más tarde, el artista Alfred Leslie utilizó la planta baja como estudio, consolidando el lugar como un punto de referencia para la comunidad artística neoyorquina.
En 2022, un incendio destruyó el último piso del edificio, que llevaba décadas desocupado. Tras ese episodio, la propiedad salió a la venta por primera vez en más de 50 años.
Poco después, el exdirector de una consultora internacional Michael Auriemma compró el inmueble por cerca de 3,7 millones de dólares e inició una restauración integral, añadió Robb Report.
La rehabilitación incorporó instalaciones eléctricas y de fontanería nuevas, un techo estructural de acero y la renovación integral de la fachada trasera. El resultado es un edificio adaptado al segmento premium del mercado, que conserva la fachada de piedra rojiza original, cuya construcción data aproximadamente de 1853.
Bajo su nueva denominación, Rothko House articula el legado artístico con la tendencia contemporánea de restauración e inversión en el mercado inmobiliario de Manhattan, según remarcó la publicación.
El ático tríplex, representado en el mercado por Jeff Wachtenheim, de Corcoran, ocupa los tres niveles superiores de un edificio de seis plantas y tiene una superficie de 260 metros cuadrados.
En el interior sobresalen tres dormitorios, tres baños completos y un aseo; suelos de madera color caramelo, techos altos y paredes de ladrillo visto. La sala principal dispone de ventanales orientados al norte y al sur que aportan abundante luz natural.
Los espacios contiguos al comedor pueden funcionar como bar, bodega o área de trabajo. La cocina cuenta con mobiliario a medida, encimeras y salpicadero de mármol, además de equipamiento de alta gama para el día a día y el entretenimiento.
Los dormitorios se sitúan en la planta intermedia y están separados por un estudio. La suite principal, en la última planta, cuenta con vestidor, baño con bañera ovalada independiente y acceso a una terraza privada desde donde se aprecian vistas panorámicas de la ciudad, incluida la Torre de la Libertad.
Los gastos comunes ascendían a 1.704 dólares mensuales, indicador de la exclusividad y los servicios asociados, mencionó Robb Report. Además, se espera que otro tríplex similar en los pisos inferiores esté disponible próximamente, lo que refuerza el atractivo de Rothko House en el mercado residencial de lujo.
Las obras de Mark Rothko suelen alcanzar en subastas precios que superan las decenas de millones de dólares. En el circuito internacional, su producción artística sigue siendo un símbolo de alto valor y demanda, según relató Robb Report.
La presencia de Rothko en la casa revitalizada dialoga con la dinámica del mercado inmobiliario de alto nivel en Nueva York, donde la herencia cultural se integra como componente esencial del mercado contemporáneo.

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