La colocación de plataformas vegetales en una laguna de aguas residuales permitió reducir los niveles de nitrógeno y metano. Un estudio del Instituto Real de Tecnología de Melbourne (Australia), realizado en la isla Phillip (Australia), registró una disminución del 22 % en los gases de efecto invernadero. El 19 de marzo de 2026 se instaló un sistema de humedales flotantes en una laguna de retención de aguas residuales para evaluar su eficacia en la mejora de la calidad del agua y en la reducción de emisiones contaminantes.
Investigadores australianos, junto con organismos asociados, colocaron plataformas prefabricadas cubiertas de especies vegetales autóctonas sobre la superficie de la laguna. El experimento confirmó una disminución tanto de la contaminación como de los gases de efecto invernadero en la zona intervenida.
Los datos del estudio indicaron que la zona con humedales artificiales presentó niveles de nitrógeno un 12 % inferiores a los de áreas similares sometidas a tratamientos convencionales. Además, la presencia de plantas como junco articulado y carrizo común contribuyó a la reducción del metano y de otros gases asociados a la descomposición de materia orgánica.
Según la revista científica Science, el éxito de la intervención se comprobó comparando directamente áreas con y sin humedales flotantes; la medición mostró una reducción del 22 % en los gases de efecto invernadero, especialmente por la caída en las emisiones de metano, detectada en solo 4 meses. Los autores advierten que la extrapolación a otras lagunas debe hacerse con cautela, ya que los resultados pueden variar según la composición del agua y las especies empleadas.
La técnica de humedales flotantes surge como alternativa a la infraestructura tradicional para el tratamiento de aguas residuales. De acuerdo con la revista, la descomposición microbiana de nutrientes en aguas residuales genera entre el 7 % y el 10 % de las emisiones globales de metano y óxido nitroso, gases cuyo potencial de calentamiento supera ampliamente al del dióxido de carbono. Por ello, el uso de plantas acuáticas para filtrar contaminantes se presenta como una vía menos costosa que las instalaciones convencionales.
Las plataformas instaladas ocuparon un área equivalente a 2 canchas de tenis y fueron diseñadas con materiales resistentes para soportar el peso de las plantas y el contacto permanente con el agua. El sistema permitió que las raíces absorbieran nutrientes y retuvieran físicamente residuos presentes en el agua, lo que favoreció la disminución de contaminantes y mejoró la transparencia del agua.
Según el portal, la red radicular de los humedales artificiales generó microhábitats que favorecieron la proliferación de microorganismos capaces de metabolizar gases de efecto invernadero. Este proceso, junto con la acción de las plantas, ralentizó el ascenso de las burbujas y disolvió gases antes de que escaparan a la atmósfera. La cobertura vegetal actuó además como barrera física, bloqueando la liberación directa de emisiones y reforzando la eficacia del sistema.
El estudio, dirigido por Lukas Schuster, científico ambiental del Instituto Real de Tecnología de Melbourne (Australia), incluyó mediciones periódicas de calidad del agua y de gases en distintos puntos de la laguna. Los resultados mostraron que, tras 7 meses, las emisiones de dióxido de carbono y óxido nitroso también disminuyeron, aunque la mayor diferencia se observó en las emisiones de metano.
El costo total del proyecto ascendió a USD 234.010, monto que comprende la construcción de las plataformas y la plantación de especies autóctonas. La inversión fue inferior a la requerida para mejoras convencionales en plantas de tratamiento de aguas residuales. Schuster subrayó que este enfoque constituye una “solución basada en la naturaleza”.
La alternativa de humedales flotantes permitió reducir la carga de nutrientes y las emisiones de gases, además de facilitar la proliferación de plantas nativas en entornos urbanos. Los expertos consideran que el método podría aplicarse en otras regiones para mejorar la gestión de aguas residuales y preservar ecosistemas locales.
A pesar de los resultados, especialistas como Jan Vymazal, químico del agua en la Universidad Checa de Ciencias de la Vida de Praga (República Checa), han pedido más estudios para precisar la composición del agua y los mecanismos que explican la reducción observada en las emisiones. Science recogió su opinión y añadió que la duda central es identificar qué procesos exactos dentro del humedal flotante originan la disminución específica del metano y de otros gases, y si esos procesos pueden replicarse en distintos contextos ambientales.
El equipo australiano continuará la monitorización del humedal flotante y evaluará su impacto a largo plazo. Schuster afirmó que las mediciones apuntan a una reducción sostenida de contaminantes y a la promoción de la biodiversidad en entornos urbanos. Además de la caída de nutrientes y gases, se prevé que las plataformas contribuyan a disminuir la presencia de metales tóxicos y otros elementos dañinos.
Según la revista científica, las plantas acuáticas filtran contaminantes mediante la absorción de nutrientes y el atrapamiento de residuos, mientras que el diseño modular de las plataformas permite adaptarlas a distintos tipos de lagunas y cuerpos de agua. Las autoridades locales ya manifestaron su interés en ampliar el uso de humedales flotantes en instalaciones similares.

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