La Justicia federal solicitó elevar a juicio la causa por el impactante vuelo narco que en enero de 2025 trasladó 359 kilos de cocaína y aterrizó en Entre Ríos. El expediente, que involucra a empresarios, pilotos, una ex reina de belleza y una organización internacional, sitúa en el centro de la logística a un joven peruano de 22 años.
El acusado es Steven Alessandro Villanueva Tomas, detenido e imputado por facilitar los medios para el tráfico de estupefacientes y por tenencia con fines de comercialización, ambos delitos agravados por la intervención de múltiples personas. El pedido fue impulsado por la PROCUNAR y el fiscal federal Pedro Rebollo ante el Juzgado Federal de Gualeguaychú.
Un aterrizaje que destapó la trama
La investigación se originó con el aterrizaje de una avioneta Cessna, modelo 1965, en la localidad de Ibicuy, Entre Ríos, procedente de Bolivia. A bordo viajaban la ex reina de belleza boliviana Jade Callaú y su pareja, el piloto brasileño Leonardo Monte Alto Gusmao, según publicó el portal Redboing.
Ambos fueron detenidos, procesados y elevados a juicio. Callaú aceptó un juicio abreviado, fue condenada y posteriormente expulsada del país. Además del cargamento principal, durante el operativo se encontraron 12 gramos de cocaína ocultos bajo el asiento del piloto, detalle que reforzó las sospechas sobre el alto grado de organización del traslado.
La compra de la aeronave y la creación de una empresa
La pesquisa señaló que la aeronave había sido comprada en junio de 2023 por Villanueva, su hermano y su padre por un monto llamativamente bajo: poco más de cinco millones de pesos, muy por debajo del precio de mercado. La adquisición se formalizó a través de la firma NQT 3232 SRL, constituida por los hermanos Villanueva en septiembre de 2023 y dedicada oficialmente al transporte de carga. Para inscribir la avioneta, incluso, se habría utilizado una dirección inexistente.
Los investigadores consideran que no se trató de una simple operación comercial: todo indica que la empresa y la aeronave integraban una estructura logística diseñada para el narcotráfico aéreo.
Pruebas clave: droga, dinero y un simulador de vuelo
Los allanamientos realizados por Gendarmería aportaron pruebas contundentes. En el departamento de Villanueva, en el barrio porteño de Flores, se secuestraron casi cinco kilos de cocaína, 7.000 dólares en efectivo y documentación relacionada con la aeronave.
En la planta alta de la discoteca familiar Rumba Latina se halló un simulador de vuelo con instrumental aeronáutico y manuales técnicos del modelo Cessna utilizado en el operativo. Además, los registros muestran que Villanueva había hecho el curso de piloto privado en la Base Aérea de Morón, lo que, para los investigadores, refuerza la hipótesis de que tenía conocimientos directos sobre el manejo de la nave.
La defensa del acusado
Ante la indagatoria, el joven negó cualquier vínculo con el tráfico de drogas. Afirmó que solo realizó un depósito para la compra del avión como un favor a su hermano y que no tenía relación con el cargamento. “No tengo ningún tipo de relación con ese contrabando”, sostuvo ante la Justicia. También aseguró que la intención era vender la aeronave y dijo no conocer a Callaú ni al piloto brasileño.
Avances de la investigación y nuevos secuestros
El avance de la causa permitió reconstruir una red más amplia. Tras el análisis de teléfonos y nuevos allanamientos, se incautaron 49 kilos de cocaína adicionales en distintos puntos del país, incluyendo un cargamento oculto bajo un piso de cemento en General Rodríguez, según informó el portal Redboing.
En ese marco surgió el nombre de José Alberto García Nazario, un ciudadano peruano señalado como posible dueño del cargamento. Según la investigación, estuvo en Ibicuy el día del aterrizaje y habría coordinado movimientos con los tripulantes. Actualmente permanece prófugo y se presume que está en Perú, donde dificultades políticas y judiciales complican su localización.
Mientras la causa avanza hacia el juicio oral, mantiene varios frentes abiertos: el hermano de Villanueva continúa prófugo, su padre enfrenta un pedido de extradición y los investigadores no descartan nuevas imputaciones. El caso del “vuelo narco de la reina de belleza” expone no solo un operativo de gran escala, sino también el uso de estructuras empresarias, aeronaves y vínculos internacionales para el tráfico de drogas en la región.
La actuación de la Fiscalía Federal de Gualeguaychú y la PROCUNAR
Según el Ministerio Público Fiscal, Villanueva —junto a su hermano y su padre, prófugos— habría aportado la aeronave que en enero de 2025 aterrizó en Ibicuy con la droga. El imputado, de 22 años y nacionalidad peruana, obtuvo en 2023 una licencia de piloto y era el encargado del boliche donde se incautó el simulador de vuelo. También quedó imputado por la tenencia con fines de comercialización de los casi cinco kilos de cocaína hallados en su casa.
El titular del Juzgado Federal de Gualeguaychú, Hernán Viri, procesó con prisión preventiva al joven por su presunta participación en la maniobra de contrabando de más de 350 kilos de cocaína transportados en la avioneta que aterrizó en enero en un campo de Holt Ibicuy. La detención se produjo durante una serie de allanamientos en los que se secuestró el simulador en el local bailable y casi cinco kilos de cocaína en su vivienda.
La decisión judicial se adoptó en línea con lo solicitado por el fiscal federal subrogante Pedro Rebollo y el fiscal coadyuvante Martín Uriona de la Procuraduría de Narcocriminalidad (PROCUNAR), responsables de la investigación, según publicó el portal Fiscales.
El juez consideró a Villanueva partícipe necesario del delito de contrabando de importación agravado por la intervención de más de tres personas, por haberse cometido empleando un medio de transporte aéreo y por tratarse de estupefacientes destinados a ser comercializados dentro o fuera del país, en concurso real con tenencia de estupefacientes con fines de comercialización. Además, dispuso un embargo de cinco millones de pesos sobre sus bienes.
La acusación del MPF
Según la imputación fiscal, Villanueva —junto a su padre y su hermano, ambos prófugos y con pedido de captura internacional— habría provisto la aeronave utilizada en la maniobra. La Cessna fue adquirida en junio de 2023 mediante un aporte conjunto por un valor declarado de 13.000 dólares, pese a que su valor de mercado superaba los 100.000 dólares.
El MPF determinó que, aunque la nave exhibía una matrícula argentina aparente (LV-GOP), debajo estaba pintado un dominio boliviano (CP-3806) y que su verdadera identificación era LV-GQA, información que permitió llegar a los tres imputados.
En su dictamen, los fiscales Rebollo y Uriona sostuvieron que el acusado tuvo un “rol activo en la organización narcocriminal investigada” y que actuó en coordinación con su hermano para disponer de la aeronave que fue utilizada en la maniobra, la cual “habían adquirido en un esfuerzo mancomunado con su padre”.
La hipótesis fiscal indica que el objetivo era un transporte transnacional de cocaína desde Bolivia hacia la Argentina, con un presunto destino final en el partido bonaerense de Luján. Por circunstancias que se investigan, el aterrizaje se concretó en la localidad entrerriana de Ibicuy, donde fueron detenidos los dos primeros imputados —el piloto brasileño y la joven boliviana— que ya fueron elevados a juicio oral.
Allanamientos y pruebas secuestradas
El procesado fue detenido en uno de los seis allanamientos —cuatro en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y dos en el partido bonaerense de Carlos Casares— realizados el 24 de junio último por el Escuadrón de Operaciones Antidrogas y la Unidad de Inteligencia Criminal “Gualeguaychú” de la Gendarmería Nacional.
En el boliche que regenteaba en Flores, Rumba Latina, ubicado en avenida Rivadavia al 7200, se secuestró un simulador de vuelo completo (con tablero, palancas, pedales y partes de aeronave) y manuales de aviación de aeronaves Cessna. Villanueva había obtenido en 2023 su licencia de piloto tras un curso en una escuela de aviación en la Base Aérea de Morón, destacó el portal Fiscales.
En su domicilio, en la calle San Nicolás al 300, también en Flores, encontraron 4,945 kilogramos de cocaína distribuidos en dos paquetes rectangulares ocultos en un compartimiento de un mueble, balanzas de precisión, elementos para fraccionar estupefacientes y dinero en efectivo por 1.841.380 pesos y 7.040 dólares.
El descargo del acusado
Al ampliar su declaración indagatoria —en la primera instancia se había negado a declarar—, el procesado sostuvo que el depósito de dinero para la compra de la aeronave fue “un favor que le hizo a su hermano”. Negó vinculación con la droga incautada en Entre Ríos y aseguró que junto a su hermano la intención era dedicarse a “vuelos de bautismo y de instrucción”. Afirmó además que el simulador estaba en desuso, que solo lo usaron durante el curso de piloto y que lo había dejado en el boliche por falta de espacio.
El juez Viri consideró que ese descargo es “un vano intento de mejorar su complicada situación procesal” y subrayó que la documentación secuestrada en los domicilios acredita su “estrecho vínculo” con la aeronave, lo que lo aleja de una participación meramente circunstancial.
La resolución del juez
Al fundamentar el procesamiento, el juez afirmó que Villanueva, su hermano y su padre —aún prófugos— “proveyeron el medio de transporte utilizado para trasladar el material estupefaciente desde el Estado Plurinacional de Bolivia hasta la República Argentina”.
“Si bien de los distintos elementos probatorios recolectados se desprende que el nombrado no tenía dominio ni decisión directa en la concreción de las maniobras —esto es el contrabando del tóxico—, lo cierto es que se comprobó que realizó aportes trascendentales y fundamentales que lo alejan de una consideración completamente ajena a los hechos y lo acercan al rol de colaborador esencial y confiable, ya que su aporte —medio utilizado para trasladar la sustancia—, permitió consumar la maniobra ilícita en trato”, concluyó Viri.
Sobre la segunda imputación —tenencia de estupefacientes con fines de comercialización— el juez sostuvo que “se encuentra acreditada” por la cantidad de droga, los elementos para su fraccionamiento y acondicionamiento, y el dinero en efectivo hallados en su domicilio de Flores.
El caso
La investigación se desprende de la causa que se inició el 22 de enero de 2025, alrededor de las 20, cuando una avioneta Cessna 210 E, con matrícula adulterada, aterrizó en el establecimiento rural “Campo Grande”, a unos 15 kilómetros de Holt Ibicuy, por un camino con dirección a Mazaruca.
En la aeronave se hallaron 358,95 kilogramos de cocaína distribuidos en diez bultos con 342 envoltorios tipo ladrillo. En el lugar fueron detenidos el piloto, un ciudadano brasileño que al principio dio una identidad falsa y que luego se identificó como Leonardo Monte Alto Gusmao —quien ya registra una condena por un hecho similar en Brasil—, y Jade Isabela Callaú Barriga, de nacionalidad boliviana. Callaú fue reina de belleza en su país y es sobrina política de Jorge Adalid Granier Ruiz, condenado por liderar una organización dedicada al tráfico aéreo de cocaína. A requerimiento de la fiscalía, ambos ya fueron elevados a la etapa de juicio oral, publicó el portal Fiscales.
Según los fiscales, la aeronave partió desde Santa Ana de Yacuma, en Bolivia, cargó la droga en la frontera con Paraguay y cruzó hacia la Argentina, donde tenía como supuesto destino final un punto del partido de Luján. Por circunstancias que se investigan, ese plan no pudo concretarse y el aterrizaje se realizó en la zona de Holt Ibicuy.

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