La semana de Manuel Adorni arrancará con complicaciones. A la serie de denuncias e investigaciones que pesan sobre los movimientos del jefe de Gabinete se sumó una nueva pieza que oscurece aún más su horizonte inmediato: la aparición de una factura de su vuelo privado a Punta del Este que contradice sus explicaciones sobre la travesía.
En la investigación judicial, a cargo del juez federal Ariel Lijo, figura la factura del viaje de regreso desde la ciudad balnearia uruguaya. No la pagó el ministro coordinador, como afirmó Adorni al principio: en realidad la abonó Marcelo Grandio, periodista y amigo del exvocero presidencial, quien costeó el recorrido en avión desde la localidad uruguaya hasta el aeropuerto bonaerense de San Fernando.
La fecha del comprobante resulta llamativa: está fechada el 9 de marzo, pese a que el funcionario y su familia viajaron durante el feriado de carnaval, en febrero. La emisión corrió por cuenta de un broker de aviones, Agustín Ismel Issin, y presenta otra particularidad: ese día del tercer mes del año el escándalo mediático en torno al viaje estalló.
Los detalles de esta polémica escapada del excandidato a legislador porteño no terminan allí. En el campo que indica el concepto aparece únicamente “vuelo 17/02/2026 PDP-FDO” con un costo de 3 mil dólares, es decir US$ 1.830 menos que lo registrado para el vuelo de ida.
Las cifras contradicen de lleno las versiones que los protagonistas tejieron sobre los pagos. La última vez que el jefe de Gabinete habló del asunto aseguró que mostraría las facturas y, por encima de todo, insistió en que no tiene nada que ocultar y que es una persona transparente, lejos de las costumbres de “la casta política”, como ha repetido en numerosas oportunidades.
“No tengo nada que ocultar, es el dinero familiar gastado en una actividad de cuatro días de vacaciones con mis nenes”, sostuvo sobre su plan vacacional y reiteró que, tal como afirmó, él mismo pagó el tramo privado entre Argentina y Uruguay en febrero.
Nunca mencionó que Grandio pagó, como consta en la factura que obra en manos de Lijo. El comunicador e integrante de la TV Pública, con contratos en el canal estatal firmados durante la gestión de Adorni como encargado de los medios públicos, contribuyó a alimentar las sospechas sobre quién terminó afrontando el gasto.
Hace una semana, Grandio atacó sin rodeos al exvocero durante una entrevista sobre el escándalo: “Lo pagó él con plata del Estado, me lo pagó a mí y tengo el recibo del recibo. Yo le pagué a la compañía”, dijo quien mantiene una amistad de larga data con el funcionario y alojó a Adorni y su familia en su casa de la Parada 22 de la Playa Brava, en Punta del Este.
Las declaraciones no fueron casuales: Grandio está enfurecido con el jefe de ministros por haberlo involucrado gratuitamente en un problema de magnitud, y por eso decidió hablar, sembrando interrogantes sobre el accionar de la figura libertaria. Sus palabras impactaron con fuerza y obligaron a Adorni a responder: “Fue un furcio”, dijo el funcionario sin aportar más detalles.
En ese contexto, el plan de Karina Milei, secretaria general de la Presidencia, no ha dado resultados. La hermanísima solo apuesta a que el asunto que afecta a su protegido, el jefe de Gabinete, se disuelva. No tiene otra opción, además de prometer que lo sostendrá a toda costa y pase lo que pase.
El problema para la titular de La Libertad Avanza es que el escándalo está lejos de terminar y promete nuevos capítulos. Aún resta saber dónde está viviendo el jefe de Gabinete tras su mudanza en 2025 desde un departamento ubicado en avenida Asamblea 1132, en el barrio de Parque Chacabuco.
Además, queda claro que el Gobierno no desplegó un plan de crisis para Adorni desde el primer momento, cuando trascendió que Bettina Angeletti, la mujer del ministro coordinador, viajó con la comitiva oficial al Argentina Week. La reacción del propio implicado fue, por si fuera poco, tardía y poco convincente, e incluyó una frase que se volvió meme: “Vengo una semana a deslomarme a Nueva York, quería que mi mujer me acompañe”, se justificó.
Para fuentes libertarias, este modus operandi corresponde a Karina Milei, pero a esta altura ya complica —y mucho— al Gobierno. Por eso, como reveló este medio ayer, circula en dependencias oficiales, pese al respaldo de los principales referentes de La Libertad Avanza, la posibilidad de que Adorni termine renunciando por voluntad propia: agobiado por el impacto del escándalo que él mismo generó al viajar acompañado por su mujer en un viaje oficial, aunque el jefe de ministros responsabilizó al Presidente.

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