Así quedó la zona de Arad tras el ataque del régimen de Irán
Más de 100 personas resultaron heridas el sábado por los ataques iraníes en Dimona y Arad, en el sur de Israel. Los servicios médicos informaron que 11 de ellas están en estado grave, después de que las defensas aéreas israelíes no lograran interceptar dos misiles balísticos.
Entre los heridos graves figuran un niño de 12 años con lesiones por metralla en Dimona y una niña de 5 años herida durante el ataque posterior en Arad.
Los ataques se produjeron después de que Irán denunciara un ataque estadounidense-israelí contra el complejo de enriquecimiento de uranio de Natanz, aunque la Organización de Energía Atómica de Irán (OEAI) no informó sobre ninguna fuga de material radiactivo.
Uno de los ataques iraníes alcanzó la ciudad de Arad
El primer impacto se registró después de que sonaran las alarmas a las 19:00 hora local en el este de Bersheeba, por la inminente llegada de misiles iraníes. Uno de los proyectiles cayó en Dimona, sede del Centro de Investigación Nuclear del Néguev, y dejó 47 heridos, entre ellos un niño de 10 años en estado grave y una mujer en condición moderada.
Según el servicio de emergencias israelí Magen David Adom (MDA), el resto de los heridos presentó lesiones por metralla, heridas al desplazarse hacia zonas protegidas o episodios de pánico. El Cuerpo de Bomberos y Servicios de Rescate de Israel informó del derrumbe de un edificio en Dimona, que provocó un incendio en la zona.
Los equipos de rescate trabajan en el edificio que Irán destruyó en Dimona
El Ejército israelí confirmó que el misil impactó directamente en tierra, sin que los sistemas de intercepción lograran alcanzarlo. Las sirenas sonaron otra vez a las 22:00 y de nuevo quince minutos después, cuando se produjo el segundo impacto en Arad, a unos 30 kilómetros de Dimona. El proyectil cayó entre varios edificios, dañó tres y provocó un incendio en un cuarto piso.
El MDA informó a las 00:10 hora local de un total de 75 heridos trasladados a distintos hospitales: diez en estado grave —incluida una niña de 4 años— y trece en condición moderada; además indicó que la búsqueda de víctimas continuaba.
Medios estatales iraníes afirmaron que los ataques tenían como blanco el centro de investigación nuclear israelí, situado a unos 10 kilómetros de Dimona y 30 kilómetros de Arad. Irán atribuyó el ataque a Natanz a Estados Unidos e Israel, una implicación que las Fuerzas de Defensa israelíes negaron.
Sin embargo, el Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA) comunicó que no se detectaron niveles anómalos de radiación ni daños en el centro de investigación tras el impacto de un misil iraní en la zona.
El Centro de Investigación Nuclear Shimon Peres Negev es considerado clave para el programa de armas nucleares de Israel, cuya existencia Jerusalén ni confirma ni niega como parte de su política oficial.
Irán advirtió que cualquier ataque contra sus instalaciones energéticas desatará ofensivas contra los activos energéticos e infraestructura de Estados Unidos e Israel en la región, según un comunicado difundido por medios estatales y semioficiales iraníes que cita a un portavoz militar.
Tras el ataque en Arad, el primer ministro israelí Benjamín Netanyahu afirmó: “Esta es una noche muy difícil en la campaña por nuestro futuro”, y aseguró que la guerra contra Irán y Líbano continuará.
El jefe de Gobierno mantuvo contacto directo con autoridades locales para expresar su solidaridad con los afectados y transmitir el apoyo de la ciudadanía a los heridos.
“Esta es una noche muy difícil en la lucha por nuestro futuro. Hace poco hablé con el alcalde de Arad, Yair Maayan, y le pedí que transmitiera, en nombre de todos los ciudadanos de Israel, nuestras oraciones por la paz de los heridos”, sostuvo Netanyahu.
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