Cómo Haedong Yonggungsa pasó de templo costero a ícono global y qué le enseña a la política cultural argentina

Ubicado sobre la costa rocosa de Busan, el templo budista Haedong Yonggungsa se afirma como la principal atracción para turistas internacionales gracias a su emplazamiento junto al mar, su arquitectura y su importancia histórica y religiosa. El creciente interés global por la cultura coreana —impulsado por la difusión del K-pop, el cine y los productos tradicionales— ha potenciado las visitas a este templo, reconocido por su belleza paisajística y su relevancia espiritual, según informó CNN.

A diferencia de muchos templos budistas en Corea del Sur, Haedong Yonggungsa es uno de los pocos construidos sobre los riscos que miran directamente al mar, lo que lo convierte en un destino muy buscado por viajeros y devotos. El contraste de las estatuas blancas con la costa y la integración entre la naturaleza y el complejo realzan la ubicación del templo, elegida según principios de pungsu jiri —similar al feng shui—, considerados especialmente favorables por estar entre montaña y océano: un lugar históricamente asociado a la prosperidad espiritual y material.

La presencia del templo en redes sociales es tal que a diario figura entre los sitios fotográficos más reconocibles de Busan, hasta compararse con monumentos internacionales. El entorno visual de sus esculturas y el paisaje lo han convertido en un emblema gráfico de la ciudad para las generaciones jóvenes y para los viajeros que buscan captar imágenes. De acuerdo con CNN, este reconocimiento ha reforzado el perfil internacional de Haedong Yonggungsa.

Visitar Haedong Yonggungsa es mucho más que una experiencia religiosa: implica recorrer los tradicionales 108 escalones, flanqueados por estatuas de los 12 animales del zodíaco chino, y encontrar esculturas colocadas estratégicamente tanto por su sentido cultural como por su valor fotográfico. Uno de los rasgos distintivos del complejo es la pagoda de seguridad vial, el único santuario de ese tipo en Corea del Sur.

Allí, peregrinos y turistas depositan oraciones y ofrendas en busca de protección en los viajes y de bienestar al conducir. Desde sus miradores se divisa el litoral y se accede a áreas de oración destinadas a pedidos por hijos, por la salud y por el éxito académico.

El 1 de enero, la búsqueda del primer sol del año convoca a cientos de fieles y viajeros atraídos por la posibilidad de presenciar el primer amanecer sobre el mar; esa fecha concentra la mayor afluencia por su significado espiritual y el deseo de buenos augurios al iniciar el año.

La compañía de servicios turísticos Lecirt, especializada en circuitos personalizados, ha adaptado su oferta para responder a la demanda de recorridos fotográficos en Haedong Yonggungsa.

En ese sentido, Jung Jiho, fundador de Lecirt, explicó a la cadena internacional CNN: “La mayoría de nuestros clientes quiere la luz del día en el templo Yonggungsa para sus fotos”. Los guías recomiendan ángulos y posiciones concretas, reflejo de la evolución del turismo hacia una experiencia cada vez más visual.

El templo fue fundado en el siglo XIV con el nombre de Bomun. Su denominación actual, Haedong Yonggungsa, se estableció en 1974, año en el que, según los registros, un monje principal habría tenido una visión de la diosa de la compasión —Gwanseum-bosal— montando un dragón, lo que motivó la colocación de una estatua de la deidad mirando al mar y de otras figuras que expresan emociones humanas a través de leones de piedra. Parte de las edificaciones originales se perdió en un incendio a finales del siglo XVI y fue reconstruida posteriormente.

Varias secciones y esculturas que hoy se aprecian son incorporaciones del siglo XX, fruto de la prosperidad regional y del resurgimiento religioso.

La conocida pagoda de seguridad vial, en sus orígenes, permitía pedir por el éxito de los pescadores locales; con el auge del transporte automotor, la tradición derivó hacia oraciones por la protección en carretera. Los distintos espacios invitan a pedir por la salud, la descendencia o los logros escolares. El 1 de enero, la búsqueda del primer sol del año reúne a numerosos asistentes por su significación espiritual y por el simbolismo de un comienzo auspicioso.

El fenómeno de la ola coreana, potenciado por la globalización del K-pop, los dramas televisivos y el cine, incrementó la llegada de visitantes interesados tanto en experiencias contemporáneas como en tradiciones ancestrales. Según comentó Jung Jiho a CNN, antes de la pandemia predominaban los viajes organizados, pero en los últimos años aumentaron los recorridos independientes, sobre todo entre jóvenes y quienes repiten la visita atraídos por la cultura local.

Para atender a ese perfil de turistas, Lecirt diversificó su oferta integrando visitas a Haedong Yonggungsa con otros puntos referenciales, como Gamcheon Culture Village y mercados tradicionales, enfocándose en quienes gestionan la logística de forma autónoma pero aún valoran la guía profesional para acceder a lugares menos conocidos.

Aunque existen numerosas imágenes del templo en medios y redes, Jung Jiho reconoció a CNN que la vivencia personal supera las expectativas: “Una vez que subes esas colinas y ves las esculturas y la vista al mar…”. Al contemplar la combinación de las esculturas con el paisaje marino desde el sector principal del templo, visitantes y fieles coinciden en que estar en Haedong Yonggungsa permite experimentar una conexión singular entre naturaleza y espiritualidad.

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