Hay tres cosas que, por más que uno lo intente, no se pueden ocultar: la panza, el humo y el dinero. En el entorno personal de Javier y Karina Milei hay tres personajes que ejemplifican lo último. Primero, José Luis Espert, cuyo vínculo y financiamiento por parte del investigado por narcotráfico Fred Machado le permitieron un upgrade económico y desembocaron en la deshonrosa renuncia a su banca como diputado. Luego está Manuel Adorni: aunque no acumule las setenta y cuatro propiedades que tiene el macrimileísta Cristian Ristondo, acumula gastos con tarjeta y un estilo de vida que no puede justificar. A ese grupo de mileistas paladar negro se suma Mauricio Novelli, uno de los tecnobros que lideraron la criptoestafa $Libra, con el presidente Javier Milei como promotor indispensable.
Maniceros. En el caso de Novelli, primero apareció un video que muestra a su madre, María Rafaele, y a su hermana, María Pía Novelli, vaciando cajas de seguridad en un Banco Galicia, tres días antes de la criptoestafa $Libra. Y desde hace unos días circularon una serie de audios que publicó primero el sitio El Destape y luego otros medios. En algunos quedó al descubierto cuánto dólares recibía Karina Milei, al menos durante 2022. En otros se expone su desdén hacia sus clientes norteamericanos, a quienes describió como “pelotudos de mierda, estos yanquis del orto, maniceros pero que tienen guita”. También se dejaron ver sus gustos sexuales y su predilección por relojes, autos, propiedades y por las “cometas”.
Sobra efectivo. Existe el prejuicio de que cuando futbolistas jóvenes y de escasos recursos firman su primer gran contrato lo primero que compran es un auto de alta gama, ropa con monograma y un reloj caro. Lo que dice Novelli en uno de los audios recuperados lo ubica en ese estereotipo.
Por un lado, pretende comprar sin factura un Rolex Daytona de 45 mil dólares y se muestra interesado por un “ai pi”, es decir, un Audemars Piguet, la marca suiza de alta gama que hace pocos días comenzó a venderse en exclusiva en una joyería de Puerto Madero. Luego manifiesta su deseo de adquirir un BMW 240 de 180 mil dólares, pero, informado de la falta de stock, termina por optar por una BMW X6.
Cometas y prostis. Con un tono que podría recordar a la versión local de la escena final de Scarface, cuando Al Pacino está al borde del delirio al sentir que le llega el final, Novelli le dice a su interlocutor que hay que conseguir un cometa en los boliches a los que lleva a esos clientes norteamericanos: “Te los llevo a 100 (100 BuenosAires, en Pto.Madero) y te los hago gastar una fortuna, boludo. Y ahí, hijo de puta, hay que decirle al dueño, boludo, que me dé cometa, la concha de su madre, porque en África (disco de Recoleta), boludo, se gastaron 20 mil dólares y, ¡como ustedes no conocían a nadie, nadie se quedó con una cometa, boludo!”.
Por su parte, Jonatan Viale puso al aire un audio donde Novelli pide “doce minas mímino, tienen que ser tres grupos de cuatro o cuatro grupos de tres e ir rotando (…) Porque minas es muy fácil levantarse, el tema es que después te hablan, te empiezan a gedear (NdR: se ponen pesadas) o tenés que tomar algo. Y a veces querés ‘pum’, comprarla, que llegue, ‘pum’, te chupa la p…, te la cog…, y se va a la c… de su madre”.

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